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2月28日 SOBRE LOS POLITICOS. . .BIENAVENTURANZAS DEL POLÍTICO
El cardenal vietnamita François-Xavier Nguyen Van Thuán (1928-2002), hoy Siervo de Dios, presidió durante muchos años el Pontificio Consejo Justicia y Paz. Él escribió estas Bienaventuranzas que viene bien recordar en este mes electoral y medir con ellas a quienes aspiran a ser representantes del pueblo.
1.- Bienaventurado el político que tiene un elevado conocimiento y una profunda conciencia de su papel. El Concilio Vaticano II definió la política "arte noble y dificil" (GS. 73). En pleno fenómeno de globalización, a los desafíos mundiales se puede responder sólo con la fuerza de una política fundada en valores globalmente compartidos. 2.- Bienaventurado el político cuya persona refleja la credibilidad. En nuestros días, los escándalos en el mundo de la política, ligados sobre todo al elevado coste de las elecciones, se multiplican haciendo perder credibilidad a sus protagonistas. Para cambiar esta situación, es necesaria una respuesta fuerte, que implique reforma y purificación, para rehabilitar la figura del político. 3.- Bienaventurado el político que trabaja por el bien común y no por su propio interés. Que el político mire su conciencia y se pregunte: ¿Estoy trabajando para el pueblo o para mi? ¿Estoy trabajando por la patria, por la cultura? ¿Estoy trabajando para honrar a la moralidad? ¿Estoy trabajando por la humanidad? 4.- Bienaventurado el político que se mantiene fielmente coherente, con una coherencia constante entre su fe y su vida de persona comprometida en política; con una coherencia firme entre sus palabras y sus acciones; con una coherencia que honra y respeta las promesas electorales. 5.- Bienaventurado el político que realiza la unidad y, haciendo a Jesús punto de apoyo de aquélla, la defiende. Ello, porque la división es autodestrucción. Se dice en Francia: "Los católicos franceses jamás se han puesto en pie a la vez, salvo en el momento del Evangelio". ¡Creo que este refrán se puede aplicar también a los católicos de otros países! 6.- Bienaventurado el político que está comprometido en la realización de un cambio radical, y lo hace luchando contra la perversión intelectual; sin llamar bueno a lo que es malo; sin relegar la religión a lo privado; estableciendo las prioridades de sus elecciones basándose en su fe; teniendo como una carta magna: el Evangelio. 7.- Bienaventurado el político que sabe escuchar, que sabe escuchar al pueblo, antes, durante y después de las elecciones; que sabe escuchar la propia conciencia; que sabe escuchar a Dios en la oración. Su actividad brindará certeza, seguridad y eficaciplique reforma y purificación, para rehabilitar la figura del político.
8.- Bienaventurado el político que no tiene miedo. Que no tiene miedo, ante todo, de la verdad: "¡la verdad -decía Juan Pablo II- no necesita de votos!". Es de sí mismo, más bien, de quien deberá tener miedo. El vigésimo presidente de los Estados Unidos, James Garfield, solía decir: "Garfield tiene miedo de Garfield" Que no tema el político los medios de comunicación. ¡En el momento del juicio él tendrá que responder a Dios, no a los medios!. Que no tiene miedo, ante todo, de la verdad: "¡la verdad -decía Juan Pablo II- no necesita de votos!". Es de sí mismo, más bien, de quien deberá tener miedo. El vigésimo presidente de los Estados Unidos, James Garfield, solía decir: "Garfield tiene miedo de Garfield" Que no tema el político los medios de comunicación. ¡En el momento del juicio él tendrá que responder a Dios, no a los medios!. 2月27日 CRISTO DEL CONSUELOCRISTO DEL CONSUELO
En Molina de Aragón, diócesis de Sigüenza-Guadalajara,
en la iglesia del Convento de las monjas Clarisas (siglo XIII),
se venera la imagen de Jesús crucificado (s.XIV)
llamada "Cristo del Consuelo",
de gran piedad y devoción popular.
En la tristeza, en la enfermedad, en el luto,
en la adversidad, en la desgracia, en la persecución, en la desesperanza,
el hombre tiene necesidad de consolación
y busca tanto el consuelo humano como el divino.
Para el cristiano:
Cristo es el consolador de los afligidos.
Cristo es quien aporta el mensaje de consolación
a quienes son pobres, lloran y sufren (Mt. 5, 4).
Cristo es quien mitiga el dolor y da ánimos a los abrumados por la desgracia,
la enfermedad y la muerte de un ser querido.
Cristo es quien ofrece bálsamo, consuelo y reposo a los que penan,
están tristes, cargados, cansados... (Mt. 11, 28)
Cristo es el que consuela a tantas almas dolientes,
postradas en el mundo del dolor,
de la incomprensión, del abandono, de la soledad...
