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    December 01

    ADVIENTO, TIEMPO DE ESPERANZA

     

     

    ADVIENTO

    TIEMPO DE ESPERANZA

     

    Si el Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién le voy a temer?

     

     Cada tiempo, en el ciclo litúrgico de la Iglesia, tiene una peculiaridad. Y así como la Pascua habla de la alegría por la victoria de Jesucristo, y la Cuaresma del esfuerzo y de la purificación sacrificada que hay que ir realizando en la propia vida para poder llegar a Cristo, el Adviento se convierte para los cristianos en un tiempo de levantar los ojos de cara a la promesa que Nuestro Señor hace a su Iglesia de estar con nosotros. El Adviento es la preparación de la venida del “Emmanuel”, es el tiempo del cumplimiento de la promesa de Dios.

    El Adviento está tocado, de una forma muy particular, por la característica de la esperanza. La esperanza como virtud que sostiene al alma, que consuela al ser humano. Teniendo en cuenta este sentido esperanzador del Adviento, creo que cada uno de nosotros tendría que reflexionar sobre el tema de lo que es la esperanza en su vida.

    Cuántos desánimos, cuántas fragilidades, cuántas decepciones, cuántas caídas y cuántos momentos de rendirse a la hora del trabajo espiritual, apostólico y familiar no tienen otra fuente más que la falta de esperanza. La falta de esperanza es fruto de una falta de fortaleza que, al mismo tiempo, es el resultado de la carencia de perspectivas de cara al futuro, que es lo acaba por hundir al alma en sí misma y le impide mirar hacia el futuro, mirar hacia Dios.

    Ahora bien, la esperanza tiene dos facetas que debemos considerar de cara al Adviento. Hay una primera, que es una faceta de dinamismo. La esperanza empuja, porque es como quien ve la meta y ya no se preocupa de si está cansado o no, de si las piernas le duelen o no, ni de la distancia a la que viene el otro detrás. Sabe hacia dónde se dirige, tiene una meta presente y corre hacia ella.

    La esperanza es algo semejante a cuando uno está perdido en el campo, y de pronto ve en la lejanía un punto que reconoce: un árbol, una casa, una parte del camino; entonces, ya no le importa por dónde tiene que ir atravesando, lo único que le interesa es llegar al lugar que reconoce. La esperanza es algo que te sostiene y te permite seguir adelante sin preocuparte de las dificultades que hay en el camino.

    La segunda faceta de la esperanza es la purificación, que produce un efecto correctivo y transformador en la persona. La esperanza, al mostrarme el objeto al cual tiendo, me muestra también lo que me falta para lograr alcanzarlo. Por eso la esperanza se convierte no en una especie de resignación o de ganas de hacer algo, sino en un fermento dentro del alma.

    Si Cristo es mi esperanza, ¿qué me falta para alcanzarlo? Si la armonía de mi familia es mi esperanza, ¿qué me falta para conseguirla? Si mi hijo necesita que yo le dé este o aquel testimonio, ¿qué me falta para podérselo dar? La esperanza se convierte en aguijón, en resorte dentro del alma para que uno pueda llegar a obtener lo que espera.

    Es necesario que en nuestras vidas existan estas dos dimensiones de la esperanza: la dimensión dinámica y la dimensión de la purificación. Si nada más te quedas en el sostenerte, nunca te vas a transformar, nunca vas a llegar. Y si nada más te quedas en el transformarte, al ver lo duro, lo difícil y lo áspero de esta transformación, puedes caer en la desesperanza.

    Aprendamos, entonces, a vivir en este tiempo de Adviento con la mirada dirigida hacia Cristo, que es el objeto de nuestra fe. Pidámosle al Señor que nos permita encontrarlo y recibirlo, y que nos otorgue la gracia de sostener nuestro corazón en el arduo trabajo diario de santificación.

    Les invito a que con la esperanza como virtud central en este tiempo de Adviento, podamos repetir lo que dice el salmo 26: "El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién voy a tenerle miedo? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién podrá hacerme temblar?”.

    November 30

    SIRVIENDO SE CONCRETA EL AMOR

     
     
     
     
     
     
    De cómo en el servicio el amor se hace concreto


    Ya hace tiempo al estando en mi casa,
     serian como las 11:00 de la noche,
    cuando recibí la llamada telefónica de un querido amigo.
     Me causo mucha alegría su llamada
     y lo primero que me pregunto fue:
     ¿ Cómo estas?
     Y sin saber por que, le conteste: "me siento muy solo".
     ¿Quieres que hablemos? ........me dijo él,
     a lo cual le respondí que si y me dijo:
     ¿quieres que vaya a tu casa? Y le dije que sí.

    Colgó el teléfono y en menos de quince minutos
    él ya estaba tocando a mi puerta.

