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日志


10月30日

SABIAS LECCIONES. . .

 
 
 
 
 
 SABIAS LECCIONES QUE NOS ENSEÑA LA VIDA


La pregunta más importante

Durante mi segundo semestre en la escuela de enfermería,
 nuestro profesor nos dio un examen sorpresa.
 Yo era un estudiante consciente
y leí rápidamente todas las preguntas,
 hasta que leí la ultima:
"¿Cuál es el nombre de la mujer que limpia la escuela?"

Seguramente esto era algún tipo de broma.
 Yo había visto muchas veces a la mujer que limpiaba la escuela.
Ella era alta, cabello oscuro, como de cincuenta años,
pero, ¿cómo iba yo a saber su nombre?
Entregué mi examen, dejando la última pregunta en blanco.
Antes de que terminara la clase,
alguien le preguntó al profesor
si la última pregunta contaría para la nota del examen. "Absolutamente", dijo el profesor.
"En sus carreras ustedes conocerán muchas personas.
 Todas son importantes.
Ellos merecen su atención y cuidado,
aunque solo les sonrían y digan: '¡Hola!'"

Nunca olvidé esa lección.
También aprendí que su nombre era Dorothy.

Todos somos importantes


Auxilio en la lluvia.

Una noche, a las 11:30 p.m.,
una mujer afroamericana, de edad avanzada
estaba parada en el acotamiento de una autopista de Alabama, tratando de soportar una fuerte tormenta.

Su coche se había descompuesto
 y ella necesitaba desesperadamente que la llevaran.
Toda mojada, ella decidió detener el próximo coche.
Un joven blanco se detuvo a ayudarla,
 pese a todos los conflictos
que habían ocurrido durante la década de los 60´s.
 El joven la llevó a un lugar seguro,
la ayudó a obtener asistencia y la puso en un taxi.
Ella parecía estar bastante apurada.
  Anotó la dirección del joven, le agradeció y se fue.

Pasaron siete días cuando cuando tocaron la puerta de su casa.
Para su sorpresa,
un televisor pantalla gigante a color
le fue entregado por correo a su casa.
 Tenia una nota especial adjunta al paquete.
Esta decía:

"Muchísimas gracias por ayudarme en la autopista la otra noche.
La lluvia anegó no sólo mi ropa sino mi espíritu.
Entonces apareció usted.
Gracias a usted,
pude llegar al lado de la cama de mi marido agonizante,
 justo antes de que muriera.
Dios lo bendiga por ayudarme
y por servir a otros desinteresadamente.
Sinceramente:
La Señora de Nat King Cole."
No esperes nada a cambio y lo recibirás

Recuerda siempre a aquellos a quienes sirves.

En los días en que un helado costaba mucho menos,
un niño de 10 años entró en un establecimiento
y se sentó a una mesa.
La mesera puso un vaso de agua en frente de él.
 "¿Cuánto cuesta un helado de chocolate con almendras?"
pregunto el niño.
 "Cincuenta centavos", respondió la mesera.
El niño sacó su mano de su bolsillo
y examinó un número de monedas.
 "¿Cuánto cuesta un helado solo?", volvió a preguntar.

Algunas personas estaban esperando por una mesa
y la mesera ya estaba un poco impaciente.
 "Treinta y cinco centavos", dijo ella bruscamente.
 El niño volvió a contar las monedas.
"Quiero el helado solo", dijo el niño.
 La mesera le trajo el helado,
y puso la cuenta en la mesa y se fue.

El niño terminó el helado, pagó en la caja y se fue.
 Cuando la mesera volvió,
ella empezó a limpiar la mesa
y entonces le costó tragar saliva con lo que vio.
Allí, puesto ordenadamente junto al plato vacío,
había veinticinco centavos... su propina.

Jamás juzgues a alguien antes de tiempo.