Cristo es quien nos ha dado a los cristianos la consolación
para siempre con el Espíritu Santo (Act. 9, 31). 2月24日 III dOMINGO DE CUARESMA
24 DE FEFREERO 2.008 III DOMINGO DE CUARESMA COMENTARIO DEL SANTO EVANGELIO (Jn. 4, 5-42) La samaritana apóstol ¿Quién ha dicho que la mujer no puede evangelizar? Hay que reconocer que la Iglesia ha cometido con ella una tremenda injusticia. He aquí una mujer, enteramente marginada, que entra en contacto con Cristo y se convierte en un excelente apóstol suyo. Dignifica a la mujer Entre paréntesis, si es de admirar el apostolado de esta mujer, es aún más de admirar el amor y el valor de Cristo, que dignifican a la mujer, rompiendo todas las tradiciones opresoras. La mujer era en su tiempo pura marginación y anonimato. Jesús la respeta y la da un nombre y una misión. Desde Jesús la mujer es más estimada. Mujer nueva Después del encuentro con Cristo -¡dichosa ella!-, esta samaritana se transforma. «Dejó su cántaro». Es todo un símbolo. Ya no tiene más sed ni necesita el agua de aquel bendito pozo. Ahora ha empezado a ser una mujer nueva, con una buena-noticia que proclamar. Corre entusiasmada al pueblo y va diciendo a todos: «Venid a ver a un hombre», que es el Hijo del hombre, el Mesías que esperamos. Su mirada y su llamada La mujer no echa discursos teológicos. Sólo apela a su experiencia: lo que ha visto, lo que ha oído, lo que le ha dicho: «Sus palabras me han llegado dentro: eran una suave y penetrante conmoción; caían en mí como lluvia mansa que empapaba todo mi ser; algo ha muerto en mí y algo nuevo ha empezado a brotar; me siento nueva, limpia, como una niña, como un lirio blanco; una dicha grande me envuelve como nunca en mi agitada vida había sentido, y ya nadie me la puede quitar. Habla con palabras vivas, como ninguno de nuestros maestros es capaz de decir. Su mirada es profunda y cariñosa; sus ojos te penetran, pero no dan miedo, sino que hacen sentirte respetada y perdonada. Aún siento que me mira con amor. No puedo olvidar su mirada y su llamada. Pero no creáis en lo que os digo. Lo mejor es que vosotros mismos salgáis a su encuentro. De verdad que se puede dejar todo por encontrarse con ese hombre. El lo es todo Se deja todo y ni te das cuenta, como me ha pasado a mí con el cántaro. ¿Para qué quiero el agua de aquel pozo, si llevo dentro un manantial? ¿Para qué quiero más dinero, si he encontrado mi tesoro? ¿Para qué quiero más hombres, si he encontrado a mi gran Amor? Os aseguro que por él se deja todo fácilmente, porque él lo es todo. Una vez que se le encuentra, lo demás se desvanece como ilusión pasajera. Sólo él es». Es una buena catequesis la de esta mujer. No se predica a sí misma. Su objetivo es presentar la figura de Jesús y propiciar el encuentro con él. Porque sólo Jesús es el que salva. Misionera Los resultados fueron admirables: «Muchos de los samaritanos creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio». Hasta entonces, que yo sepa, ninguno de los discípulos de Jesús había dado tal testimonio, ni había tenido tanto éxito. Esta mujer es una gran misionera, a pesar de ser mujer, y a pesar de ser mujer de vida desordenada. Pero «creyeron mucho más por la palabra de él». Lo importante, claro, no es escuchar la palabra de éste o el otro predicador, sino la palabra de «él», que es «el salvador del mundo, el Cristo». ¡Cuánto han adelantado en poco tiempo estos samaritanos! Sólo dos días estuvo con ellos Jesús y ya «saben verdaderamente» quién es «el salvador del mundo, el Cristo». ¿Cuántos días lleva Jesús con nosotros, en nuestras viejas iglesias? ¿Qué sabemos nosotros de Jesús? Pero no un saber teórico, sino «saber verdaderamente». Y ¿qué testimonio damos nosotros del Señor? ¿Cuántos cántaros dejamos para darle a conocer y entregarnos a su causa? ¿Qué cambio produce en nosotros la Palabra del Señor?
2月21日 EL DEBER CUMPLIDOEL DEBER CUMPLIDO
En la obra "Becket o el honor de Dios", de Anouilh,
hay una escena en la que el Rey de Inglaterra acusa a Tomás Becket
de no amar nada.
Becket responde al Rey:
"Yo amo una sola cosa, mi príncipe.
Y de ello estoy completamente seguro:
hacer bien lo que tengo que hacer."
Hacer bien lo que uno debe hacer:
aquí está la clave de muchas vidas, trabajos, empresas, estudios,
triunfos, satisfacciones y alegrías.
Hacer bien lo que uno debe hacer:
- es construir una sociedad mejor;
- es ir ganando en buena conciencia y paz interior;
- es cumplir la voluntad de Dios y camino principal para la santidad.
- Cumplir con el propio deber:
- es percibir que la vida es buena,
aunque está llena de dificultades y contrariedades.
- es esperar en lo que nos dejó dicho Jesús:
"Porque has sido fiel y cumplidor en lo poco;
yo te pondré al frente de mucho.
Pasa a la fiesta de tu Señor". 2月20日 NUESTROS SUFRIMIENTOS Y....NUESTROS SUFRIMIENTOS Y EL CRUCIFICADO
Tenía 50 años.
Estaba enfermo de cáncer.
Un sacerdote amigo suyo le visitó.
Tras un rato de charla, el enfermo mostró sus manos.
Y con tristeza dijo:
"Tengo las manos vacías".
El sacerdote amigo le pidió que repitiera el gesto.
Al hacerlo, le colocó en las palmas un crucifijo, añadiendo:
"Esas manos. . . ya están llenas".
Papini, el gran convertido al catolicismo,
sigue viendo en el mundo una gran Cruz invisible,
plantada en medio de la tierra.
El gran literato escribió:
"Bajo esa Cruz gigantesca gotendo sangre todavía,
van a llorar y buscar fuerzas los crucificados en el alma. . .
y que todos los Judas no han podido desarraigar".
El dolor, el sufrimiento, la cruz, son el pan nuestro de cada día.
Evidentemente, no es un pan tierno, ni fácil de comer,
aunque sí puede proporcionar y dar vida.
Porque la cruz aceptada junto a la del Crucificado puede llenar las "manos vacías",
dar "sentido" y "fuerzas" a innumerables vidas sufrientes.
El libro se escribió hace casi dos siglos.
Su título: "El alma al pie del Calvario"
Leemos:
"¡Cruz preciosa!"
¡Refugio de pecadores!
¡Asilo de penitentes!
¡Apoyo de los justos!.
¡Consuelo de los afligidos y dulce herencia de todos los cristianos!
Yo os adoro."
2月18日 LA SEÑAL DE LA CRUZLA SEÑAL DE LA CRUZ
Desde los comienzos del cristianismo la cruz ha sido y es la señal del cristiano.
La vemos pintada y grabada ya en las catacumbas.
En la cruz se resume la obra de la Redsención.
Tertuliano (siglo II), entre otros, nos habla ya de "la señal de la cruz".
Dice que se hacía con el pulgar y el índice de la mano derecha
y que se trazaba sobre la frente.
Muchos son ahora los que la hacen -hacemos- "la señal de la cruz" ya sea al levantarnos,
al salir de casa, al participar en la celebración de un sacramento, etc.,
hasta quienes, antes de comenzar una operación quirúrgica,
un trabajo serio, un largo viaje, o bien saltan al terreno de juego,
o se enfrentan ante un peligro real o imaginario, se santiguan.
Para muchos, hacer "la señal de la cruz" es la ocasión para confesar su fe
y para asirse a Quien todo lo puede y siempre ayuda.