    Yo empecé y hablé por horas y horas, de todo,
    de mi trabajo, de mi familia, de mi ex-novia, de mis deudas,
     y el atento siempre me escuchó.
     Se nos hizo de día,
     yo estaba cansado mentalmente,
    me había hecho mucho bien su compañía
    y sobre todo que me escuchara y que me apoyara
    y me hiciera ver mis errores,
     me sentía muy a gusto
     y cuando él notó que yo ya me encontraba mejor, me dijo:

    - "Bueno pues me retiro; tengo que ir a trabajar".

    Yo me sorprendí y le dije:

    - Pero, porque no me habías dicho que tenias que ir a trabajar;
     mira la hora que es, no dormiste nada,
    te quite tu tiempo toda la noche".

    Él sonrió y me dijo:

    - "No hay problema para eso estamos los amigos".

    Yo me sentía cada vez más feliz y orgulloso de tener un amigo así.
    Lo acompañe a la puerta de mi casa...
     y cuando él caminaba hacia su automóvil le grite desde lejos:

    - "Oye amigo, y después de todo esto,
     ¿porque llamaste anoche tan tarde?"

    El regreso y me dijo en voz baja.

    - "Es que te quería dar una noticia..."

    Le pregunte: ¿Que paso?
    Y me dijo... fui al doctor y me dice que mis días están contados,
     tengo un tumor cerebral, no se puede operar,
     y solo me queda esperar...
     yo me quede mudo...
    el me sonrío y me dijo:
     Que tengas un buen día amigo...
     se dio la vuelta y se fue... 

    Tardé un buen rato en asimilar la situación
    y me preguntaba una y otra vez
    por qué cuando él me pregunta ¿cómo estás?
     me olvide de él y solo hable de mí.
     Cómo tuvo la fuerza de sonreírme,
     de darme ánimos, de decirme todo lo que me dijo,
     estando él en esa situación...esto es increíble...
     Desde entonces mi vida ha cambiado,
     suelo ser mas critico con mis problemas
    y suelo disfrutar mas de las cosas buenas de la vida.
     Ahora aprovecho más el tiempo con la gente que quiero..
     por ejemplo él, mi amigo...
    todavía vive y procuro disfrutar mas el tiempo que convivimos
     y hablamos, sigo disfrutando de sus chistes, de su locura, de su seriedad, de su sabiduría, de su temple, de mi amigo... 

    Les deseo que tengan un hermoso día y recuerden...
     "El que no vive para servir... No sirve para vivir..."
    La vida es como una escala,
     si miras hacia arriba siempre serás el último de la fila
     pero si miras hacia abajo
     veras que hay mucha gente que quisiera estar en tu lugar.


    November 29

    ADVIENTO

     
     
    DOMINGO PRIMERO DE ADVIENTO
     
    REFLEXIÓN SOBRE EL SANTO EVANGELIO DEL DÍA
     
    (Mc. 13, 33-37)
     
     
     
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Velad y estad preparados, porque no sabéis cuándo llegará el momento. Así como un hombre que se va de viaje, deja su casa y encomienda a cada cual lo que debe hacer y encarga al portero que esté velando, así también velad vosotros, pues no sabéis a qué hora va a regresar el dueño de la casa: si al anochecer, a la medianoche, al canto del gallo o a la madrugada. No vaya a suceder que llegue de repente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros, lo digo para todos: permanecer alerta


    Reflexión

    El domingo pasado
    celebramos con regocijo la solemnidad de Cristo Rey,
    y con esta fiesta hemos cerrado el ciclo ordinario del año litúrgico.
     Hoy iniciamos el Adviento.
     Adviento –en latín, “adventus” significa “llegada”–
    es el tiempo que va desde el día de Cristo Rey hasta la Navidad,
     y que nos prepara espiritualmente
    para celebrar con gozo y con óptimas disposiciones interiores
     el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo en la tierra,
     momento maravilloso de nuestra salvación.

    En estas semanas previas a la Navidad,
    la Iglesia entera aguarda con júbilo
    la nueva “llegada” del Mesías, del Hijo de Dios,
    de nuestro Redentor, de nuestro hermano Jesús,
    hecho Hombre como nosotros
    y nacido para redimirnos.
    La virtud propia
    y más característica de este período es la esperanza.

    Y, mientras esperamos su venida gloriosa,
    el Señor nos recuerda que hemos de estar siempre en vela,
     “porque no sabemos a qué hora llegará el dueño de casa,
     si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o al amanecer”,
     nos dice en el Evangelio.

    Hace tres semanas,
    Jesús nos contaba la parábola de las diez vírgenes,
     invitándonos a la vigilancia.
     Y hoy nos vuelve a recordar la necesidad de velar
     para que, cuando llegue,
     nos encuentre despiertos y preparados
    y podamos recibirlo con un corazón puro, noble y generoso.
    Un poeta alemán del siglo XVIII decía:
     “Aunque Cristo naciera mil veces en Belén,
     si no nace en tu corazón,
    seguirías siendo un desgraciado”.

