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2月28日
IMITAR A MARIA, IMITAR A JESÚS
La santísima Virgen quiere
que nos identifiquemos con los pensamientos
y sentimientos de Jesús
Jesucristo está con nosotros. No sólo se ha hecho nuestro modelo para enseñarnos el camino que lleva a la vida, sino que, además, se ha convertido en nuestro alimento, para comunicarnos su fuerza infinita a fin de que podamos caminar tras sus huellas. Además, está en nosotros por la fe, para orar y obrar con nosotros. Por otra parte, ha confiado especialmente a María, porque Ella es madre, la misión de dirigir nuestra educación cristiana, como le dirigió a Él durante su infancia, para elevarnos, así, a la altura de nuestra vocación.
María se esfuerza constantemente en revestirnos de la semejanza de Jesús, procurando que nos identifiquemos con sus pensamientos y sentimientos, para que sea una realidad en nosotros el nombre de cristiano, es decir, discípulo e imitador de Jesucristo. Para ello se sirve de dos medios.
El primer medio de que se sirve María es la voz dulce y poderosa de sus ejemplos. Su vida es una predicación sencilla, elocuente y al alcance de todos. Desde ese punto de vista, después de la santa humanidad del Salvador es el don más preciado que hemos recibido del cielo.
Todas las dificultades desaparecen en presencia de María. Retrato fiel de su hijo, ha reproducido exactamente todas sus virtudes y sentimientos. De esa manera vemos cómo alcanza la semejanza divina una simple criatura, hija de Adán como nosotros, exenta, eso sí, de la mancha original y de sus horribles consecuencias, pero que, aun siendo más privilegiada y perfecta, no es de naturaleza distinta de la nuestra. Así pues, si Ella, que es pura criatura, ha podido, en grado tan inefable y sublime, hacerse conforme a Jesucristo y modelo de todos los elegidos, también nosotros lo podremos, en una medida adecuada a nuestra debilidad, con tal de que queramos ser fieles.
Por tanto, María se nos presenta como la copia del divino modelo, copia que debemos reproducir en nosotros mismos. De ahí se deduce que el mejor medio de imitar a Jesús es esforzarse por imitar a María, y que sólo se parecerá al hijo el que se parezca a la madre. Por consiguiente, sólo se salvará quien haya imitado a María en la medida de la perfección querida por la justicia divina. Así se comprende lo fácil que resulta para el hombre de buena voluntad la imitación de Jesucristo. Efectivamente, caminando tras las huellas de María, realiza en sí mismo la semejanza con el Salvador.
El segundo medio que emplea María para llevarnos a la vida de Jesucristo conforme a la voluntad del Padre eterno es su mediación. La Iglesia, los Santos Padres y toda la tradición nos presentan a la augusta Virgen como nuestra abogada y mediadora. Siempre se ha aplicado a Jesús el ejemplo del gran Salomón cuando, en el esplendor de su gloria y sabiduría, confió a su afortunada madre el ejercicio de la autoridad real (1 Re 2,19 ss.). Por ello los cristianos de todos los tiempos han coincidido en considerar a María su reina, su auxilio, su vida y su esperanza. Pero hay un detalle que a veces pasa inadvertido y que, sin embargo, se debe subrayar, y es que esta mediación es necesaria para la salvación; no en el mismo grado ni el mismo rango que la de Jesucristo, pero sí de un modo real, porque la Providencia así lo ha dispuesto.
2月27日

EL PERDON
Para reflexionar en este primer viernes de cuaresma
Oh Señor, para vivir contigo en medio de los hombres
uno de los riesgos más grandes es el perdón,
olvidar el pasado del otro.
Perdonar y volver a perdonar,
esto es lo que nos libera del pasado
y nos permite sumergirnos del todo en el instante presente.
Amar... ¡se dice pronto!
Vivir el amor que perdona es otra cosa.
No se perdona por interés,
no se perdona porque el otro haya cambiado por nuestro perdón.
Se perdona únicamente por seguirte a ti.
Perdonar... me atrevería a pedirte, oh Jesús,
con las mismas palabras de tu última oración:
Padre, perdónales porque no saben lo que hacen.
Y esta oración dará lugar a otra oración:
Padre, perdóname, porque tampoco yo sé con frecuencia lo que hago.
haz que sepa volver a empezar siempre de nuevo a convertir mi corazón:
para ser testigo del futuro. 2月25日

LA IGLESIA DE ANTIOQUIA – EMOCIONES A MONTÓN
Fue en Antioquia donde, por vez primera, los discípulos
recibieron el nombre de cristianos
Un día del año 40 ó 41 se armó un serio revuelo en la primera iglesia de Jerusalén.
-¿Ya saben la noticia? Dicen que en Antioquía se ha formado una nueva comunidad de prosélitos, de piadosos y hasta de paganos. Todos creen en el Señor Jesús. Y dicen que hasta se manifiesta el Espíritu realizando en ellos grandes prodigios.
Total, que los apóstoles tomaron cartas en el asunto, y ordenaron a Bernabé, discípulo judío de Chipre, bondadoso, querido de todos, lleno del Espíritu Santo, y le encomendaron:
-Vete a Antioquía. Entérate bien de todo, y nos mandas informes.
La primera impresión de Bernabé fue una admiración profunda, acompañada de una enorme alegría:
-Pero, ¿qué esto? ¡Aquí está la mano del Señor! ¡Tantos creyentes, venidos del paganismo! No se circuncidan, pero, ¡lo unidos que viven!... (Hch 11,19-30)
¿Cómo era posible tal prodigio, precisamente en Antioquía de Siria, una ciudad corrompida de veras, la más grande del Imperio después de Roma y Alejandría?Aquellos misioneros ambulantes, surgidos de Jerusalén cuando la muerte de Esteban, anunciaron a Jesús en Antioquía y se llegó a formar aquella iglesia tan esperanzadora.
Bernabé no puede con su gozo. Aunque no se cree capaz de llevar él solo la organización de una comunidad tan numerosa y tan complicada también, de cristianos judíos, de prosélitos y de griegos o paganos.
Y fue entonces cuando tomó la decisión, que ya sabemos, de ir personalmente a Tarso para traerse consigo a Pablo.
Pasan juntos un año trabajando en la grande y bella ciudad. Un año en que sucedieron, tres acontecimientos señaladísimos.
· Ante todo, con la actividad de Bernabé y el impetuoso Pablo, se unió a la Iglesia “una gran muchedumbre”. Así lo dicen literalmente los Hechos: “una gran muchedumbre”.
· Después, algo que nos entusiasma y casi nos hace saltar las lágrimas de los ojos cuando lo leemos al pie de la letra: “En Antioquía fue donde, por primera vez, los discípulos recibieron el nombre de cristianos”.
¿Quién fue el pagano que tuvo la ocurrencia de llamar así a los seguidores de aquella nueva secta de los judíos?...
¡Cristianos! Esos que siguen a ese tal que ellos llaman Cristo... Así recibimos el nombre que constituye nuestro mayor orgullo.
· El otro hecho fue doloroso, pero emociona al ver el amor de hermanos que entraña. Un cristiano - sí, ¡un cristiano!, así nos vamos a llamar ya siempre -, de nombre Ágabo, dotado del don de profecía, se levantó en la asamblea, y exclamó lleno del Espíritu Santo:
-Hermanos, va a venir una gran hambre sobre toda la tierra, en todo el Imperio.
El hambre se cebó especialmente en Judea, y los cristianos de Antioquía determinaron:
-¡Recursos para los hermanos de Judea! Que cada uno dé según sus posibilidades.
Fue mucho lo que se recogió, y determinaron que fuesen Bernabé y Pablo los que llevaran personalmente aquel auxilio a los hermanos de Jerusalén.
Corría el año 44. Y los dos enviados depositaron tan hermosa ofrenda a los pies de los presbíteros de la iglesia madre. Eran los días en que los apóstoles sufrían la persecución en Jerusalén, cuando el rey Herodes Agripa mandó decapitar a Santiago y encarceló a Pedro para ejecutarlo también.
En aquellas circunstancias de persecución sobre los apóstoles, Pablo y Bernabé no se detienen en Jerusalén y regresan pronto a Antioquía, donde pronto se va a realizar un hecho de importancia grandísima (Hechos 13,1-3)
Se hallaban todos en asamblea cristiana, presidida por maestros y profetas como Simeón el Negro, Lucio de Cirene, Manahem, hermano de leche de Herodes Antipas - el rey que mandó decapitar a Juan el Bautista, - además de Bernabé y Pablo.
Celebraban el culto, y se alzó la voz de un espontáneo, dotado del don de profecía:
“¡Sepárenme a Bernabé y a Pablo para la obra a que los tengo llamados!”.
Se adivinó clara la voz del Espíritu Santo, y fue obedecida prontamente.
-¿A dónde hay que ir?... Oraron todos, ayunaron, y encomendaban el asunto al Cielo mientras los dos elegidos escogían el primer puesto de misión.
Bernabé era judío helenista de Chipre, y decidieron, como lo más práctico y como la mejor prueba, empezar por esa isla. De allí darían el salto Asia Menor en el continente.
La iglesia de Antioquía fue la primera en sentirse misionera, diríamos, de manera oficial.
Sus dirigentes impusieron las manos a los dos elegidos, mientras todos los despedían emocionados:
-¡Vayan! ¡Lleven a todas partes el nombre del Señor Jesús!...
¡Qué escena tan emotiva, repetida después mil veces en la Iglesia a través de los siglos!