10月29日

ROSAS Y ESPINAS

 
 
 
 
 
ROSAS Y ESPINAS


 
El rosal estaba orgulloso y se ufanaba por su belleza:
 “mis flores son las más hermosas que El Señor ha creado;
no hay en mí nada malo”.
Las otras florecillas le recordaron que también tenía espinas.
 Él decía que sus espinas no hacían mal a nadie.

Sucedió que vinieron hombres y mujeres a recolectar rosas,
 y el rosal se enorgulleció aún más.
Preguntó para quién eran;
y le dijeron que para arrojarlas al paso de un joven carpintero;
 que había resultado ser el Rey del pueblo.

Al otro día;
el rosal contemplaba
como al paso de aquel joven subido a un burrillo;
la gente cubría el camino de pétalos de rosas.
Al tiempo que gritaban ¡Viva el hijo de David!

“Veis dijo a las otras plantas,
los pétalos de mis rosas han servido para honrar al Mesías.
Soy la mejor planta.”

“Tienes espinas” dijeron las demás.

“Con las que no hago daño a nadie, son una autodefensa”.
Cinco días más tarde vinieron unos soldados
y se acercaron al rosal.
Estaban furiosos y tenían los ojos llenos de odio.

“Aquí encontraremos lo necesario
para honrar al Rey de los judíos como se merece”.
La planta pensó que venían por más rosas
y se inclinó para facilitar su poda,
 pero los soldados la apartaron bruscamente,
y tomando unas tenazas en la mano le dijeron
“no rosal, no queremos tus flores,
lo que queremos son tus espinas.”

El rosal nada pudo hacer por impedirlo;
con sus espinas,
los soldados de Roma confeccionaron la corona
que clavaron en las sienes de aquel Hombre inocente,
 el más inocente y Justo de los hombres:
el Hijo de Dios.

Al día siguiente,
 el rosal lo vio desde su monte clavado en la Cruz
y sintió vergüenza y pena al mismo tiempo.
“Soy la peor de las plantas,
por mí le han hecho daño a un inocente”.

El ángel de la guarda de las plantas le dijo:
 “No eres la peor,
recuerda que de ti salieron los pétalos que arrojaron sobre Él
 el día de su triunfo.
Y esta corona, hecha con tus espinas,
 es cierto que lo hace sufrir,
 pero con ella esta consiguiendo como Rey
montones de súbiditos.
 En cuanto a ti rosal;
 no eres malo ni bueno,
eres una planta que tiene flores y espinas.
No debes olvidarlo.

¿Y nosotros lo olvidamos?
 ¿vemos sólo nuestro lado bueno, nuestras virtudes?
¿Sólo vemos lo agradables
 y amables que somos con los demás
y nos olvidamos que también tenemos espinas (defectos)
 que a veces, son más que los pétalos (virtudes)?.

Debemos reflexionar.
 Aunque haya alguno que pueda considerarse un rosal...
que no se olvide que las rosas también tienen espinas.

 

 


10月28日

EL FIRMAMENTO

 
 
 
 
EL FIRMAMENTO-LA BOVEDA CELESTE


En alguna ocasión
se suscitó una fuerte discusión entre dos amigos,
uno creyente en la existencia de Dios
y el otro absolutamente incrédulo y ateo.
Después de una larga y bizantina discusión,
se separaron muy molestos.

El creyente, con el deseo de convencer a su amigo,
construyó en una habitación de su casa un planetario,
al cual, le invirtió mucho tiempo y dinero
para simular el universo en movimiento,
en el cual aparecía el sol, los planetas, música sideral, cometas, etc.
 Lo realizo con tanto cuidado y esmero
que cuando uno entraba a esa habitación
se sentía flotar en el espacio.

Invitó a visitarlo a su amigo ateo,
y cuando este ultimo, sorprendido, le pregunto al constructor
quien había realizado tan magnifica obra maestra,
 el creyente le contesto: "Nadie",
a lo cual, por supuesto el otro reclamo:
"Oye, ¡no soy tonto!
Esto lo debe haber hecho alguien,
 no creo que se haya hecho solo".