    Se cuenta que un famoso artista pintó un bello cuadro.
     El día de la presentación al público,
     asistieron las autoridades locales, fotógrafos, periodistas
    y una gran concurrencia de espectadores.
    Llegado el momento, se tiró el paño que cubría el cuadro.
     Un estallido de aplausos hizo retumbar el salón.
    Una impresionante figura de Jesús
    tocaba suavemente la puerta de una casa.
    Jesús parecía vivo.
    Con el oído junto a la puerta,
    pretendía oír si adentro de la casa alguien le respondía.
     Se pronunciaron discursos y elogios.
     Todos admiraban aquella preciosa obra de arte.
     Sin embargo,
     un observador muy curioso y perspicaz,
     encontró un fallo en el cuadro y se lo hizo notar a su autor:
     la puerta no tenía cerradura.
     Y fue a preguntar al artista, no sin cierta picardía:
    –“Oiga, su puerta no tiene cerradura.
    ¿Cómo se hace para abrirla?”
    –“Así es– respondió el pintor.
    Usted ha observado bien.
     Esa casa no tiene puerta
     porque representa el corazón del hombre.
     Sólo se abre por el lado de adentro”.

    Si nosotros queremos que Cristo venga a nuestra alma
    y nazca en nosotros esta Navidad,
    tenemos que abrirle nuestra casa desde adentro.
     Él no obliga a nadie,
     ni fuerza contra su voluntad a que le abran.
     Cada uno lo hace libremente.
     Él nos respeta siempre porque nos ama,
     incluso aunque en nuestra indiferencia o negación
    nos hacemos daño a nosotros mismos.
    Es el misterio del amor de Dios y de la libertad humana.
     Si queremos que Dios nazca en nosotros,
     hemos de preparar nuestro nacimiento,
    nuestro “belén” interior.
     Y esto exige estar en vela
    para que el pecado y los vicios del mundo
    no hagan presa de nuestra vida.
    ¡Ojalá que le abramos la puerta
     y le dejemos entrar a nuestra casa esta Navidad!
    Tenemos cuatro semanas de Adviento
     para preparar nuestra alma.


    November 28

    ¡GRACIAS MARÍA!...

     
     
     
     ¡GRACIAS, MARÍA!
    POR HABER DICHO QUE SÍ
     
     
    Eres la misma que habías renunciado a ser madre:
    del Mesías y de otros posibles hijos,
     porque Dios te pidió ser virgen.
     Pero Él hizo que pudieras seguir siendo virgen
    y que al mismo tiempo fueras madre de Cristo
    y madre de todos los hombres.

    Dios es un ladrón muy singular.
     Algunos roban y no devuelven.
    Son la mayoría.
    Algún ladrón, arrepentido,
    devuelve lo que ha robado o parte de lo que ha robado.
    Pero Dios devuelve lo que robó multiplicado al ciento por uno.
     En ese sentido yo quisiera que Dios me robara todo
    para aumentarlo al cien por cien.

    ¡Gracias, por haber dicho que sí!

    Un día llamaron a la puerta de una casita de Nazareth.
     La niña abrió la puerta y escuchó al mensajero
    que le pedía de parte de Dios:
     Se solicita una madre para el redentor de los hombres.
     ¿Aceptas ser su madre?...
    Todos los hombres de todos los tiempos,
    encadenados, infelices, destinados al castigo eterno,
    rodeaban la casita de Nazareth.
     Gritaban angustiosamente a la niña inocente y asustada:
     Di que sí, dilo pronto, y estaremos salvados...
    La respuesta fue tan sencilla como firme:
     “He aquí la esclava del Señor,
     hágase en mí según tu palabra.”
    Hoy todos los hombres decimos a aquella mujer:
     ¡Gracias, madre, por haber dicho que sí.”

    Yo me uno a ese coro de voces que le dan las gracias.
     Santa María es el nombre de aquella maravillosa Niña
    que nos fue quitando las cadenas de las manos
     y las cadenas del cuello;
     la que nos ha abierto a cada uno las puertas de la gloria,
     hasta el punto de ser invocada como
    “Puerta del cielo”.
     Hay que decirle con el corazón:
    ¡Gracias, Madre, por haber dicho que sí”

    El sí de María

    María es un alma de aceptación:
     Pasó por el susto, la sorpresa y la alegría del llamado como tú.
     Dijo sí con unas palabras hermosas
    que eran su fórmula de consagración:
    "He aquí la esclava del Señor...”
    En esas palabras había entrega total,
     confianza plena,
    amor muy hondo...
    ¿como tú?