San Gregorio Magno, al enviar misioneros desde Roma a Inglaterra: -¡Vayan al país que nos manda a esos hombres rubios que parecen ángeles!...
Francisco de Asís a sus frailes: -¡Hermanos! A Marruecos, a convertir a los mahometanos o a sufrir el martirio!
Jordán de Sajonia, sucesor de Domingo de Guzmán, a los primeros dominicos: -¿Quién quiere ir a las misiones extranjeras?... Y todos los presentes, arrodillados y generosos: -¡Padre, mándeme a mí!
Ignacio de Loyola: -¡Maestro Javier! ¡Maestro Rodrígues!, Dios los quiere en la India… ¡José Anchieta, marcha a Brasil!
El Padre Colin: -Bataillon, Pedro Luis Chanel, Mis hermanos Marianistas: ¡Oceanía les espera con sus islas innumerables!…
Así han sido, y así todavía siguen siendo todos los envíos de misioneros y misioneras de la Iglesia, y esto se les dice cuando se les impone el Crucifijo.
Y así lo haremos siempre, imitando el gesto que nos enseñara la iglesia antioquena con el envío de Pablo y Bernabé…
Todo esto de Antioquía nos los escribe Lucas, el querido Lucas, médico antioqueno, pagano convertido, testigo de muchas cosas que narra de aquella iglesia envidiable.
Escapado de Jerusalén cuando Dios lo libera milagrosamente de la cárcel, Pedro tendrá también en Antioquía - al menos temporalmente -, su cátedra de primado de la Iglesia.
Esta Iglesia dará después grandes Santos, como Juan Crisóstomo; pero, ante todo, Ignacio de Antioquía, una de las figuras más queridas de la antigua Iglesia, y que en estos días era un simple muchacho, discípulo de los apóstoles, entusiasmado por Jesús y su Iglesia.
¡Antioquía! Ciudad e Iglesia de tantos recuerdos cristianos…
Un día del año 40 ó 41 se armó un serio revuelo en la primera iglesia de Jerusalén.
-¿Ya saben la noticia? Dicen que en Antioquía se ha formado una nueva comunidad de prosélitos, de piadosos y hasta de paganos. Todos creen en el Señor Jesús. Y dicen que hasta se manifiesta el Espíritu realizando en ellos grandes prodigios.
Total, que los apóstoles tomaron cartas en el asunto, y ordenaron a Bernabé, discípulo judío de Chipre, bondadoso, querido de todos, lleno del Espíritu Santo, y le encomendaron:
-Vete a Antioquía. Entérate bien de todo, y nos mandas informes.
La primera impresión de Bernabé fue una admiración profunda, acompañada de una enorme alegría:
-Pero, ¿qué esto? ¡Aquí está la mano del Señor! ¡Tantos creyentes, venidos del paganismo! No se circuncidan, pero, ¡lo unidos que viven!... (Hch 11,19-30)
¿Cómo era posible tal prodigio, precisamente en Antioquía de Siria, una ciudad corrompida de veras, la más grande del Imperio después de Roma y Alejandría?Aquellos misioneros ambulantes, surgidos de Jerusalén cuando la muerte de Esteban, anunciaron a Jesús en Antioquía y se llegó a formar aquella iglesia tan esperanzadora.
Bernabé no puede con su gozo. Aunque no se cree capaz de llevar él solo la organización de una comunidad tan numerosa y tan complicada también, de cristianos judíos, de prosélitos y de griegos o paganos.
Y fue entonces cuando tomó la decisión, que ya sabemos, de ir personalmente a Tarso para traerse consigo a Pablo.
Pasan juntos un año trabajando en la grande y bella ciudad. Un año en que sucedieron, tres acontecimientos señaladísimos.
· Ante todo, con la actividad de Bernabé y el impetuoso Pablo, se unió a la Iglesia “una gran muchedumbre”. Así lo dicen literalmente los Hechos: “una gran muchedumbre”.
· Después, algo que nos entusiasma y casi nos hace saltar las lágrimas de los ojos cuando lo leemos al pie de la letra: “En Antioquía fue donde, por primera vez, los discípulos recibieron el nombre de cristianos”.
¿Quién fue el pagano que tuvo la ocurrencia de llamar así a los seguidores de aquella nueva secta de los judíos?...
¡Cristianos! Esos que siguen a ese tal que ellos llaman Cristo... Así recibimos el nombre que constituye nuestro mayor orgullo.
· El otro hecho fue doloroso, pero emociona al ver el amor de hermanos que entraña. Un cristiano - sí, ¡un cristiano!, así nos vamos a llamar ya siempre -, de nombre Ágabo, dotado del don de profecía, se levantó en la asamblea, y exclamó lleno del Espíritu Santo:
-Hermanos, va a venir una gran hambre sobre toda la tierra, en todo el Imperio.
El hambre se cebó especialmente en Judea, y los cristianos de Antioquía determinaron:
-¡Recursos para los hermanos de Judea! Que cada uno dé según sus posibilidades.
Fue mucho lo que se recogió, y determinaron que fuesen Bernabé y Pablo los que llevaran personalmente aquel auxilio a los hermanos de Jerusalén.
Corría el año 44. Y los dos enviados depositaron tan hermosa ofrenda a los pies de los presbíteros de la iglesia madre. Eran los días en que los apóstoles sufrían la persecución en Jerusalén, cuando el rey Herodes Agripa mandó decapitar a Santiago y encarceló a Pedro para ejecutarlo también.
En aquellas circunstancias de persecución sobre los apóstoles, Pablo y Bernabé no se detienen en Jerusalén y regresan pronto a Antioquía, donde pronto se va a realizar un hecho de importancia grandísima (Hechos 13,1-3)
Se hallaban todos en asamblea cristiana, presidida por maestros y profetas como Simeón el Negro, Lucio de Cirene, Manahem, hermano de leche de Herodes Antipas - el rey que mandó decapitar a Juan el Bautista, - además de Bernabé y Pablo.
Celebraban el culto, y se alzó la voz de un espontáneo, dotado del don de profecía:
“¡Sepárenme a Bernabé y a Pablo para la obra a que los tengo llamados!”.
Se adivinó clara la voz del Espíritu Santo, y fue obedecida prontamente.
-¿A dónde hay que ir?... Oraron todos, ayunaron, y encomendaban el asunto al Cielo mientras los dos elegidos escogían el primer puesto de misión.
Bernabé era judío helenista de Chipre, y decidieron, como lo más práctico y como la mejor prueba, empezar por esa isla. De allí darían el salto Asia Menor en el continente.
La iglesia de Antioquía fue la primera en sentirse misionera, diríamos, de manera oficial.
Sus dirigentes impusieron las manos a los dos elegidos, mientras todos los despedían emocionados:
-¡Vayan! ¡Lleven a todas partes el nombre del Señor Jesús!...
¡Qué escena tan emotiva, repetida después mil veces en la Iglesia a través de los siglos!
San Gregorio Magno, al enviar misioneros desde Roma a Inglaterra: -¡Vayan al país que nos manda a esos hombres rubios que parecen ángeles!...
Francisco de Asís a sus frailes: -¡Hermanos! A Marruecos, a convertir a los mahometanos o a sufrir el martirio!
Jordán de Sajonia, sucesor de Domingo de Guzmán, a los primeros dominicos: -¿Quién quiere ir a las misiones extranjeras?... Y todos los presentes, arrodillados y generosos: -¡Padre, mándeme a mí!
Ignacio de Loyola: -¡Maestro Javier! ¡Maestro Rodrígues!, Dios los quiere en la India… ¡José Anchieta, marcha a Brasil!
El Padre Colin: -Bataillon, Pedro Luis Chanel, Mis hermanos Marianistas: ¡Oceanía les espera con sus islas innumerables!…
Así han sido, y así todavía siguen siendo todos los envíos de misioneros y misioneras de la Iglesia, y esto se les dice cuando se les impone el Crucifijo.
Y así lo haremos siempre, imitando el gesto que nos enseñara la iglesia antioquena con el envío de Pablo y Bernabé…
Todo esto de Antioquía nos los escribe Lucas, el querido Lucas, médico antioqueno, pagano convertido, testigo de muchas cosas que narra de aquella iglesia envidiable.
Escapado de Jerusalén cuando Dios lo libera milagrosamente de la cárcel, Pedro tendrá también en Antioquía - al menos temporalmente -, su cátedra de primado de la Iglesia.
Esta Iglesia dará después grandes Santos, como Juan Crisóstomo; pero, ante todo, Ignacio de Antioquía, una de las figuras más queridas de la antigua Iglesia, y que en estos días era un simple muchacho, discípulo de los apóstoles, entusiasmado por Jesús y su Iglesia.
¡Antioquía! Ciudad e Iglesia de tantos recuerdos cristianos…
2月24日
MIÉRCOLES DE CENIZA
COMIENZO DE LA CUARESMA
La palabra ceniza, viene del latín “cinis”, es producto de la combustión de algo por el fuego. Fue así como adquirió un sentido simbólico de muerte, caducidad, y en sentido contrario, de humildad y penitencia.
El Miércoles de Ceniza, el cristiano recibe una cruz en la frente con las cenizas obtenidas al quemar los ramos usados en el Domingo de Ramos último. Se hace como respuesta a la Palabra de Dios que nos invita a la conversión. La Cuaresma empieza con ceniza y termina con el fuego, el agua y la luz de la Vigilia Pascual.
