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日志


4月30日

JESÚS SEGÚN EL PADRE

 

 

 

 

 

 

  

 

JESÚS SEGÚN EL PADRE

 

“Este es mi hijo amado, mi predilecto, escuchadlo”

 

 

 

"Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto" (Mc 1,10):

 se lo dijo el día del bautismo en el Jordán,

 antes de comenzar la predicación del Reino de Dios.

 ¿Qué habrá experimentado el corazón de Jesús

 al escuchar de su mismo Padre celestial estas hermosas palabras,

llenas de cariño y de amor?

¡Qué ánimo y aliento no habrá sentido Jesús al oírlas!

 Sentirse el Hijo amado,

el predilecto era un motivo de tanta alegría y gozo interior para Jesús.

 Jesús es el predilecto porque hace siempre

 y con amor la Voluntad de su Padre.

"Este es mi Hijo amado, mi predilecto, escuchadlo" (Mt 17, 5);

 lo dijo el día de la transfiguración en el monte,

 antes de su pasión y muerte.

Aquí añade un desafío para todos nosotros: escuchar a su Hijo.

 Escucharlo porque Él es la Palabra del Padre,

el que trae el mensaje de parte del Padre.

 Escuchar implica apertura interior, cerrar los oídos a los demás ruidos.

Escuchar para que esa Palabra se meta en lo profundo de nuestro corazón,

 nos alimente, nos interpele, nos convierta, nos arda, nos queme

 y llegue a ser un volcán que salga después en erupción

 y alcance su lava a todos los que están a nuestro lado.

Este Hijo es distinto a los hijos de los hombres.

 Corría el siglo III cuando el obispo de Antioquía de Pisidia, san Acacio,

fue llevado a la presencia del cónsul Marciano.

 Le preguntó éste:

  • Así, pues, según dices, ¿tiene Dios un hijo?
  • Sí que lo tiene.
  • Y, ¿quién es ese hijo de Dios?
  • El Verbo de verdad y gracia...
  • Pues dime su nombre.
  • Su nombre es Jesucristo.
  • Y, ¿qué diosa lo concibió?
  • Dios no engendró a su Hijo uniéndose al modo humano con una mujer...,
  • sino que el Hijo de Dios y el Verbo de la verdad salió del corazón de Dios.

 

 

4月29日

EN EL BIMILENARIO DE SAN PABLO (XIII)

 

 

EN EL BIMILENARIO DE SAN PABLO  (XIII)

 

EL CRISTIANISMO

FERMENTO Y SEMILLA METIDOS EN EL IMPERIO

         

Manténgase firmes mis queridos hermanos, 

y conservad las tradiciones de doctrina

que han aprendido de nosotros,

de viva voz o por carta

 

 

 

 

Conocemos ya el mundo grecorromano, con un magnífico Imperio,

 pero que había degenerado tanto en todas las costumbres ciudadanas.

 ¿Quién lo va a transformar, creando una sociedad nueva,

que influirá después decisivamente en la Historia del mundo?

Lo hará ese ciudadano que en Antioquía de Siria comenzó a ser llamado “cristiano”.
¿Y qué es lo que trae ese tipo novedoso? ¿Quién es un cristiano?...

A una importante Conferencia Episcopal de hoy le fue formulada esta cuestión:

“Quién es y quién puede considerarse un cristiano católico”

El asunto se tomó muy en serio.

 Se nombró una comisión especial de Obispos y teólogos, que contestó después de maduro examen:

Los Hechos de los Apóstoles dicen que:

“...los que habían sido bautizados perseveraban:

- en la enseñanza de los apóstoles
- y en la unión fraterna,
- en la fracción del pan
- y en las oraciones” (Hechos 2,42)
El que hoy hace lo mismo es un verdadero cristiano católico.

¿Puede San Pablo decirnos algo sobre esto?... ¡Demasiado, gracias a Dios!

Es decir, si miramos estos cuatro puntos a la luz de las cartas de Pablo,

 nos encontramos con una verdadera riqueza de textos,

 los cuales confirman lo acertada que estuvo aquella respuesta de los sabios y prudentes Pastores.

Y adivinamos los resortes usados por el “cristiano” para transformar el Imperio.

Sobre la Doctrina de los Apóstoles, comienza Pablo con su propio ejemplo.
Nos dicen los Hechos

que “andaba con ellos por Jerusalén predicando con valentía en el Nombre del Señor” (Hch 9,28).

 Y añade Pablo por su cuenta que recibió de los apóstoles tradiciones como las de la Resurrección y la Eucaristía:

“Yo les transmití a ustedes lo que yo mismo recibí” (1Co 15,3)

“Porque recibí del Señor lo que yo les transmití a ustedes” (1Co 11,21)

¿Por qué este empeño de Pablo en reafirmarse en lo que recibió del Señor,

unas cosas por revelación, y todas por medio de los apóstoles?...

Predica Pablo en todas partes,

y ante las dudas que suscita entre los judaizantes, quiere asegurarse de que está en la verdad,

 y confiesa humildemente de sí mismo:

Al cabo de catorce años expuse de nuevo en privado a Pedro, Santiago y Juan el Evangelio que proclamo,

para ver si estaba correcto o equivocado.

Y ellos me tendieron la mano en señal de aprobación

y me encomendaron que siguiera predicando igual (Gal 1,9)

Cuando emprendió su segunda misión, siguen diciendo los Hechos,

“al ir pasando por las ciudades iba entregando, para que las observasen,

las decisiones tomadas por los apóstoles y presbíteros de Jerusalén” (Hch 16,4)

Nos bastan estos datos para ver en Pablo un modelo intachable de fidelidad

a la doctrina de los apóstoles del Señor.

Ahora tiene autoridad para pedir, imponer y exigir lo mismo que él hace y predica.

No tolera la doctrina de los judaizantes y de los iluminados

que empezaban a sembrar la confusión por la Galacia y por toda el Asia Menor.

 Y sus expresiones son terribles:

¿Por qué se pasan a otro evangelio,

 con el que esos falsos predicadores falsean o deforman el verdadero Evangelio de Cristo?.

 “Aunque yo mismo o un ángel del cielo les anunciara otro evangelio distinto del que les hemos anunciado,

 ¡que sea maldito! Se lo repito: que ese tal ¡sea maldito!” (Gal 1, 8-9)

Si esta vez truena, otras veces Pablo exhorta con cariño grande:

“Manténgase firmes, mis queridos hermanos, y conserven las tradiciones de doctrina

que han aprendido de nosotros, de viva voz o por carta” (2Ts 2,15)

¿Y qué va a decir Pablo sobre la caridad, del amor entre los hermanos?
Aquí no le oiremos tronar, sino repetir una y otra vez, incansablemente, el mandamiento del Señor:

“Ámense los unos a los otros”.

Con traer el inefable capítulo trece de la primera a los de Corinto, habría más que de sobra.

 Pero en todas las cartas acumula los textos uno tras otro:

“Nada tengo que decirles sobre el amor a los hermanos,

ya que fueron instruidos por Dios sobre cómo amarse mutuamente” (1Ts 4,9).

 ¿Caben palabras más bellas?...

“¡Colmen mi alegría, al saber que se tienen todos un mismo amor!” (Flp 2,2)

“¡Ámense profundamente los unos a los otros!” (Ro 12,10)

“No tengan ninguna deuda con otro, sino el amarse mutuamente” ((Ro 13,8)

¡Qué expresión tan bella esta última! Es como decir:
- Vamos a pasarnos factura.

 Todo lo que tú me debes, todo lo que yo te debo a ti, todo lo que nos debemos los dos, es amor,

 amarnos mucho, amarnos siempre. ¿No podemos pagar?...

Si se pasa a otro punto esencial en la vida cristiana, la Eucaristía,

 Pablo ofrece una página incomparable.

 La relación primera que se escribió sobre la Eucaristía es la de Pablo,

 anterior a la de los Evangelios escritos.

Pablo transmite el mandato del Señor: “Hagan esto como memorial mío”.

 Y sigue Pablo: “Por lo mismo, coman de este Pan y beban de este Cáliz, como memorial del Señor,

hasta que él vuelva” (1Co 11,23-27)

Finalmente, ser cristiano exige imperiosamente la oración.

¿Ser hijos de Dios, y no hablar a Dios nuestro Padre? Es un imposible.

 Eso sería hacer callar - así, como suena, imponer silencio - al Espíritu Santo,

 el cual, no sabiendo nosotros por cuenta propia cómo orar, grita dentro de nosotros y con nosotros:

 ¡Padre, papá!” (Ro 8,15)

Por eso Pablo insistirá:

“¡Sean perseverantes en la oración!” (Ro 12,12)
“Reciten juntos sin cesar salmos, himnos y cánticos inspirados;

 canten y alaben en su corazón al Señor, dando gracias siempre y por todo a Dios Padre,

 en nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Ef 5,19-20)

Aquellos Obispos, con solo unas palabras de los Hechos de los Apóstoles,

 dijeron quién es y quién no es un cristiano católico.

El cristiano de los Hechos fue el que transformó el Imperio.

Si hubieran acudido además a San Pablo, la respuesta en cuestión hubiese llenado varios folios.

Con la gracia de Dios, nos mantenemos fieles a la doctrina de los Apóstoles guardada fielmente en la Iglesia.
Nos amamos sinceramente. Ofrecemos y recibimos con fervor el Cuerpo del Señor en la Eucaristía.

Y la plegaria no se cae de nuestros labios.
Con estos resortes, el cristiano de los Hechos socavó el Imperio.

Y el cristiano de hoy, con esos mismos resortes, actuaría decisivamente en la sociedad moderna.

¡Qué bendición la que llevamos dentro con nuestra fe cristiana y católica!...