El creyente lo saco de la habitación y,
como era de noche lo llevo al jardín de su casa y le dijo:
"Mira, observa el firmamento, las estrellas,
la perfecta armonía de las fuerzas en movimiento.
Sabes, -le dijo finalmente-, toda esta maravilla nadie la hizo".

En ese momento
el ateo comprendió que existía un poder superior.

10月27日

EL CONVICTO LIBERADO

 
 
 
 
EL CONVICTO LIBERADO


Una historia que nos enseña a reconocernos pecadores


Cada año, con motivo del aniversario de su coronación,
el rey de un pequeño condado liberaba a un prisionero.
Cuando cumplió 25 años como monarca,
él mismo quiso ir a la prisión acompañado
de su Primer Ministro y toda la corte
para decidir cuál prisionero iba a liberar.

-"Majestad", dijo el primero,
"yo soy inocente pues un enemigo me acusó falsamente
y por eso estoy en la cárcel".

-"A mí", añadió otro, "me confundieron con un asesino
pero yo jamás he matado a nadie".

-"El juez me condenó injustamente", dijo un tercero.

Y así, todos y cada uno manifestaba al rey porque razones merecían precisamente la gracia de ser liberados.
Había un hombre en un rincón que no se acercaba
y que permanecía callado y algo distraído.
 Entonces, el rey le preguntó:
"Tu, ¿Por qué estás aquí?

-El hombre contestó:
"Porque maté a un hombre majestad, yo soy un asesino".

-"¿Y por qué lo mataste?", inquirió el monarca.

-"Porque estaba muy violento en esos momentos",
contestó el recluso.

-"¿Y por qué te violentaste?", continuó el rey.

-"Porque no tengo dominio sobre mi enojo".

Pasó un momento de silencio
mientras el rey decidía a quien liberaría.
Entonces tomó el cetro
y dijo al asesino que acaba de interrogar:
 "Tú sales de la cárcel".

-"Pero majestad", replicó el Primer Ministro,
"¿Acaso no parecen más justos cualquiera de los otros?"

-"Precisamente por eso", respondió el rey,
 "saco a este malvado de la cárcel
para que no eche a perder a todos los demás
que parecen tan buenos".

El único pecado que no puede ser perdonado
es el que no reconocemos.
Es necesario confesar que somos pecadores
y no tan buenos como muchas veces creemos ser
o tratamos de aparentar.


10月26日

DONDE ENCONTRAR LA ALEGRÍA

 
 
 
 
DONDE ENCONTRAR LA ALEGRÍA
 
 
Santa Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia,
ensañaba donde encontrar o no,
la veredadera alegría.
 
"La alegría no está
en los objetos externos que nos rodean".
 
"La alegría reside en lo más profundo del alma".
 
"La alegría la podemos poseer
tanto en el fondo del más oscuro calabozo,
como en un palacio real".
 
"Por lo que yo soy más feliz ahora en el Carmelo,
aún en medio de las pruebas internas y externas,
que en el mundo, en donde nada me faltaba".
 
Vivió Santa Teresa una alegría...
que daba a entender el gozo interior que traía su alma.
 
Ella pedía alegría a las que vivían en el convento:
"Llévanlo con alegría y contento,
que cada una se haga digna de haber venido a tal lugar".
 
Recomendaba a sus hermanas:
"Si estáis alegres, miradle resucitado;
que sólo imaginar cómo salió del sepulcro os alegrará".
 
"Anden alegres sirviendo en aquello que les mandan".
 
"Hemos de alegrarnos de que tengamos tal Señor".
 
"Procuren estar alegres".
 
"No dejen de andar alegres".
 
"Procuren que se alegren las Hermanas".
 
Y la Santa nos enseña que la alegría es una consecuencia, un fruto,
que está en la práctica de las virtudes.
 
Dice:
"Era tanto el consuelo interior que traíamos y la alegría,
que muchas veces se me acuerda
lo que el Señor tiene encerrado en las virtudes". 
10月25日

DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO

 

DIA 26 DE OCTUBRE DEL 2008

DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO

MEDITACIÓN DEL SANTO EVANGELIO

(Mateo 22, 34-40)

 

-El mandamiento principal.