Algo debe quemarse y destruirse en nosotros -el hombre viejo-, para dar lugar a la novedad de la vida pascual de Cristo.
Mientras el sacerdote impone la ceniza dice estas dos expresiones, alternativamente: “Arrepiéntete y cree en el Evangelio” (Mc 1, 15) y “Acuérdate de que eres polvo y al polvo has de volver” (Gén 3,19)
La Cuaresma es un tiempo de oración, ayuno y entrega a nuestro prójimo, en este período se nos da la posibilidad de prepararnos para la Pascua realizando un discernimiento de nuestra vida.
La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y para vivir más cerca de Cristo.
La Cuaresma dura cuarenta días; comienza con el Miércoles de Ceniza y termina el Domingo de Ramos, día en se inicia la Semana Santa.
El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Este es un tiempo de reflexión, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.
La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del Diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.
En la Biblia el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, sembrada de pruebas y dificultades.
COMO VIVIR LA CUARESMA
*Arrepintiéndome de mis pecados y haciendo una buena confesión. Si estoy arrepentido este es un buen momento del año para llevar a cabo una confesión preparada y de corazón. Revisa los Mandamientos de la Ley de Dios y de la Iglesia para conseguir una buena confesión.
*Analiza tu conducta para conocer en qué estás fallando. Márcate unos propósitos para cumplir día a día y revisa en la noche si los has cumplido. Trata de conocer cual es tu defecto dominante y procura esforzarte para cambiarlo con esfuerzo y la ayuda de Dios.
*Hacer sacrificios. La palabra sacrificio viene del latín “sacrum facere”, que significa “hacer sagrado”. Así hacer un sacrificio es hacer una cosa sagrada, es decir ofrecida a Dios por amor. Por ejemplo ser amable con aquella persona que no me resulta simpática, ayudar a otro en el trabajo, hacer con mayor empeño aquello que menos nos gusta en la vida diaria. Esto ofrecido a Dios por amor es un sacrificio meritorio.
*Hecer oración. Aprovecha estos días para orar, para hablar con Dios, para decirle que lo quieres, que lo necesitas y que quieres estar con Él. Puedes leer la Biblia, algún libro sobre la Cuaresma, y asistir a la Santa Misa.
*Con ayuno y abstinencia. El ayuno consiste en hacer una sola comida fuerte al día. La abstinencia consiste en no comer carne. Son días de abstinencia y ayuno EL MIÉRCOLES DE CENIZA y el VIERNES SANTO. Con estos sacrificios, se trata de que espíritu, alma y cuerpo reconozca la necesidad de hacer obras para reparar el daño ocasionado con nuestros pecados.
¿POR QUÉ EL AYUNO?
El hombre orientado hacia los bienes materiales, muy frecuentemente abusa de ellos. Esta civilización de consumo suministra los bienes materiales no sólo para sirvan al hombre en orden a desarrollar las actividades creativas y útiles, sino cada vez más para satisfacer los sentidos, la excitación que se deriva de ellos, el placer, una multiplicación de sensaciones cada vez mayor.
Ayunar, repito, es abstenerse algo. No es la renuncia por la renuncia: sino para el mejor y más equilibrado desarrollo de sí mismo, para vivir mejor los valores de Dios. 2月23日
LAS RAICES DE EUROPA
EL ESPIRITU ES LO QUE UNE A EUROPA
Este sacerdote de la Orden de los Frailes Capuchinos Menores,
contribuyó de manera decisiva a la liberación de Viena
en el asedio turco, el 12 de septiembre de 1683,
y fue consejero de los líderes cristianos
de la Europa de su época,
en particular del emperador
La herencia de Marco d´Aviano:
El espíritu es lo que une a Europa
Juan Pablo II recordó
que la auténtica libertad y unidad de Europa se basa en sus valores espirituales
al elevar a los altares al beato Marco d´Aviano (1631-1699).
Este sacerdote de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos, contribuyó de manera decisiva a la liberación de Viena del asedio turco, el 12 de septiembre de 1683, y fue consejero de los líderes cristianos de la Europa de su época, en particular del emperador Leopoldo I de Austria.
«Este contemplativo itinerante por los caminos de Europa estuvo en el centro de una amplia renovación espiritual gracias a una valiente predicación acompañada por numerosos prodigios», constató el Papa durante la homilía pronunciada en la ceremonia de su beatificación.
«Profeta desarmado de la misericordia divina, fue llevado por las circunstancias a comprometerse activamente para defender la libertad y la unidad de la Europa cristiana», añadió.
«Al continente europeo que se abre en estos años a nuevas perspectivas de cooperación el beato Marco d´Aviano le recuerda que su unidad será más firme si se basa en las comunes raíces cristianas», concluyó.
Con motivo de su beatificación, los medios de comunicación italianos citaron una de las anécdotas que hicieron famoso a este discípulo de San Francisco de Asís.
A él se debería la costumbre, introducida en Viena, de suavizar el sabor amargo del café venido de Oriente con leche. Por este motivo, se dio a la bebida el nombre de su orden religiosa: el «Capuchuíno 2月22日
CON DOCE SOLAMENTE...
¿Valoramos nuestra Iglesia?
¿Estamos orgullosos de nuestra fe católica?
¿Nos apegamos cada vez con más fuerza a nuestros pastores,
el Papa y los Obispos?
Nadie duda de que la Iglesia Católica, aún mirada humanamente, es la institución más grande, disciplinada, robusta, autorizada e influyente del mundo. ¿Cómo se explica esto, si no tiene ningún poder temporal? ¿Quién fue el genio que la organizó y qué estructuras le dio para hacerla tan fuerte y tan robusta que es incapaz de deshacerse y desaparecer?
Cuando se le hacía esta observación a un filósofo malo, malo de verdad, y furioso perseguidor de la Iglesia con sus escritos y su propaganda, el conocido francés Voltaire -que se había propuesto la idea insensata de acabar nada menos que con la Iglesia-, comentó una vez furioso: - Ya estoy harto de escuchar que bastaron doce hombres para introducir el cristianismo en el mundo. Yo voy a demostrar por fin que basta un hombre para destruirlo.
Lo curioso es que Voltaire murió hace ya más de dos siglos, y la Iglesia, sin hacerle ningún caso, sigue tan lozana en el mundo y disfrutando de muy buena salud...
Nosotros lo entendemos muy bien, porque sabemos el Evangelio. En la Iglesia está toda la fuerza de Dios. Jesús, el carpintero de Nazaret, se lanza a predicar al mundo la presencia del Reino de Dios, que lo trae Él mismo y lo quiere dejar establecido de manera perenne, hasta el fin de los tiempos.
Escoge para ello a doce hombres, noblotes y buenos, pero sin estudios especiales, trabajadores humildes y sin ninguna influencia en la sociedad. Los tiene consigo durante tres años, haciéndoles compartir su propia vida, enseñándoles su doctrina, y los manda después con esta misión:
- Id y predicad lo que yo os he enseñado... Os doy mi autoridad... Dispongo para vosotros el Reino, igual que el Padre lo dispuso para mí... Comeréis y beberéis en mi mesa, y seréis vosotros los que juzgaréis al mundo, los que gobernaréis a las doce tribus de Israel, es decir, a mi Iglesia, el nuevo Israel de Dios...
Jesús muere, resucita, se sube al Cielo, y deja aquí a esos doce hombres sin más defensa que la fuerza de su palabra. Con todo, llevamos ya dos mil años sin que se desmorone la obra de aquel carpintero y de aquellos pescadores y campesinos de Galilea.
¿Por qué será, y quién nos sabe responder?...
La elección de los apóstoles estuvo revestida de especial importancia en la vida de Jesús. Se pasa la noche entera en oración. Habla con su Padre sobre todos y cada uno de los posibles candidatos. Piensa sobre sus cualidades, sobre su carácter, sobre las garantías que ofrecen.
Y llegado el día, escoge a doce entre los discípulos, se los queda consigo, los instruye, los forma, y les encomienda toda su obra. Los doce son iguales, aunque pone al frente de ellos a Simón Pedro, como roca visible de esa Iglesia de la que Él, Jesús, es el fundamento invisible e insustituible.
Morirá Jesús, morirán los apóstoles, morirá Pedro, y, sin embargo, la Iglesia sigue sobre los mismos fundamentos.
Jesús, el Señor, la gobierna invisiblemente por su Espíritu. Visiblemente, sigue su Vicario el Papa, sucesor de Pedro, como cabeza y lazo de unión de los Obispos, a los que confirma continuamente en la fe, como sucesores en bloque de los Apóstoles.
Y nosotros seguimos también descansando tan felices sobre una Roca que sabemos es indestructible...
Como hijos de la Iglesia, esta seguridad que tenemos se nos convierte en un compromiso. A nuestros pastores, el Papa y los Obispos, no solamente los admiramos y los amamos -sabiendo que en ellos admiramos y amamos al mismo Jesucristo a quien representan-, sino que los ayudamos en el cumplimiento de su misión. La Iglesia, por esos pastores nuestros, se mantendrá firme y estable, pero necesita siempre del trabajo de todos para su progreso y expansión. La Iglesia es de Dios, pero necesita de nosotros.