Sobre la importancia de trazar la cruz sobre sí mismo, con la mano derecha,
desde la frente hasta el pecho, y desde el hombro izquierdo al derecho,
invocando a la Santísima Trinidad,
el teólogo y filósofo Romano Guardini escribió:
"Es la señal más sagrada que hay.
Hazla bien, lentamente, grande, con cuidado.
En ella cabe todo tu ser, tu cuerpo y tu alma, tu mente y afectividad;
el hacer y el dejar, todo se fortifica con ella;
se señala y consagra en la fuerza de Cristo en el nombre del Dios Trino."
Evidentemente es la fuerza de Cristo la que nos ayuda.
Sin Cristo, la cruz -dos palos: uno vertical y otro horizontal- de muy poco nos serviría.
De ahí que no son los dos maderos o una señal trazada en el aire, o sobre nosotros,
sino que lo que nos bendice, nos consagra, nos salva y ayuda
es la fuerza obrada por Cristo-Redentor; su gracia. 2月17日 II DOMINGO DE CUARESMA
SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA 17 DE FEBRERO DEL 2.008 “En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan. Se los llevó aparte a una montaña alta y se transfiguró ante ellos”. San Mateo, Cáp.17. 1.- “Oh hermosura siempre antigua y siempre nueva”, escribió san Agustín, luego de haber buscado bondad, verdad y paz en muchos ámbitos. Belleza del Creador que se manifestó en Jesucristo, “en quien habita la plenitud de la divinidad”. Pero comprendemos también que Dios, al encarnarse, ocultó su hermosura. Cuando Jesús sanaba enfermos o multiplicaba el alimento, sus discípulos sentían con claridad que era Mesías. Pero otras veces lo miraban como un galileo más, sujeto a los trajines ordinarios. San Mateo nos cuenta que unos días atrás, en Cesarea de Filipos, Pedro confesó al Maestro de manera solemne, como el Hijo de Dios. Pero enseguida, cuando el Señor les habló de su muerte, la fe de los discípulos se vino a tierra. Por lo cual, la experiencia de Pedro, Santiago y Juan ante Jesús transfigurado les restituyó la confianza. El relato de san Mateo sobre este acontecimiento no equivale a una lección teológica. Tampoco el evangelista se nos muestra como perito en psicología religiosa, explicando los efectos del hecho en los apóstoles. Simplemente narra los datos suministrados por alguno de estos afortunados apóstoles, luego de la resurrección del Maestro: “El rostro del Señor resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y aparecieron Moisés y Elías conversando con él”. Luego se oyó una voz desde la altura: “Este es mi Hijo predilecto. Escuchadle”. La presencia de aquellos dos líderes de la historia judía respaldaba a Jesús como el Enviado de Dios. 2.- Pedro, al igual que otras veces en la historia de Cristo, toma de inmediato la palabra: “Señor, si quieres yo haré tres tiendas. Una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. Iniciativa por demás curiosa. Jesús y aquellos dos personajes no necesitaban ningún albergue material. Además de nada le preocupan sus dos compañeros. Con razón san Lucas escribirá luego: “Simón Pedro no sabía lo que estaba diciendo”. Pero el apóstol nos plasmó aquella experiencia de Jesús en una frase admirable: “Qué hermoso es estar aquí”. “Bueno es estarnos aquí”, apuntan otros evangelistas. El padre Gaspar Astete enseñaba que Dios nos creó “para conocerle amarle y servirle en esta vida. Para verle y gozarle en la otra”. Aquí vienen dos preguntas: ¿Pedro alcanzaría en el Tabor una visión de Dios tan luminosa, como aquella que gozaremos en el cielo”. Además, ¿nosotros tendremos qué esperar hasta entonces? Tal división entre un antes y un después no es conveniente. Porque una fe viva nos adelanta ese maravilloso encuentro. Podemos imaginar que aquel joven pródigo que regresó donde su padre, luego de muchas penurias, también pudo decir: “Qué hermoso es estar aquí”. “Cuando me desnudé ante Dios, cuando confesé sin rodeos mi bajeza, la luz de Dios me tocó el corazón hasta lo más hondo. Una paz indecible me inundó hasta los tuétanos. Y le dije: ¡Qué bueno, Señor, estar aquí”. Así escribió un amigo en su pequeño diario, cuando volvió al Señor. También nosotros desde nuestra llanura, expuestos a muchas oscuridades, aunque no escalemos la montaña, podemos ver y gozar a Dios. Aunque a cierta distancia todavía. 2月16日 CONVERSIÓNCONVERSIÓN
APROVECHEMOS ESTE TIEMPO DE CUARESMA
NECESITAMOS CONVERTIRNOS:
De orgullosos en personas sencillas,
De una lengua mordaz a la palabra agradable,
Del rostro crispado a la sonrisa confortante,
De la ambición desmesurada a la generosidad sin límites,
De la injusticia a la rectitud,
Del "panen et circenses" -comer y divertirse- a la Palabra de Dios.
DEBEMOS CONVERTIRNOS:
De vengativos en comprensivos,
De mentirosos en personas veraces,
De temerosos del qué dirán en confesoreas de la Verdad,
De oportunistas y holgazanes en trabajadores para en Reino de Dios y su justicia.
URGE CONVERTIRNOS:
De la agresividad a la mansedumbre, a la bondad,
De la comodidad al servicio desinteresado,
De resentidos y envidiosos en magnánimos,
De egoístas en preocupados por hacer el bien,
Del odio que todo lo destruye al amor que todo lo edifica,
De los criterios mundanos a la manera de pensar y actuar de Cristo, De creernos ser el ombligo del mundo a la palabra de Cristo:
"Sin mí no podéis hacer nada".
