|
|
5月31日

MAYO
MES DE LAS FLORES
DEDICADO
A LA INMACULADA VIRGEN MARÍA
DIA 31
LA INMACULADA EN NUESTRA VIDA
El misterio de la Inmaculada Concepción de María
no se puede reducir a la hermosa fiesta
que le dedicamos cada año el 8 de diciembre.
Es una realidad que ha de empapar nuestra vida de cada día.
Hoy nos gusta hablar de la calidad de vida.
No basta vivir, sino vivir del modo más digno.
Eso está muy bien.
La Purísima, la Inmaculada Concepción de María,
la llena de Gracia de Dios,
es el modo más sublime de calidad de vida.
En María, Dios nos ha regalado lo más bello, noble, digno
que podamos soñar.
Por el contrario, el pecado, el egoísmo, la impureza
es lo más bajo, miserable e indigno.
Dios nos da a todos su gracia para vencer el pecado,
para ser limpios como la Virgen Purísima.
Dios nos da a María Auxiliadora para vencer el pecado.
FLOR: Reza: “Virgen Inmaculada y Auxiliadora,
ayúdanos a vencer el pecado”. 5月30日

DIA 31 MAYO 2009
DOMINGO DE PENTECOSTÉS
REFLEXIÓN SOBRE EL SANTO EVANGELIO
CORRESPONDIENTE A ESTA SOLEMNIDAD
(Juan 20, 19-23)
Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío». Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
Reflexión
En cierta ocasión se encontraba una maestra en clase de religión con sus alumnos de tercero de primaria. Y les pregunta: - "Quién de ustedes me sabe decir quién es la Santísima Trinidad?" Y uno de los niños, el más despierto, grita: - "¡Yo, maestra! La Santísima Trinidad son el Padre, el Hijo ¡y... la Paloma!"
Para cuántos de nosotros el Espíritu Santo es precisamente eso:¡una paloma! De esa forma descendió sobre Cristo el día de su bautismo en el Jordán y así se le ha representado muchas veces en el arte sagrado. Pero ¡el Espíritu Santo no es una paloma! ¿Cómo se puede tener un trato humano, profundo y personal con un animalito irracional? La paloma es, a lo mucho, un bello símbolo de la paz, y nada más. Y, sin embargo, el Espíritu Santo es la tercera Persona de la Trinidad Santísima y Dios verdadero.
En la solemnidad de hoy celebramos la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles el día de Pentecostés. Pero en las lecturas de la Misa de hoy nos volvemos a encontrar con la misma dificultad de antes: el problema del lenguaje. En el pasaje de los Hechos de los Apóstoles se nos narra que el Espíritu Santo bajó del cielo "en forma de un viento impetuoso que soplaba". ¡Otra imagen! Como el viento que mandó Dios sobre el Mar Rojo para secarlo y hacer pasar a los israelitas por en medio del mar, liberándolos de la esclavitud del faraón y de Egipto (Ex 14, 21-31); o como ese viento que el mismo Dios hizo soplar sobre un montón de huesos áridos para traerlos a la vida, según nos refiere el profeta Ezequiel (Ez 37, 1-14). El mismo Cristo en el Evangelio de hoy usa también la imagen del viento para hablarnos del Espíritu Santo: "Jesús sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo". La misma palabra espíritu significa, etimológicamente, viento: procede del latín, spíritus (del verbo spiro, es decir soplar). El vocablo hebreo, ruah, tiene el mismo significado. Y la palabra latina que se usaba para decir alma era ánima, que a su vez viene del griego ánemos, viento.
El libro del Génesis nos narra que, cuando Dios creó al hombre modelándolo del barro, "le sopló en las narices y así se convirtió en un ser vivo" (Gén 2,7). Por eso también Cristo, como el Padre, sopla su Espíritu sobre sus apóstoles para transmitirles la vida. Sin el aliento vital nada existe. Así como el cuerpo sin el alma es un cadáver, el hombre sin el Espíritu Santo está muerto y se corrompe. Por eso, en la profesión de fe, decimos que "creemos en el Espíritu Santo, que es Señor y Dador de vida". ¿Y cómo nos comunica esa vida? Cristo lo dice a continuación: "a quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados..." Es la vida de la gracia santificante, que producen los sacramentos: el bautismo, la confesión, la Eucaristía y los otros cuatro. Él es el Espíritu Santificador, que da vida, alienta todo y "anima" todo. Es esto lo que Cristo nos quiere significar con esta imagen del viento.
En la Sagrada Escritura se nos habla del Espíritu Santo a través de muchas otras imágenes, dada nuestra pobre inteligencia humana, incapaz de abarcar y de penetrar en el misterio infinito de Dios. En la primera lectura misma que acabamos de referir, se nos dice que descendió "como lenguas de fuego" que se posaban sobre cada uno de los discípulos.
La imagen del fuego es también riquísima a lo largo de toda la Biblia. Es el símbolo de la luz, del calor, de la energía cósmica, de la fuerza. El Espíritu Santo es todo eso: el fuego de la fe, del amor, de la fuerza y de la vida.
Pero, además de las mil representaciones, el Espíritu Santo es, sobre todo, DIOS. Es Persona divina, como el Padre y el Hijo. Es el Dios-Amor en Persona, que une al Padre y al Hijo en la intimidad de su vida divina por el vínculo del amor, que es Él mismo. Vive dentro de nosotros, como el mismo Cristo nos aseguró: "Si alguno me ama, guardará mi palabra y mi Padre lo amará, y vendremos a hacer en él nuestra morada" (Jn 14,23).
Podemos decir que una persona que amamos vive dentro de nosotros por el amor. Y si esto es posible en el amor humano, con mucha mayor razón lo es para Dios. El Espíritu Santo y la Trinidad Santísima viven dentro de nosotros por el amor, la fe, la vida de gracia, los sacramentos y las virtudes cristianas. El "dulce Huésped del alma" es otro de sus nombres; y san Pablo nos recuerda: "¿No saben que son templos de Dios y que el Espíritu Santo habita dentro de ustedes?" (I Cor 3,16).
Podríamos decir tantísimas cosas del Espíritu Santo y nunca acabaríamos. Pero lo más importante no es saber mucho, sino dejar que Él viva realmente dentro de nosotros. Y esto será posible sólo si le dejamos cabida en nuestro corazón a través de la gracia santificante: donde reina el pecado no hay vida. Es imposible que convivan juntos el día y la noche, o la vida y la muerte. Dios vivirá en nosotros en la medida en que desterremos el pecado y los vicios para que Él verdaderamente sea el único Señor de nuestra existencia. ¿Por qué no comienzas ya desde este mismo momento?