4月28日

REAICES CRISTIANAS DE EUROPA

 

 

 

 RAICES CRISTIANAS DE EUROPA

 

EL HERMANO AMERICANO

 

El siglo XVI asiste al encuentro

entre dos continentes:

Europa y América

 

El siglo XVI asiste al encuentro entre dos continentes: Europa y América.

 Los primeros ejemplos de seres humanos que contempló el europeo en América

 pertenecían a un nivel cultural propio del neolítico evolucionado.

 A partir de 1520 se percata de la existencia de culturas más altas

 en la meseta de Anahuac y en las estribaciones de los Andes.

 Se abrió una especie de debate:

 ¿Hasta qué punto se trataba de verdaderos seres humanos,

 susceptibles de recibir la redención de Cristo?

Ya desde Clemente VI se venía afirmando que eran seres humanos,

 que debían ser instruidos en el Evangelio.

Esta orientación de la Iglesia tuvo dos importantes consecuencias:

 se abrió un debate acerca de los derechos naturales

que, según la Escuela de Salamanca,

 deben ser reconocidos a todos los hombres,

 y se aceptó el mestizaje como una consecuencia normal de la convivencia.

FRANCISCO DE VITORIA Y EL "DERECHO DE GENTES"

En la Escuela de Salamanca merece la pena destacar

 al dominico Francisco de Vitoria (1483 ó 1492 – 1546).

 Nacido en Burgos, se doctoró en París en 1523.

 De ahí pasó a Valladolid a enseñar teología, y posteriormente en Salamanca.

 Su enseñanza no sólo renovó los estudios teológicos de su tiempo,

 sino también los del Derecho Público,

 siendo el creador del Derecho Internacional,

 y el fundador de la Escuela española del siglo XVI.

Su idea del Derecho Internacional

se basa en la idea de que existe una comunidad universal

 de todos los pueblos organizados políticamente,

 fundada en el Derecho natural común.

 Ya desde tiempo atrás

 se había afirmado la existencia en todo ser humano

de la luz natural de la razón,

que a todos los hombres da conciencia de la Ley moral natural.

 Vitoria da un paso más,

 y considera que existe también una “razón natural”

común a todas las naciones,

 que constituye lo que él llamó “Derecho de Gentes”

 de carácter internacional,

 que tiene verdadera fuerza de ley.

El pensamiento de Vitoria es plenamente moderno,

pues atisbó la instauración de un “orden mundial”,

 al que se subordinen los Estados,

 y la existencia de un “derecho entre las naciones”,

 que amparara los derechos humanos.


 

 

4月27日

CONFIANZA EN DIOS

 


HISTORIA QUE NOS HABLA

 SOBRE LA CONFIANZA EN DIOS


En un pueblito de zona rural, se produjo una larga sequía

 que amenazaba con dejar en la ruina a todos sus habitantes

 debido a que subsistían gracias al fruto del trabajo del campo.

 A pesar de que la mayoría de sus habitantes eran creyentes,

 ante la situación límite,

 marcharon a ver al cura párroco y le dijeron:

- Padre, si Dios es tan poderoso,

 pidámosle que envíe la lluvia necesaria

para revertir esta angustiante situación.

- Está bien, le pediremos al Señor,

 pero deberá haber una condición indispensable.

- ¡Díganos cuál es!, respondieron todos.

- Hay que pedírselo con fe, con mucha fe, contestó el sacerdote.

- ¡Así lo haremos, y también vendremos a Misa todos los días!

Los campesinos comenzaron a ir a Misa todos los días,

 pero las semanas transcurrían y la esperada lluvia no se hacía presente.

Un día, fueron todos a enfrentarlo al párroco y reclamarle:

- Padre, usted nos dijo que si le pedíamos con fe a Dios enviara las lluvias,

 Él iba a acceder a nuestras peticiones.

 Pero ya van varias semanas y no obtenemos respuesta alguna...

- Hijos mios, ¿han ustedes pedido con fe verdadera?

- ¡Sí, por supuesto!, respondieron al unísono.

- Entonces, si dicen haber pedido con fe verdadera...

 ¿por qué durante todos estos días

ni uno solo de ustedes ha traído el paraguas?



4月25日

COMENTARIO AL SNTO EVANGELIO

 

 

dia 26 abrl del 2009

COMENTARIO AL SANTO EVANGELIO

 DOMINGO III DE PASCUA

(Lc 24, 35 – 48)

"SE NECESITAN TESTIGOS ANTES QUE MAESTROS"

Una niña estaba muriendo de una enfermedad de la que su hermano, de 14 años, había logrado recuperarse tiempo atrás. El médico dijo al muchacho:

--Sólo una transfusión de su sangre puede salvar la vida de tu hermana. ¿Estás dispuesto a dársela?".

Los ojos del muchacho reflejaron verdadero pavor por unos instantes, finalmente dijo:

--De acuerdo, doctor, lo haré.

Una hora después de realizar la transfusión, el muchacho preguntó indeciso:

--¿Dígame, doctor, cuando voy a morir?

Sólo entonces comprendió el doctor el momentáneo pavor que había detectado en los ojos del muchacho: creía que, al dar su sangre, iba también a dar la vida por su hermana. El amor a su hermana llevó al muchacho a realizar este gesto heroico. El amor de Jesús por todos nosotros es lo que le llevó a dar su vida. Pero venció a la muerte y su resurrección indica que nosotros debemos dar lo que somos y tenemos por los demás.

  Pedro, tras la curación del tullido en la Puerta Hermosa del Templo pronuncia este segundo discurso. Tras la admiración que ha provocado el milagro, proclama la resurrección de Jesús y su papel en la salvación de los hombres. Los que reciben con asombro este signo de curación son invitados por la palabra de Pedro a descubrir su sentido. No basta con saber para salir de la ignorancia. Ellos, por ignorancia, mataron al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Ahora ya lo saben, pero no basta con descubrirlo, es necesario cambiar de actitud para salir de la ignorancia: " arrepentíos y convertíos". Aceptar que el paralítico ha sido curado en nombre de Jesús es aceptar que el resucitado es el Dios de la vida, actúa en la vida y transforma nuestra experiencia por el perdón que sigue al arrepentimiento. A pesar del mal y de la muerte, la vida sigue siendo posible por Cristo resucitado. El discurso de Pedro señala dos ideas fundamentales:

--Jesús, el siervo de Dios crucificado, es autor y dador de vida, el origen y el que nos guía hasta ella porque venció a la muerte con su resurrección.

-- El milagro ha sido realizado porque el enfermo tenía fe en el "nombre de Jesús". La fe es una condición indispensable para gozar de la vida en plenitud.

  El evangelio de San Lucas de este domingo es la continuación de la aparición a los discípulos de Emaús. Ellos le reconocieron y volvieron a Jerusalén a contárselo a todos. Reconocieron que "era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón". Pedro fue de los primeros en reconocer al Señor resucitado después de las mujeres que fueron al sepulcro. Hay dos cosas que nos llaman la atención:

-- No basta con que alguien hable de la resurrección, sino que es necesario tener experiencia del resucitado. Esta experiencia es personal e intransferible, poco a poco la van teniendo los discípulos. Cuando recibieron a los dos de Emaús estaban comentando lo que les había sucedido por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. Pero ahora Jesús toma de nuevo la iniciativa y se hace presente en medio de los discípulos. La insistencia en que le palpen las manos y los pies es porque quiere demostrarles que El es el mismo que murió en la cruz. Muerte y resurrección van unidas. Se cumplen así las Escrituras: el Mesías padecerá, pero resucitará al tercer día. Comprendemos que dice al tercer día porque para los judíos uno no estaba definitivamente muerto hasta que pasaban tres días del óbito. Así se aseguraban totalmente de que no enterraban a un ser vivo. Sólo entonces procedían a encerrarle definitivamente en el sepulcro.

--Jesús les pide a los discípulos, también a nosotros, que sean testigos de la resurrección, que anuncien la conversión y el perdón de los pecados, comenzando por Jerusalén. Testigo es aquél que no sólo ha visto o ha oído, sino que sobre todo ha experimentado algo que ha transformado su vida. Entonces no le queda más remedio que comunicarlo a todos. Podemos preguntarnos: ¿Cómo puedo ser testigo aquí y ahora de la experiencia de Cristo resucitado?

En nuestro tiempo se necesitan testigos antes que maestros. La experiencia de fe no se transmite de memoria o por lo que hemos aprendido en los libros, sólo nuestro testimonio será creíble si lo que decimos lo hemos experimentado antes en nuestra vida. Es un mandato del Señor resucitado dar testimonio de nuestra fe.

 

MARIA, AHORA ES TODO LUZ

 
 
  
 
 
 
 MARÍA, AHORA ES TODO LUZ
 
LA RESURRECCIÓN
 
 
 
 
No dudo que la primera aparición fue para ti, Madre Corredentora.
 ¡Qué distinto del Cristo deshecho sobre tus brazos en el Calvario,
 Ahora es todo de luz.
Le quedan cinco heridas, pero heridas de amor.
 Lo abrazas todavía con cuidado,
 temiendo hacerle daño por las heridas del Viernes.
 Tu mente no se hace a la idea de que se curen tan pronto tan terribles heridas.
 El dolor había sido tan profundo que necesita mucho tiempo para curarse.

Tan honda y despiadadamente había entrado la espada en tu alma
 que extraerla supuso un esfuerzo impresionante.
 ¿Es posible en tan corto espacio de tiempo pasar del abismo de dolor al abismo de gozo?
 ¿Qué te dijo tu hijo resucitado?
 Lo adivinamos: “¡Gracias, Madre, por tu ayuda, por tu oración, por tu presencia.
 Gracias a mi Madre pude realizar la redención.
 Gracias, porque no sólo me ayudaste a nacer, sino también a morir”.