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Un célebre investigador moderno, el francés Henry Fabre, siendo ya anciano, pasaba muchos ratos de charla con el Cura Párroco de su aldea campesina. Un día el Cura se le despide rápido:
- Perdone, pero tengo que ir a preparar el sermón. - ¿Y de qué va predicar? - Sobre la divinidad de la Iglesia. - ¡Oh!, ese es un tema muy fácil. -¿Muy fácil? Usted, señor Fabre, ¿qué diría? - Muy sencillo. Yo le diría a la gente de nuestra aldea: tomen doce hombres, instrúyanlos durante tres años, y después mándenlos a la Plaza de la Concordia de París a fundar una nueva religión. Y después de dos mil años, invite usted a todos a que contemplen a ver qué ha pasado con aquellos doce campesinos y con la obra que ellos iniciaron...
El gran sabio sabía lo que se decía. Lo que proponía era un imposible. ¿Doce aldeanos a reestructurar París, toda Francia y después el mundo entero, y sin que su obra se destruya?... Eso es imposible para los hombres. Para Jesús no fue un imposible, y su obra, la encomendada a doce aldeanos de Galilea, todavía sigue... ____________________
¿Valoramos a nuestra Iglesia? ¿Estamos orgullosos de nuestra fe católica? ¿Nos apegamos cada vez con más fuerza a nuestros pastores, el Papa y los Obispos, a los que Jesús nos deja como Vicarios suyos, que hacen con nosotros sus veces?...
Dia 22 de febrero del 2009
DOMINGO VII DEL TIEMPO ORDINARIO
REFLEXION SOBRE EL SANTO EVANGELIO DEL DÍA
(MARCOS 2, 1-12)
Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaun, se supo que estaba en casa.
Acudieron tantos, que no quedaba sitio ni a la puerta.
Él les proponía la Palabra.
Llegaron cuatro llevando un paralítico y como no podían meterlo a causa del gentío, levantaron unas tejas encima de donde esta Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico:
- Hijo, tus pecados quedan perdonados.
Unos letrados que estaban allí sentados, pensaron para sus adentros:
- ¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados fuera de Dios?
Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo:
- ¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico “tus pecados quedan perdonados” o decirle “levántate, coge tu camilla y echa a andar”?.
Pues para que veáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados... entonces le dijo al paralítico:
- Contigo hablo: levántate, coge tu camilla y vete a tu casa.
Se levantó inmediatamente, cogió su camilla y salió a la vista de todos.
Se quedaron atónicos y daban gloria a Dios diciendo:
- Nunca hemos visto una cosa igual.
REFLEXIÖN
UN MARCAPASOS ESPECIAL
Entonces y ahora, cuando alguien se encuentra con Jesús, una de las consecuencia es que el afectado toma su propia vida, la acepta, se la echa a la espalda y se pone a vivirla de forma personal. El paralítico estaba deseando que no lo tuviesen que llevar otros. Hay que reconocer que sus amigos lo hicieron fenomenal y lo llevaron al sitio adecuado. Ayudar a alguien es conseguir que no necesite ayuda. Jesús nos instala un motor en el corazón. Este tipo de marcapasos no sólo nos permite estar bien cuando hemos andado mucho, sino que además nos despierta para que caminemos. “Espíritu Santo” se lee en la carcasa.
La parálisis personal puede usar expresiones devotas. “Hágase tu voluntad”, “es la voluntad de Dios”, ´”Él lo permite”, “soy barro en tus manos” o “que sea lo que Dios quiera” no siempre indican un filial abandono en las manos de Dios; pueden ser signos inconscientes de pereza o incluso, deseo de echarle la culpa a alguien. No confundamos: una cosa es vivir de la literatura y otra vivir del cuento.
Tu no seas cristiano de la BBC (ya sabes sólo de bautizos, bodas y comuniones). Busca a tu modo descubrir a Jesús. Si tienes amigos como los del paralítico, déjate llevar pero siempre deseando caminar de manera personal. No se tumbe a la bartola, ni se limite a hacer lo diga el cura. Eso, aunque parezca cómodo, es más agotador que subir al Everest con chancletas.
Como sucede con las bebidas, también hay personas “light”: parecen, pero no son. Hombre es el que vive, marioneta es el que “lo viven”. La tele nos dice lo que tenemos que hacer para ser modernos, pero “todo lo que es moda se pasa de moda”, dice Coco Chanel, que algo sabe de eso. Todos hemos nacido como, pero muchos mueren como copia.
Esfuérzate por ser una excelente persona y cuida de no perder tu simpatía ni tu gracia. El afán de perfección hace a algunos tan insoportables que, precisamente por eso no pasan la prueba del algodón. Había en una iglesia un tablón de anuncios tan escrupulosamente ordenado y limpio que resultaba repelente por falta de calidez humana. Ten ilusión continua y sostenida por superarte, pero no lo hagas de forma patológica. Hubo un obispo tan dedicado a su labor pastoral que en lugar de ir al cine para ver “Excomulgator 2”, se iba al aeropuerto para confirmar los vuelos. ¡Ah! ¿Has pensado que a Dios le gusta que tú sonrías? 2月21日
MARIA, UNA MUJER NUEVA
La que ama en vez de odiar,
la que reza en vez de blasfemar,
que bendice y no maldice, que perdona y no guarda rencores,
que hace la voluntad de Dios y no la suya
María es el modelo de la creatura nueva. Si queremos llegar a ser santos, debemos de ver en María un testimonio digno de imitación y no simplemente de contemplación. En la medida en que la imitemos, llegaremos a ser esa creatura que ama en vez de odiar, que reza en vez de blasfemar, que bendice y no maldice, que perdona y no guarda rencores, que hace la voluntad de Dios y no sus propios caprichos.
Pero existe dentro de cada persona una creatura vieja, contraria a la nueva. Es la creatura que sentimos dentro de nosotros y que nos ofrece muchas veces la sociedad: creatura vieja, como viejo el pecado y la división; como vieja es la confusión y atolondramiento; como vieja es la indiferencia, la prepotencia o la pérdida de toda ilusión.
¡Qué gran abismo existe entre María y ciertos modelos que nos presenta la sociedad de hoy! Son quizá hermosos por fuera, pero por dentro están vacíos muchos de ellos.
Si quieres caer en la trampa del viejo mundo, es muy fácil: déjate llevar por las pasiones y caprichos. “Hoy no me apetece ir a Misa”, no vayas; “me da pereza asistir al trabajo”, no asistas; “lo quiero matar”, ¿qué esperas?; “le diré sus verdades”, díselas. Haz lo contrario de lo que dice el Evangelio: odia a Dios sobre todas las cosas, aborrece a tu enemigo, si alguien te pega en la mejilla izquierda, pégale en la derecha; si uno te quita la túnica, quítale tu el manto; si el otro te pide que lo acompañes una milla; pídele tú que te acompañe dos.
En cambio si deseas ser creatura nueva, sigue el ejemplo de María sé humilde y ama a tus seres queridos, pero también al que te cae antipático o te ha puesto una zancadilla en los negocios. Aprende a perdonar al que te ha calumniado o hablado mal de ti, robándote tu buena fama. Sirve a los demás con amor, y no te sirvas de ellos para planes poco nobles o incluso indignos de tu fe cristiana.... María, junto a la cruz de Jesús, nos fue dada como madre a todos. María aceptó esa maternidad, perdonando y amando, como lo hizo Jesús, a los verdugos. Y sucedió un milagro de gracia: uno de ellos, el centurión, creyó y se convirtió en creatura nueva.
2月19日
UN MOMENTO DE SILENCIO. . .
COMO SAN JOSÉ
Es en el silencio donde se escucha la voz de Dios
pues con razón dicen
que “Dios habla quedito”
Así como hay dolor y alegría, así como hay inquietud y paz; así el hombre tiene en su vida dos cauces por donde transcurre su existencia: La palabra y el silencio.
La palabra, del latín parábola, es la facultad natural de hablar. Solo el hombre disfruta de la palabra. La palabra expresa las ideas que llevamos en nuestra mente y es el mejor conducto para decir lo que sentimos. Hablar es expresar el pensamiento por medio de palabras. Es algo que hacemos momento tras momento y no nos damos cuenta de que es un constante milagro. Hablar, decir lo que sentimos, comunicar todos nuestros anhelos y esperanzas o poder descargar nuestro corazón atribulado, cuando las penas nos alcanzan, a los que nos escuchan.
Nuestra era es la era de la comunicación y de la información. Pero la palabra tiene también su parte contraria: El silencio.
Nuestro vivir transcurre entre estos cauces: la palabra y el silencio. O hablamos o estamos en silencio.
Cuando hablamos "a voces" la fuerza se nos va por la boca... hablamos y hablamos y muchas veces nos arrepentimos de haber hablado tanto... Sin embargo el hablar es algo muy hermoso que nos hace sentir vivos, animosos y nos gusta que nos escuchen.
El silencio es un tesoro de infinito valor. Cuando estamos en silencio somos más auténticos, somos lo que somos realmente.
El silencio es algo vital en nuestra existencia para encontrarnos con nosotros mismos. Es poder darle forma y respuesta a las preguntas que van amalgamando nuestro vivir. ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? Y va a ser en ese silencio donde vamos a encontrar las respuestas, no en el bullicio, en el ajetreo, en el nerviosismo, la música ruidosa, en el "acelere" de la vida inquieta y conflictiva porque es en el silencio y por el silencio donde se escucha la voz de Dios pues bien dicen que "Dios habla quedito"
Meditando en estas cosas pienso en José el carpintero de Nazaret. El hombre a quien se le encomendó la protección y el cuidado de los personajes más grandes de la Historia Sagrada y no nos dejó el recuerdo de una sola palabra suya. Nada nos dijo pero con su ejemplo nos lo dijo todo. Más que el más brillante de los discursos fue su testimonio callado y lleno de amor.