5月29日
DIA 30 MAYO 2009
LOS ÉXITOS DEL HIJO SON TAMBIEN DE LA MADRE
LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
Tú estuviste allí, no podías faltar. Con los apóstoles: tus nuevos hijos, la Iglesia naciente que Jesús dejó a tu cuidado. Lo viste subir, triunfar para siempre. Subía y regresaba al cielo como triunfador. Derrotados quedaban sus enemigos: la muerte, el demonio, el mundo.
Era tu triunfo también. Si los éxitos del hijo son también de su madre, la ascensión de Jesús tú la vivías como propia; era el anticipo de tu asunción.
Aquel Hijo tuyo, nacido en Belén, que había venido a la tierra a través de tu carne, ahora se iba a la patria definitiva. Aquel hijo, perdido durante la eternidad de tres días en el templo, ahora no sabías cuantos años estarías sin verlo. ¡Qué dolor, dolor nuevo, que hacía casi intolerable, insufrible, la separación del Hijo amado!
A partir de entonces tu corazón estaría más en el cielo que en la tierra. Allí estaba José, tu esposo, el compañero maravilloso de la infancia y juventud de Jesús. ¡Qué ratos tan inefables, tan difíciles también, en su compañía! Él se te había adelantado. Él vería llegar a Jesús al cielo, y recibiría de Él las más sentidas gracias por haber cumplido tan perfectamente su misión de padre. Allí estaría desde ese momento Jesús. Pero Tú te quedabas en la tierra sola, muy sola. Porque tu amor se iba, y te dejaba sola en la tierra.
Sólo quien ha estado locamente enamorado y pierde a la persona amada sabe de este dolor. Tú eras la enamorada por excelencia de Jesús. Por eso, tu dolor no tenía límites ni comparación.
Pero tu voluntad no se sumergía en la tristeza, porque Jesús te había entregado una nueva misión: la Iglesia naciente. Con cuánto amor repetiste tu oración favorita: “He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra”.
Con tu oración, tu amor, tus consejos y tu prudencia, la Iglesia niña crecía incontenible. Crecía en sabiduría y en gracia ante Dios y ante los hombres, como en otro tiempo tu Jesús. ¡OH Madre de la Iglesia, que acunaste nuevamente en tus brazos aquella criatura que Jesús te entregó!
Se mezclaban la nostalgia –la fuerza que te lanzaba hacia el cielo- y el amor a la Iglesia que necesitaba tu cariño, tu presencia, tu oración. La nostalgia era desgarradora, la esperanza larguísima. Tú veías en la Iglesia la continuación de Jesús en la historia como ningún teólogo lo ha visto. Toda la Iglesia estaba llena de la presencia de Jesús.
Tus nuevos hijos eran más débiles que Jesús. Los lobos acechaban. Satanás, que había devorado a Judas, seguía esperando matar a toda la grey, cuando aún era débil e indefensa. Pero contaba con tu defensa irresistible. Nostalgia, espera y certeza de llegar al cielo para ti y tus hijos. Él ya, faltamos nosotros...
Ahora Tú también estás en el cielo. Faltamos nosotros...Acuérdate de nosotros.
Nueva etapa de fe: Volviste a encender la lámpara que había alumbrado tu caminar por la vida, con aceite nuevo, con nuevo vigor. Era el comienzo fresco y pujante del cristianismo. Tú eras la primera cristiana, la que debías vivir y contagiar a todos la alegría recién estrenada del hombre y mujer nuevos, del nuevo estilo de vida, la religión del amor.
Oh Madre, se nos ha olvidado muy pronto que la religión fundada por tu Hijo es la religión del amor, la religión de las bienaventuranzas. Nos hemos quedado con unas pocas ideas rancias y con un aburrimiento vital. Resucita en nosotros la alegría del “mirad cómo se aman” que avasalló a los primeros.
¿Qué hemos hecho de la religión del amor? Los cristianos hemos vaciado la religión del amor para quedarnos con los mandamientos mal cumplidos. Y nos resulta aburrida, pesada, inaguantable.
La misma religión que a los primeros los entusiasmó hasta el extremo, los arrastró hasta el martirio sin pestañear, a nosotros nos resulta sosa y aburrida. ¿No será que hemos perdido la savia vital? Y ¿qué somos, que queda de nosotros si nos falta el amor? Nada. Pura fachada.
Tú comulgabas con más fe que ninguno, llegando a sentir a Jesús en tus entrañas como cuando crecía en tu seno. Te absorbías, te elevabas de la tierra, te ibas...Vivías de la comunión anterior y vivías para la siguiente, como la enamorada que no puede separarse del Amado.
Enséñanos a comulgar con el fervor con que Tú lo hacías en los años de tu soledad. Los cristianos observaban con respeto y emoción tu actitud. Y seguro que, como a Jesús, te pedían: “Enséñanos a comulgar con el fervor con que Tú lo haces”.En la forma de recibir a Jesús se confirma el amor o la indiferencia de los cristianos de hoy.
Quiero imaginar las palabras que dirigías a los apóstoles: El primer evangelio pasado por la mente y el corazón de su Madre. Y así entendían de manera entrañable las enseñanzas de Jesús: Tú les abrías el sentido, pero, sobre todo, encendías sus corazones. Cuantas veces Pedro, Juan y los demás debían comentar como los discípulos de Emaús: “¿No ardía nuestro corazón mientras nos explicaba María los misterios de la vida de Jesús?"
Cuanto necesitamos, María, que nos vuelvas a explicar los misterios y la enseñanza de Jesús, sobre todo el amor que nos tiene, para que nuestro corazón arda de amor por Él y por Ti. ¡Cómo motivarías a Pedro, cada vez que el pesimismo y las dificultades de guiar a la Iglesia querían doblarlo! ¡Qué firme y gentil pastora guiaba al primer Papa, lo mismo que al actual Juan Pablo II! ¡Cómo les hablarías del cielo, repitiéndoles con apasionado acento las palabras de Jesús: ”Alegraos de que vuestros nombres están escritos en el cielo”! Hay que merecerlo, hay que ganarlo. Ahí estaremos juntos para siempre...