Jesús, una vez resucitado, resucita a los apóstoles:
 A Pedro le cura el temor mortal de sus negaciones mediante una aparición a él solo.
 A los dos de Emaús les hace exclamar:
 “¿No ardía nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”
 A Tomás le arrancó su racionalismo infundiéndole la fe.
 María completa la tarea.
 Me la imagino muy bien animando con sus mejores formas a Pedro,
haciéndole ser humilde pero confiado.

¡Qué palabras diría a Tomás, el incrédulo,
 Ella que había aprendido a creer heroicamente,
aquella Mujer de la que se dijo:
 “Dichosa Tú que has creído”.
 Ella completaría la explicación de la Escritura a Cleofás y a su amigo,
 al narrarles cómo Ella llevaba años meditando en su corazón los misterios de Jesús.

Jesús se les aparecía de vez en cuando iluminándolos como un relámpago en la noche;
 pero luego les dejaba el vacío de su ausencia.
 María era una luz de día y de noche:
A todas horas disponible, para responder a todas las preguntas,
 para iluminar las conciencias,
 para fortalecerles en la futura vida apostólica.
 La presencia y solicitud de María fue algo único,
 irrepetible en la vida de los apóstoles.
¡Qué envidia de la buena!

María ya no era la mujer discreta y oculta que dejaba actuar a su Hijo.
 Ahora Ella comenzaba a ejercer su plena maternidad sobre la Iglesia niña,
 comenzaba a ser Madre de la Iglesia.

Resucítanos, OH Madre, como a los primeros apóstoles;
acompáñanos ahora que lo necesitamos como entonces o más que entonces;
 sigue ejerciendo tu maravillosa y oportuna maternidad sobre estos hijos tuyos
que deben vivir rodeados de lobos y de constantes peligros.
 Oh Madre bendita de la Pascua, infúndenos la alegría de vivir,
 de ser tuyos y de Jesús de tal forma
que llenemos de alegría pascual al mundo entero.


4月24日

¡HA RESUCITADO Y VIVE PARA SIEMPRE!



¡ HA RESUCITADO Y VIVE PARA SIEMPRE !

 

Que no pase este Tiempo de Pascua

sin haber conectado con Cristo vivo.

Ha resucitado y vive para siempre

 

Lo que quiero deciros lo habéis oído otras veces, pero me gustaría que no pareciera lo de siempre. Es necesario que os suene a nuevo, que os de la impresión de que no lo habéis oído nunca.

Olvidaos por un momento de la rutina: esas reflexiones a veces tan monótonas que apenas os rozan la piel.

Olvidaos por un momento de la vida diaria: de las discusiones caseras, de los huesos que duelen, de las jaquecas, de las rabietas de los niños, de los pelmazos que no dejan vivir.

Hoy quisiera que mis palabras sonaran a nuevas.

Si creeis mi palabra de hoy, si de verdad tomais en serio lo que hoy os voy a decir... vuestra vida será nueva, empezaréis a vivir de una forma distinta, la rutina diaria tendrá una profundidad desconocida, las celebraciones religiosas os traspasarán el alma, la alegría que nadie puede quitar será vuestro huésped, incluso la muerte será una puerta llena de posibilidades, la vida será una ruta acompañada por la esperanza, la misma enfermedad tendrá una cara desconocida. Para que entendáis bien lo que voy a deciros, es necesario que el Señor esté con vosotros... que levantemos el corazón... que demos gracias al Señor nuestro Dios...

Hermanos, esto es lo que hoy tengo que deciros: Jesús de Nazaret, el hijo de José y de María, el muerto injustamente y sepultado, ¡¡Ha resucitado y vive para siempre!!! La muerte ha sido vencida: el muro impenetrable, la oscuridad existencial, el mal constante que nos envuelve, la queja permanente... no son verdad del todo.

Alguien ha roto el misterio, ha trocado la noche en aurora luminosa, ha iniciado una nueva creación. Oidlo todos: ¡Cristo ha resucitado!

Vosotros jóvenes, que os asusta la dureza de la vida: Cristo resucitado fortalece su rebeldía contra la injusticia.

Vosotros padres y madres de familia, Cristo vivo resplandece en el amor fiel que os tenéis, ilumina y sostiene la entrega generosa a los hijos.

Solteros y solteras, Cristo resucitado os hace fecundos, pone en vuestras manos otro modo de crear vida, construye otra familia no según la carne y la sangre, sino en el Espíritu de hijos y hermanos.

Hombres y mujeres de la tercera edad, Cristo resucitado vive con vosotros, no permite que se resequen vuestras almas, con Él hasta el final llegarán llenos de vida.

Vosotros, enfermos, sabed que Cristo vivo está en vuestra compañía, en la cruz de vuestro dolor, con vosotros se pone en las manos del Padre, con vosotros cruza la frontera de la vida sin fin.

Vosotros, pobres de la tierra, uníos a Cristo resucitado, Él está animando vuestra lucha por salir de la miseria, por lograr que os respeten y os escuchen; Él está dentro de vosotros y se identifica con vuestras personas.

Vosotros, los que lucháis por la justicia, la libertad, el amor, y la dignidad de todo ser humano, sabed que Cristo resucitado os está sosteniendo, os patrocina la tarea, os asegura que resucitaréis y vuestra vida será todo un éxito.

Hermanos todos: Cristo, el amigo de los niños, el que perdona a la adúltera, el cercano a los enfermos, el que se sienta con los pecadores, el que quiere a las prostitutas, el que acepta a todos los hombres... resucitado, sigue haciendo lo mismo. No dejéis de acercaos a su presencia; creed en Él, encended las velas en su vida resucitada. Venid y ved, experimentad una vida nueva.


4月22日

SALUD, ¿UN ESTADO O UNA ARMONÍA?


23 ABRIL DEL 2009

SALUD, ¿UN ESTADO O UNA ARMONÍA?

 

Cuando el cuerpo va declinando,

que se encienda esa luz del espíritu

que se llama amor y esperanza

 

 

Al ser fundada en 1948, la Organización Mundial de la Salud (OMS) definió la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social y no la simple ausencia de enfermedades o de malestar”. Desde luego, a la luz de esta definición, podríamos decir que muy pocos tienen “salud”, pues un completo bienestar en todas las dimensiones enumeradas (física, psíquica y social) resulta algo así como ganar la lotería todas las semanas...

Es una constante en el ser humano el encontrarse con distintos dolores y sufrimientos. Hoy será un pequeño rasguño en un dedo de la mano; mañana un dolor de cabeza producido por el cambio de clima; pasado, un problema serio que nos quita el apetito y el sueño. Casi todos los días tendremos esos pequeños roces y conflictos, puntuales o habituales, con algunos, que nos hacen vivir sin el deseado “bienestar social”.

Por eso podemos preguntarnos si la definición de salud de la OMS es verdadera, o si debemos corregirla de algún modo. Ya algunos han hecho notar que el bienestar incluye no sólo la dimensión social, sino también la armonía con el ambiente, y la salud implica también trabajar por un mundo y unas ciudades y campos más “saludables”.

Otros, igualmente, han notado que la salud no es como una fotografía, como un momento que pueda separarse del dinamismo vital, cuando el hombre no deja nunca de mudar y de modificarse, sea por su misma actividad interna, sea porque los cambios externos le obliguen a buscar nuevos equilibrios. Esos cambios muchas veces implican zozobra, desazón, amargura y, no pocas veces, momentos reales de dolor profundo y radical, desde ese instante en que lloramos a pleno pulmón al ver por vez primera la luz fuera del seno de nuestra madre, hasta esos momentos en los que cada respiro implica un esfuerzo enorme de todo el organismo agonizante.

Hay quienes proponen, por lo tanto, una definición de salud como “equilibrio” o “armonía”, una forma de integración en la cual tengan su lugar también momentos de dolor, que pueden ser etapas pasajeras de un estado global de bienestar. Cuando el equilibrio se rompe, entramos en el mundo de la enfermedad, que puede ser física, psíquica, social o ambiental. Cuando el equilibrio se conserva, somos capaces de encajar muchos pequeños contratiempos, que no llegan a romper, en su fuerza, la situación de armonía interior que uno ha conseguido.

Y aquí las sorpresas pueden ser grandes. Es posible lograr un equilibrio en medio de una terrible enfermedad física, como también es posible descubrir seres “desequilibrados” que tienen fuerza, belleza y dinero, pero no la armonía interior que es fuente de la verdadera salud. De este modo, la enfermedad adquiere una dimensión nueva, propia de las perspectivas con las que cada uno asume los avatares de la vida.

Se habla de que el hombre de hoy sufre un constante stress y un abatimiento continuo. Se constata el aumento de la depresión en personas que gozan de un nivel de vida más que aceptable. Se descubre en pueblos y aldeas a ancianos sin ninguna atención médica, deformes y encallecidos en sus dolores, que viven una extraña paz y una profunda armonía en sus corazones. Son los contrastes de nuestro mundo. Contrastes que deberían hacernos reflexionar sobre nuestro propio equilibrio interior, para llegar a descubrir que, en el fondo, nosotros podemos tener un poco más de “salud”.

También cuando el cuerpo vaya declinando, pero se encienda esa luz del espíritu que se llama amor y esperanza.


4月21日

EN EL BIMILENARIO DE SAN PABLO (XII)

 

 DIA 22 DE ABRIL DEL 2009

 

 

  Coliseo Romano

 

 

 EN EL BIMILENARIO DE SAN PABLO (XII)

 

ALGO MÁS SOBRE EL IMPERIO ROMANO

SITUACIÓN SOCIAL Y MORAL

 

Y en este mundo romano se va a meter el Evangelio

para transformarlo y hacerlo digno de Dios.

Una aventura en la cual pocos podrían creer

 

 

Roma había conquistado a Grecia por las armas.