    Alma que alimentaba el amor y vivía del amor en su vida.

    Una lámpara en que reponía el aceite,
    una hoguera en que renovaba la leña para alimentar la llama.
     El aceite era la oración rica, jugosa, apasionante...
    ¿cómo la tuya?.
    Y el sacrificio por amor la leña de la hoguera.
    Todas las cosas que hacía llevaban un sello:
     Amor a Dios.
     Todo era razón y motivo para amar:
    una escoba, un puchero, un cántaro.
    ¿Para ti también?

    Vivía de amor;
    era su respiración,
    su vida,
    su sentido.
     Sin el amor a Dios, a su hijo, a san José, a las almas,
     su vida no era nada...
    ¿cómo en tu caso?

    Y María era feliz en medio del dolor,
    del trabajo,
    de la sencillez de su vida.
     ¿Cómo tú?

    Alma que de su consagración hizo su vida,
     su por qué,
     su alegría.

    Demostró que una vida entregada a Dios por amor
     es una vida hermosísima,
     muy valiosa,
     muy rica,
     digna de imitarse.
     Tú eres uno de esos imitadores, imitadoras...
    Tienes que seguir demostrándote a ti y al mundo
     que tu vida dedicada a Dios y a los hombres
    es muy hermosa,
    valiosísima,
     riquísima,
     digna de vivirse e imitarse.



    November 26

    LA FUENTE DE LA ESPERANZA

     

     

    LA FUENTE DE LA ESPERANZA

     

    ADVIENTO

     

    En este Adviento renovar nuestras fuerzas

    para conquistar la verdadera y eterna felicidad

     

     Cristo nos dice: "Venid a Mí todos los que estáis fatigados y agobiados por la carga y Yo os aliviaré. Tomad mi yugo  sobre vosotros  y aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón y encontraréis descanso".

    Para poder entender la esperanza —virtud que el Adviento nos señala como una de las claves para entender la venida de Cristo—, debemos tener presente el motivo central, la fuente de ella. Cuando uno piensa en esta virtud y la intenta aplicar a la propia vida, se da cuenta que exige, de una forma muy particular, el aprender a ponerse en Dios Nuestro Señor.

    Esto no quiere decir que el hombre tenga que despreciar las cosas materiales, ni tampoco despreciarse a sí mismo o sus propias cualidades y dones. Significa que el hombre tiene que aprender a orientar, a medir, a regular toda su existencia sólo y únicamente según el Señor; es decir hacer de Dios la fuente de nuestra esperanza.

    Creo que este tema tendríamos que madurarlo y meditarlo muchísimo, porque se trata de aprender a usar las cosas materiales y aprender a vivir las realidades cotidianas totalmente puestos en Dios. Tenemos que buscar entre el bosque de los acontecimientos diarios de la propia persona y de los propios dones, el camino que nos lleva a confiar sólo en el Señor.

    Es como cuando uno va por un sendero que no conoce, algunas piedras, determinado árbol, cierta roca, el arroyo, son en sí mismos, señales que distraen al caminante. Pero, cuando ya conoce el camino, cada uno de esos mismos elementos van indicando hasta qué punto se está llegando a la meta a la que uno se dirige.

    Algo semejante pasa con la esperanza. La esperanza, que es ponerme en manos Dios para conseguir un bien que me resulta difícil obtener, la puedo ir midiendo en las cosas materiales. Y, entonces, mi vida conyugal, mi tarea educadora, mi vida social, los bienes materiales, los dones espirituales, físicos, materiales, intelectuales y morales que tengo, no son simplemente elementos que me distraen, sino que cada uno de ellos es un indicador que me va marcando la ruta por la que tengo que caminar.

    Esta virtud ilumina, empapa, transfigura la realidad, porque nos permite convertir todas las circunstancias en una señal, en un recordatorio de la felicidad eterna a la que estamos llamados. De esta manera, la esperanza puesta en Dios es lo único que nos va a dar plena satisfacción, que es lo que todos buscamos.

    La esperanza, cuando se mete en la cotidianeidad de nuestra vida, tiene la capacidad de hacerla explotar por dentro para proyectarnos hacia la realidad eterna, hacia la verdadera certeza de que habrá un lugar donde podamos encontrarnos con Dios Nuestro Señor. Por lo tanto, son importantes los bienes materiales, los dones intelectuales, los físicos, los morales, etc., siempre y cuando te lleven a poner tu esperanza en Dios. Entonces, por ejemplo, el amor conyugal no se encierra sobre sí mismo, sino que se convierte en un recordatorio esperanzador del amor eterno.