San José, el santo que le dicen: "Abogado de la buena muerte". Porque... ¿A quién no le gustaría morir entre los brazos de Jesús y de María como él murió?
José tuvo una entrega total. Una vida consagrada al trabajo, un desvelo, un cuidado amoroso para estos dos seres que estaban bajo su tutela y supo, como cualquier hombre bueno y padre de familia, del sudor en la frente y el cansancio en las largas jornadas en su taller de carpintería y supo del dolor en el exilio de una tierra extranjera y supo en sus noches calladas y de vigilia del orar a Dios mirando el suave dormir de Jesús y de María, pidiendo fuerzas para cuidar y proteger a aquellos amadísimos seres que tan confiadamente se le entregaban. No tuvo que hablar.
No hay palabras que superen ese silencio de amor y cumplimiento del deber. Ahí está todo. Ahí está Dios. En las pequeñas cosas de todos los días, en la humildad del trabajo cotidiano.
El no fue poderoso, él no tuvo un puesto importante en el Sanedrín, él... supo cumplir su misión y su silencio fue su mayor grandeza.
Las almas grandes no lo van gritando por las plazas y caminos, se quedan en silencio para poder hablar con Dios y Dios sonríe cuando las mira.
Que podamos tener cada día, aunque sean cinco minutos de silencio, para oír la voz de Dios.
2月18日
EL ALCOHOL Y LOS ADOLESCENTES
El consumo de alcohol entre los adolescentes,
sobre todo los fines de semana,
es un grave problema de salud pública
y una trampa mortal para ellos
Los datos son claros
Los adolescentes españoles empiezan a beber a los 13’7 años y en los cuatro años siguientes 80.000 jóvenes se pueden convertir en alcoholicos.
Entre los menores es cada vez más frecuente emborracharse todos los fines de semana. Y esta es una conducta de alto riesgo.
Chicos y chicas consumen alcohol los fines de semana.
Entre los adolescentes que consumen alcohol, es más frecuente el consumo de cannabis, cocaína y otras drogas.
La mayoría de los adolescentes no considera peligroso el consumo de alcohol.
La doctora Susan Tapert, profesora de Psiquiatría de la Universidad de California San Diego, ha demostrado en sus investigaciones como el alcohol causa daños irreparables en los adolescentes y ha declarado en una entrevista:
Hemos visto que el cerebro adolescente es más vulnerable que el del adulto, tanto en estudios con animales como en humanos. Sabemos que reduce un 10% la capacidad de la memoria y en recordar información aprendida. En los estudiantes, esta reducción puede ser la diferencia entre aprobar y no aprobar; la clave del fracaso escolar.
En diferentes estudios hemos comprobado que los chicos que se emborrachan los fines de semana tienewn problemas de atención, razonan con mayor lentitud y poseen una menor capacidad de trabajo, más problemas para regular suas emociones y tomar decisiones.
El alcohol también produce cambios estructurales. El tamaño del córtex prefrontal y los hipocampos se reduce. En estudios con resonancia magnética también hemos visto una reducción de la calidad de la materia gris y menor flujo sanguíneo en zonas claves.
Lo peligroso para el adolescente es la permisividad social, la presión ambiental, de los amigos, la facilidad para consumir alcohol... Cuanto más retrasen el consumo de alcohol, tanto mejor. Para un adolescente, ni siquiera una copa es beneficiosa para su salud.
Los profesionales de la salud consideran peligroso
el consumo de alcohol y advierten:
La adolescencia es una etapa muy vulnerable a las adicciones. Los efectos nocivos de cualquier sustancia tíxica son más perjudiciales en el organismo que está en pleno proceso de desarrollo.
Cuanto antes se empieza a consumir alcohol, antes aparecen los efectos tóxicos de esta sustancia y además aumenta la probabilidad de dependencia.
El consumo de alcohol durante la adolescencia puede provocar alteraciones en el crecimiento y en la maduración sexual del adolescente. También puede producir alteraciones hepáticas, digestivas y cardiovasculares.
El consumo de bebidas alcohólicas perjudica el desarrollo cerebral de los adolescentes y puede ocasionarles problemas de memoria y de aprendizaje. La adolescencia es la fase más importante para la maduración del cerebro: si no se desarrolla en esta etapa no se desarrollará jamás.
El alcohol altera el funcionamiento normal del neurotransmisor encargado de controlar la ansiedad, la conciliación del sueño y diversas funciones del cuerpo que dependen del cerebro.
LOS PRIMEROS PASOS DEL CONVERTIDO PABLO
DAMASCO – JERUSALÉN – TARSO
¡Jesús está vivo, resucitó!
¡Se me apareció a mi, su perseguidor!
¡Lo he visto con mis propios ojos!
En la meditación anterior dejamos a Pablo completamente normalizado
después del tremendo choque sufrido ante las puertas de Damasco.
Corría probablemente el año 34, y Pablo confesaba a todos en Damasco:
-¡Jesús está vivo, resucitó! ¡Se me apareció a mí, el perseguidor! ¡Lo he visto con mis propios ojos!…
Como no le convenía continuar en Damasco, ni era prudente ir todavía a Jerusalén,
tanto por las autoridades judías como por los mismos apóstoles, toma Pablo la resolución:
-¡Me marcho a Arabia! He de meditar y prepararme para lo que el Señor me dijo y me encargó.
Y es ahora, con la reflexión, cuando va madurando el que Pablo llama “mi evangelio”. No tiene propiamente apariciones del Señor,
pero sí una asistencia clarísima del Espíritu Santo. Pablo reflexiona:
“¿De qué me ha servido la Ley? De nada.
Ella no era sino una preparación para el Cristo que había de venir.
La Ley está ya de sobras.
Ahora, para alcanzar la salvación, basta la fe en el Cristo crucificado y resucitado.
Por lo mismo, tanto la circuncisión como la Ley con sus innumerables prescripciones están ya fuera de lugar.
Además, ¿por qué el Señor me reprochó que le perseguía a Él,
si yo no lo conocía ni lo tenía conmigo para atraparlo?
Yo perseguía a sus discípulos.
Esto quiere decir que los bautizados no forman con Jesús sino un solo cuerpo.
El Cristo y los suyos son una sola cosa…
“El Señor me dijo por Ananías, cuando vino a devolverme la vista y a bautizarme,
que me iba a enviar a los gentiles…
Por lo mismo, será inútil obligarles a la circuncisión y a las prescripciones de la Ley.
Les bastará a todos, judíos como gentiles, la fe en Cristo Jesús…
No necesitarán más ley que el Espíritu Santo metido en sus corazones,
ese Espíritu que yo siento tan adentro de mí desde que recibí el bautismo”…
¿Nos inventamos nosotros esto?...
Nosotros relatamos así, puesto en labios de Pablo, lo que él nos repetirá mil veces en sus cartas.
Pablo regresa a Damasco; predica cor ardor de Jesús; y, perseguido por los judíos,
ha de huir pintorescamente, metido en una espuerta y descolgado por la muralla.
El fugitivo llega a Jerusalén, y nos cuenta:
“Personalmente, no me conocían las iglesias de Cristo en Judea.
Sólo habían oído decir:
‘El que antes nos perseguía, ahora anuncia la Buena Nueva de la fe que entonces quería destruir’.
Y glorificaban a Dios por mi causa”
Pero todos le temían, hasta que Bernabé lo presentó a los apóstoles y a la Iglesia:
-No le tengan miedo. “El Señor se le apareció, y en Damasco ha predicado con valentía el nombre de Jesús”
(Ga 2,22-23. Hch 9,26-30)
Fue Pablo a Jerusalén, nos dice él mismo, “para ver a Cefas,
y permanecí quince días en su compañía” (Ga 1,18-19)
¡Y cuántas cosas aprendió Pablo en estos días con los apóstoles que pudo tratar!,
pues “andaba por Jerusalén con ellos”, nos dice Lucas.
Bastaría para convencernos espigar algo en sus cartas,
como la tradición viva de la Resurrección o la institución de la Eucaristía, como escribirá Pablo después:
“Yo mismo recibí personalmente esta tradición…, y les trasmito a ustedes lo que yo recibí” (1Co 11, 23-25)
¿Qué significa todo esto?...
Que Pablo se interesó sumamente por saber de los testigos los puntos capitales sobre la vida de Jesús,
y que los apóstoles se lo contaban todo, todo…
Fue importantísimo para Pablo el saber la genealogía de Jesús y dónde nació:
-¿Era Jesús realmente el prometido descendiente de David?
¿Por quién y cómo?
¿Nació en Belén, según la profecía de Miqueas, o tal vez en Nazaret?,...
Por eso, tuvieron que contarle la concepción virginal de Jesús y su nacimiento en Belén. Testigo único era María su Madre, confiada por el Señor a Juan y que aún vivía con él.
Los historiadores más serios y exigentes de Pablo se han entretenido en relatar las conversaciones
que Pedro y Pablo hubieron de sostener en estos días.
Pedro acompañaba a Pablo a los lugares más emotivos de la vida del Señor.
· En Getsemaní: -Mira, Pablo, aquí sufrió el Señor aquella agonía tan espantosa…
· En el Calvario: -Sí, Pablo, aquí se alzó la cruz; aquí murió el Señor.
· En el Sepulcro. -¡Míralo! Sigue vacío. De él salió triunfante el Señor.