Pero Grecia conquistó a Roma con su cultura.

La cultura griega se había adueñado de Roma y de todo el Imperio.

Después de conocer algo sobre la religión en el Imperio, hay que mirar algunas notas sobre la cultura grecorromana.

Habían desaparecido los sabios de la Grecia clásica, Séneca, Aristóteles, Platón y las demás lumbreras de la filosofía antigua.

Ahora abundaban los retóricos, con maestros ambulantes. Vistiendo togas de sabios profesionales se colocaban en el ágora o plaza pública, en las esquinas de los mercados, o apegados a las columnas de las calles principales.

Junto a algunos más serios, la mayoría se dedicaban a hablar, charlar, no decir nada…

Las dos corrientes filosóficas principales eran la de los estoicos, severa, y la de los epicúreos, más acomodaticia.

Con todos los fallos que les podamos suponer, ambas corrientes tenían pensadores serios, con doctrinas morales no siempre descarriadas, sino altamente morales.

Como un Séneca, que escribía:
“En nosotros hay un santo espíritu que observa y vigila nuestros pensamientos, buenos y malos. Si haces algo honroso, lo puede saber todo el mundo; pero si haces algo vergonzoso, ¿de qué te sirve que no lo sepa nadie, si lo sabes tú mismo?”.

Con la cultura griega entraron en el Imperio tanto el teatro como los juegos olímpicos.

Hasta hoy nos quedan las ruinas gloriosas de teatros, donde se desarrollaban variadas actividades culturales, comedias, óperas, tragedias…

Los estadios y las palestras, que son una maravilla de construcción, servían para los pugilatos y todas las actividades deportivas.

Lo malo fue que, en la Roma del Imperio, los juegos degeneraron en los espectáculos del circo, con sus ríos de sangre y sus diversiones inmorales. El pueblo llegó a vivir del grito:

-¡El pan y las fieras! ¡Queremos comer y divertirnos!

Y como para los espectáculos del circo se necesitaba material humano, eran enormes las cantidades de esclavos y de prisioneros de guerra que se lanzaban a los leones y toda especie de fieras.

La palabra “esclavos”, que acabamos de pronunciar, nos lleva a un punto especialmente trágico.

En el Imperio había muchos más esclavos que hombres y mujeres libres, y la situación del esclavo era sumamente dolorosa. El esclavo no tenía ningún derecho. Era un objeto, no una persona, a la que se le daba de comer sólo para que siguiera trabajando.

Por poner un ejemplo nada más de lo que era la esclavitud.

Aquel esclavo había cometido el crimen de matar al Prefecto de Roma. Como castigo, fue sentenciado a muerte junto con los cuatrocientos esclavos más que tenía el amo.

Esto era la esclavitud y ésta la situación del esclavo.
Aunque es cierto que eran también muchos los amos que tenían sentimientos muy nobles para con sus esclavos, y se conservan de esto recuerdos históricos bellísimos.

No hay historia de aquellos tiempos que no se meta con especial interés en la situación moral del Imperio.

La familia romana era seria, y el marido y padre era jefe absoluto.

La mujer tenía dignidad, era apreciada, y llegó un momento en que gozó de una libertad completa. Demasiado completa...

Un escritor latino dice con sentido de humor que las matronas romanas contaban los años por los maridos que habían tenido…
Exagerado cuanto queramos, pero fiel reflejo de una situación moral prácticamente desastrosa.

Está, por ejemplo, el caso del gran Emperador César Augusto, el cual hubo de mandar al destierro a su propia hija porque era una descarada completa, a pesar de haber tenido tres maridos y varios hijos.

La mujer griega tenía una condición social muy diferente. Vivía muy sujeta, demasiado.
Aunque al final llegó a Grecia la libertad de la mujer romana, y la griega alcanzó un nivel de libertad muy apreciable.

En Grecia, como después en Roma, estaba la clásica “étaira”, la de otro, la mujer libre dedicada exclusivamente al placer, a ser mujer hoy de uno y mañana de otro diferente.

En la vida de Pablo veremos cómo pudo contar con la colaboración libre y desinteresada de mujeres griegas como Lidia la de Filipos y tantas otras que aparecen en sus cartas con verdadero protagonismo.
Eso no se compaginaba con la sujeción esclavizante anterior.

¿Y qué decir del hombre en la vida familiar y social? Ya es de suponer. Al hombre no le ataba nada ni nadie.
Para saber la moralidad del hombre, mejor que acudir a cualquier historiador pagano, basta leer al mismo Pablo en el primer capítulo de la carta a los de Roma. No había vicio en el cual el hombre no se pudiera cebar.

Deshecha la unión familiar, el mundo moral grecorromano ofrecía un aspecto lamentable por demás.

Sin embargo, se ha hecho una observación muy atinada por historiadores objetivos.
No hay que exagerar demasiado. En muchas partes del Imperio, que era muy grande, los campesinos sobre todo estaban aferrados a costumbres suyas muy sanas.

Había mucha cosa mala en la sociedad libre, pero se notaba también por doquier un ansia grande de renovación.

Así lo demostraban, por ejemplo, los muchos simpatizantes con la religión judía, la única religión seria y de moral exigente.

Al entrar ya con Pablo en las partes centrales del Imperio ─desde Filipos al principio, para acabar en Roma─, conviene tener presente el cuadro que ofrecían las diversas religiones, la cultura, la cuestión social con la esclavitud, las costumbres morales…

En este mundo se va a meter el Evangelio para transformarlo y hacerlo digno de Dios.
Una aventura en la cual pocos podían creer.
Pero Dios se iba a salir con la suya…


4月20日

RAICES CRISTIANAS DE EUROPA

 

 21 ABRIL DEL 2009

 

  Fotografía: Venga , venga dale fuerte

RAICES CRISTIANAS DE EUROPA

 

LA PRIMERA CARRETERA EUROPEA

 

Los nobles y los reyes de los pequeños reinos cristianos

de la península Ibérica

favorecieron el desarrollo de la ruta de peregrinación

a Santiago,

que se convirtió en el cordón umbilical

con el resto de la Europa cristiana

 

Tras el descubrimiento del sepulcro del Apóstol Santiago

 en Santiago de Compostela a principios del siglo IX,

 el lugar se transforma en destino de peregrinación para millones de europeos.

 

Los nobles y reyes de los pequeños reinos cristianos de la península Ibérica favorecieron el desarrollo de la ruta de peregrinación,

que se convirtió en el cordón umbilical con el resto de la Europa cristiana.

 La marea de peregrinos era tal,

que algunos años superaban en número

a la población de las principales ciudades del Camino.

A principios del siglo XI, Sancho el Mayor de Navarra y Alfonso VI de León

 deciden que el trazado del Camino discurra más al sur,

 cambiándolo al que se recorre actualmente,

 para reconquistar y repoblar la tierra de nadie

que iba quedando entre los reinos cristianos y los musulmanes,

 estos últimos en pleno retroceso.

 El nuevo Camino, además de ruta de peregrinación,

se convierte en torrente de cultura, arte, comercio y repobladores,

 que llegan de todo Europa.

A partir del siglo XVI,

 las guerras de religión y el desinterés llevan al olvido a la ruta jacobea.

 Algunos años, los peregrinos se pueden contar con los dedos de las manos.

 A partir de los años setenta del siglo XX,

comienza un resurgir del Camino,

 gracias a un nuevo interés de las administraciones,

 las visitas del Papa a Santiago en los años ochenta

y el renovado esfuerzo de la Iglesia,

 el desarrollo de múltiples asociaciones y cofradías

y la declaración de Patrimonio de la Humanidad.

 El año 2003 llegaron a Santiago más de setenta mil peregrinos

de un centenar de países a pie, en bicicleta o a caballo.

En el 2004 se calcula que lleguen más de ciento cincuenta mil,

 además de todos los que acudan en vehículo. 


“Yo, Obispo de Roma y pastor de la Iglesia universal

 desde Santiago te lanzo, vieja Europa,

un grito lleno de amor:

 vuelve a encontrarte, sé tu misma.

 Descubre tus orígenes.

 Aviva tus raíces.

 Revive aquellos valores auténticos

 que hicieron gloriosa tu historia

 y benéfica tu presencia en los demás continentes.

Reconstruye tu unidad espiritual en un clima lleno de respeto

 a las otras religiones y a las genuinas libertades”.

 Juan Pablo II, Santiago de Compostela, 1982.

4月19日

POR FAVOR INFORMACIÓN

 

 

POR FAVOR, INFORMACIÓN

Cuando yo era niño, mi padre tenía uno de los primeros teléfonos de nuestro vecindario. Recuerdo bien la vieja caja pulida clavada a la pared y el brillante auricular colgado en el lateral de la caja. Yo era demasiado pequeño para alcanzar el teléfono, pero solía escuchar con fascinación cuando mi madre hablaba por él.

Entonces descubrí que en alguna parte dentro de ese maravilloso dispositivo, vivía una extraña persona - su nombre era "Información Por Favor" y no había nada que ella no supiese. "Información Por Favor" podía proporcionarte el nombre de cualquiera y la hora exacta.

Mi primera experiencia personal con este "genio de la lámpara" llegó un día mientras mi madre visitaba a un vecino. Divirtiéndome con el banco de herramientas del sótano, me aplasté el dedo con un martillo. El dolor era terrible, pero allí no parecía haber ninguna razón para llorar porque en casa no había nadie que me pudiese consolar. Caminé de un lado a otro por la casa chupando mi dedo palpitante y finalmente llegué a la escalera.

¡El teléfono! Rápidamente corrí a por el taburete en el recibidor y lo arrastré hasta el rellano de la escalera. Subiéndome a él, descolgué el receptor y lo mantuve junto a mi oreja. "Información Por Favor", dije al micrófono justo sobre mi cabeza. Un clic o dos y una vocecita clara habló en mi oído.