Como decía Shakespeare:
"La culpa...no es de las estrellas, sino de nosotros mismos". 2月14日 SAN VALENTÍN
DIA 14 DE FEBRERO FESTIVIDAD DE SAN VALENTIN El amor de Dios reina en el corazón de todos los santos, pero hay uno que tiene la dicha de ser el patrón de los enamorados: San Valentín. Según dice una tradición, San Valentín arriesgaba su vida para casar cristianamente a las parejas durante el tiempo de persecución. Por fin entregó su vida en el martirio, que es la máxima manifestación del amor. El amor de este santo sacerdote por Jesucristo y por defender el Sacramento del Matrimonio nos inspira a elevar el amor humano a las alturas del amor divino para el cual fuimos creados. Los cristianos debemos aprovechar esta fiesta para recuperar el sentido cristiano del amor y del matrimonio a la luz de Cristo. Como llegó San Valentín a ser el día de los enamorados de que los jóvenes sacaran por suerte nombres de jovencitas, en honor de la diosa del sexo y la fertilidad llamada Februata Juno, celebrada el 15 de este mes, algunos pastores substituyeron esta costumbre, escribiendo nombres de santos. Así con el tiempo la fiesta sería cristianizada y se celebraba en su lugar San Valentín. porque, según la creencia medieval procedente de Inglaterra y Francia, ese día, es decir, a mediados del segundo mes del año, "todas las aves escogen su pareja" Aunque San Valentín sigue siendo reconocido como verdadero santo de la Iglesia, muy poco se sabe de seguro sobre su vida, fuera del hecho de su martirio. Es por eso que el calendario litúrgico celebra el 14 de Febrero a los Santos Cirilo y Metodio en vez de a San Valentín. El Martirologio Romano presenta dos santos con el nombre de Valentín: Es posible que se trate del mismo santo que fuera llevado desde su ciudad a Roma para el martirio. Esto se sospecha porque, además de tener el mismo nombre, ambos fueron decapitados en la Vía Flaminia y tienen su fiesta el 14 de febrero. 1- San Valentín de Terni. Nació en Interamna (hoy: Terni, unos 100km al norte de Roma), C. C.175 Fue ordenado por San Felicio de Foligno. Consagrado obispo de Interamna por el papa Victor I C. 197. Famoso por su evangelización, milagros y curaciones. Fue arrestado, torturado y decapitado por Placido Furius durante la persecución de Aurelius. Lo mataron de noche y en secreto para evitar la reacción del pueblo de Terni donde era muy amado. Lo enterraron en la Vía Flaminia, entre Roma y Terni. Su restos mortales están hoy en la Catedral de Terni. 2- San Valentín de Roma. Con San Mario y su familia socorría a los presos que iban a ser martirizados durante la persecución de Claudio el Godo. Fue aprehendido y enviado por el emperador al prefecto de Roma, quien al ver que todas sus promesas para hacerlo renunciar a su fe eran ineficaces, mandó que lo golpearan con mazas y después lo decapitaran. Esto ocurrió el 14, de febrero, por el año 269. Parece que fue el Papa Julio I quien hizo construir una iglesia cerca de Ponte Mole en memoria del mártir, la cual por mucho tiempo dio el nombre a la puerta hoy llamada Porta del Popolo en Roma (Antes Porta Valentini). La mayor parte de sus reliquias están ahora en la iglesia de Santa Praxedes (cerca de la basílica de Sta. Maria la Mayor, Roma) . Se encuentra mencionado su nombre entre los mártires ilustres en el sacramentario de San Gregorio, en el Misal Romano de Thomasio y en los martirologios.
2月13日 SIMBOLOS Y SIGNIFICADO DE LA. . .
2月12日 VIVIR LA CUARESMA
2月10日 LAS TENTACIONES DE CRISTO
SI CRISTO FUE TENTADO Y VENCIO
NOSOTROS PODEMOS Y DEBEMOS SEGUIR SU EJEMPO
El mayor obstáculo para vivir una Cuaresma cristiana es el orgullo del hombre, siempre dispuesto a desentenderse de Dios y de su voluntad amorosa, para autodivinizarse y determinar por sí mismo la ley del bien y del mal. La liturgia de hoy nos enseña a tomar el camino recto.
–Génesis 2,7-5–3,1-7: Creación y pecado de nuestros primeros padres. Fuimos creados, por amor de Dios, para glorificar al Creador a través de las cosas creadas. Pero el pecado original, la soberbia de Adán y Eva, trajo la degradación de la naturaleza humana. Comenta San Agustín: «Se pasó por alto la amenaza de Dios y se prestó atención a la promesa del diablo. Pero la amenaza de Dios resultó ser verdadera y falso el engaño del diablo. ¿De qué le sirvió –os pregunto– de qué le sirvió a la mujer decir: “la serpiente me indujo”, y al varón: “la mujer que me diste como compañera me dio y comí“? ¿Acaso les valió la excusa y evitaron la condena?» (Sermón 224). –Seguimos pidiendo perdón al Señor con el Salmo 50, que ya comentamos el miércoles de Ceniza. –Romanos 5,12-19: Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia. Para regenerarnos, el amor de Dios nos ofreció la redención en Cristo, el nuevo Adán. Todos hemos de convertirnos a Cristo para nuestra salvación. Comenta San Agustín: «Ved lo que nos dio a beber el hombre, ved lo que bebimos de aquel progenitor, que apenas pudimos digerir. Si esto nos vino por medio del hombre, ¿qué nos llegó a través del Hijo del Hombre? (Rom 5,12-19)... Por aquél el pecado, por Cristo la justicia. Por tanto, todos los pecadores pertenecemos al hombre y todos los justos al Hijo del Hombre (Sermón 255,4). Como dice el Señor por el profeta Isaías: «Vuestra salvación está en convertiros y en tener calma; vuestra fuerza está en confiar y en estar tranquilos. Pero el Señor espera para apiadarse, aguanta para compadecerse; porque el Señor es un Dios recto: dichosos los que esperan en Él» (Is 30,15.18). –Mateo 4,1-11: Jesús ayuna durante cuarenta días y es tentado. Jesús no sólo es el Salvador, en quien podemos confiar, sino también el modelo que nos enseña a vencer en nosotros mismos toda tentación degradante. San Agustín dice: «Nuestra vida en medio de esta peregrinación no puede estar sin tentaciones, ya que nuestro progreso se realiza precisamente a través de la tentación, y nadie se conoce a sí mismo si no es tentado, ni puede ser coronado si no ha vencido, ni vencer si no ha combatido, ni combatir si carece de enemigos y de tentaciones... « Cristo nos incluyó en Sí mismo cuando quiso verse tentado por Satanás. Nos acaban de leer que Jesucristo, nuestro Señor, se dejó tentar por el diablo. ¡Nada menos que Cristo tentado por el diablo! Pero en Cristo estabas siendo tentado tú, porque Cristo tenía de ti la carne, y de Él procedía para ti la salvación; de ti procedía la muerte para Él, y de Él para ti la vida; de ti para Él los ultrajes, y de Él para ti los honores; en definitiva, de ti para Él la tentación y de Él para ti la victoria. Si hemos sido tentados en Él, también en Él vencemos al diablo. «¿Te fijas en que Cristo fue tentado y no te fijas en que venció? Reconócete a ti mismo tentado en Él, reconócete también vencedor en Él. Podía haber evitado al diablo; pero, si no hubiese sido tentado no te habría aleccionado para la victoria, cuando tú fueras tentado» (Comentario sobre los Salmos, salmo 60,2-3).