MAYO
MES DE LAS FLORES
DEDICADO
A LA INMACULADA VIRGEN MARÍA
DIA 29
UNA PERSONA TOTALMENTE LIMPIA
El periódico, la televisión, la radio
nos golpean cada día con malas noticias.
Nosotros mismos nos damos cuenta de que somos imperfectos,
inclinados al mal, pecadores.
Este es el misterio del pecado en cada persona
y en toda la sociedad.
¿No habrá alguien totalmente limpio
que nos de un rayo de esperanza y de alegría?
Si, Dios nos ha regalado una persona totalmente limpia,
la Virgen María,
porque su misma Concepción fue Inmaculada.
¿No podremos nosotros y la humanidad entera librarnos de la imperfección,
de la inclinación al mal?
¿No podremos ser también inmaculados y perfectos?
Sí, Dios nos regalará a todos esa limpieza absoluta,
que ya goza la Virgen María,
cuando nos lleve a su Casa del Cielo.
Allí seremos perfect@s hij@s de Dios.
FLOR: ¡Alégrate! : Dios en el Cielo te dará la perfección total,
que ya goza María.
EL CIELO ES TUYO,
¿SUBES O TE QUEDAS?
Dios está preparando un lugar, tu lugar, en el cielo
¿Qué decir a los hombres sobre ella? ¿Qué te dirás a ti mismo? La Ascensión clava nuestra esperanza de forma inviolada en nuestra propia felicidad eterna. Así como Jesús, tu Hijo, el Hijo de José y María, ha subido con su cuerpo eternizado a la patria de los justos, así el mío y el de mis hermanos, el de todos los fieles que se esfuercen, subirá para nunca bajar, para quedarse por siempre allí.
La Ascensión, además, es un subir, es un superarse de continuo, un no resignarse al muladar. Subir, siempre subir; querer ser otro, distinto, mejor; mejor en lo humano, mejor en lo intelectual y en lo espiritual. Cuando uno se para, se enferma; cuando uno se para definitivamente, ha comenzado a morir. Se impone la lucha diaria, la tenaz conquista de una meta tras otra, hasta alcanzar la última, la añorada cima de ser santo. Esa es mi meta, esa es mi cima. ¿También la tuya?
Al ascender al cielo Jesús no pensaba sólo en su triunfo; quería que todos los hombres subieran con Él a la patria eterna. Había pagado el precio; había escrito el nombre de todos en el cielo, también el tuyo y el mío. El cielo es mío, el cielo es tuyo. ¿Subimos o nos quedamos? ¿Eterno muladar o eterna gloria? Voy a prepararos un lugar. ¡Con qué emoción se lo dijiste! Dios preparando un lugar, tu lugar, en el cielo.
Dios creó al hombre, a ti y a mí, para que, al final, viviéramos eternamente felices en la gloria. Si te salvas, Dios consigue su plan, y tú logras tu sueño. Entonces habrá valido la pena vivir...
¡Con cuanta ilusión Jesús hubiera llevado a la gloria consigo a sus dos compañeros de suplicio! Pero sólo pudo llevarse a uno. Porque el otro no quiso...
Si Cristo pudiese ser infeliz, lloraría eternamente por aquellos que, como a Gestas, no pudo salvar. Jesús lloró sobre Jerusalén, Jesús ha llorado por ti, cuando le has cerrado la puerta de tu alma. Ojalá que esas lágrimas, sumadas a su sangre, logren llevarte al cielo.
Si tú le pides con idéntica sinceridad que el buen ladrón: “Acuérdate de mí, Señor, cuando estés en tu Reino”, de seguro escucharás también: ”Estarás conmigo en el Paraíso”. Y así, el que escribió tu nombre en el cielo podrá, por fin, decir: “Misión cumplida”.
Dios es amor. El cielo lo grita. Lo ha demostrado mil veces y de mil formas. Te lo ha demostrado a ti; se lo ha demostrado a todos los hombres. Se lo ha probado amándoles sin medida, perdonándoles todo y siempre; regalándoles el cielo, dándoles a su Madre. Si no hemos sabido hacerlo, ya es hora de corresponder al amor. No podemos vivir sin amor. La vida sin Él es un penar continuo, una madeja de infelicidad y amarguras. Amar es la respuesta, es el sentido, amar eternamente al que infinitamente nos ha amado.
La ascensión nuestra al cielo será el último peldaño de la escalera; será la etapa final y feliz, sin retorno ni vuelta atrás. Debemos pensar en ella, soñar con ella y poner todos los medios para obtenerla. Todo será muy poco para conquistarla. Después del cielo sólo sigue el cielo. Después del Paraíso ya no hay nada que anhelar o esperar. Todos nuestros anhelos más profundos y entrañables, estarán, por fin, definitivamente cumplidos. Entonces, ¿te interesa el cielo?
¿A quién debo una felicidad tan grande? ¿A qué precio me lo ha conseguido. ¿Qué he hecho hasta ahora por el cielo? ¿Qué hago actualmente para asegurarlo? Y, en adelante, ¿qué pienso hacer?
Al final de la vida lo único que cuenta es lo hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos. “Yo sé que toda la vida humana se gasta y se consume bien o mal, y no hay posible ahorro. Los años son ésos y no más, y la eternidad es lo que sigue a esta vida. Gastarnos por Dios y por nuestros hermanos en Dios es lo razonable y seguro”.
5月28日

MAYO
MES DE LAS FLORES
DEDICADO
A LA INMACULADA VIRGEN MARÍA
DIA 28
PRO-CREAR = CREAR CON DIOS
El misterio de la familia humana y la maravilla del cuerpo humano
son un regalo de Dios.
Él mandó a nuestros primeros padres:
“Creced y multiplicaos”.
El gran santuario de la vida es la familia.
Pro-crear significa crear con Dios.
O sea, Dios crea un ser humano a través de los padres,
que son verdaderos colaboradores de Dios en el acto creativo.
Al nuevo ser que procrean unos padres,
Dios lo hace su hijo o su hija.
Esa es su mayor dignidad.
San Joaquín y Santa Ana se unieron para dar vida a un nuevo ser, María.
Y Dios bendijo tan maravillosamente aquella unión
que fue una Concepción Inmaculada.
Dios llenó a María de todas las gracias divinas
para que Ella misma, con la intervención del Espíritu Santo,
diera el ser humano a Jesús, el Hijo de Dios.
FLOR: Reza un Avemaría por los padres,
que colaboran con Dios al dar la vida a sus hijos.
NUBES Y LIBERTAD
Podemos optar cada segundo, por un mundo mejor
Si las nubes hablasen,
cuando pasan en vuelos caprichosos
por encima de nuestras ciudades y pueblos,
podrían contarnos la historia de sus viajes,
los caminos recorridos, las subidas y bajadas a merced de los vientos.
Muchas nubes "nacen" gracias a la evaporación.
Crecen con la ayuda de vientos y de corrientes de frío y de calor.
Se mueven impulsadas por el viento,
por una fuerza desconocida que va por delante y por detrás;
que una veces sube y que baja,
que otras veces da la sensación de detenerse de modo suave y misterioso.
Una nube puede desatarse en una lluvia frenética o en una suave llovizna,
o simplemente se deshace, sin pena ni gloria,
ante los ojos indiferentes de un anciano que mira y mira el techo
que está por encima de los techos humanos.
La vida de cada uno de nosotros
no puede compararse con la historia de una nube.
Nosotros no volamos,
no nos extendemos por amplios espacios del cielo,
no conquistamos cimas de montañas
ni cubrimos como niebla los campos y las aldeas de los valles y llanuras.
Estamos condicionados por un cuerpo bastante pequeño
y con proporciones bajas,
que nos tiene casi siempre con los dos pies sobre la tierra
y que nos permite "levantarnos" a pocos centímetros de altura
en el espacio que corretean las brisas o los huracanes.
Tenemos unos padres concretos
(algunos, por desgracia, nunca los conocieron)
y, seguramente, un nombre y unos apellidos.
Hacemos planes para el mañana
y recordamos con mayor o menor alegría las aventuras del pasado.
Escribimos en el presente nuestra biografía,
y vemos cómo otros las leen,
con buenos o malos ojos, con simpatía o antipatía,
con amor o con odio.
La vida del hombre, como la nube, recibe muchos influjos,
muchos vientos, numerosos rayos de sol
o de lámparas fluorescentes en oficinas llenas de humo y olorosas a café.
Pero esos influjos no determinan lo que son las elecciones más profundas.
Esas nacen, como los manantiales de las montañas,
desde lo profundo de nuestro ser, desde ese núcleo interior
que a veces los demás juzgan con demasiada facilidad,
cuando nosotros mismos muchas veces no acabamos de conocerlo de veras.
Esas decisiones forjan nuestra biografía, deciden nuestra historia,
y marcan también el destino de otros seres que dependen de nosotros;
unos, muy cercanos, que vemos todos los días;
otros, desconocidos, que piden solamente un gesto de justicia
o un acierto en una delicada decisión política o económica.
Las nubes siguen circulando, como hace miles de años,
por encima de nuestra tierra encanecida y arrugada.
También los hombres se siguen sucediendo,
generación tras generación,
para caminar por el suelo polvoriento de una carretera de provincia
o para apretar el acelerador de un coche
en una moderna autopista de tres carriles.
Pero unos habrán dejado una huella de bondad y de justicia,
mientras otros serán recordados entre el número
de los que "el bien lo hicieron muy mal y el mal lo hicieron muy bien".
Unos y otros, un día, tuvieron sus vidas en sus manos.
Nosotros, cada segundo de nuestra existencia,
podemos optar para hacer el mundo un poco mejor,
o para seguir añadiendo dolor a quienes no tienen apenas tiempo
de alzar la cabeza para ver las nubes pasar.
Sólo con opciones justas habrá quien mire a las nubes
y no piense en ellas,
sino en la posibilidad de un nuevo milenio mejor y más feliz...
5月26日
27 MAYO 2009