"Información." "Me he lastimado el dedo. . ." gemí al teléfono. Las lágrimas llegaron sin demasiado esfuerzo ahora que tenía audiencia.

"¿No está tu madre en casa?" preguntó. "Nadie más que yo está en casa." sollocé. "¿Estás sangrando?" "No," repliqué. "Me he golpeado el dedo con el martillo y me duele." "¿Puedes abrir la nevera?" preguntó. Dije que podía. "Entonces corta un trocito de hielo y mantenlo junto a tu dedo," dijo la voz.

Después de aquello, llamaba a "Información Por Favor" para cualquier cosa. La llamé para que me ayudara con la geografía y me dijo donde estaba Filadelfia. Me ayudo con las matemáticas. Me dijo que mi ardilla, que había cogido en el parque justo el día de antes, comería frutas y nueces.

Por aquel entonces, Petey, nuestro canario, murió. Llamé a "Información Por Favor" y le conté la triste historia. Ella escuchó y después dijo lo que usualmente los adultos dicen para consolar a un niño. Pero yo estaba desconsolado. Le pregunté, "¿Por qué los pájaros pueden cantar tan bellamente y llevar alegría a todas las familias, solo para acabar como un montón de plumas en el fondo de la jaula?" Ella debió sentir mi profunda inquietud, porque dijo sencillamente, "Paúl, recuerda siempre que hay otros mundos donde cantar."

De alguna forma me sentí mejor. Otro día estaba en el teléfono. "Información Por Favor". "Información," dijo la, ahora familiar, voz. "¿Cómo se deletrea aprieto?" pregunté.
Y todo ello tuvo lugar en un pequeño pueblo en el Noroeste de la costa del Pacífico.

Cuando tenía 9 años me mudé a través del país a Boston. Eché mucho de menos a mi amiga. "Información Por Favor" pertenecía a aquella vieja caja de madera allá en casa, y de ningún modo pensé intentarlo con el increíble y brillante nuevo teléfono situado en la mesa en el recibidor. Cuando llegué a la adolescencia, las memorias de aquellas conversaciones infantiles, en realidad nunca me abandonaron. A menudo, en momentos de duda y confusión, podía apelar a una serena seguridad y la tenía. Apreciaba ahora cuan paciente, compresiva y amable era ella para haber gastado su tiempo en un niño pequeño.

Unos pocos años más tarde, en mi ruta hacia el oeste hacia la universidad, mi avión aterrizó en Seattle. Tenía algo así como media hora entre avión y avión. Pasé alrededor de 15 minutos al teléfono con mi hermana que entonces vivía allí. Entonces, sin pensar en lo que estaba haciendo, marqué la operadora de mi pueblo natal y dije, "Información Por Favor".

Milagrosamente, oí la menuda y clara voz que conocía tan bien, "Información."

No lo había planeado, pero me oí a mí mismo diciendo, "¿Puede decirme cómo se deletrea aprieto?" Hubo una larga pausa. Entonces vino la respuesta en voz baja, "supongo que tu dedo ya debe estar curado." Reí. "Así que realmente eres tú aún," dije. "Me pregunto si tienes idea de cuánto significaste para mí en aquel tiempo." "Me pregunto," dijo ella, "si sabes lo mucho que tus llamadas significaban para mí. Nunca he tenido hijos y solía esperar tus llamadas." Le dije cuan a menudo había pensado en ella a lo largo de los años y le pregunté si podía llamarla de nuevo cuando volviera a visitar a mi hermana. "Por favor, hazlo," dijo. "Pregunta por Sally."

Tres meses después estaba de vuelta en Seattle. Una voz diferente contestó, "Información." Pregunté por Sally. "¿Es usted un amigo?" dijo ella. "Sí, un muy antiguo amigo," respondí. "Siento tener que decirle esto," dijo. "Sally había estado trabajando a tiempo parcial los últimos años porque estaba enferma. Murió hace cinco semanas." Antes de que pudiera colgar dijo, "Espere un momento. ¿Dijo que su nombre era Paúl?" "Sí." "Bien, Sally dejó un mensaje para usted. Lo anotó por si usted llamaba. Déjeme leérselo."

La nota decía, "Dile que aún digo que hay otros mundos donde cantar. Él sabrá lo que quiero decir."

Le di las gracias y colgué. Sabía lo que Sally quería decir.



4月18日

II DOMINGO DE PASCUA

 

  DÍA 19 ABRIL DEL 2009

COMENTARIO AL SANTO EVANGELIO

CORRESPONDIENTE AL II DOMINGO DE PASCUA

(JN  20, 19-31)

TOMÁS Y LOS OTROS

“Los otros discípulos decían a Tomás:

 Hemos visto al Señor.

 Pero él les contestó:

 Si no veo en sus manos la señal de los clavos

 y no meto la mano en su costado, no creeré”.

 San Juan, Cáp. 20.

 

 Quiso el Señor que fueran Doce.

 Su número correspondía a los hijos de Jacob,

 cuyos descendientes dieron origen al pueblo escogido.

 Ahora Jesús fundaba una nueva nación.

 Su llamamiento lo cuentan los evangelistas,

 consignando los nombres en idéntico orden y aun los apodos.

Once de ellos venían de Galilea, la provincia del norte.

 Solamente Judas, el que vendió al Maestro, era originario del sur.

 De Kerioth, una ciudad mencionada de paso en el libro de Samuel.

 

 Luego de la crucifixión del Maestro,

 el grupo regresó al cenáculo para compartir sentimientos y expectativas.

 Menos Tomás, quien no estuvo con ellos.

 Y cuando sus colegas le dijeron: “Hemos visto al Señor”, les respondió:

 “Si no veo en sus manos la señal de los clavos

 y no meto la mano en su costado, no creeré”.

 Con razón muchos comentaristas,

 aparte de indicar que a Tomás lo llamaban “El Mellizo”,

 lo señalan como incrédulo.

¿Pero los otros diez creyeron de inmediato?

No lo sabemos.

Tendrían que sopesar los emotivos comentarios

 de unas mujeres que fueron al sepulcro.

 Evaluarían el testimonio de Pedro, que había negado al Señor,

 aunque tal vez no lo expresaron para no herir.

 Tratarían de vencer el desencanto que les llenaba el alma,

juntando los anuncios hechos por el Maestro en repetidas ocasiones,

 con los signos que ahora iban descubriendo.

 Y al fin creyeron.

 

 Sólo que el proceso de Tomás fue más lento,

pero en cierto modo más humano.

Más parecido al nuestro.

 Resiste las presiones del grupo y se blinda en su trinchera:

 “Si no veo en sus manos la señal de los clavos…no creeré”.

 Los cristianos de hoy podemos alinearnos con Tomás,

 o en el grupo de los otros apóstoles,

 según la rapidez de nuestra maduración cristiana.

 Pero el Señor ofrece a todos un encuentro constructivo y gozoso,

 aunque muchos seamos peritos en las artes del esguince.

 Sin embargo, Él siempre ganará la partida.

 Así sea en la penumbra de la hora final.

 

 El relato evangélico presenta los hechos de forma detallada:

 A los ocho días, Tomás sí estaba con ellos.

 Volvió al cenáculo con su problema a cuestas.

 Quizás quería creer, pero no le halagaba una fe masiva.

De pronto, Jesús se hace presente

 y su mirada busca los ojos de Tomás,

 mientras desafía los argumentos del Mellizo:

 “Trae tu dedo, acá tienes mis manos…trae acá tu mano”.

San Juan conserva el reproche de Jesús:

 “Porque me has visto has creído”.

 La fortaleza del incrédulo se vino a tierra.

 No cuenta el evangelio si se acercó, o no,

 para tocar el cuerpo del Resucitado.

 Nos gustaría haber copiado para la posteridad la expresión del apóstol.

 Y añade el evangelista una alabanza para nosotros:

 “Dichosos los que crean sin haber visto”.

 

 Todo terminó con las palabras conmovidas del apóstol:

 “Señor mío y Dios mío”.

Una jaculatoria que los creyentes hemos repetido millones de veces.

 Una frase que cada quien podrá traducir a su modo,

cuando advierta que se ha encontrado cara a cara con Jesucristo,

 en las buenas o en las malas.


 

4月17日

EL AMOR MAS ENTRAÑABLE AHÍ ESTÁ POR TÍ


 

 

 

 

 

   

DÍA 18 ABRIL DEL 2009

EL AMOR MÁS ENTRAÑABLE AHÍ ESTÁ

POR TI

 

La Institución de la Eucaristía

 

La persona que más te quiere descúbrela ahí. Ahí hallarás la Víctima que constantemente se ofrece por ti, en tu lugar, que paga amorosamente por tus culpas y pecados. El cuchillo que no quiso Dios que Abraham clavara en el cuello de su hijo Isaac, permitió que se clavara en las manos, en los pies y el corazón de su propio Hijo. Por amor a nosotros, La deuda enorme que nosotros ni siquiera sospechamos cuan tremenda es, la pagó Jesús completamente en el Calvario, y la siguen pagando en la Eucaristía.

Se trata de una Víctima que sufre en nuestro lugar. El soldado en cuyo lugar murió San Maximiliano Kolbe sí nos podría decir qué significa que otra persona muera en nuestro lugar, cuando vio el cadáver de su bienhechor. Parece que nosotros nos impresiona ya de tanto ver el cadáver, es decir, el crucifijo. Ahí encontrarás el Pan de la vida que sacia el hambre del alma y el agua viva que sacia la sed de eternidad y de amor. Si de hambre y de sed se trata, nunca el hombre se ha sentido más hambriento y sediento que hoy. Se mueren millares de jóvenes, de hombres y mujeres de pura hambre, de pura sed: sed de eternidad, de cariño, de sentido de vivir.