    La comunión familiar no se encierra sobre sí misma, sino que se transforma en promesa gozosa de lo que será la comunión eterna con Dios. Y los bienes intelectuales, los bienes físicos, los bienes morales y los bienes materiales que uno puede tener, no se encierran en sí mismos, sino que nos llevan a Dios, dando al alma una gran paz.

    Todos sabemos que donde hay esperanza, hay paz. Donde no hay paz, no hay esperanza. Donde hay esperanza, ahí está Dios presente en las cosas, presente en las personas, presente en las situaciones.

    Cada uno de nosotros tenemos que cultivar este camino hacia Dios en medio de las cosas, de las personas y de las situaciones. Hay que aprender a ver lo que nos va acompañando en el camino de la vida como un verdadero encuentro con Nuestro Señor, como una verdadera orientación hacia Él y no como algo con lo que uno se va topando. Nunca perdamos de vista que todo puede ser un camino que conduce a Dios.

    El profeta Isaías lo dice de una manera muy hermosa: "Por qué dices, Jacob, y lo repites, Israel: Mi suerte se le oculta al Señor y mi causa no le preocupa a mi Dios”. ¿Cómo es posible? ¿Cuándo sucede esto? Cuando el hombre se pierde y se enreda en las cosas materiales. Y entonces, sólo vio el arroyo o sólo vio la piedra o sólo vio el árbol, y perdió el camino, perdió la meta. Y el profeta Isaías continúa: "Esto no lo has oído: Desde siempre el Señor es Dios, Creador aun de los últimos rincones de la Tierra. Él da vigor al fatigado y al que no tiene fuerzas, energía. Hasta los jóvenes se cansan y se rinden, aquellos que ponen su esperanza en el Señor, renuevan sus fuerzas”.

    Yo les invito en este Adviento a renovar nuestras fuerzas para conquistar la verdadera y eterna felicidad, en base a saber orientar todas las realidades, todos los eventos, todas las personas, todos los dones que tenemos en nuestra vida hacia Aquel que es el objeto de nuestra esperanza: Dios Nuestro Señor.



    DISTRÁIGANLOS DURANTE TODO EL DÍA

     
     
     
    POR FAVOR,
    DISTRÁIGANLOS DURANTE TODO EL DIA... 
     
     
    Creer en el bien implica también creer en el mal.
    Creer en el Cielo involucra ineludiblemente creer en el infierno también.
     Esto es una verdad Bíblicamente revelada.
     ¿Pero cómo actúa el mal sobre nosotros?.

    En este cuento que reproducimos,
    tenemos dibujadas muchas de las trampas
    que el mundo nos hace a diario para alejarnos de Dios.
     Leerlo es encontrar consuelo
    y explicaciones a muchas de nuestras angustias y culpas.
     Pero debe servír para estar más fuerte al enfrentar los engaños
    a los que nos vemos sometidos en forma permanente.

    El cuento dice así:

    Satanás llamó a una convención mundial de demonios.
    En su alocución de apertura dijo:

    "No podemos evitar que los cristianos concurran a la Iglesia.
     No podemos evitar que lean sus Biblias y conozcan la verdad.
    Tampoco podemos evitar que se entreguen a una intima relación con su Salvador. Cuando llegan a esa situación con Jesús,
    nuestro poder sobre ellos se rompe.
    Así que, dejémosles concurrir a sus Iglesias,
    dejémosles tener sus reuniones sociales y cenas,
     pero robémosles el tiempo,
     así no tendrán oportunidad de desarrollar una relación con Jesucristo".

    Esto es lo que quiero que hagan:
     "Distráiganlos durante todo el día".

    ¿Cómo haremos esto?, gritaron los demonios.

    "Manténganlos ocupados en trivialidades de la vida
    e inventen innumerables cuestiones para ocupar sus mentes".

    "Tiéntenlos a gastar, gastar, gastar, y pedir, pedir, pedir prestado.
     Persuadan a sus esposas a salir a trabajar por largas horas
     y a los maridos a trabajar 6 o 7 días cada semana, 10 a 12 horas diarias;
     así ellos podrán mantener ese estilo vacío de vida".

    "Eviten que pasen tiempo con sus hijos.
     Como su familia se fragmentará,
     pronto sus hogares no encontrarán salida a las presiones del trabajo".

    "Sobre estimulen sus mentes,
     así ellos no podrán oír aquella voz calma y suave".

    "Tiéntenlos a escuchar mucho la radio, CD o casettes
    cuando conducen sus automóviles.
    Mantengan continuamente sus TV, sus grabadoras, sus CD
     y sus computadoras encendidas en sus hogares".

    "Asegúrense que cada negocio y restaurante en el mundo
    pase constantemente música popular;
     ello contribuirá a llenar sus mentes y romper su unión con Cristo".