MAYO
MES DE LAS FLORES
DEDICADO
A LA INMACULADA VIRGEN MARÍA
DIA 27
EL ESPÍRITU SANTO GUIA DE LA IGLESIA
La semilla de un naranjo tiene un largo proceso
hasta que llega a dar frutos.
La fuerza misteriosa de la naturaleza dirige
ese largo proceso de crecimiento.
En la fe, sucede algo semejante.
La Palabra de Dios, que recoge la Biblia,
es como una semilla que nace, crece y da frutos.
Uno de esos frutos ha sido el definir, el proclamar
que la Inmaculada Concepción de María es un dogma,
una verdad de fe.
¿Quién fue iluminando al pueblo, a los teólogos, a los obispos
y a papas para que comprendieran y aceptaran como verdad de fe
que realmente Dios había hecho Inmaculada a María?
Fue el Espíritu Santo.
Así lo prometió Jesús a su Iglesia:
“El Espíritu Santo, que os enviará el Padre, en mi nombre,
os lo enseñará todo”.
El Espíritu Santo guía a la Iglesia en la fe.
FLOR: Reza: “Espíritu Santo, enséñanos todo.
Guía a la Iglesia en la fe”.
.jpg)
27 MAYO 2009
EN EL BIMILENARIO DE SAN PABLO (XVII)
A PARTIR DEL AREÓPAGO.
UN FRACASO Y UNA LECCIÓN
¿Dónde estuvo la causa del fracaso de Pablo en Atenas?
En la indiferencia de los judíos
y en la soberbia fatua de los griegos
¿Recordamos la inquietud y la impaciencia de la última charla? ¡Corinto a la vista!... Sí, y de Corinto nos tocaba hoy hablar. Pero vamos a hacer una pequeña parada antes de asistir a la fundación de una Iglesia que llena de ilusión.
Debemos volver la mirada a Atenas, de la que vimos salir a Pablo muy apesadumbrado, y de la que nosotros mismos nos pudimos llevar una mala impresión.
Pablo pensó:
- Atenas, fracaso con los judíos, ¿por qué?... Atenas, fracaso con los griegos, ¿por qué?... ¿Es que el Evangelio no tiene fuerza? ¿A qué se debe lo que me ha ocurrido?...
Pablo, como lo hemos visto desde el principio, era un judío de pies a cabeza, y en todas partes se las tenía que ver con los de su raza. Si los judíos admitían el Evangelio, en ellos encontraba colaboradores magníficos como Silas o Timoteo, o bien formaban los judíos, a la par que los gentiles, una Iglesia tan preciosa como la de Berea.
Pablo contaba siempre con la persecución. Pero lo de los judíos de Atenas fue peor que los azotes o la expulsión de la ciudad. Ni una conversión. Ningún interés por el Evangelio. Frialdad por todas partes. Apatía por doquier. Indiferencia absoluta.
Aquellos judíos, por lo visto, se habían acomodado a la manera floja de vivir de los atenienses, y Dios y el prometido Cristo no les importaron nada. Como si se dijeran:
- Adoramos al Dios Yahvé sin preocupaciones; ¿por qué nos vienen ahora a molestarnos tontamente?... Dejemos a todos en paz, y que cada uno siga adorando a su dios como le venga bien. ¿A qué meternos con los demás?...
Fracasado con los judíos, Pablo, tan judío, se pasó a los gentiles. Pero, ¿estaba preparado para meterse con el mundo griego?...
Dios había tenido una providencia grandísima con Pablo. Cuando lo escogió, sabía Dios a quién elegía. El judío completo, era también un griego y un romano completo.
Pablo, como hombre, encarnaba en su persona lo más rico del mundo de entonces. Dentro de pocos años. Pablo escribirá en una de sus cartas:
“Yo soy el más pequeño de los apóstoles. Pero, por la gracia de Dios soy lo que soy; y la gracia de Dios no ha sido estéril en mí. Antes bien, he trabajado más que todos los demás apóstoles, aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo” (1Co 15,9-10).
Naturalmente que pudo desarrollar una actividad asombrosa y muy diferente de la llevada a cabo por los demás.
Porque ninguno de los otros apóstoles tuvo la formación que le tocó en suerte tener a Pablo.
Como judío, era un brillante maestro de la Biblia, graduado en las escuelas superiores de Jerusalén.
Como griego, era un helenista nacido y educado en Tarso, ciudad muy notable por su saber, en la que asimiló la cultura griega y pudo estar en contacto pacífico con el derecho romano y muchas costumbres del Imperio.
El discurso que Pablo pronunció en Atenas ante el Areópago no se improvisaba fácilmente.
Semejante pieza oratoria indicaba una formación griega muy valiosa, asimilada en Tarso, ciudad que marcó a Pablo con sello indeleble en su rica formación humana y social.
Aunque la fuente de su ciencia sea la Biblia, Pablo sabe también y repite dichos y sentencias de filósofos, poetas y escritores griegos.
Conoce los juegos olímpicos y en sus cartas hace alusiones estupendas a ellos, aplicando a la vida cristiana los esfuerzos y triunfos de los atletas. Está al tanto de costumbres militares, y nos describe al detalle la armadura romana.
Veremos después cómo sus cartas están llenas de alusiones a la vida griega y romana, aprendido todo durante su niñez y juventud.
Es cierto que Pablo pensaba ante todo y sobre todo con la Biblia, y que todo lo que estuviera en oposición a las Sagradas Escrituras lo rechazaba de manera fulminante.
Por poner un caso, Pablo pudo leer en Tarso la inscripción asiria junto a la estatua de Sardanápalo: “Caminante, come, bebe y pásala bien, que todo lo demás no vale la pena”.
¿Qué pensaba Pablo ante semejante brutalidad? Pues, se diría:
- ¿Eso? Los que así piensan y hablan son malos, pero discurren como tontos más que como pecadores. Ya me lo dice mi Biblia: “Los impíos, razonando neciamente, se dicen…:”Vengan y disfrutemos… gocemos de lo presente…, coronémonos de rosas antes de que se marchiten” (Sb 2,1-8)
Aunque, junto a esa barbaridad, pudo aprender dichos como éste, de un gran filósofo de Tarso: “Para todo ser humano su conciencia es su Dios” (Atenodoro) En la misma Atenas y sobre la Acrópolis pudo Pablo recordar las palabras de un poeta dirigidas a Zeus, el Júpiter de los griegos:
-¡Oh Zeus, yo te saludo! Toda carne puede elevar su voz a ti, pues somos de tu estirpe. Por esto quiero con gozo elevar a ti mi canto de alabanza, cantar eternamente tu alabanza” (Coleantes, en Holzner)
Por palabras de filósofos y poetas como éstos pudo valorar Pablo lo que el Espíritu de Dios había depositado en la naturaleza humana, buena como salida de la mano de Dios, aunque estropeada tan lastimosamente por obra del Maligno.
Hay que decir que Pablo dio muestras de tener un espíritu muy abierto, muy amplio, y que admitía y asimilaba todo lo que viera de bueno, de honesto, de enriquecedor. Con todo esto vemos cómo la religión y la moral - que enseñaban los espíritus más rectos entre aquellos paganos -, bien consideradas, eran un camino abierto para el Evangelio.
¿Qué es lo que faltaba? Lo que les dijo Pablo: “Convertirse”.
¡Dejen a ese Júpiter el padre de los dioses, y vuélvanse al Dios que creó todas las cosas!
¡Dejen a muchos de sus maestros, y acudan al Maestro que yo les indico, el hombre Jesús, que un día juzgará a todos los muertos que habrán resucitado!
¡Crean en este Hombre Jesús, y vayan sin miedo a Él, que está autorizado por Dios con la resurrección de entre los muertos!
¿Dónde radicó el fracaso de Pablo en Atenas?
En la indiferencia de los judíos y en la soberbia fatua de los griegos. Pablo no pudo presentarse con más autoridad y hablar mejor a los griegos y a los judíos.
En el Pablo de Atenas aprendió también la Iglesia la gran lección del apostolado. Todo apóstol se presenta con una preparación religiosa y humana completas. Pero ante la indiferencia que puede encontrar o ante el rechazo que le oponga la soberbia de los oyentes, siempre tendrá el apóstol cristiano - como arma eficaz - la Cruz de Cristo, que es sabiduría de Dios y fuerza de Dios para todos los que se han de salvar.