La convivencia se ha complicado hasta el infinito y a todos los niveles, por eso se plantea a cualquier nivel la cuestión de las prioridades, expresión tan querida de los gobernantes. Son demasiados los problemas que hay que resolver, demasiadas las demandas y reivindicaciones que hay que atender, demasiadas las cosas que hay que hacer a la vez... Por eso, sin renunciar a lo demás, hay que establecer un orden de prioridades: ¿qué es lo más importante, lo más urgente, lo principal?

Curiosamente estas complicaciones no son nuevas. En aquel tiempo, en tiempos de Jesús, los judíos andaban también muy angustiados por la cuestión de las prioridades entre centenares de prescripciones y centenares de prohibiciones derivadas de la interpretación de los diez mandamientos. Los entendidos discutían, la gente sencilla se sentía confusa como ante el recibo de la luz o la declaración de la renta. Se imponía una cuestión: ¿qué es lo principal? Y de la calle y de las reuniones de entendidos, la cuestión se la plantearon a Jesús: Maestro ¿cuál es el mandamiento principal?

-Primero: amar a Dios.

Jesús responde sabiamente. Responde primero a lo que le preguntan, de acuerdo con la formulación de la Ley y con el sentir común. El primer mandamiento es "amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu mente, con todas tus fuerzas".

No dice que sea el principal o que sea lo principal, sino que es el primero. Así constaba en la Ley de Moisés.

El amor a Dios es lo primero. En este sentido, dentro del contexto de la fe, no hay duda ni cambio posible. Tampoco nosotros encontraríamos una respuesta más correcta. Pero la cuestión se complica cuando de la teoría, lo que dice la Ley, bajamos a la práctica, lo que tenemos que hacer según la Ley.

Porque ¿cómo amar a Dios? Si obras son amores, que no buenas razones, ¿cómo demostrar, qué obras hay que hacer para expresar el amor a Dios? ¿Las obras del culto? Pero Jesús, en repetidas ocasiones, antepuso el amor al prójimo a las acciones cultuales de su tiempo; piensen en la parábola del buen samaritano o en las discusiones sobre guardar el sábado. Por otra parte, ¿de qué Dios se trata? ¿Del Dios al que nadie ha visto ni puede ver, o de ese diosecillo que no es más que el resultado de nuestros prejuicios o el ídolo de nuestros intereses?

-Segundo: amar al prójimo.

La respuesta de Jesús era sabia, porque no sólo respondió de modo desconcertante a lo que le preguntaban, sino que respondió a la vez a los que le preguntaban (y no se atrevían a preguntar): El segundo es semejante al primero. Nadie, salvo Jesús, se hubiera atrevido a fundir en uno los dos preceptos de la Ley. De ahora en adelante nadie puede arrogarse que ama a Dios, si no ama al prójimo. "El que no ama al prójimo, a quien ve, dice san Juan, no ama a Dios, a quien no ve". Ahora ya no se puede poner a Dios como pretexto para desentenderse del prójimo. Jesús ha resuelto definitivamente la dicotomía Dios y el hombre. Porque Jesús es Dios hecho hombre. Por eso el amor a Dios y el amor al prójimo no son más que las dos caras de la misma moneda.

 

10月24日

Y SE LLAMABA MARÍA...

 

 

 

 

Y SE LLAMABA MARÍA...

 

María creyó en el Dios del amor,

de Él se fio

y a Él le cantó todas las maravillas

que hizo en ella y en su pueblo.

 

 

No más que el cielo puede ser espejo tuyo. ¡Oh sol!-suspiró la gotita de rocío.

“Yo siempre estoy soñando contigo. ¿pero qué puedo esperar? Soy tan pequeña para tenerte en mí –Y se echó a llorar desconsolada.