2月9日 TELEVISIÓNPRECAUCIONES ANTE LA TELEVISIÓN
EN DIEZ PALABRAS
Se pone usted ante el televisor y de entrada no se da cuenta
- quizas no lo advierte -
que está usted ante la gran pitonisa de nuestro tiempo.
Ella, a poco que usted se descuide,
se puede convertir en el compulsor de sus emociones
y aún en el gran devorador de sus decisiones de conciencia.
No será malo tomar, previamente al hecho televisivo,
una serie de precauciones:
1ª.- Conozca usted la televisión. No es el aparato ante el que se pone usted.
Es mas bien el producto plástico y sonoro
que ha requerido para su factura muchos esfuerzos personales y económicos,
más de un quebradero de cabeza
y hasta es posible que algún acomodamiento de la conciencia.
2ª.- Ámela en lo que vale. No crea usted que la mejor solución a los problemas
que puede plantear la televisión en casa es la dejarla afuera.
La de no tener televisión.
La televisión tan aparentemente apisonadora, es sumisa y modesta.
Es sencilla y no avasalla a nadie.
Se sabe en manos del destinatario y respeta las decisiones del mismo.
La televisión, sencillamente oferta su producto.
Y hay que tomarla porque ese producto es múltiple y respetuoso.
Usted tiene en la mano el mando a distancia.
Y puede hacer con él lo que le parezca más oportuno.
Y la televisión no se va a quejar a nadie.
3ª.- No hay que verla solos. La televisión no tiene que ser la sacudida del aburrimiento
en esas largas horas en que no hacemos nada poque nada se nos ocurre.
El espectador de la televisión tiene que ser generoso consigo mismo
y con los demás.
Y hasta donde pueda, debe convocar a los demás a un espectáculo
que enriquecerá a todos en la misma medida en que sepan compartirlo.
El destinatario verdadero de la televisión no es el individuo, sino el grupo familiar.
Entre dos o cuatro o cinco se puede ver más y mejor
que lo que es capaz de ver una persona sola... y solitaria.
4ª.- No exija a la tele lo que la tele no puede dar.
Se le pide cultura. Una cultura uniforme.
Se le pide que edifique virtudes en los ciudadanos,
como si la moral fuera unitaria y catequética.
Se le pide que no nos aburra.
Se le pide que de a nuestros ocios
el divertimento que más vaya con nuestra capacidad de distracción.
Hay que convencerse: la televisión no está para suplir las carencias de algo o de alguien.
La televisión sencillamente señala caminos.
Para eso no hay que pedirle, además, que nos empuje por ellos.
5.- Selecciones los programas. Echen lo que echen, no se lo trague todo.
Si usted no es un consumidor a esgaya, acabará por hastiarse de la televisión
y llegará imprudentemente a la conclusión
de que no hay en ella nada que valga la pena.
A diario hay en la televisión (en las muchas televisiones que tenemos),
bastantes programas apetecibles.
Inevitables, incluso.
Hay que buscarlos, claro está.
Y hay que hacer de entre ellos el menú de cada jornada.
6ª.- Busque usted la almendra de cada programa. Ya está hecha la selección.
Ya nos sentamos a desmenuzar el menú que hemos preparado.
Y bien: se va a dar cuenta de que cada programa tiene su exigencia:
de tema, de realización, de compromiso.
Reexamine usted la calidad de estos elementos.
Comprométase con ellos. Retire la paja que pueda encontrar.
Quédese con el grano, con la almendra.
Es decir: conviértase de espectador pasivo en espectador inteligente.
7ª.- Cambiar de canal es cosa sabia. Le pedirán a usted que no cambie.
Le pedirán que aguarde un poquito mientras le tiran encima la red de publicidad.
No haga caso. Si a usted le gusta el programa que está viendo,
siga usted con él pero sin que nadie le empuje.
Pero si el programa no le gusta, sepa usted por qué lo abandona, pero abandónelo.
8ª.- Rechace la violencia. Toda la violencia.
La que viene en las películas con series contadas a propósito
y convenientemente de la misma - violencia -
o la que se filtra en los documentos de la guerra abierta
o de las facciones revolucionarias.
9ª.- Hay que hablar de lo que se ha visto.
Los programas no deben morir una vez que han pasado por televisión.
Los programas buenos tienen derecho a que se los discuta
y a que se llegue con ellos a conclusiones estéticas o morales. O las dos a la vez.
Y el espectador inteligente hará bien en llevar sus ideas
- las que se le hayan promovido por un programa -
a la conversación de la casa o de la calle o a las reuniones de sus amigos.
La escasa imaginación que padecen algunos para acercarse a determinados temas,
puede ser aliviada generosamente por la televisión.
10ª.- No todos los programas son iguales.
Ni son iguales sus formulaciones. Ni son iguales los destinatarios.
Hay programas en diferido y hay programas en directo.
Los "en directo" son la televisión más verdadera
y habrá que tenerlo en cuenta.
2月8日 JESUCRISTO. .. .. .CRISTO AUTOR DE LO BELLO
Decus egit Christus Deus
("Cristo Dios, autor de todo lo bello")
La inscripción pertenece a una lápida paleocristiana encontrada hace unos años
en las proximidades de Villaviciosa (Asturias)
Según el profesor de Historia Antigua de la Universidad de Oviedo,
la inscripción es de finales del siglo III, años 280.
La lápida es de piedra caliza muy dura.
Mide entre 43 y 47 centímetros de longitud
y además de la inscripción cuenta con una cruz, dos estrellas, una luna
y dos signos solares de claro matiz prerrománico
+ Bello es todo lo espiritual
+ Bello es aquello que levanta la mente a nobles aspiraciones
+ Bello es todo cuanto nos ayuda, redime y salva
+ Bello es el acto de acercar un hombre a otro hombre y el hombre a Dios
+ Bello es contemplar la manifestación de Dios en la armonía de lo creado,
tanto en el macrocosmos como en el microcosmos
+ Bello es el esplendor de la verdad
+ Bello es todo lo bueno
+ Bello es el encanto de vivir y ayudar a vivir a los otros
+ Bello es lo que hay en el interior del hombre bueno: paz, gozo, alegría
+Bello es poseer un corazón grande y sensible y un alma limpia y generosa
+ Bello es atesorar virtud y obrar el bien
+ Bello es acunar a un niño recién nacido
+ Pero lo más bello es ser hijo de Dios
2月7日 CONVERTIR LOS MALES EN BIENESCONVERTIR LOS MALES EN BIENES
Cuentan que un famoso peregrino, hombre de Dios, pasaba por un bosque de cocoteros.