MAYO
MES DE LAS FLORES
DEDICADO
A LA INMACULADA VIRGEN MARÍA
DIA 27
TODOS QUEREMOS MÁS
¿Por qué la gente juega a la lotería, a la quiniela
y cosas semejantes?.
Ciertamente porque quiere tener dinero.
Pero, en lo profundo, no solo por tener dinero, sino por ser más.
Todos tenemos la aspiración inextinguible de ser mejores,
de conquistar una perfección ideal y total.
Sin embargo eso no lo conseguimos ni imaginándolo,
Ni menos en la realidad práctica.
En lo hondo de nuestra persona está Dios mismo,
que nos hace hijos e hijas suyos.
Eso es lo que nos empuja a ser más.
Para alegría y estímulo nuestro,
Dios nos presenta una persona humana perfecta, sublime,
Que ha conseguido su plena realización:
es la la Virgen María, Inmaculada, desde su misma Concepción,
llena de Dios y limpia de todo pecado.
Ella es para nosotros modelo ideal y, sobre todo, Madre.
FLOR: Reflexiona: En María tienes un modelo y una Madre,
que te ayuda a ser mejor. 5月25日

26 mayo 2009
LAS RAÍCES CRISTIANAS DE EUROPA
¿SOCIALISTAS Y CRISTIANOS?
El socialismo es un producto netamente europeo,
y aunque Marx fue judío, es indudable
que en la base del socialismo late la herencia cristiana
|
|
La historia del socialismo moderno
constituye uno de los capítulos más apasionantes
de la historia del mundo contemporáneo.
Como todo lo humano,
atraviesa páginas gloriosas y páginas negras.
Y es que dentro de eso que llamamos “socialismo”
confluyen corrientes muy distintas:
desde la social-democracia a la izquierda marxista.
El pluralismo interno es una nota del socialismo actual.
Socialismo y cristianismo
han constituido un matrimonio ya casi bicentenario,
donde se han sucedido románticas escenas de paz
y otras de tirarse los platos a la cabeza,
como en aquellas canciones de “Pimpinella Escarlata”.
Aunque existe un socialismo pre-marxiano con raíces cristianas,
es indiscutible que la herencia de Karl Marx
marcó gran parte de este movimiento.
Marx encuadró la lucha contra la religión
dentro de la lucha contra el capitalismo.
El marxismo extendió por medio mundo
regímenes de corte dictatorial y laicista,
sacrificando millones de vidas humanas.
El socialismo democrático europeo posterior
se ha ido distanciando del materialismo marxista revolucionario.
Además, el socialismo es un producto netamente europeo,
y aunque Marx fuera judío,
es indudable que en la base del socialismo late la herencia cristiana.
Hay una corriente en el siglo XIX de “igualitarismo cristiano”,
de comunas y cooperativas,
que tiene indudables raíces religiosas.
Así lo vivieron los movimientos socialistas de Inglaterra.
En 1929, en una encuesta entre 249 diputados laboristas,
sólo 8 se declararon ateos o agnósticos.
En Alemania ocurre algo parecido,
corrigiendo los postulados marxistas anti-religiosos,
hasta llegar al Congreso de Bad Godesberg (1959),
en el que el SPD alemán reconoció que el cristianismo
era una de las raíces de la cultura del partido,
y desde una posición laicista respecto de las Iglesias,
se pasó a una petición de colaboración para construir el bien común.
Sin embargo, en esto como en otras cosas, “España es diferente”.
Nuestra trágica historia reciente,
marcada por la última guerra civil,
no ha dejado discutir con serenidad temas importantes.
Hasta 1940 no hay corrientes de cristianos en el PSOE,
que empiezan a surgir de manos de los movimientos obreros
y universitarios de la Acción Católica.
Hoy día, existen muchos cristianos que se encuadran también en el socialismo. Es una muestra de la pluralidad del socialismo y de la Iglesia actual. |
|
|
|
5月24日
25 DE MAYO 2009