· En el Cenáculo: -Aquí nos dio el Señor su cuerpo y su sangre. Aquí recibimos el Espíritu Santo…
Pablo absorbía con verdadera pasión toda noticia sobre Jesús.
La vida del Señor la iba aprendiendo de labios de todos los testigos,
tan viva en la tradición de la primera comunidad, aunque no se tuvieran aún los evangelios escritos.
El Jesús de la fe se sostenía en la mente de Pablo sobre la base firmísima del Jesús histórico.
Pablo “andaba por Jerusalén predicando con valentía en el nombre del Señor.
Y hablaba también y discutía con los helenistas, pero éstos intentaban matarle”.
Pablo contará muchos años más tarde, dirigiéndose precisamente a los judíos que le escuchaban en Jerusalén:
“Estando orando en el Templo, caí en éxtasis, y vi al Señor que me decía:
Date prisa, y sal inmediatamente de Jerusalén, pues no recibirán tu testimonio acerca de mí.
Marcha, pues yo te enviaré lejos, a los gentiles” (Hch 22,17-21)
Entonces los jefes de los judíos tomaron la resolución que era de esperar: -¡Hay que acabar con este Pablo!...
Pero los hermanos, conocedores de la conspiración,
“lo enviaron a Cesarea y de allí lo encaminaron a Tarso”, haciéndole montar en alguna nave.
Pablo, por su parte, aceptó gustoso esta salida precipitada. Y se despidió:
-Adiós, Jerusalén! Ciudad santa, no por el Templo, sino ahora por la Cruz y por el Sepulcro del Señor.
Ocurría todo esto el año 37.
¿Qué hizo Pablo en su patria? No lo sabemos con certeza.
Él nos dice que fue a las regiones de Siria y Cilicia (Ga 1,21),
o sea, que durante unos cuatro años se dedicó, aunque moderadamente,
a visitar las iglesias de estas regiones.
Al final de este tiempo, y antes de emprender la marcha definitiva,
tuvo la gracia mística que relatará catorce años después:
“Fui arrebatado al paraíso, y escuché palabras inefables que al hombre le es imposible expresar”
(2Co 12,4)
Hasta que vino Bernabé, judío helenista de Chipre, y le invitó con decisión:
-¿Qué haces aquí, Pablo? ¡Vamos, que nos esperan en la Iglesia de Antioquía!
Con los dos, iremos también nosotros a Antioquía en la meditación siguiente.
Porque el atractivo de la Iglesia de Antioquía es irresistible…
2月17日
RAICES DE EUROPA. II
EUROPA, TIERRA DE SANTOS
Si los europeos hemos de sentir como nuestros
a polacos, finlandeses, malteses o suecos
nos irá bien recordar que no son
“recién llegados” ni “socios lejanos”
En algún momento en torno al año 1000 era posible algo que por primera vez unía toda Europa en un rasgo cultura común: era posible viajar desde Islandia hasta Rusia, desde Noruega hasta Grecia escuchando misa cada domingo. La cruz y las campanas cubrían la tierra impulsando a los hombres y mujeres a ser santos, o al menos a ser temerosos de Dios. Este libro recoge historias de santos europeos, griegos y latinos, de Oriente y de Occidente, de nuestros santos, los que levantaron Europa.
Si los europeos han de sentir como propios a polacos, finlandeses, malteses o suecos les irá bien recordar que no son "recién llegados" ni "socios lejanos". Son, más bien, viejos compañeros de viaje con los que comparten una tradición común que no es idioma, ni de folclore, ni de horarios ni de comidas: es de fe. Y lo mejor en comprobarlo con personas concretas que les precedieron y nos pertenecen a todos: los santos.
Guillermo Pons, sacerdote y profesor, nos lleva de viaje por la historia de 42 países a través de sus santos. Los hay medievales, especialmente mujeres que marcaron su época como Santa Brígida de Suecia, santa Birgit de Irlanda, las dos princesas santas polacas que se llamaban Eduvigis (de épocas distintas), o la abadesa alemana Santa Hildegarda de Bingen.
Nos acercamos a reyes y evangelizadores del norte medieval con San Olav de Noruega, san Knut y San Willehad de Dinamarca, San Enrique de Finlandia, san Federico de Utrecht en Holanda... En épocas más cercanas, nos estremecemos con los martirios numerosos en los países de la órbita soviética: Lituania, Ucrania, Albania, Bielorrusia... Rusia, Serbia y Grecia están representadas por testimonios maravillosos de la espiritualidad monástica: el monte Athos de Grecia, San Sergio de Radonez en Rusia, San Sava en Serbia.
Portugal exhibe con orgullo los santos niños pastores de Fátima. Francia, a Federico Ozanam, laico y padre de familia, creador de las Conferencias de San Vicente de Paúl. Italia, al beato fraile pintor "Fra Angélico". Inglaterra aporta dos mujeres: la mística y sierva de Dios lady Juliana de Norwich y la mártir y madre de familia Margaret Clitherow. Así, 42 países y muchos santas desgranan la riqueza de la Iglesia, que son las maravillas de Dios en la vida de sus santos, y la riqueza de Europa, que son los europeos que la han construido con su amor al bien, a la verdad y a los más necesitados.
2月15日
EL AMIGO DEL HIJO
Era la reunión del domingo por la noche de un grupo apostólico en una parroquia. Después de entonar unas canciones, el sacerdote de la iglesia se dirigió al grupo y presentó a un orador invitado; se trataba de uno de sus amigos de la infancia, ya entrado en años.
Mientras todos lo seguían con la mirada, el anciano ocupó el púlpito y comenzó a contar esta historia:
"Un hombre, su hijo y un amigo de su hijo estaban navegando en un velero a lo largo de la costa del Pacífico, cuando una tormenta les impidió volver a tierra firme. Las olas se encresparon a tal grado que el padre, a pesar de ser un marinero de experiencia, no pudo mantener a flote la embarcación, y las aguas del océano arrastraron a los tres."
Al decir esto, el anciano se detuvo un momento para mirar a dos adolescentes que recién mostraban interés; y continuó su relato:
"El padre logró agarrar una soga, pero luego tuvo que tomar la decisión más terrible de su vida: Escoger a cuál de los dos muchachos tirarle el otro extremo de la soga. Tuvo sólo escasos segundos para decidirse. El padre sabía que su hijo era un buen cristiano y que el amigo de su hijo no lo era. La agonía de la decisión era mucho más grande que los embates de las olas."
"Miró en dirección a su hijo y gritó: ¡TE QUIERO, HIJO MÍO!; después de gritar, volteó en dirección al amigo y le tiró la soga... En el tiempo que le tomó al muchacho llegar hasta el velero volcado, su hijo desapareció bajo los fuertes oleajes en la oscuridad de la noche. Jamás lograron encontrar su cuerpo."
Los dos adolescentes estaban escuchando con suma atención, atentos a las próximas palabras que pronunciara el orador invitado.
"El padre" -continuó el anciano- "sabía que su hijo pasaría la eternidad con Cristo, y no podía soportar que el amigo de su hijo no estuviera preparado para encontrarse con Dios. Por eso sacrificó a su hijo. ¡Cuán grande es el amor de Dios que lo impulsó a hacer lo mismo por nosotros!"
Dicho esto, el anciano volvió a sentarse, y hubo un tenso silencio. Pocos minutos después de concluida la reunión, los dos adolescentes se encontraron con el anciano. Uno de ellos le dijo cortésmente:
"Esa fue una historia muy bonita, pero a mí me cuesta trabajo creer que ese padre haya sacrificado la vida de su hijo con la ilusión de que el otro muchacho algún día decidiera seguir a Cristo."
"Tienes toda la razón", le contestó el anciano mientras miraba su Biblia gastada por el uso. Y mientras sonreía, miró fijamente a los dos jóvenes y les dijo:
"Pero esa historia me ayuda a comprender lo difícil que debió haber sido para Dios entregar a su Hijo por mí. A mí también me costaría trabajo creerlo si no fuera porque el amigo de ese muchacho que fue devorado por las aguas era yo."
DIA 15 DE FEBRERO DEL 2009
DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO
REFLEXION SOBRE EL SANTO EVANGELIO DEL DÍA
(Marcos 1, 40-45)
En aquel tiempo se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:
- Si quieres puedes curarme.
- Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó diciendo:
- Quiero: queda limpio.
- La lepra desapareció inmediatamente y quedó limpio.
- Él lo despidió, encargándole severamente:
- No se lo digas a nadie, pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.
- Pero cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a Él de todas partes.
REFLEXIÓN
QUIEN SE RELACIONA SE CONSTRUYE
Jesús cura a un leproso. ”Ve a la Inspección de Sanidad y que te den el Certificado de Curación. ¡Ah y no se lo digas a nadie! Pues, ¡que si quieres!. Lo fue diciendo por todas partes. Durante el judaísmo posterior, y probablemente también en tiempos de Jesús, se esperaba la curación de la lepra cuando llegase el Mesías.
Lo peor para el leproso no era la lepra sino su aislamiento, su exclusión de la sociedad. A quienes tenían esta enfermedad se les expulsaba a lugares despoblados. Si el hombre se construye a sí mismo en la relación con los demás, el leproso era un muerto en vida.
En el lateral de algunos cuadernos escolares hay una línea roja en el margen y no se debe escribir más allá. Entre nosotros hay personas a las que se las pone al otro lado del margen y no donde deben estas. La exclusión social es un tema muy, muy grave. Yo no se lo puedo explicar en tan poco espacio, pero interesaos por él.