“Le contestó el sol: Yo lleno el cielo infinito; pero también puedo estar en ti, gotita de rocío. Yo me haré chispa para llenarte y tu vida pequeñita se hará un mundo de luz”.
(Tagore)


María era como una pequeña gota de rocío que, por recibir a Dios, se hizo luz para el mundo. María creyó en el Dios del amor, de él se fió y a él le cantó todas las maravillas que hizo en ella y en su pueblo.

La Virgen se llamaba María. Así la pusieron sus padres. Era un nombre muy corriente, pero que tenía un gran significado: “La llena de gracia”. María, la criatura más cercana a la Trinidad, estuvo llena de Dios. Dios estaba en María y María vivía en Dios y de Dios. El creador dejó una profunda huella en su alma y por donde caminaba María, se palpaba la presencia del Omnipotente.

Sin darse cuenta, un día cualquiera, Dios la cambió. “Fue un día en que no te esperaba. Entraste, sin que yo lo pidiera, en mi corazón. Y pusiste un sello de eternidad en los instantes fugaces de mi vida" (Tagore).

María creyó y por eso fue alabada. “Ella concibió la Palabra de Dios antes en la mente que en el seno” (San Agustín). Isabel pone la fe de María como fundamento de todo lo que ha realizado y va a poder realizar. Así dice “Feliz la que ha creído que se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor” (Lc 1,45). San Pablo habla de la fe como fundamento de toda vida cristiana: “El justo vive de la fe”(Rom 1,17). Así lo entendió San Juan de la Cruz al poner la fe como único medio adecuado para unir el alma a Dios. Para conocer y poseer a Dios es necesario, despojarse de todos los bienes para quedarse con sólo Dios.

Aunque la Virgen recibe la alabanza de su prima, expresa con el canto del Magníficat lo que Dios es para ella: todo. Este himno de acción de gracias alaba a Dios por la elección que hizo en ella, a pesar de ser tan pequeña; reconoce, además, la providencia y misericordia de Dios en el mundo y el cumplimiento de las promesas hechas a los padres antiguos.

María experimenta en su vida que “para Dios no hay nada imposible” (Lc 1,37). Dios visitó a María y de este encuentro nació el Amor. Es imposible explicar la acción de Dios. Algo nos puede aclarar estas palabras de Tagore: “El que puede abrir los capullos, ¡lo hace tan sencillamente!. Los mira, nada más, y la savia de la vida corre por las venas de las hojas.


10月23日

HISTORIA DE UNA NIÑA EJEMPLAR

 
 
 
 
HISTORIA DE UNA NIÑA EJEMPLAR


Quería contarles una breve historia de una niña santa:
Antonella Scollo, 4ª hija de 6,
de la profesora de Biología
del colegio, Claudia Vergani.
Suceso acaecido en San Rafael.
Mendoza- Argentina 

Hermoso ejemplo de cómo Dios por medio del dolor (cruz)
obra la Resurrección.

A los 2 añitos enfermó de leucemia.
 En el momento de enterarse,
los padres se abrazaron y dijeron la cita de Job:
"Dios nos la dio, Dios nos la quitó; bendito sea Dios".
 Hicieron todo por la nena.
Le regalaron para que la acompañara una estampita del Padre Pío. Nadie en su familia conocía su vida.
Ella contaba su vida, certera,
y con anécdotas del Santo Padre Pío
que nadie conocía y que después verificaron como reales.
 Cuando iba a que la atendieran,
 en el Hospital Noti de Mendoza, le decía a su médico, ateo,
 que si no le daba un beso a su Padre Pío no se dejaba atender.
 Dos años más tarde,
lo que este mismo médico atribuyó como a un milagro, sanó.
Le dijeron que si pasaba los 6 años y no tenía recaída,
estaba completamente curada.