Cuando uno quiere hablar con la verdad, no tiene más remedio que decir: “Vengo cansado de buscar inútilmente por tantos caminos. No he encontrado la verdad de la vida y de las cosas. No he encontrado un amor que llene plenamente mi vida. Sí un amor pequeño, tal vez, que me llena hasta cierto punto. No he encontrado un sentido a la vida lejos de Ti. No he encontrado la felicidad. Soy un buscador cansado ya de vivir y de buscar y no encontrar... Tú has dicho que eres el Camino, la Vida y la Verdad... Por eso vengo a comer ese pan maravilloso de la Eucaristía.

Ahí hallarás al compañero de camino que no quiere que vayas solo por la vida. Quien descubre al compañero de camino es la fe. Cleofás y su compañero estuvieron caminando con Él por espacio de dos horas, hablaron con Él y escucharon sus palabras pero no lo descubrieron por su cerrazón de corazón y su falta de fe. Solo más tarde, cuando abrieron su mente y corazón e invitaron a Jesús a estar con ellos, lo reconocieron. “¿No ardía nuestro corazón...?” Así nos sucede a nosotros; Jesús camina a nuestro lado, nos interpela, pero no nos apercibimos de que es Él, por nuestra falta de fe y apertura.

Traemos los ojos ciegos de tristeza, de orgullo e impertinencia, y así, no se puede reconocer a Jesús. No quieras convertir tu vida en un purgatorio, privándote de la compañía del mejor amigo. Él te ama y quiere que lo ames. No preguntes por qué. “¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?...”Lo que interesa no es tanto saber por qué, sino saber que es un amor verdadero, personal, infinito. Si algún día quiere Dios revelar el misterio, Él sabrá; pero si no lo quiere decir, al menos a mí no me importa; me basta estar seguro de ello: Dios existe y me ama.

Amor con amor se paga: Así como es cierto que Dios te ama, también lo es que te pide una respuesta de amor, y nuevamente, no preguntes por qué. Ya san Agustín se hacía esta pregunta: “¿Quién soy yo, Señor, para que me pidas y me exijas que te ame con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente y con todas mis fuerzas; y que te disgustas muchísimo si no lo hago...?” Ama todo lo que puedas y como mejor sepas, y habrás cumplido.

Las visitas a Jesucristo y a María, realizadas con fe y fervor, infunden no pocos ánimos. En tu ciudad viven, a unos pasos de tu calle; no cuesta trabajo visitarles un minuto, darles los buenos días, pedirles una misericordia para la jornada. Esas pequeñas visitas, esos pequeños momentos, robados a tu abultada agenda, inyectarán vigor a tu alma triste.

Ve a visitarles con más frecuencia, con más amor y menos prisa, que son los amigos de tu alma, los que ponen suavidad y eficacia en tus actividades febriles. Si el arte de vivir es amar y ser amado, ahí tienes dos amigos que siempre te han querido y a los que no has sabido amar, tal vez. Una breve visita, un corto detenerse, un pequeño gesto de cariño, un mirar y ser mirado, un alargar la mano y dar la diaria limosnita de amor.

María no necesitaba la transfiguración. Porque veía a su Hijo como Dios, cada vez menos como hijo suyo, y cada vez más como Dios, hasta el punto de que junto a un inmenso cariño sentía un gran respeto hacia Jesús. Y en cuanto a la Eucaristía, nadie ha experimentado lo que María, que tuvo al Hijo en su seno como todas las mamás, y luego lo volvía a recibir en su cuerpo a través de la comunión. Entonces era un niño pequeño con un futuro por hacerse, Ahora recibía al Hijo que había recorrido los caminos del mundo; al Hijo a quien vio muerto en la cruz y muerto en sus brazos. Volvía a recibir a aquel niño tierno, a aquel adulto, a aquel muerto en la cruz, a aquel Hijo resucitado. Por eso, las comuniones de María tenían una experiencia muy particular e impresionante: volvía a vivir la alegría extática del nacimiento, aquellos años de alegre esperanza en Nazareth, los años dramáticos de la vida pública, los momentos dolorosísimos de la pasión y muerte –de seguro que ahí se detenía largo tiempo- y las alegrías de la resurrección gloriosa.

Cada comunión era un rosario de los misterios de la vida de Jesús. María contemplaba una y otra vez los misterios del rosario, pero en vez de rezar avemarías, rezaba el Padrenuestro, el Magníficat y el Gloria. Por eso le gusta que nosotros recemos el rosario, como lo hacía Ella.


Oración:

Oh Madre, que has rezado tantas veces tu propio rosario de los misterios de tu Hijo, ayúdanos a contemplar esos misterios con tus ojos y tu corazón de Madre. Alcánzanos la gracia de recibir a Jesús en el sacramento de su amor con el fervor con que Tú lo hacías en los años de tu soledad.


4月16日

SE PERDIERON MIS LLAVES


DIA 17 ABRIL DEL 2009

SE PERDIERON MIS LLAVES

Alguien confía en nosotros,

como nosotros confiamos en otras personas,

¿qué uso le estamos dando a esta llave de la amistad?

 

“Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. Verdad manifiesta cuando se extravían las llaves. No nos interesamos por esos pedazos de metal dorado o plateado, sino hasta que nos damos cuenta de que los hemos perdido. Cuando las tenemos abrimos mecánicamente puertas, coches, vitrinas, armarios, cajones, cajas fuertes y demás cosas que estimamos.

Nos duele perder las llaves porque sin ellas se obstaculiza nuestro acceso a algo que es “de nuestra propiedad”. La llave ha llegado a ser un signo de aquello que encierra. “La llave de mi casa, de mi coche, de mi oficina”.

En la antigüedad confiar las llaves era el símbolo de delegar una autoridad, un signo de compromiso, una muestra de confianza, un gesto de responsabilidad. El siervo que recibía las llaves del amo era el de máxima confianza, el de mayor virtud y fidelidad.

Luego surgió el término de “amo de llaves” (si bien su forma más empleada es la femenina), para designar al hombre que disponía de los bienes de la casa según su prudente juicio, algo así como nuestro actual “administrador”. Para conocer el rango o importancia de uno de estos sujetos bastaba echar una mirada a la cantidad de llaves que cargaban y la clase de puertas que abrían. Muchas llaves o llaves grandes: gran responsabilidad.

Qué duda cabe que en la amistad sucede algo parecido. Sin recurrir a formas poéticas muy elaboradas, podemos afirmar con sencillez que en un amigo (esa otra mitad de nuestra alma) hemos depositado la llave de nuestro corazón. Nadie nos conoce mejor que un amigo, en nadie se confía más que en un amigo. Nadie está más pronto a escucharnos y darnos consejo. “La pena que se comparte con un amigo es un descanso”, decían los persas.

Pero nosotros no sólo tenemos amigos: también somos amigos de otras personas, ¿qué uso le damos a esta llave? Alguien confía en nosotros, como nosotros confiamos en otras personas. Puede angustiarnos mucho haber extraviado una llave importante. Es una pena mayor llenar de herrumbre el corazón oxidando una amistad.





 

 

4月15日

EL ARBOL QUE SUPO QUIEN ES

 

 

 

DIA 16 ABRIL DEL 2009 

EL ARBOL QUE SUPO QUIEN ES



En algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos.

Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: ¡No sabía quién era!

Lo que le faltaba era concentración, le decía el manzano: "Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosísimas manzanas, ¡ve que fácil es!"

"No lo escuches", exigía el rosal. "Es más sencillo tener rosas y ¡ve que bellas son!"

Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó: "No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la Tierra. Yo te daré la solución... No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas. Sé tú mismo, conócete... y para lograrlo, escucha tu voz interior." Y dicho ésto, el búho desapareció.

"¿Mi voz interior?... ¿Ser yo mismo?... ¿Conocerme?..." Se preguntaba el árbol desesperado, cuando de pronto, comprendió. Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole: "Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni floreceras cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje... Tienes una misión: ¡Cúmplela!"

Y el árbol se sintió fuerte y seguro de si mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.

Yo me pregunto al ver a mi alrededor, ¿Cuántos serán robles que no se permiten a si mismos crecer?... ¿Cuántos serán rosales que por miedo al reto, sólo dan espinas?... ¿Cuántos, naranjos que no saben florecer?

En la vida, todos tenemos un destino que cumplir y un espacio que llenar. No permitamos que nada ni nadie nos impida conocer y compartir la maravillosa esencia de nuestro ser. ¡Nunca lo olvides!




4月14日

BIMILENARIO DE SAN PABLO (XI)

 

 

 

   

 

 

 

  DIA 15 ABRIL DEL 2009 

 EN EL BIMILENARIO DE SAN PABLO (XI)

 

EL MUNDO GRECO-ROMANO

EL IMPERIO Y SUS RELIGIONES

 

Entraremos con Pablo en Filipos,

importante colonia romana en Grecia,

lo cual quiere decir que ya nos hallamos metidos

dentro del Imperio Romano

 

Hemos entrado a estas horas con Pablo en Filipos, importante colonia romana en Grecia, lo cual quiere decir que nos hallamos metidos dentro de Europa, en lo más granado del Imperio Romano, y respirando a todo pulmón la cultura grecorromana.

¿No vale la pena que conozcamos el ambiente en que nos vamos a mover en adelante, acompañando siempre a Pablo?... Nos bastarán algunas notas nada más, traídas por todos los historiadores del Apóstol.

Ante todo, ¿qué y cómo era el Imperio Romano?

Hacía ya siete siglos que Roma, la pequeña ciudad de las siete colinas, había empezado a conquistar las tierras de sus alrededores. Iba extendiendo sus dominios, y lo que empezó por tan pequeña cosa, para cuando vino Jesús al mundo y predicó Pablo el Evangelio, el Impero había rodeado todo el mar Mediterráneo. Se extendía desde el Asia Menor hasta España, desde todo el norte del África hasta la Europa de Italia, Grecia, las Galias, Germania y las Islas Británicas.