MAYO
MES DE LAS FLORES
DEDICADO
A LA INMACULADA VIRGEN MARÍA
DIA 25
INMACULADA Y AUXILIADORA
Para lavar la ropa hace falta agua limpia.
Si el agua está sucia,
la ropa quedará todavía peor.
Hay otra suciedad más profunda, la del alma, la del corazón,
que es producida por el pecado, por el mal.
También esta suciedad hay que limpiarla.
El detergente nos lo ofrece Jesús,
que nos ha purificado, nos ha salvado,
con su Muerte y Resurrección.
Y ha puesto a nuestro lado a María, su Madre,
que es Inmaculada y Auxiliadora.
Porque es Inmaculada, libre de todo pecado,
nos puede ayudar a vencer el pecado.
Porque está llena de Gracia de Dios,
es para nosotros Madre de Misericordia,
Refugio de pecadores.
Los padres, educadores, sacerdotes,
tienen que ser limpios en sí mismos,
si quieren ayudar a otros a ser limpios.
Solo el agua limpia sirve para lavar.
FLOR: Reza: “Virgen Inmaculada y Auxiliadora,
ruega por nosotros”.

25 mayo 2009
SOBRE LA VERDADERA AMISTAD
Un supuesto amigo nunca te ha visto llorar. Un amigo verdadero tiene los hombros húmedos por causa de tus lágrimas.
Un supuesto amigo no conoce los nombres de tus padres. Un amigo verdadero tiene sus números de teléfono en su libreta de direcciones.
Un supuesto amigo trae una botella de vino a tu fiesta. Un amigo verdadero llega temprano para ayudarte a cocinar y se queda hasta tarde para ayudarte a limpiar.
Un supuesto amigo odia cuando le llamas después de haberse acostado. Un amigo verdadero te pregunta por qué te tardaste tanto en llamar.
Un supuesto amigo procura hablar contigo acerca de tus problemas. Un amigo verdadero procura ayudarte con tus problemas.
Un supuesto amigo se imagina tu vida romántica. Un amigo verdadero podría chantajearte con ella.
Un supuesto amigo al visitarte, actúa como un invitado. Un amigo verdadero abre el refrigerador y toma lo que necesita.
Un supuesto amigo ha terminado la amistad después de un argumento. Un amigo verdadero sabe que no tienen una amistad sino hasta después de haber tenido una pelea.
Un supuesto amigo espera que siempre estés ahí para él o ella. Un amigo verdadero siempre estará ahí para ti.
Un supuesto amigo leerá esto y lo lanzará a la basura. Un amigo verdadero te lo enviará hasta que esté seguro de que lo has recibido.
5月23日

MAYO
MES DE LAS FLORES
DEDICADO
A LA INMACULADA VIRGEN MARÍA
DIA 24
UNA OBRA PERFECTA DEL ESPIRITU SANTO
Una de las expresiones que usamos para nombrar a María
Es llamarla Santísima Virgen.
Una persona es santa cuando está cerca de Dios.
María es Santísima,
porque el mismo Hijo de Dios ha estado en Ella como Hijo.
El Espíritu Santo la hizo Santa, Santísima,
desde el primer instante de su Concepción Inmaculada.
El Espíritu Santo es quien obra todas las maravillas de Dios
en la humanidad.
La Virgen Inmaculada, Purísima, es una obra perfecta
del Espíritu Santo.
Pero el mismo Espíritu Santo es quien nos santifica también a nosotros
por medio de la oración, de los sacramentos, del conjunto de la vida cristiana.
El nos hará también a nosotros inmaculados
para que podamos entrar en la casa de Dios Padre,
donde todo es gracia y pureza.
FLOR: Reza: “Espíritu Santo, obra también en nosotros tus maravillas,
como en María”.

Dia 24 de mayo 2009
LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
reflexión sobre el santo evangelio de día
(mC 16, 15-20)
MISIÓN APASIONANTE
Jesús se despide de los apóstoles, pero anuncia que no les dejará solos. Promete la llegada del Espíritu que les dará fuerza para ser testigos hasta los confines del mundo. Los discípulos no comprendían bien sus palabras, pues querían que estuviera corporalmente con ellos para siempre. Veían en El, nos dice San Agustín, un maestro, un animador y un consolador, un protector, pero humano; si esto no aparecía a sus ojos, lo consideraban ausente, aunque en realidad sigue presente entre nosotros. A nosotros nos ocurre muchas veces lo mismo: no comprendemos lo que nos pasa y nos rebelamos ante ciertas situaciones de dolor y de prueba. Necesitamos, como dice Pablo en la Carta a los Efesios que “Dios ilumine los ojos de nuestro corazón para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llama, cuál es la riqueza de gloria que da en herencia a los santos y cuál es la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos”.
¿Nos quedamos mirando al cielo? Es la hora de recoger el "relevo" que Cristo nos da. Es la hora de la Iglesia y del Espíritu. Es la hora de la madurez. Es como si Jesús nos hubiera dado un empujón desde la rampa de lanzamiento para que ahora nosotros siguiéramos la carrera con lo que El nos había enseñado. El Reino tenemos que construirlo nosotros mismos, Dios con su providencia amorosa velará para ayudarnos, pero no le pidamos que El sea el que nos solucione todo, somos nosotros los que tenemos que hacerlo. La gran tentación que tenemos es quedarnos parados mirando al cielo: "¿qué hacéis ahí plantados?". Hoy día también somos tentados si vivimos una fe desencarnada de la vida. La Iglesia somos todos los cristianos, luego todos tenemos que implicarnos más en la defensa de la dignidad del ser humano, de la vida, de la paz, de la justicia. ¿Cómo vivo yo el encargo que Jesús me hace de anunciar su Evangelio?, ¿qué estoy haciendo para que mi fe me lleve a la transformación de este mundo?, ¿cómo asumo el compromiso de la Eucaristía, la misión que cada domingo se me encomienda en la mesa del compartir? Recuerda que la Eucaristía es el sacramento del servicio.....a Dios y al hermano.
Dios nos echa una mano. La misión va acompañada de signos: echar demonios, hablar lenguas nuevas, coger serpientes en las manos, imponer las manos a los enfermos….Sería egoísta guardarse para sí los dones que uno ha recibido, sabiendo además que El está a nuestro lado protegiéndonos. El camino del cristiano tiene que ser igual que el de Cristo. Es la hora de ser cristianos comprometidos. No nos escondamos cuando vemos que nuestro mundo necesita tanto la Buena Noticia de la salvación. La gracia que has recibido no es para ti, es para la construcción de la comunidad, para el bien de los hermanos. Primero hay que estar al lado de hermano que sufre, del hermano que pasa dificultades, del hermano solo y abandonado. Sólo así podremos estar cerca de Dios, ascender hasta El. ¿Eres consciente de la misión que Jesús en su ascensión te encomienda?