Estuvo dos años sanita.
Ella vivía una vida de intimidad con Dios y con "su" Padre Pío. Pequeñita le decía a su mamá
 que el P. Pío no solo le dolían las manitas,
por los estigmas que tenía,
sino también los pies.
Investigando, se enteraron de que el Padre,
tenía también estigmas en los pies,
y que él, por los pecadores, andaba descalzo,
por eso decía esto Antonella.
A los 6 años volvió a recaer.
Recibió su Primera Comunión y confirmación.
Todos los días su abuela le llevaba la comunión
a la que ella esperaba ansiosa.
 Estuvo nuevamente en tratamiento,
al que parecía que reaccionaba bien.
Hace ya un mes que el matrimonio junto con Antonella
 viajó a Mendoza para hacerle una aplicación de radioterapia
 y fue allí cuando el médico les dijo que no había más remedio
 y les propuso un tratamiento doloroso con corticoides
para hacerla vivir tres meses en el hospital
o llevársela a la casa sin muchas esperanzas. 

La mamá contaba que con su marido se abrazaron,
 él se largó a llorar y ella le pidió
que le repitiera las palabras
que él le había dicho en ese lugar
cuando se enteraron que Antonela tenía leucemia:
"Dios nos la dio, Dios nos la quitó; bendito sea Dios".
Decidieron no ponerle límites a Dios
y traérsela a la casa para que muriera feliz,
y trasladarla nuevamente a San Rafael,
a un pueblo llamado Goudge.
 Cuando la tuvieron allí hacían todo lo que a ella le gustaba
y como veían que las dosis de morfina eran muy fuertes
y la hacían dormir mucho tiempo
decidieron de común acuerdo,
sin autorización del médico, quitársela poco a poco.
Eso significaba más dolor físico para Antonella,
del que jamás se quejó, ni aún cuando agonizaba
y tenía el rostro desfigurado del dolor
y le caían lágrimas del mismo.
Claudia nos dijo:
 "yo quiero que ella disfrute de sus hermanitos,
 además...(hizo un silencio) yo no sé si mi hija
en su relación con Dios quiere ofrecerle esos dolores
para los bienes que sólo Él tiene pensados
y yo con el calmante la privó de esa hermosa posibilidad". 

Sobra decir que Antonela no era una niña cualquiera,
era un ser extraordinario.
Veía al Padre Pío y charlaba con él,
conocía a Santa Gemma y nadie le hablaba de ella.
 Realmente, al igual que estos Santos
ella siguió completando en su cuerpo la Pasión de Cristo.
Hace dos semanas que fuimos a visitarlos.
Antonella estaba bastante decaída
a causa del grave estado de salud
y de las aplicaciones de morfina
que últimamente estaba recibiendo.
Claudia ya tenía el corazón preparado por Dios
para entregarle su hija,
"así como Dios me preparó el corazón cuando estaba de novia
para darle todos los hijos que Él quisiera
sin ponerle impedimentos,
ahora me lo está preparando para devolvérselos" nos dijo,
firmemente convencida de lo que decía.
En otro momento,
nos contó que apenas supo que el Papa había muerto
se puso a rezarle para que le sanara a su hija;
pero al poco tiempo, reaccionó
y le dijo que ella no debía pedirle eso,
sino que se hiciera la Voluntad de Dios.

El miércoles en la mañana, 27 de abril, a las 10:00am.
nos enteramos de que a las 6:45 am
había fallecido Antonella Scollo (6 años),
hija de la tan querida profesora del Colegio, Claudia Vergani. Inmediatamente con las alunmas y profesores
nos pusimos en la galería central del edificio del secundario
y rezamos un Rosario por el alma de Antonella
y por la fortaleza de Claudia y de toda su familia.

En el velorio, Claudia nos contaba:
"Esta madrugada cuando mi intuición de madre
 me decía que la historia llegaba a su fin,
me arrodillé al lado de su camita
y con la voz entrecortada me puse a cantarle
las dos canciones que a ella más le gustaban;
 Alabado sea el Santísimo y Cantad a María."

Es un testimonio de vida que quería compartir con todos ustedes,
para que también se los cuenten a sus hijos,
y, para que sepan educarlos en el sacrificio
para llegar un día a tener niños santos,
que es por lo que Dios les da a cada madre sus hijos en la tierra,
 para un día lleguen a gozar de las alegrías de la vida eterna.