Era un Imperio de hierro, sabiamente Organizado, con las legiones que aseguraban todas las fronteras, un derecho modelo de leyes justas, y un gran respeto a las costumbres de los pueblos conquistados.

Geográficamente, estaba bien unido por sus magníficas calzadas -hoy serían nuestras autopistas-, gracias a las cuales los viajes y los negocios podían desarrollarse con gran facilidad.

Aunque la lengua original de Roma era el latín, la lengua del Lacio, como lengua del pueblo había sido absorbida por el griego, que lo hablaba todo orbe de la tierra, es decir, todo el Imperio.

Todos los historiadores coinciden en el mismo juicio: con el Imperio Romano, el Evangelio iba a encontrar un terreno muy propicio para su desenvolvimiento. Dios escogió muy bien el momento más a propósito para la realización de su plan de salvación.


¿Y cómo estaba el asunto de la religión?

Aquellos pueblos paganos, ¿eran realmente incrédulos? Hemos de decir que no. Por errores religiosos que existieran, había una fe u otra en un Ser o en seres Superiores.

Los griegos habían caído en un politeísmo inimaginable. Resulta imposible retener en la memoria la cantidad de dioses y diosas que moraban en el Olimpo, siempre bajo el dios supremo, Zeus o Júpiter, o de Cibeles la madre de los dioses.

Había dioses para todo. Marte, era el dios de la armas y de la guerra. Baco, el del vino y la embriaguez. Venus, la diosa del placer sexual. Diana, la simpática y bella diosa de la caza. La lista se hace interminable.

Los filósofos fueron los primeros en negar las divinidades, precisamente porque no creían en tantas fábulas. Y aunque no creyeran, otros pensaron mejor en mantenerlas. Un gran filósofo grecolatino, decía:

Conviene admitir la creencia en los dioses, pues, creyendo la gente en ellos, se logra mantener cierta moralidad. (Epicteto)

Y uno de los mayores poetas latinos juzgaba también:

Conviene que haya dioses; y, como conviene, digamos que sí, que existen .(Ovidio)

¿Qué quiere decir esto?

Que entre la gente más preparada, eso de la religión era una tontería por la que no valía la pena preocuparse.

Pero, digamos algo ya más concreto de Roma.
En sus orígenes era muy austera y muy seria en religión.

Las casas tenían reservado su altar a los dioses lares o del hogar, los cuales regían unas costumbres muy sanas.

Un escritor de aquel tiempo nos dice:

Nuestro pueblo tiene sus dioses. La religión ha adquirido tal autoridad, que ella rige toda la actividad, tanto pública como privada (Publio)

Así lo expresaba también el mayor orador romano:
Por mucho que sea nuestro amor propio, hemos de reconocer que otros pueblos nos ganan en muchas cosas; pero en lo que nosotros les ganamos a ellos es en la piedad, en la religión, sabiendo que la patria está regida por la protección de los dioses (Cicerón)

Cuando vino Jesús al mundo y durante la predicación de Pablo, Roma ya no era la antigua, aquella Roma austera y religiosa de la que surgió el magnífico Imperio.
Habían medio desaparecido de ella los antiguos dioses lares o del hogar y habían sido sustituidos por la multitud de los dioses venidos de fuera, sobre todo de Grecia.

Egipto había aportado también sus dioses, los cuales estaban lo mismo en lo alto del cielo que en cualquier rincón de los campos, como lo decía ridiculizando aquel escritor:

¡Qué gente más feliz! Hasta en las plantas del huerto les nacen los dioses…

Y nada digamos de las religiones del Asia con sus misterios y de las creencias que vinieron después: aquellos seres superiores como ángeles que lo dominaban todo.


Pero hay que decir una palabra sobre la Sinagoga, es decir, sobre los judíos que por todas partes habían llevado el culto del Dios verdadero.

Los judíos, establecidos en todo el Imperio con sus sinagogas, atraían a los espíritus más selectos de Roma y Grecia; y Dios, el Dios verdadero, tenía por doquier muchos adoradores que abrían, sin pretenderlo, el camino al Evangelio.

Como el politeísmo -ese adorar a todos los dioses habidos y por haber- había acabado con la severa religión romana, el mejor Emperador y mayor político, César Augusto, quiso volver a la fe de la antigua Roma. Pero sus esfuerzos no consiguieron nada.

Cuando lleguemos con Pablo a Atenas, nos encontraremos con el hecho curioso.
Paseando por la ciudad, encuentra en la calle un altar dedicado “Al dios desconocido”.

Pablo aprovecha la ocasión:

¿No saben ustedes quién es ese dios desconocido? Pues, miren, ese Dios es precisamente el que yo les vengo a anunciar.

Y aquí nos quedamos hoy, pendientes de la respuesta que Pablo puede encontrar.
¿Cómo va a entrar Jesús en el Imperio Romano?...


4月13日

RAÍCES CRISTIANAS DE EUROPA

 

 

 

Bandera Europea  en la ciudad de Cádiz

 

14 ABRIL 2009 

 

RAÍCES CRISTIANAS DE EUROPA

 

LOS MONJES DE LA CRUZ Y EL ARADO,

DE LA ORACIÓN Y EL TRABAJO

 

Toda la Alta Edad Media estará marcada

por el influjo de los monasterios benedictinos

 

 

La vida de Benito se desarrolló en Italia, a finales del s.V y principios del s. VI.

 Nace en Nursia, Umbría, de familia acomodada.

Por eso, pudo permitirse estudiar en Roma.

 Pero, al poco tiempo,

decidió abandonar todo y agregarse a una comunidad de ascetas.

 Aunque tampoco se quedó mucho tiempo con ellos.

 Se trasladó hasta Subiaco,

 donde se retiró en un lugar solitario, una cueva,

 pasando de la vida eremítica.

 Allí funda doce pequeños monasterios,

 cada uno con doce monjes, y con un abad al frente.

 Benito, entre 525 y 530, se dirige a la montaña de Casinum.

 En este lugar, permanecería casi treinta años.

 Allí escribe la Regla que va a regir, desde entonces,

a todos los Benedictinos (como se llamarán sus seguidores).

 En esa Regla, encontramos el resumen de toda vida del monje benedictino:

 "Ora et labora". Rezar y trabajar.

 Trabajo tanto manual como intelectual.

 Y, así, el monje, bien pertrechado por el trabajo,

y equipado con una intensa vida de oración,

 se dedicará a predicar,

 a llevar el Evangelio por todo el mundo entonces conocido.

El Centro, el Norte y Oeste de Europa, principalmente,

 será el campo de acción de los monjes de San Benito.

Toda la Alta Edad Media estará marcada

 por el influjo de los monasterios benedictinos.

 Todos ellos serán centros de oración, de culto, de estudio, de trabajo.

Gran parte de la cultura antigua greco-romana

se hubiera perdido sin la paciente labor de copistas de los benedictinos.

 Y hasta muchas artes e industrias

 tendrán en esos monasterios su origen

 o, por lo menos, un especial aliento que las ayudará a desarrollarse.

Con razón podemos considerar a Benito como el Patrón de Europa.

 Él y sus monjes configurarán los rasgos más determinantes del hombre europeo.

 Algo que no debería olvidarse

 ahora que se trabaja en la elaboración de una Constitución para Europa.

Murió Benito a mediados del siglo VI.

 Su fiesta se celebra el 11 de julio. (Obispado de Ciudad Real)


Antes que Patrono,

 san Benito había sido declarado por Pío XII Padre de Europa,

en reconocimiento de que su institución monástica

 había contribuido decisivamente

a la creación del espacio espiritual y cultural europeo.

En realidad, los monjes benedictinos

fueron los primeros que tuvieron conciencia de la nueva realidad postromana,

los que sirvieron de puente entre el mundo antiguo y el medioevo,

 cuando rescataron, cultivaron y transmitieron

casi todo el patrimonio grecorromano,

 sobre todo el pensamiento y el Derecho,

dándole además su última y más completa dimensión

al injertarlo, como ya habían hecho Pablo y los Padres de la Iglesia,

 en la matriz evangélica, teológica y espiritual del cristianismo.

Ellos también fueron los que orientaron a la nueva sociedad

en su configuración social, política, económica, cultural y religiosa;

 los que hicieron de la diversidad de esos pueblos una comunidad cohesionada

 en torno a los mismos valores espirituales, morales y humanistas.

Los instrumentos de esa obra fueron la cruz y el arado,

 la oración y el trabajo, la Biblia y el Derecho romano,

 el libro y la estética litúrgica, la disciplina y la pax monástica.

Por eso los monasterios guardan la memoria y el secreto de Europa.

 Su recinto es el símbolo de ese espacio occidental:

 en él se condensa el espíritu, la fuerza,

 la tensión que engendraron al hombre y al alma europeos.

La construcción de Europa

 debiera hacerse con los criterios que forjaron las abadías y las catedrales:

 ellas fueron la obra común del espíritu,

 de la sabiduría, de la técnica y del trabajo,

armonizados en torno a una visión global centrada en Dios y en el hombre.



4月12日

LA CORONA DEL GUSANO



LA CORONA DEL GUSANO

¿Qué importa ir contra corriente si el fruto de tu decisión

te transforma en lo que siempre soñaste?

 Quien tenga oídos para entender...

Dos gusanos vivían en un árbol frondoso.

 En un momento dado,

 uno de ellos, movido de un fuerte impulso interior,

 comenzó a encerrarse en un capullo de seda.

 Hasta ese momento los dos habían sido grandes amigos.