MAYO
MES DE LAS FLORES
DEDICADO
A LA INMACULADA VIRGEN MARÍA
DIA 23
LA FUERZA REDENTORA DE CRISTO
La medicina más avanzada de hoy día
no puede sanar a los que ya han muerto
o a los que aún no han sido engendrados.
La Medicina de Dios supera infinitamente a la nuestra.
Dios Padre quiso sanar, salvar del pecado a la humanidad,
enviando a su Hijo al mundo como Salvador.
Este Hijo divino, antes de nacer como hombre,
se preparó a su propia Madre,
la salvó antes de que Ella misma existiera,
y la hizo Inmaculada en su Concepción.
Jesús, el Hijo de Dios e hijo de María,
sanó, salvó a todos los hombres que habían vivido antes que Él
y a todos los que nacerán después.
Esa es la fuerza redentora de Cristo
que abarca a toda la historia,
pero que se manifestó de un modo singular en su Madre Inmaculada.
Ella es el fruto más espléndido de la Redención de Cristo.
FLOR: Felicita a María,
porque es el fruto más espléndido de la Redención de Cristo
5月22日

MÁS HERMOSA QUE EL SOL
Ella es la Madre de Dios y Madre nuestra,
estamos bajo su cuidado.
Con ella como guía jamás nos perderemos
Yo creo que todos los hombres de este mundo deberíamos ser unos enamorados de nuestra propia madre. Gracias a Dios, yo sí tengo la fortuna de serlo. Cuando pienso en mi madre, me inspiro y se me ensancha el corazón. Y a mucha honra lo tengo. Pero la temperatura de mi corazón se enardece mucho más cuando pienso en nuestra madre de los cielos.
Solemos decir que el 90% de los mexicanos somos católicos. Pero que el 100% sin excepción somos guadalupanos. Esto hace mucha gracia a todas las personas que lo escuchan, sobre todo en Europa. Y se ríen con mucho agrado, haciendo gestos de aprobación. El alma de nuestro pueblo es profundamente mariana.
Y es que María ha estado siempre presente en nuestra historia y en lo más hondo de nuestra fe.
Toda la vida espiritual de los mexicanos está fuertemente permeada por una devoción muy tierna y filial hacia la Madre de Dios; y las gestas religiosas más heroicas de nuestro pueblo han estado siempre inspiradas y guiadas por la mano de la Santísima Virgen. México es México gracias a la Virgen de Guadalupe. Sin ella, no se entiende nuestra cultura.
Desde que los misioneros españoles trajeron la fe y el Evangelio a nuestro pueblo, y México comenzó a existir como encrucijada de civilizaciones, la Virgen de Guadalupe hizo acto de presencia. Se apareció al indio Juan Diego, se autoproclamó Madre y Reina de todos los mexicanos, y puso su morada en nuestra tierra. Ya todos conocemos la historia, pero es emocionante recordarla.
Corría el año de 1531, apenas diez años tras la conquista de la gran ciudad azteca de Tenochtitlán. Un sábado 9 de diciembre, Juan Diego, un humilde indiecito mexicano, pasaba por el cerro de Tepeyac, cerca de la ciudad de México. Se dirigía a la doctrina dirigida por los franciscanos en Tlaltelolco, cuando, al pasar junto al cerrito, se le apareció una hermosísima Señora, más bella y radiante que el sol. Le dijo: “Sábete y ten bien entendido, hijo mío, que yo soy la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios, por quien se vive, Creador del cielo y de la tierra”. Acto seguido, le pidió un templo en ese sitio y le mandó a la ciudad de México a exponer su deseo al obispo fray Juan de Zumárraga.
El obispo no pareció darle crédito. Y, después de escucharlo varias veces, el obispo le pidió una señal de la Señora para saber si era en verdad la Madre de Dios quien le enviaba. Con palabras cariñosas, la Señora del cielo encargó a Juan Diego que volviera al día siguiente para darle la señal. Pero su tío se encontraba muy enfermo y dio un rodeo al cerrito para que la Señora no lo demorara, pues iba a Tlaltelolco a buscar un sacerdote para su tío. Pero la Madre de Dios le salió al encuentro y le dijo: “¿A dónde vas, hijo mío, el más pequeño, y qué camino es éste que has seguido?”. Juan Diego le contó, apenado, lo de su tío. Y la piadosísima Virgen le respondió con un tono muy dulce, con estas bellísimas palabras: “Oye y ten entendido, el más pequeño de mis hijos, que es nada lo que te asusta y aflige.
No se turbe tu corazón, no temas esa enfermedad, ni ninguna otra angustia. ¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre? ¿No estás acaso bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester? No te apene ni te inquiete otra cosa; no te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora. Y está seguro de que ya sanó”.
Juan Diego oyó estas razones, se consoló mucho y se puso muy contento. Y luego le ordenó la Señora del cielo que subiese al cerro y recogiera en su tilma las rosas que encontrara. A pesar de que era un crudo invierno y de que en aquellos peñascos no podía haber flores, obedeció. En la cima halló hermosas rosas de Castilla. La Señora las tomó en sus manos y le dijo: “Ésta es la señal que has de llevar al obispo; sólo a él las mostrarás y le dirás que debe hacer lo que he ordenado”.
El indio llegó a la casa del obispo. Mostró la señal y manifestó la voluntad de la Señora de que se le edificara un templo. Al tiempo que hablaba, desplegó la tilma y apareció en ella una hermosísima imagen de la siempre Virgen Santa María. Asombrado el obispo, cayó de rodillas, veneró la imagen milagrosa y mandó colocarla en su oratorio. Al día siguiente el prelado acompañó a Juan Diego para que le señalara el sitio en donde se le había aparecido la Señora y donde había mandado que se le edificara un templo. Según una sólida tradición, la imagen de la Virgen de Guadalupe, después de su impresión en la tilma del indio Juan Diego en 1531, en la ciudad de México, permaneció algunos días en la capilla episcopal del obispo fray Juan de Zumárraga, y luego en el templo mayor. El 26 de diciembre de ese mismo año fue trasladada solemnemente a una ermita construida al pie del cerro del Tepeyac.
Su culto se propagó rápidamente e influyó decisivamente para la difusión de la fe entre los indígenas. El 12 de octubre de 1895 tuvo lugar la coronación pontificia de la imagen, concedida por León XIII. En 1910, San Pío X la proclamó patrona de América Latina; en 1935, Pío XI la nombró patrona de las Islas Filipinas; y en 1945, Pío XII le dio el título de Emperatriz de América. Por último, S.S. Juan Pablo II, durante su cuarto viaje a México, promulgó, el día 23 de enero de 1999, el día de la Virgen de Guadalupe como fiesta en toda América.
¡Qué dicha tener una Madre tan dulce y cariñosa, y una Reina tan poderosa en nuestra propia casa! Ella es la Madre de Dios y la Madre nuestra, y estamos bajo su cuidado, en su regazo maternal. Con ella jamás nos perderemos. 5月21日