    "Llenen las mesas con revistas y diarios de actualidad.
    Repiqueteen en sus mentes con noticias mundiales así 24 horas al día.
     Invadan las rutas con carteles publicitarios.
     Inunden sus buzones con envíos postales inútiles, catálogos, publicidades
     y toda clase de propaganda y promoción ofreciendo productos gratis,
     servicios y falsas esperanzas.
    Presenten hermosas y delgadas modelos en revistas, películas y TV,
    así los esposos creerán que la belleza exterior es lo importante,
     y quedarán insatisfechos con sus esposas."

    "Mantengan a las esposas muy cansadas para amar a sus maridos a la noche. Denles dolores de cabeza, también.
    Si no les dan a los esposos el amor que ellos necesitan,
     ellos comenzarán a buscarlo afuera.
     Esto fragmentará la familia rápidamente".

    "Denles un Santa Claus para distraer a sus hijos
     de la enseñanza del verdadero significado de Navidad.
     Denles un conejito de Pascuas para no hablar de su resurrección
     y su poder sobre el pecado y la muerte.
     Aún en sus recreaciones, que lo realicen en exceso.
    Hagan que al regreso de sus recreaciones estén exhaustos.
     Logren que estén tan ocupados
     que no puedan ir a observar la naturaleza
     y el reflejo de Dios en la Creación.
     Envíenlos a los parques de diversiones, eventos deportivos,
     juegos, conciertos, y cines, en su reemplazo.
    Manténganlos ocupados, ocupados, ocupados".

    "Y cuando se reúnan para una reunión espiritual,
     procuren que estén atentos a chismes y habladurías
     para que concluyan con conciencias preocupadas".

    "Llenen sus vidas con muchas cosas triviales
    de tal modo que no les quede tiempo para la Palabra
    o buscar el poder de Jesús.
    Pronto ellos estarán trabajando en su propia fuerza,
     sacrificando su salud y su familia."

    ¿Esto funcionará?. Era realmente un gran plan!.

    Los demonios se fueron ansiosos a sus puestos asignados
     procurando que los cristianos en todos lados estuvieran máocupados yapurados,
     yendo de aquí para allá,
    teniendo muy poco tiempo para su Dios o sus familias
    o para hablarles a otros del poder de Jesús.

    ¿Tuvo el diablo éxito en su planteamiento?.
    ¡Tú eres el juez!.

    Tu visión se volverá más clara
    sólo cuando puedas ver dentro de tu corazón.


    November 24

    CAMBIAR NUESTRO NECIO CORAZÓN

     

     

     

     

     HISTORIA QUE NOS ENSEÑA

    A CAMBIAR NUESTRO NECIO CORAZÓN


    Un día un científico había encontrado la manera

    de realizar transplantes de córneas,

    a partir de unas síntesis de ADN,

     de manera que los ciegos podrían ver.

    Este hombre era un poco extraño y amaba por igual a los animales que a las personas;

     por ello, sus investigaciones entrelazaban lo zoológico y lo antropológico.

    Después de haber anotado cuidadosamente sus hallazgos en una bitácora médica,

     que suponía largas y agotadores jornadas de investigación

    e interminables noches de insomnio,

     el científico quedo vencido por el sueño sobre su escritorio.

    El doctor escuchó que tocaban a su puerta, se levantó y abrió la puerta.

    No había nadie. Nadie de su tamaño, pero había alguien.¿Quién?

     Una hormiga, apoyada sobre su bastón.

    La hormiga le dijo:

    - "Por favor, dicen mis amigas que usted puede devolverme la vista,

    y estoy aquí dispuesta a que me opere para poder ver".

    El científico sorprendido se dispuso a operar,

    cuando escuchó de nuevo que tocaban la puerta.

     Se dirigió a ella y era un hombre que había perdido la vista en una guerra.

     Este le dijo:

    - "Me he enterado que usted ha logrado realizar trasplantes de córnea

     y que incluso ha logrado poner ojos de animales a los hombres,

     así que estoy a sus pies implorando que me opere y me devuelva la visión perdida".

    El doctor lo hizo pasar al quirófano junto a la hormiga ya anestesiada.

    Intervino a ambos, y esperó los resultados.

     Al despertar la hormiga, pego un grito de emoción:

    - "Puedo ver, puedo ver ¡Milagro! ¡Milagro! Y emocionada saltó de la camilla y cogió camino.

    Luego despertó el hombre y grito:

    - "¡Oh, Dios mío, puedo ver, era cierto, era cierto! Se dirigió a la puerta y salió emocionado.

    El doctor sintió que había hecho una buena obra y descansó.

     Al cabo de unos días, un tropel de hormigas amenazaba con destruir su laboratorio

    y una familia enfurecida amenazaba con demandarlo.

     ¿Qué había sucedido?

    La reina de las hormigas dijo:

    - Permítame agradecerle doctor lo que realizó en mi hija,

    ella es la heredera al trono, pero queremos que le regrese su ceguera.