-¿¡Qué estás haciendo!? - gritó espantado su compañero-

 ¿Te has vuelto loco?

El impulso era tan fuerte que el gusano no respondió.

 Era un gusano que se emocionaba con facilidad cuando hacía algo nuevo.

-¿Ya has pensado lo que eso significa? - siguió su compañero,

 que era mucho más reflexivo y prudente- ¡vas a aislarte del árbol!

 ¿Y las jugosas hojas que estás dejando?

¿Y los nuevos brotes del tallo central?

 ¡No podrás comer ni moverte por el árbol si te encierras ahí!

Dado que su compañero no respondía,

 el orador decidió buscar apoyo moral en los demás gusanos

y trajo unos cuantos junto al capullo de seda,

 que ya estaba por terminarse.

- ¡No cierres aún, espera!

Y escuchó al coro de gusanos que decía:

 "mira lo que dejas, mira lo que dejas...

" pero se encerró tras la seda,

 pues el impulso era muy fuerte y no podía explicarlo.

Los gusanos se quedaron mirando la cápsula de seda

y pasaron toda la tarde comentando el suceso.

 "Se volvió loco", decían.

 "¡Qué aburrida debe ser la vida ahí dentro!",

 y "¡mira lo que se está perdiendo!,

 ¿A quién le cabe en la cabeza despreciar un árbol tan frondoso?...

 ¿tú te encerrarías ahí?...

 ¡con lo simpático y joven que era!"

Después de un tiempo encontraron el capullo roto y vacío.

 No supieron qué pensar,

 así que decidieron mantener sus opiniones

y seguir mascando hojas y ramitas

sin volver a tocar el tema del capullo de seda.

Mientras tanto una mariposa hermosísima

 se alejaba del árbol volando hacia el atardecer.


¿Qué importa ir contra corriente si el fruto de tu decisión

te transforma en lo que siempre soñaste sin saberlo?

 

4月11日

VIGILIA PASCUAL

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NUESTRA REFLEXIÓN EN LA VIGILIA PASCUAL 

EN JESÚS TODOS HEMOS RESUCITADO

 

Celebramos hoy la alegría desbordante de la Vigilia Pascual,

 pero yo querría, desde ya mismo,

entrar en la realidad de la Resurrección del Señor.

 Y así deciros que los primeros testigos del sepulcro vacío

 se suelen ir de nuestra predicación vergonzosamente de puntillas

 sin hacer ruido ninguno

porque fueron los segundos corruptos de la historia cristiana.

 Primero fue Judas

 que vendió en treinta malas monedas de plata al Señor,

 y luego unos guardias,

 pobrecillos tan traídos y llevados como lo están en nuestros tiempos.

Diría San Mateo en su Evangelio

 que aquellos guardias que vigilaban el sepulcro

 y antes que María fuera de mañana se encontraron el sepulcro vacío

 y aterrados fueron a decirlo a los sacerdotes,

 los cuales sobornaron, ya veis que ni el clero se libra de corrupción,

 para que dijeran que estando dormidos llegaron los discípulos

 y se llevaron el cuerpo de Jesús,

 menos mal que no se llevó el caso a ningún tribunal

 porque hubieran sido los primeros testigos dormidos que hubieran testificado,

 y vaya usted a saber si hubiera valido su acusación,

 con las ganas que tenían todos de echar tierra al asunto.

 

Es notable que mientras los sacerdotes inventan

 -no sin miedo que los discípulos han robado el cuerpo de Jesús-,

 es la misma María Magdalena la que acusa a alguien desconocido,

 en su mente estaban sin duda los judíos, de lo mismo,

 ya lo habéis oído en el evangelio,

 “Se han llevado del sepulcro al Señor”.

Ni los guardias creen, ni los sacerdotes creen, ni la Magdalena cree aún,

 ni Pedro cuando jadeante de la carrera ve que el sepulcro está vacío,

 el único que cree es Juan, “vio y creyó”.

La Magdalena necesitó una aparición para ella sola para creer,

 Pedro necesitó una aparición para él solo para creer,

 Juan no tuvo aparición personal ninguna sino en grupo con todos

 y ya desde ver el sepulcro vacío creyó.

 Felices los que sin ver han creído.

 Feliz Juan, felices nosotros que sin ver hemos creído.

Jesús resucitó,

 pero también Lázaro resucitó y seguramente

 que en los grupos de discípulos que vieron al Señor resucitado

 estaría también Lázaro.

Paro a Lázaro le veía quien quería y cunado quería,

 nos dice San Juan que muchos judíos iban a Betania a ver a Jesús

 y sobre todo a Lázaro.

 A Jesús no le vio ningún judío, no vinieron a verle,

 no se paseo por las calles de Jerusalén para que todos le vieran,

 sólo se manifestó a los suyos.

 Y es que ambas resurrecciones son totalmente distintas,

 a Lázaro le hicieron una mala faena sus buenas hermanas

 pidiéndole a Jesús que hicieran echar para atrás

el tren que ya se llevaba a Lázaro a la ciudad del Reino

y se le dejara con ellas unos años más,

porque Lázaro resucitó para volver a morir.

Jesús resucita para no volver a morir jamás.

 La resurrección de Lázaro es un milagro,

la resurrección de Jesús es un misterio repleto de vida.

 El tren de Jesús no volvió atrás del apeadero de la muerte,

sino que pasando veloz por ese apeadero lo convirtió en arco de triunfo

 para la vida eterna, para la Casa del Padre.

 Montados en ese tren

cuya máquina es ese Jesús de Dios resucitado

 todos vamos a pasar a toda velocidad por el apeadero de la muerte

 convertido en paso libre para la Jerusalén celestial

Todos vamos en el mismo tren

en que Jesús llegó al andén de la ciudad del cielo,

 por eso nos dice San Pablo que en Jesús todos hemos resucitado,

 todos vamos atraídos por la energía del Señor

hacia ese feliz andén de la estación de término

donde el mismo Señor nos espera uno a uno.

 Cuando en ese camino divisemos lo que fue apeadero de la muerte

 leamos el cartel que desde el día de hoy tiene escrito:

 “Bienvenidos a la Casa del Padre”

 

4月10日

FE Y ESPERANZA EN ESTA TARDE TAN TRISTE

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REFLEXIÓN A LA LUZ DE LOS TEXTOS LITÚRGICOS

PROPIOS DEL DÍA

FE Y ESPERANZA EN ESTA TARDE TAN TRISTE

 

Tengo que decir que la realidad del Viernes Santo,

 incluso su contenido litúrgico,

 con el impresionante comienzo del celebrante postrado cara en tierra

 ante el altar nos ha dejado mudos.

 Asimismo, la adoración de la Cruz

 es un hecho que comunica profundidad y emoción.

Por eso, yo mismo, tal vez, prefiera ceñirme al comentario litúrgico

 y no dar rienda suelta a mis emociones que son muchas…

Desde los primeros tiempos de la Iglesia no se celebra Eucaristía hoy,

 Viernes Santo, ni mañana, Sábado Santo.

Y las normas y costumbres litúrgicas son iguales que desde hace siglos.

 Ayer, Jueves Santo, el Altar quedó desnudo,

sin mantel, sin candelabros, sin cruz

y el Cuerpo de Cristo se reservó en el “monumento”,

 sagrario especialmente adornado para el culto de los fieles.

 Esa desnudez del altar nos ha conmovido, sin duda.

 Es ya una imagen de soledad que no podemos obviar.

 Sabemos que estamos solos y una tristeza enorme llena nuestra alma.

 No puede ser de otra forma.

A las tres de la tarde murió Jesús

 y desde esa hora –salvo cambios por razones pastorales—

los fieles de todo el mundo nos unimos para dar los pasos junto a la cruz.

Hemos comenzado con la liturgia de la Palabra.

 El cuarto canto del Siervo de Yahvé

 que es la profecía que de manera prodigiosa narra la Pasión de Jesús,

 su sufrimiento y sus efectos salvadores.

 Dicen que los antiguos judíos

jamás repararon en estos cantos del Siervo de Yahvé

y mucho menos les dieron aplicación mesiánica.

Esperaban un triunfador.

 El Salmo 30 reproduce las palabras de Jesús al expirar.

 “Padre a tus manos encomiendo mi espíritu.

 Sin duda él rezaba este salmo en esos momentos,

 lo cual también puede enternecernos.

La Carta a los Hebreos nos comunica la sublime obediencia de Cristo

 a la misión encargada por el Padre

 y de ahí nace nuestra salvación.

 Nadie como el autor de la Carta a los Hebreos

ha penetrado tan profundamente en el papel de Cristo

 como víctima, altar y sacerdote.

El relato de la Pasión del Señor, según San Juan,

 nos ha impresionado especialmente.

 No podía ser de otra forma dada su hondura.

Como se sabe la otra jornada de la Semana Santa

en la que se proclama completo el relato de la Pasión

 ha sido este pasado Domingo de Ramos.

En su liturgia se lee, según el ciclo B,

 que nos corresponde este año, el texto evangélico de San Marcos.

Y si hoy leemos a Juan

 es porque expone la exaltación hacia la gloria total del Señor Jesús.

 Escrito el Evangelio de Juan muchos años después que los sinópticos

ya ha habido tiempo para conocer los dones maravillosos

 de la Pasión salvadora de Cristo.

Y por eso la Iglesia nos la ofrece,

 para que en esta tarde tan triste haya sitio para la esperanza.

 Benedicto XVI dice que, casi, Fe y Esperanza son la misma cosa.

 Y si no lo son, quedan perfectamente relacionadas.

Hoy, cuando sabemos que Jesús ha muerto,

 la esperanza en su resurrección

nos sirve para completar nuestro sentimiento de fe

que, Jesús al resucitar, nos salvó para siempre.

 Tarde triste es que no debe faltar la esperanza… No debe.