En lo alto de uno de ellos estaba encaramado un gran mono que arrojó un grueso coco,
el cual dió en la cabeza del pacífico caminante.
El peregrino, hombre sabio, una vez repuesto del golpe y del primer dolor,
recogió el coco y se sentó en el suelo.
Con sumo cuidado abrió el coco,
bebió su dulce jugo y placenteramente comió la pulpa.
Con la cáscara del coco se hizo un tazon-escudilla
que le prestó muy buenos servicios durante el largo peregrinaje.
Sabio es quien sabe encajar y aprovechar, aunque duelan,
las críticas y las palabras hirientes. por inmisericordes que sean.
¡Cuántas veces una palabra mordaz, una crítica malévola, una frase mortificante,
un tono envenenado o una actitud despectiva,
han contribuído a forjar voluntades y perfilar carácteres !.
¡En cuántas ocasiones han ayudado a sublevarse de una monotonía aplastante,
para proyectar capacidades y obtener éxitos !.
¡Y no digamos de los momentos que, sin el dolor producido por la espuela de la crítica
- justa o injusta -, no se hubiera aprendido ni perfeccionado un oficio;
no se hubiera ejercido, tal vez con la dignidad debida, una profesión,
ni buscado una cierta perfección en la vida de cada uno.
Es muy importante saber ir por la vida, con una sabiduría suficiente,
asi como gozar de una fuerza interior, espiritual,
capaz de poder convertir los males en bienes. 2月6日 LLEVADO AL DESIERTOFUE LLEVADO AL DESIERTO
El encuentro verdadero con Dios siempre nos quita los velos que nosotros nos ponemos.
Y lo que más solemos velar es la verdad acerca de nosotros mismos.
Nuestro ego nos juega muy malas pasadas en el camino espiritual
y de servicio a los demás.
Que Jesús fuera conducido al desierto
para allí afrontar las tres grandes tentacionesde todo ser humano
significa que de su mano podemos reconocer sin miedo nuestras tentaciones y afrontarlas.
Tras la experiencia consoladora del bautismo,
en la que somos reconocidos como hijos amados del Padre,
es necesario pasar por el crisol del desierto en el que sin defensas de ningún tipo,
habrientos y sedientos, tocamos nuestro pecado con las manos, nos enfrentamos a él.
Pero no estramos solos.
Jesús nos ha precedido, su "no" al pecado sostiene el nuestro.
Visualización
Estás aquí...No hay otro lugar al que ir ahora mismo. Estás aquí.
Tu respiración te ancla y te enraíza en el presente.
Te ves a ti mismo. Como si te miraras en un espejo.
Como si te miraras en un espejo de cuerpo entero, ves tu imagen.
Ese eres tú.
Comienzas a observar con calma las diferentes partes de tu cuerpo.
Comenzando por los pies, visualizas todo tu cuerpo.
Cada vez que visualices un punto de tu cuerpo que te duele,te molesta o incluso te acompleja,
respirarás profundamente imaginando que el aire llega a esa zona
y al espirar ese punto de tu cuerpo quedará más relajado, más acogido...
Poco a poco vas efectuando este ejercicio.
(Silencio amplio, música envolvente: "Amarantine" de Enya, por ejemplo)
Estás acercándote a tu cabeza. Visualizas tu rostro en el espejo...
¿Qué expresa tu cara? Te concentras ahora en tus ojos.
Te estás mirando directamente a los ojos.
Dicen que los ojos son el espejo del alma
¿Cómo es tu mirada?. ¿Qué lee quien se asoma a tus ojos? (Silencio)
A través de tus ventanas que son tus ojos, te estás asomando a tu interior.
Emprendes un viaje hacia un lugar interior que a todos nos cuesta visitar: tu desierto.
Te adentras en tus parajes interiores áridos y secos, solitarios, poco frecuentados, rehuídos.
Allí estás ahora en el desierto.
Es un lugar del que quieres huir, pero hoy no lo haces.
Jesús está contigo , aquí, a tu lado, dándote fuerza.
Hazte consciente de la presencia de Jesús,
llámale desde tu corazón para que tu mirada interior se abra a su presencia real. (Silencio)
Unido a Jesús visualiza tu aridez interior:
¿Qué es lo que hay en tu desierto?. ¿Qué alimañas lo pueblan? (Silencio)
Sabes que hay piedras que deseas convertir en pan... ¿Cuáles?.
¿Qué alimentos buscas fuera de Dios, alejados de Él? ¿Qué piedras lanzas a los demás?
¿Qué autosuficiencias te alejan de los otros para alimentarte sólo tú?
Jesús está a tu lado, díselo a Él. (Silencio amplio)
Hay alturas a las que te encumbras
y que te hacen ver a los otros pequeños, inferiores, débiles...
¿Cuáles son tus prepotencias?
¿Hay abismos en los que te dices que tú nunca caerás?
¿A quiénes miras por encima del hombro?.(Silencio amplio)
¿En quién pones tu confianza en Dios o en el dinero?
¿Quién te importa más: los demás o lo que posees?
Mira a Jesús.
Ël está siempre, acompañándote en tu desierto.