Pido también oraciones por la fortaleza de su familia.

Unidos en la oración y en cada Santa Misa.

Hermana María de la Alegría.

10月22日

SACRIFICIO EJEMPLAR


 
 
 
 
EL AMIGO DE SU HIJO
 
Era la reunión del domingo por la noche
de un grupo apostólico en una parroquia.
Después de entonar unas canciones,
el sacerdote de la iglesia se dirigió al grupo y presentó
a un orador invitado;
se trataba de uno de sus amigos de la infancia,
ya entrado en años.

Mientras todos lo seguían con la mirada,
el anciano ocupó el púlpito y comenzó a contar esta historia:

"Un hombre, su hijo y un amigo de su hijo
estaban navegando en un velero a lo largo de la costa del Pacífico, cuando una tormenta les impidió volver a tierra firme.
Las olas se encresparon a tal grado que el padre,
a pesar de ser un marinero de experiencia,
no pudo mantener a flote la embarcación,
y las aguas del océano arrastraron a los tres."

Al decir esto, el anciano se detuvo un momento
para mirar a dos adolescentes que mostraban interés;
y continuó su relato:

"El padre logró agarrar una soga,
 pero luego tuvo que tomar la decisión más terrible de su vida:
 Escoger a cuál de los dos muchachos
le tiraba el otro extremo de la soga.
Tuvo sólo escasos segundos para decidirse.
El padre sabía que su hijo era un buen cristiano
y que el amigo de su hijo no lo era.
La agonía de la decisión era mucho más grande
que los embates de las olas."

"Miró en dirección a su hijo y gritó:
¡TE QUIERO, HIJO MÍO!;
 después de gritar, volteó en dirección al amigo y le tiró la soga...
En el tiempo que le tomó al muchacho llegar hasta el velero volcado,
su hijo desapareció bajo los fuertes oleajes
en la oscuridad de la noche.
 Jamás lograron encontrar su cuerpo."

Los dos adolescentes estaban escuchando con suma atención,
 atentos a las próximas palabras que pronunciara el orador invitado.

"El padre" -continuó el anciano-
"sabía que su hijo pasaría la eternidad con Cristo, y no podía soportar
que el amigo de su hijo no estuviera preparado
para encontrarse con Dios.
Por eso sacrificó a su hijo.
¡Cuán grande es el amor de Dios
que lo impulsó a hacer lo mismo por nosotros!"

Dicho esto, el anciano volvió a sentarse, y hubo un tenso silencio. Pocos minutos después de concluida la reunión,
los dos adolescentes se encontraron con el anciano.
Uno de ellos le dijo cortésmente:

"Esa fue una historia muy bonita,
pero a mí me cuesta trabajo creer
que ese padre haya sacrificado la vida de su hijo
con la ilusión de que el otro muchacho
algún día decidiera seguir a Cristo."

"Tienes toda la razón",
le contestó el anciano mientras miraba su Biblia gastada por el uso.
 Y mientras sonreía, miró fijamente a los dos jóvenes y les dijo:

"Pero esa historia me ayuda a comprender
lo difícil que debió haber sido para Dios
entregar a su Hijo por mí.
 
A mí también me costaría trabajo creerlo
si no fuera porque el amigo de ese muchacho
que fue devorado por las aguas era yo."
 

10月21日

SOBRE LA HUMILDAD

 
 
 
 
 


UNA HISTORIA
QUE TRATA DE LA HUMILDAD


Un hombre que tenía un grave problema de miopía
se consideraba un experto en evaluación de arte.

Un día visitó un museo con algunos amigos.
Se le olvidaron los lentes en su casa
y no podía ver los cuadros con claridad,
pero eso no lo detuvo de ventilar sus fuertes opiniones.

Tan pronto entraron a la galería,
comenzó a criticar las diferentes pinturas.
Al detenerse ante lo que pensaba
 era un retrato de cuerpo entero,
empezó a criticarlo.
 Con aire de superioridad dijo:
"El marco es completamente inadecuado para el cuadro.