     Desde que regresó, mira con ojos de gigante.

    Ve gigantes los defectos de sus hermanos y hermanas,

     me desprecia y me considera una madre despreciable,

     digna de reproche por mis limitaciones;

     ve a su pueblo con ojos desproporcionados,

     en ellos sólo ve quejas, flojeras, malas intenciones, traiciones, ambiciones

    y eso la ha llenado de amargura, de desprecio por los demás y por la vida,

    regrésenosla ciega por favor.

    Por su parte, la familia del hombre le dijo:

    - Por favor, denos a nuestro hermano nuevamente ciego,

     desde que regreso, todo lo ve pequeño,

    se a llenado de arrogancia, de ingratitud, de engreimiento y soberbia altanera.

     Para él no significa nada el tiempo que le cuidamos,

     ve relativo y pequeño el que su padre se despulmone trabajando

    para que él estudie, se vista y coma.

    Para él no significa nada que su madre deje escapar la vida día a día por lavarle su ropa,

     alistar sus camisas, tener a tiempo la comida en la mesa.

    El amor, la amistad, el perdón, todo eso es pequeño, es ínfimo, es relativo;

     ¡Dénoslo ciego, por favor, regrésenoslo ciego!

    El científico se propuso investigar lo que había hecho,

     creyó que se habían contaminados sus muestras de ADN de hormiga, con las de ADN humano.

     El doctor hizo un hallazgo sorprendentemente aterrador.

     La contaminación de ADN no fue en su laboratorio,

    fue miles de años atrás, en el gran laboratorio de la vida.

    Los hombres quisieron ser lo último, quisieron ser Dios.

     Desde entonces, tienen una tendencia defectuosa en su visión,

     ella agiganta los defectos de los semejantes,

    ve enorme los defectos y gigantes los vicios de los demás;

     a ese problema le llamó gigantismo miópico,

     ya que de cerca sólo ve lo malo de las personas

     y lo bueno lo ve turbio distante o no lo ve.

    La tendencia de ver pequeño todo lo bueno,

    y relativo todo lo noble de las personas

    y empequeñecer las virtudes y cualidades, la llamó hipermetropía hormiguista,

     ya que de largo ve bien los defectos ajenos y aunque tenga pegados a sus narices lo bueno,

     no lo logra distinguir, ver ni valorar.

    Dos defectos en una misma córnea.

    El doctor descubrió que se necesita más que una cornea para que el ser humano vea bien:

    ¡Necesita un cambio en la manera de ver!

     Y esa operación exige un cambio de corazón,

     y esa operación sólo Dios la hace.

    Entonces, ¿cuántos ciegos tocan a su puerta?



    November 23

    EL SE DIFERENTES NOS HIZO...

     

     

     

     

    EL SER DIFERENTES NOS HIZO AMIGOS

     

     

    Una vez, a cinco pintores, se les propuso un gran proyecto:

     trabajar en común para una gran exposición pictórica

     que tendría lugar con motivo del Año Nuevo.

    Dicho y hecho.

    Los profesionales de la pintura se pusieron manos a la obra.

    Lo cierto es que, el evento,

     levantó gran expectación en la localidad elegida.

    Todos los habitantes de aquella población

    hablaban de lo distintos que eran los pintores y que,

     precisamente por ello,

    la ocasión habría de ser aprovechada por ellos

    y por otros tantos hombres y mujeres de la zona.

    Pero, un buen día, a punto de abrise la exposición

    los pintores comenzaron a discutir

     sobre los colores que usaban unos y otros,

     sobre los temas elegidos,

     sobre el marco que adornaba el cuadro de cada uno.

     En definitiva...cayeron en una gran discusión

    a cuenta de "las diferencias" en su pintura.

    El conflicto trascendió a la calle.

     Y toda la ilusión y el entusiasmo

    que habían puesto los moradores de aquel pueblo

    se fueron desvaneciendo.

     ¡Cómo es posible que sean incapaces de ponerse de acuerdo!.

    Exclamaban.

    Por la tarde, cuando estaban a punto de recoger los bártulos,

     y marcharse los pintores cada uno a su casa

     de repente, un niño, se coló por una ventana y dijo:

     "¡uy..que cuadros tan diferentes y tan bonitos todos....

    no había visto nunca una cosa igual".

    Los profesionales de la pintura se miraron sonrrojados, unos a otros,

     y abrazándose y riéndose de sí mismos dijeron:

    "es verdad...es mucho más lo que esperan de nosotros,

     y lo que descubren en nuestras diferencias

    que lo que nosotros discutimos de ellas".

     Y dicen, que le exposiciòn llevó este título:

     "La diferencia nos hizo amigos".