Ahora tomado de su mano, sostenido por Él, dí "no" al pecado, a tu pecado personal
y deja que Jesús te alimente con el pan de su Amor a través de su mirada llena de misericordia. 2月3日 SOBRE LAS BIENAVENTURANZA
IV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 3 DE FEBRERO DEL 2008 SOBRE LAS BIENAVENTURANZAS DIOS NO QUIERE POBRES La pobreza no es buena: hace sufrir a los hombres, a los que Dios ama; y porque los ama, Dios no quiere que los hombres sufran. Otra cosa es que Dios, que no es neutral, tenga sus preferencias por los pobres. Algo que, por otra parte, es lógico: un buen padre quiere siempre más al más débil de sus hijos. Como tampoco lo es el sufrimiento. Durante demasiado tiempo se ha presentado a Dios, sin duda sin pretender tal cosa, como un sádico que se complacía con el sufrimiento de los hombres. Durante demasiado tiempo se ha propuesto la resignación ante el sufrimiento injusto como una virtud cristiana. En realidad, pretendiéndolo o no, se estaba justificando la injusticia e impidiendo que los que la sufrían se rebelaran contra ella. es que la distribución de la riqueza es algo que se le debe atribuir a él: Dios hace pobres a los pobres y ricos a los ricos; pero claro, como los pobres lo pasan muy mal en esta vida, si aquí son dóciles y resignados y no se rebelan contra tal situación querida por Dios... recibirán un gran premio... ¡en la otra vida! Y así, además de justificar la injusticia, se hace a Dios culpable de ella. Y los verdaderos culpables, ¡ a vivir tranquilos sin que nadie los moleste! Y, además, con la conciencia tranquila. especialmente los de los profetas, se deduce que hay pobres porque hay ricos, que los pobres son los empobrecidos por la ambición y el egoísmo de los ricos: «El Señor viene a entablar un pleito con los jefes y príncipes de su pueblo. ¿Qué es eso? ¿Trituráis a mi pueblo, moléis el rostro de los desvalidos?» (Is 3,14-15). no se hace responsable de que exista la pobreza entre los hombres. Los verdaderos responsables somos los hombres mismos. Unos más: los que se aprovechan de la situación, los que, gracias a la pobreza de muchos, viven en la opulencia. Otros menos, pero también culpables: los que aceptan sin luchar la situación por comodidad, por miedo o por mantener la esperanza de pasar un día a formar parte de la minoría de privilegiados. Y ¡atención! Que en el mundo en que vivimos esto no es un problema de particulares, de individuos. Si en tiempo de Isaías se podía decir que, en lo que se refiere a los individuos, la pobreza era consecuencia de la voracidad de los ricos, hoy tenemos que decir que, en lo que se refiere a los pueblos, la pobreza de los países pobres es consecuencia de los abusos y de la insaciable ambición de los países ricos. Por tanto, no le colguemos a Dios las culpas de otros; no atribuyamos a Dios nuestras propias culpas. Pero precisamente porque ama a los pobres quiere que dejen de serlo. La pobreza hace sufrir. Y Dios, que ama a todos los hombres, no quiere que ninguno sufra; y por eso muestra una mayor preferencia por los que sufren, por los que están más faltos de amor, de justicia, de pan... Al contrario, es una llamada, una vocación, a la lucha contra la pobreza de los hombres y de los pueblos. es una invitación a hacerse pobres realmente. Pero no para quedarse en la pobreza, sino para construir un mundo en el que no haya pobres: es una llamada a romper con la ambición y con el deseo de tener cada vez más; es una propuesta de solidaridad -la solidaridad con los más débiles es la expresión social del auténtico amor cristiano- con los pobres. acabemos de una vez con esa mal llamada caridad cristiana, que no es otra cosa que un tranquilizante para las conciencias de los culpables de la pobreza. Destruyamos la miseria, el hambre, la incultura..., porque es posible que la pobreza sea el camino más corto para llegar al cielo, pero es el primero de los obstáculos para que el cielo baje a la tierra. Y este es el proyecto de Dios. Dios ama a los pobres. Por eso no quiere pobres: y por eso serán dichosos los que eligen ser pobres para poder dedicarse a construir un mundo en el que no haya pobres. Porque en ese mundo Dios será el rey. 2月2日 FIESTA DE LA CANDELARIAFIESTA DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR
2 de febrero de 2008 -Luz para todos los pueblos
- Signo de contradiccion - Una espada atravesará tu alma - Los que propagan un modo social de redimir sin la cruz, traicionan el Evangelio y quedan estériles. - La presentación del Señor Cuarenta días después del Nacimiento del Señor, fue presentado en el Templo en obediencia a la Ley. Según ella, no había fecha para la presentación del niño, pero como la madre quedaba impura durante cuarenta días, y ni podía tocar nada santo ni acudir al santuario (Lv 12,2), durante ese tiempo no podía presentar al Niño en el Templo, como ordena el Exodo, 13,12: “consagrarás a Dios todos los primogénitos”. Con esta fiesta se concluyen las solemnidades de la Encarnación del Verbo de Dios. Una casita en Belén La Sagrada Familia, salió de la Cueva y se situó en una casita en Belén, donde ha cumplido el rito de la Circuncisión, que incorpora al Niño al pueblo elegido. Sabemos por la circuncisión de Juan y por la historia comparada de estos acontecimientos, que éste es un momento de reunión de todos los parientes y amigos, pero la Familia Sagrada no está en su tierra y esta vez no intervienen los ángeles para anunciar la ceremonia, y se ven solos. La soledad es el precio que tienen que pagar las grandes personalidades, la que tienen que soportar todos aquellos que se salen de lo normal y ordinario. En los momentos más trascendentales de la vida, es cuando más necesita el hombre, ser social, la compañía y el calor de los suyos. Lo he sentido esto mucho en la solemnidad de mis Bodas de Plata sacerdotales, lejos de mi patria y del calor de la presencia de los míos. En la circuncisión, Jesús, niño de ocho días (Lv 12,8), no siente que está solo, qquienes lo sienten son José y María. Jesús saboreará la soledad amargamente ya adulto, tantas veces, pero de una manera singular y tremenda, la víspera de su sacrificio, en el Huerto, rodeado de amigos dormidos. Soledad que, contemplada, confortará a los elegidos de todos los tiempos. Pero en el templo no fue igual No ocurrió lo mismo en su Presentación en el Templo. Impulsados por el Espíritu dos santos ancianos, Ana y Simeón, llegaron al Templo, e iluminados por el mismo Espíritu, les dio un vuelco el corazón por el que reconocieron al Señor y lo proclamaron clamoroso. Eran dos ancianos venerables, eran los más genuinos representantes del pueblo de Israel, a la vez que