MAYO
MES DE LAS FLORES
DEDICADO
A LA INMACULADA VIRGEN MARÍA
DÍA 21
LA VIDA ES UN REGALO
La vida es un profundo misterio.
Nadie puede escoger ser concebido por unos padres, nacer y vivir.
La Inmaculada Concepción de María,
en el primer instante de su existencia,
quiere decir que Dios mismo tomó la decisión de llamarla a la vida
y de llenarla totalmente de su Gracia,
eliminando toda sombra de pecado.
Así la preparó para que fuera Madre de Jesús,
el Hijo de Dios hecho hombre.
La vida de María dependió absolutamente de la voluntad de Dios.
Además, tanto María como cualquiera de nosotros,
somos llamados por Dios a la vida sin ningún mérito personal.
María y nosotros nacemos por la Gracia de Dios,
porque Él nos ama antes de nacer.
Además nos da la dignidad de ser sus hijos o hijas.
Démosle gracias por el regalo de la vida.
FLOR: Da gracias a Dios porque te ha dado la vida,
porque te ha hecho su hijo o su hija.
¿VIVIMOS NUESTRA FE CATÓLICA?
La fe no es una simple teoría.
Es un compromiso que llega al corazón,
a las acciones, los principios, las decisiones,
al pensamiento y a la vida
La fe no es una simple teoría. Es un compromiso que llega al corazón y a las acciones, a los principios y a las decisiones, al pensamiento y a la vida.
Vivimos nuestra fe cuando dejamos a Dios el primer lugar en nuestras almas. Cuando el domingo es un día para la misa, para la oración, para el servicio, para la esperanza y el amor. Cuando entre semana buscamos momentos para rezar, para leer el Evangelio, para dejar que Dios ilumine nuestras ideas y decisiones.
Vivimos nuestra fe cuando no permitimos que el dinero sea el centro de gravedad del propio corazón. Cuando lo usamos como medio para las necesidades de la familia y de quienes sufren por la pobreza, el hambre, la injusticia. Cuando sabemos ayudar a la parroquia y a tantas iniciativas que sirven para enseñar la doctrina católica.
Vivimos nuestra fe cuando controlamos los apetitos de la carne, cuando no comemos más de lo necesario, cuando no nos preocupamos del vestido, cuando huimos de cualquier vanidad, cuando cultivamos la verdadera modestia, cuando huimos de todo exceso: “nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos; nada de rivalidades y envidias” (Rm 13,13).
Vivimos nuestra fe cuando el prójimo ocupa el primer lugar en nuestros proyectos. Cuando visitamos a los ancianos y a los enfermos. Cuando nos preocupamos de los presos y de sus familias. Cuando atendemos a las víctimas de las mil injusticias que afligen nuestro mundo.
Vivimos nuestra fe cuando tenemos más tiempo para buenas lecturas que para pasatiempos vanos. Cuando leemos antes la Biblia que una novela de última hora. Cuando conocer cómo va el fútbol es mucho menos importante que saber qué enseñan el Papa y los obispos.
Vivimos nuestra fe cuando no despreciamos a ningún hermano débil, pecador, caído. Cuando tendemos la mano al que más lo necesita. Cuando defendemos la fama de quien es calumniado o difamado injustamente. Cuando cerramos la boca antes de decir una palabra vana o una crítica que parece ingeniosa pero puede hacer mucho daño. Cuando promovemos esa alabanza sana y contagiosa que nace de los corazones buenos.
Vivimos nuestra fe cuando los pensamientos más sencillos, los pensamientos más íntimos, los pensamientos más normales, están siempre iluminados por la luz del Espíritu Santo. Porque nos hemos dejado empapar de Evangelio, porque habitamos en el mundo de la gracia, porque queremos vivir a fondo cada enseñanza del Maestro.
Vivimos nuestra fe cuando sabemos levantarnos del pecado. Cuando pedimos perdón a Dios y a la Iglesia en el Sacramento de la confesión. Cuando pedimos perdón y perdonamos al hermano, aunque tengamos que hacerlo setenta veces siete.
Vivimos nuestra fe cuando estamos en comunión alegre y profunda con la Virgen María y con los santos. Cuando nos preocupa lo que ocurre en cada corazón cristiano. Cuando sabemos imitar mil ejemplos magníficos de hermanos que toman su fe en serio y brillan como luces en la marcha misteriosa de la historia humana.
Vivimos nuestra fe cuando nos dejamos, simplemente, alegremente, plenamente, amar por un Dios que nos ha hablado por el Hijo y desea que le llamemos con un nombre magnífico, sublime, familiar, íntimo: nuestro Padre de los cielos.
5月20日

MAYO
MES DE LAS FLORES
DEDICADO
A LA INMACULADA VIRGEN MARÍA
DIA 20
EL MISTERIO DE LA INMACULADA
Uno de los misterios de la Virgen más populares en España e Hispanoamérica
es el de la Inmaculada Concepción de María.
Durante siglos, la Iglesia fue madurando este misterio,
hasta que el Papa Pío IX definió solemnemente,
como verdad de fe,
que la Virgen fue Inmaculada desde el primer momento de su vida.
Los misterios de la fe cristiana están llenos de vida
y son un germen de vida.
La Inmaculada significa que Dios mismo obró en María esa maravilla.
Más aún, que Dios nos hará a todos inmaculados,
limpios de pecado, cuando nos reciba en su Casa del Cielo.
Lo que es ahora María lo seremos también un día nosotros.
Eso nos tiene que llenar de alegría y de esperanza
mientras caminamos por la vida.
Dios quiere obrar también en nosotros sus maravillas.
FLOR: “Gracias, Señor, por las maravillas que obras en María
Y en nosotros”
|