    November 22

    FESTIVIDAD DE CRISTO REY

     

    FESTIVIDAD

     

    DE CRISTO REY DEL UNIVERSO

     

    Cada domingo, cada vez que rezamos el Credo,

    lo decimos:

    Cristo está sentado a la derecha del Padre,

    es el Señor y Rey inmortal de los siglos...

    y ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos

     

     (Meditación)

     

    Éste es el Último domingo del presente año litúrgico

    (el Domingo que viene estaremos ya comenzando el Adviento).
    Y por ser el último de un ciclo que se cierra, es una invitación a considerar la realidad última, lo verdaderamente definitivo de nuestra historia, de la historia de todo hombre y de todos los hombres de todos los tiempos.

    Durante el año litúrgico hemos contemplado los diversos misterios de nuestra Fe. Pero hoy escuchamos en el Evangelio la impresionante descripción del Juicio Final...

    Cada Domingo, cada vez que rezamos el Credo, lo decimos: Cristo está sentado a la derecha del Padre, es el Señor y Rey inmortal de los siglos,... y ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

    Esta profundísima verdad de nuestra Fe cambia totalmente la historia humana: el tiempo no es "algo que pasa", sino Alguien que viene, Cristo que viene, que está viniendo desde el fin de los tiempos, ya no con apariencia humilde, no como uno más entre los hombres (Iª Venida), sino lleno de Gloria y majestad, rodeado de ángeles, sentado en su trono, Juez de todas las naciones, para realizar el único Juicio que es definitivo, y luego reinar para siempre junto con todos los suyos... ¿Lo estamos esperando? ¿Cómo podemos "olvidarnos" de lo que es nuestro destino "desde la creación del mundo"? Esto no es una "teoría de la Iglesia". Es la Verdad.

    Este Rey de apariencia tan impresionante y terrible, es sin embargo, nuestro Pastor. Así lo presenta la Iª lectura: "Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas... yo mismo las apacentaré, las conduciré, las cuidaré"... Es el amor cariñoso de Dios, que nos cuida como un Pastor a su rebaño (Salmo Responsorial 22)

    Con ese amor el Señor reunirá los suyos el día del Juicio: como un Pastor, que reúne al rebaño para inaugurar el tiempo definitivo de la salvación... pero que será precedido del Justo Juicio de Dios, "entre ovejas y cabritos" (la oveja es más valiosa... y su color totalmente blanco puede sugerir el corazón limpio de los redimidos)...
    Está "blancura", "pureza" de los redimidos, no es una mera "ausencia de pecado". Es mucho más: es amar a Cristo, y asistirlo en las personas con las que nos encontramos cada día: el hambriento, el sediento, el extraño, el desnudo, el enfermo, el preso... o como los llama Jesús: "mis hermanos más pequeños", con los que Él se identifica de un modo misterioso, pero increíblemente fuerte, real: considera como hechas a su propia Persona las atenciones y desatenciones tenidas para con los necesitados, que pasan a ser como diversos rostros de Cristo que nos pide ayuda.

    A veces, cuando pensamos en la salvación eterna, imaginamos acciones excepcionales. Pero aquí no aparece eso, sino la misericordia, el amor en lo cotidiano. Como en la vida de los santos (santos por el amor, no por los milagros... así San Héctor, la Madre Teresa, Gianna Beretta Molla, Santa Teresita, San Joaquín y Santa Ana, el Papa Juan Pablo...). Sin olvidar que la caridad, bien entendida, empieza por la propia casa...

    El Juicio causa una gran admiración, tanto en los benditos (salvados), como en los condenados: ni unos ni otros parecían darse cuenta de que todo el bien que hicieron o dejaron de hacer a los demás, a los pequeños, es recogido y valorado infinitamente por Cristo, hasta el punto de determinar la salvación o la condenación.

    El Evangelio y la Fiesta de hoy ponen delante de nuestros ojos:
     El valor infinito de el "amor cotidiano".
    ð
    ð Salvación o condenación no dependen de la "buena o mala suerte": cada uno de nosotros está eligiendo cada día de la de la vida lo que quiere... y lo elige hasta en las cosas más pequeñas p. ej. un vaso de agua dado con amor...
     La
    ð fe no es "abstracta"; es bien concreta... "Pedro, ¿me amas? Apacienta mis ovejas”...

    No dejemos que el egoísmo, el individualismo, el “no te metás”, la “ley del menor esfuerzo”, la “viveza humana”, y todos estos des-componentes nefastos de nuestro “perfil histórico” se traguen  poco a poco nuestra vida; dispongamonos a servir con Cristo y como Cristo, para reinar con Él.

    Y ya que “conocer a Cristo es vivir, y servir a Cristo es reinar", pidamos hoy a Cristo, Rey Universal, la gracia de reconocerlo y servirlo en todas las circunstancias de nuestra vida.