representantes de toda la humanidad. El Espíritu no duerme. El Espíritu les despertó. Lo habían esperado tanto. Dios cumple, siempre cumple sus promesas. No dudemos nunca, no desfallezcamos nunca. Llegará, no fallarán sus promesas. A su tiempo que no conocemos, que sólo él conoce. El Espíritu despertó a aquellas personas amadas de Dios, para que salieran a recibir públicamente al Salvador del pueblo. Hombre y mujer. Un Reino nuevo Para representar a Israel, bastaba un hombre. Para representar a la humanidad hacía falta también una mujer, porque cuando Dios hizo al hombre lo hizo hombre y mujer (Gn 1, 27). Ni en el nacimiento del Hijo de Dios estuvo el rey Herodes, en cuyo territorio se encontraba, ni en su Presentación, oficiada por el sacerdote de turno, hicieron acto de presencia ni el Sumo Sacerdote ni el Sanedrín. Comenzaba un Nuevo Reino. Comenzaba a regir una ley nueva. Según él y ella la preeminencia no la tienen los poderes terrenales, sino las personas en las que habita el Espíritu. Profetiza Simeón, y pregona al Niño Ana. Un hombre y una mujer presentan a Israel al Verbo encarnado. Dos almas interiores y profundas hacen la presentación de Jesús a los judíos reunidos en el Templo para participar en la ofrenda del sacrificio matutino. Siempre habrá en la Iglesia almas interiores y profundas en su solidez, amigas íntimas de Dios, que le recibirán, le reconocerán, le pregonarán y cantarán sus maravillas. José hace la la ofrenda correspondiente de cinco siclos, precio del rescate del primogénito que abona el padre (Nm 18,16). A la vez que dos tórtolas o pichones, como pobres, por la purificación de la madre (Lv 12,18). Ese pueblo interior sale hoy El pueblo cristiano sale hoy al encuentro del Señor con candelas encendidas, que con rito festivo y alegre simbolizan a Cristo, Luz de las gentes, lo que caracteriza esta fiesta como "la Candelaria", o de la Purificación, porque María acudió también al Templo a purificarse, en cumplimiento de la Ley, como lo hemos explicado. Pues Jesús no ha venido a quebrantar la Ley, sino a perfeccionarla. El Señor a quien buscáis Malaquías 3,1 proyecta su luz sobre la entrada del Señor en el Templo: "De pronto entrará en el Santuario el Señor a quien vosotros buscáis". Jesús está dando cumplimiento a esa predicción del profeta. Buscar a Dios es la tarea trascendente del hombre, pero el hombre no le buscaría si no lo hubiera ya encontrado, pues si el hombre busca a Dios, Dios busca mucho más y antes al hombre, escribió San Juan de la Cruz, tan gran buscador y buscado a la vez. Y sublimemente encontrado. "¿Quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor, héroe valeroso, el Dios de los ejércitos, el Rey de la Gloria” Sal 23. No es un embajador el que entra, ni un representante suyo, ni un profeta, como tantas veces ha sido enviado, ni siquiera es un ángel, es el mismo Dios que viene en persona. El misterio escondido por los siglos Pero, ahí está el misterio, de Dios, que ha querido participar nuestra misma carne, como miembro de la misma familia humana, para poder morir y muriendo, aniquilar el poder de la muerte, y no sólo a la muerte desde su entraña, sufriendo él mismo la muerte para vencerla en su mismo dominio, sino al que tenía el poder de la muerte, el diablo. Porque tenía que parecerse en todo a sus hermanos, en la carne y en la muerte, para poder compadececerse de nuestra debilidad y de nuestra esclavitud y para expiar los pecados del pueblo, como atestigua la Carta a los Hebreos 2,14. Él puede compadecernos porque ha padecido. ¡Qué sabe el que no ha padecido! -dirá quien tanto padeció como San Juan de la Cruz, porque el padecimiento para él era el camino del descubrimiento de las grandes riquezas. “Si supiera, hermana, los gozos deliciosos con que Dios recompensaba los sufrimientos de aquella cárcel”, confesaba hablando de su calabozo de Toledo. Y cantará en la Llama: ¡”Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado!, / que a vida eterna sabe / y toda deuda paga... Utopía estéril "¿Quién podrá resistir el día de su venida? ¿Quién quedará en pie cuando aparezca?". “¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él?” (Sal 8,5). Ante Dios toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo. Humildad, pues, porque todos somos pecadores. Ante Él no cabe la soberbia, sino el más profundo abatimiento, lleno de confianza. Purifícanos, Señor, de nuestros pecados. Porque sólo tú eres santo. "Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero". Purificará con su sangre derramada en la cruz, que manará en el bautismo, y en el sacramento del perdón. Con sus sacramentos purificará a su pueblo. Con su cruz, con sus pruebas y tribulaciones, expiará los pecados del pueblo. Querer salvar a la humanidad por otro camino y por otros cauces, es una utopía que siempre fracasará. “Nosotros hemos de gloriarnos en la cruz de Nuestro Señor Jesucristo. En él está la salvación, la gloria, la resurrección. El nos ha salvado y libertado” (Gal 6,14). La renovación que se espera Ha dicho recientemente el papa que el demonio está frenético porque está librando la última batalla, como que el Reino de dios está cerca. Para eso "Refinará a los hijos de Leví". El sacerdocio levítico, que estaba envejecido, será renovado, recreado, como prolongación de su sacerdocio eterno que ofrecerá la ofrenda única que puede borrar los pecados. Esta ofrenda agradará al Señor. Porque ya no serán sacrificados los animales, sino el mismo Cristo. Como él ofreció su propia vida, debemos nosotros ofrecer la nuestra. Como ejercido por hombres, también el sacerdocio cristiano puede envejecer, y será necesario renovarlo y purificarlo, sobre todo desde la interioridad. El culto espiritual El Concilio Vaticano II ha revalorizado la teología del culto espiritual de los cristianos, pues el sacrificio que agrada a Dios es el hombre, como hostia viva a Dios ofrecida, como nos exhorta San Pablo: "Os ruego, hermanos, que ofrezcáis vuestros cuerpos, como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios; éste es el culto que debéis ofrecer" (Rm 12,1). Debemos estar atentos con amor, para ofrecer a Dios desde el amanecer hasta la noche, nuestros pensamientos, afectos, deseos, planes, fracasos, alegrías, enfermedades, llanto y tristeza, y todas las virtudes que la vida nos va proporcionando la oportunidad de practicar, y todas las batallas que debemos sostener, para unirlos al sacrificio de Cristo renovado en el altar. Esa es la ofrenda que le agrada al Padre, que busca adoradores en espíritu y en verdad. La llegada al templo Viene Jesús en brazos de María, 2月1日 LA SUPERACIÓN
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