También hay entre nosotros actitudes o síntomas de “lepra”, quiero decir, actitudes de huir de los problemas o de aislarnos de los demás. Marisú había tenido su primer desengaño amoroso. Me dijo: “Estoy decidida a dejar este mundo”. Yo pensé que se iba a suicidar, pero añadió: “Voy a meterme monja”. Entonces me pregunté en qué mundo pensaba mi interlocutora que viven las monjas. Para ella debía de ser la inopia estratosférica sideral. Huir de nuestros deberes con los demás poniendo a Dios como excusa, no es el camino.
Hay quien ama a las plantas o a los animales porque es incapaz de entenderse con las personas.
Tú participa con acciones, ideas, alabanzas o críticas razonadas al funcionamiento de la sociedad y de la Iglesia. No me digas: “Es que para relacionarme soy más torpe que un ladrón con parkinson robando panderetas. Además, no sabes la cantidad de gente rara que hay por ahí. Por ejemplo, nuestro cura siempre quiere que seamos mudos en las ocasiones en que nosotros querríamos ser sordos”. Pues mira, hay que tomar a las personas como son; no existen otras. Jacinto dice: “Cada uno es como es y bastante desgracia tiene”.
Dios quiere que seamos levadura mezclada con harina y sal que le dé gusto a la comida. Relaciónate y no te metas sin toca en conventos como el que buscaba Marisú. 2月13日
NACER DE LA VIRGEN MARÍA
Debemos formarnos a semejanza de Jesucristo
en el seno de María
Una persona realmente cristiana
no puede ni debe vivir más que de la vida de Nuestro Señor Jesucristo.
Esta vida divina debe ser el principio de todos sus pensamientos,
de todas sus palabras y de todas sus acciones.
Jesucristo fue concebido en el seno de María por obra del Espíritu Santo.
Jesucristo nació del seno virginal de María.
Concebido por obra del Espíritu Santo, nacido de María Virgen.
El bautismo y la fe hacen que empiece en nosotros la vida de Jesucristo.
Por eso, somos como concebidos por obra del Espíritu Santo.
Pero debemos, como el Salvador, nacer de la Virgen María.
Jesucristo quiso formarse a nuestra semejanza en el seno virginal de María.
También nosotros debemos formarnos a semejanza de Jesucristo
en el seno de María,
conformar nuestra conducta con su conducta,
nuestras inclinaciones con sus inclinaciones,
nuestra vida con su vida.
Todo lo que María lleva en su seno, o no puede ser más que Jesucristo mismo,
o no puede vivir más que de la vida de Jesucristo.
María, con un amor inimaginable,
nos lleva siempre en sus castas entrañas como hijos pequeños,
hasta tanto que, habiendo formado en nosotros los primeros rasgos de su hijo,
nos dé a luz como a Él.
María nos repite incesantemente estas hermosas palabras de san Pablo:
Hijitos míos, por quienes de nuevo sufro dolores de parto
hasta que Cristo se forme en vosotros (Gál 4,19).
Hijitos míos, que yo quisiera dar a luz cuando
Jesucristo se haya formado perfectamente en vosotros.
2月12日
NO DEJARSE ABATIR NI ANGUSTIAR
La escritora Karin Roon cuenta que una amiga suya padeció durante treinta años molestias
y dolores a causa de una enfermedad glandular.
Su sufrimiento era tan agudo que a menudo era preciso inyectarle morfina para aliviarla,
e incluso llegaba a perder el conocimiento.
Sin embargo, su aspecto físico respiraba salud y energía.
Un día, la escritora Roon presenció uno de esos accesos.
Después le preguntó:
-¿Cómo es posible que puedas tener tan buen humor
y seas tú quien infunde ánimo a quienes están a tu lado?
Su amiga le contestó:
“Durante un embarazo, los médicos aseguraron a mi marido que no quedaba otra alternativa:
salvar mi vida o la de mi hijo.
Gracias a Dios salvamos la vida de los dos.
Cuando estuve tan cerca de la muerte,
me prometí a mí misma que, en lo sucesivo, pasara lo que pasara, ocurriera lo que ocurriera,
nada podría abatirme ni angustiarme...
y que jamás dejaría de dar gracias a Dios por haberme conservado la vida
y haberme dado la fe.
Ahora sólo trato de mantener mis promesas.
Esta es la razón por la cual puedo resistir mi enfermedad
y no dejarme atrapar ni sucumbir por los pensamientos negativos...
Me digo que a fin de cuentas, sigo viviendo hasta que Dios quiera.
Y con el tiempo he encontrado mi recompensa.
Vivo contenta y feliz.
No me dejo acongojar por problemas que se presenten...
No me dejo abatir por chuzos que caigan.
Actualmente los médicos han empezado a descubrir el origen de mi dolencia y de mis dolores”.
Alegremente concluyó:
¡ Qué enorme consumo de energía sicológica, moral y espiritual habria hecho
si hubiera empleado estos treinta años en quejarme, compadecerme, abatirme y angustiarme...
en vez de superarme y vivir con esperanza!.
NIÑOS TRABAJANDO COMO EMPLEADOS DOMÉSTICOS
Alrededor de medio millón de menores
entre los 5 y 17 años, especialmente niñas,
trabajan como empleados domésticos en Brasil,
según un informe de la OIT
Organización Internacional del Trabajo
Ese número representa el 7’9 %
de los cerca de 5’1 millones de menores de edad
que trabajan en Brasil.
Sin embargo, esta cifra es prácticamente la mitad de la registrada
en la primera mitad de la década de los noventa.
El informe revela igualmente
que el 94’4 % de los empleados domésticos menores
es de sexo femenino
y que un poco menos de la mitad (164.780) tiene entre 5 y 15 años.
Además de los empleados domésticos de entre 5 y 15 años,
el 15% no asiste a la escuela,
porcentaje que llega al 30% entre los que tienen 16 y 18 años.
De acuerdo con la OIT,
además de ganar salarios muy inferiores a los del mínimo legal,
varios de estos menores (14.807) trabajan en casas de extraños
a cambio de apenas su alimentación.
El 48% de los que tienen entre 16 y 17 años
dice trabajar 40 horas semanales o más,
contra el 10’7% que apenas trabaja
hasta 14 horas semanales.
¡Podemos decir que vivimos en un mundo maravilloso! ¿No? 2月10日
PABLO ANTE LAS PUERTAS DE DAMASCO
SU CONVERSIÓN
Cada persona ha tenido en su vida
un momento de propia conversión.
y entonces ha surgido él gran ideal:
Conocer a Jesús, hacer algo por Él
La noticia desconcertó en Jerusalén a todas las autoridades religiosas judías:
- ¿Es que no lo saben? Saulo, o Pablo, ese judío de la diáspora, Maestro tan prometedor, ha traicionado a nuestros sumos sacerdotes, y con las cartas que llevaba consigo y le autorizaban traer presos a los de la maldita secta del Nazareno, ¡él, el mismo Saulo, se ha hecho uno de ellos!...
Esta era la dura realidad para las autoridades judías. ¿Qué había ocurrido?... El diácono Esteban acababa de ser lapidado, y Saulo, Pablo, convertido en el mayor perseguidor de la naciente Iglesia, se dirigía a Damasco para traer a Jerusalén y condenar y ajusticiar a los discípulos helenistas allí refugiados.
Ocho días de duro caminar sobre las cabalgaduras, con el forzoso descanso del sábado.
Bajo un sol implacable y el calor sofocante del mediodía, llega la comitiva ante las puertas de la ciudad amurallada.
De repente, un globo esplendoroso de luz circunda a Pablo, y un rayo fulminante le derriba en tierra, a la vez que oye una voz de acento inefable, mientras contempla una figura que le mira de manera indescriptiblemente amorosa:
- Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?...
- ¿Quién eres tú, Señor?
- Yo soy Jesús, a quien tú persigues.
En unos segundos de densidad eterna, el caído en tierra se da cuenta perfecta de todo:
- ¡Luego Esteban tenía razón! Decía que estaba viendo al Hijo del Hombre a la derecha de Dios, ¡y era verdad! Ese Jesús a quien yo odiaba es el Mesías esperado. Al que yo llamaba “el maldito crucificado”, ¡aquí lo tengo, está Resucitado, y es Señor!...
En unos instantes ha visto Saulo todo un mundo. Y responde con generosidad admirable:
-Señor, ¿qué quieres que haga?...
Y Jesús, a quien ve Pablo con sus cinco llagas resplandecientes:
- Levántate, entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que tienes que hacer.
Los acompañantes están perplejos, han notado la luz, han percibido una voz también, pero no han visto a nadie ni entendido nada.
Terminada la visión, Saulo apenas se puede levantar, y sus ojos cegados no ven. Lo levantan, le sostienen por las manos, lo conducen a pie hasta la ciudad, y lo dejan en casa de un judío conocido llamado Judas, sita en la calle principal.
Pablo ni ve ni habla. Ensimismado, no come, no bebe, no escucha a nadie. Sólo sus labios musitan algunas oraciones ininteligibles. Así tres días.
Hasta que al fin recibe una visita extraña. Un anciano venerable que se le presenta:
-Saulo hermano, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino, me manda para que recobres la vista y te llenes del Espíritu Santo.
Saulo nota cómo Ananías le impone las manos; a su contacto se le caen de los ojos apagados unas como escamas, producidas por la luz intensa del Resucitado, y recobra la vista.
Sabiendo muy bien quién es Jesús, acepta sin más ser bautizado en una de aquellas tinas de agua de la posada de Judas. Recupera las fuerzas con el alimento que toma después de tan prolongado ayuno, y ya tenemos ahora a Saulo, a Pablo, convertido en un ser totalmente distinto. En este hombre ha muerto todo un mundo, y ha surgido una nueva creación.
¿Qué decir de la conversión de Pablo?
Después de la Resurrección de Jesús, es el acontecimiento más extraordinario y de mayores consecuencias acontecido en la Historia de la Iglesia.
Los enemigos de Jesucristo no saben cómo revolverse ante este hecho innegable, y, para negarlo, han inventado explicaciones tan ingeniosas como necias. Todos vienen a decir lo mismo:
-¡No, semejante aparición ante Damasco no existió!...
Uno dirá:
-¿Qué ocurrió? Simplemente, con el calor sofocante del mediodía, una insolación hizo hervir los sesos de Pablo y se imaginó ver y oír a aquel a quien perseguía…
Otro apostillará:
-¡Bonito relato! ¡Vaya imaginación que tenía el escritor de los Hechos de los Apóstoles! Todo es pura fantasía.
Otro dará una nueva y más poderosa razón:
-¡Claro! No podía Pablo con los remordimientos de su conciencia por la muerte de Esteban. Y a fuerza de pensar, vino a resolverse: ¡Esteban tenía razón! ¡Jesús tiene que estar vivo! Yo no lo he visto, pero debe ser así…
Vendrá uno más, y nos dirá:
-Todo fue una perturbación mental, causada por la descarga eléctrica de una furiosa tempestad procedente de los desiertos de Siria, que trastornó a Saulo, agotado por el duro caminar, y le hizo ver precisamente aquello que tanto odiaba…
Y queda la explicación más divertida:
-Jesús, desde luego, no había resucitado, porque, de hecho, nunca murió. Estaba al tanto de lo que tramaba Saulo, se le presentó terrible y amenazante frente a Damasco, le metió miedo con la espada que blandía, y Saulo, prudente, antes que morir prefirió rendirse y pasarse al bando que perseguía…
Hace ya mucho tiempo que empezaron a decirse tales disparates por los racionalistas. ¿Por qué?... Sabían bien lo que hacían tan perversamente.
La conversión de Pablo ante las puertas de Damasco es una prueba tajante de la Resurrección de Jesús. Y si Jesús resucitó, ¿quién era Jesús?... Lo que él decía: el Cristo, el Hijo de Dios, el Salvador.
Los enemigos de Jesucristo saben esto muy bien. Por eso están empeñados en negar un hecho evidente y que no tiene vuelta de hoja, como decimos.
Pero además, si Pablo no vio personalmente a Cristo Resucitado, la vida de Pablo no tiene explicación humana.
Nosotros sabemos y decimos algo muy diferente de lo que afirman esos ciegos voluntarios, que no soportan ni a Jesús ni a Pablo. Nosotros vemos que a partir de las puertas de Damasco, Pablo es el gran enamorado de Jesucristo. ¡Cómo le quiere! ¡Cómo habla de Él! ¡Cómo trabaja por Él!... No hay cristiano que no mire a Pablo como el gran amante de Jesucristo y no quiera ser, de una manera u otra, un segundo Pablo.
Porque cada cristiano ha tenido en su vida un momento u otro de propia conversión. Y entonces ha surgido en ese cristiano el gran ideal:
-Conocer a Jesús. Amar a Jesús. Hacer algo por Jesús…
Cuando el cristiano contempla a Jesús Resucitado, en quien cree a ciegas, y le pregunta también: -Señor, ¿quién eres?..., recibe la respuesta de Saulo, pero modificada, ¡y tan modificada!: -Yo soy Jesús, a quien tú tanto amas. ¿Qué quieres hacer por mí?...
2月9日
"RAICES CRISTIANAS DE EUROPA"
SI CONOCES EL ALFABETO CIRILICO TE SERÁ MÁS FÁCIL APRENDER RUSO
En Europa se usan principalmente tres alfabetos:
el latino, el griego y el cirílico
En Europa se usan principalmente tres alfabetos: el latino, el griego, y el cirílico. Con este último alfabeto se escriben algunas lenguas eslavas: el ruso, el ucraniano, el serbio y el búlgaro. Su origen se remonta a la evangelización de los pueblos eslavos en el siglo IX, y a los hermanos Cirilo (de quien toma nombre este alfabeto) y Metodio.
Cirilo y Metodio nacieron en Tesalónica (Grecia) en el año 827 y 826 respectivamente. Aun siendo de familia senatorial, renunciaron a todos sus privilegios e ingresaron en un monasterio en Constantinopla.
Alrededor del año 863, el príncipe Ratislav de Moravia pidió al emperador bizantino misioneros que enseñaran a su pueblo en su propia lengua eslava. Hasta entonces, los misioneros alemanes llegados a su patria sólo habían usado el latín. El emperador y el patriarca Focio enviaron a Cirilo y Metodio.
Como la lengua eslava no tenía escritura, los hermanos tuvieron que inventar un alfabeto propio, el “glagolítico”, que es el antepasado del “cirílico”. Tenía 43 letras, procedentes principalmente del griego, pero también del hebreo. Tras la invención del alfabeto, Cirilo tradujo al eslavo los evangelios, los Hechos, los Salmos, y algunos libros litúrgicos.
Estas iniciativas levantaron los recelos de los misioneros alemanes. Para resolver la controversia fueron llamados a Roma. El papa Adriano II los recibió amablemente, confirmó su actividad misionera, los nombró obispos y aprobó su liturgia eslava. Cirilo no pudo volver a Moravia, pues murió en Roma en 869. Su tumba se puede visitar en la iglesia de San Clemente, en Roma.
Metodio volvió a Moravia, donde sufrió la oposición de los obispos alemanes. El apoyo del papa, esta vez Juan VIII, fue fundamental para defender la tradición eslava. Volvió a Constantinopla, y con la ayuda de varios sacerdotes, terminó la traducción de la Biblia. También tradujo el “Nomocanon”, el derecho canónico griego. Los enemigos de Metodio continuaron con su oposición, lo que quebrantó su salud, muriendo el 6 de abril de 885.
La memoria de Cirilo y Metodio, patronos de Europa, junto a san Benito, es honrada por todos los pueblos de la Europa del Este.
EL TAZÓN DE MADERA
El anciano se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años.
Ya las manos le temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban.
La familia completa comía junta en la mesa,
pero las manos temblorosas y la vista enferma del anciano
hacían que alimentarse fuera un asunto difícil.
Los guisantes caían de su cuchara al suelo
y cuando intentaba tomar el vaso, derramaba la leche sobre el mantel.
El hijo y su esposa se cansaron de la situación.
"Tenemos que hacer algo con el abuelo", dijo el hijo.
"Ya he tenido suficiente. Derrama la leche, hace ruido al comer
y tira la comida al suelo".
Y así fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa
en una esquina del comedor.
Ahí, el abuelo comía solo
mientras el resto de la familia disfrutaba la hora de comer.
Como el abuelo había roto uno o dos platos,
su comida se la servían en un tazón de madera.
De vez en cuando miraban hacia donde estaba el abuelo
y podían ver una lágrima en sus ojos mientras estaba ahí sentado solo. Sin embargo, las únicas palabras que la pareja le dirigía,
eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida.
El niño de cuatro años observaba todo en silencio.
Una tarde antes de la cena,
el papá observó que su hijo estaba jugando con trozos de madera en el suelo.
Se le acercó y le preguntó dulcemente:
-"¿Qué estás haciendo?"
Con la misma dulzura el niño le contestó:
"Ah, estoy haciendo un tazón para ti y otro para mamá
para que cuando yo crezca, ustedes coman en ellos."
Sonrió y siguió con su tarea.
Las palabras del pequeño golpearon a su padre de tal forma que quedó sin habla.
Las lágrimas rodaban por sus mejillas.
El padre contó lo sucedido a su esposa
y, aunque ninguna palabra se dijo al respecto,
ambos sabían lo que tenían que hacer.
Esa tarde el esposo tomó gentilmente la mano del abuelo
y lo guió de vuelta a la mesa de la familia.
Por el resto de sus días ocupó un lugar en la mesa con ellos.
Y por alguna razón, ni el esposo ni la esposa parecían molestarse más
cada vez que el tenedor se caía,
la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.
Los niños son altamente perceptivos.
Sus ojos observan, sus oídos siempre escuchan
y sus mentes procesan los mensajes que absorben.
Si ven que con paciencia proveemos un hogar feliz
para todos los miembros de la familia,
ellos imitarán esa actitud por el resto de sus vidas.
Los padres y madres inteligentes se percatan
que cada día colocan los bloques con los que construyen el futuro de su hijo.
Seamos constructores sabios y modelos a seguir.
La gente olvidará lo que dijiste y lo que hiciste,
pero nunca cómo los hiciste sentir.
He aprendido que puedes decir mucho de una persona
por la forma en que maneja tres cosas:
un día lluvioso, el equipaje perdido y las luces del arbolito enredadas.
He aprendido que independientemente de la relación que tengas con tus padres,
los vas a extrañar cuando ya no estén contigo.
He aprendido que aún cuando me duela, no debo estar solo.
He aprendido que aún tengo mucho que aprender
y que deberíamos pasar esto a todos los que nos importan.
Yo acabo de hacerlo.
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