El hombre está vestido de una forma muy ordinaria y andrajosa.
 En realidad, el artista cometió un error imperdonable
al seleccionar un sujeto tan vulgar
y sucio para su retrato.
Es una falta de respeto".
El hombre siguió su parloteo sin parar
hasta que su esposa logró llegar hasta él entre la multitud
y lo apartó discretamente para decirle en voz baja:
 "Querido, - estás mirando un espejo!!!".
Muchas veces nuestras propias faltas,
las cuales tardamos en reconocer y admitir,
 parecen muy grandes cuando las vemos en los demás.
Debemos mirarnos en el espejo más a menudo,
observar bien para detectarlas,
 y tener el valor moral de corregirlas;
es más fácil negarlas que reconocerlas.
Por eso es necesario hacer a un lado el orgullo
pues solo con humildad
podremos ver nuestros defectos y corregirlos.
El que encubre sus faltas no prosperará,
más el que las admite con humildad
alcanzará misericordia y crecerá como persona.


10月20日

EL TESORO DE LA AMISTAD

 

 

EL TESORO DE LA AMISTAD


Algunas veces me viene a la cabeza

 la imagen de un antiguo alumno, enfermo de SIDA,

que se presenta un día en la que había sido su primera escuela,

 y que me empieza a recordar -con lágrimas en los ojos-

 los buenos momentos que había pasado

(haciendo teatro, jugando en el patio...)

 En un momento de la conversación me pregunta:

 “¿Te imaginabas que llegaría alguna vez a esta situación?”

Y me explica cómo había llegado a caer en la droga,

 y los problemas que había tenido y que tenía.

 Y la clave de todo

 eran las personas con quienes se había juntado

en un momento determinado.

 
Las compañías son importantes...

 Ya hemos dicho más de una vez

que los educadores y educadoras

podríamos explicar muchos casos de chicos y chicas

que han cambiado en pocos años

(tanto en positivo como en negativo),

y en muchas ocasiones

ha sido debido a las personas con quienes se han juntado.

A veces se oye decir a algún chico o chica

que es muy difícil separarse de algunos ambientes

y de algunas compañías,

que cuesta, que parece que sea imposible...

No os extrañéis si insistimos

en la importancia que tiene buscarse buenos amigos y amigas,

que os puedan ayudar y a los que podáis ayudar de verdad,

no que os hagan llegar allá dónde nunca habríais querido.

 Es un consejo, o una advertencia,

que más de una vez habéis oído y oiréis;

por el hecho que sea repetitivo no dejéis de hacer caso:

sale del cariño que, como educadores y educadoras os tenemos.

10月19日

RESISRTE UN POCO MÁS

 
 
 
 
 
RESISTE UN POCO MÁS


En Inglaterra, existía una pareja
que gustaba de visitar las pequeñas tiendas
del centro de Londres.

Una de sus tiendas favoritas
era una en donde vendían vajillas antiguas.
En una de sus visitas a la tienda vieron una hermosa tacita.
 "¿Me permite ver esa taza?" preguntó la Señora,
"¡nunca he visto nada tan fino como éso!"

En cuanto tuvo en sus manos la taza,
escuchó que la tacita comenzó a hablar.
La tacita le comentó:
"¡Usted no entiende!
¡yo no siempre he sido esta taza que usted está sosteniendo!
 hace mucho tiempo yo sólo era un montón de barro amorfo.

Mi creador me tomó entre sus manos
  me golpeó y me moldeó cariñosamente.
 Llegó un momento en que me desesperé y le grité:
"¡Por favor! ¡Ya déjame en paz!"
 Pero mi amo sólo me sonrió y me dijo:
"Resiste un poco más, todavía no es tiempo."

Después me puso en un horno.
¡Yo nunca había sentido tanto calor!
¡me pregunté por qué mi amo querría quemarme,
 así que toqué la puerta del horno.
A través de la ventana del horno
pude leer los labios de mi amo que me decían:
"Resiste un poco más, todavía no es tiempo."

Finalmente se abrió la puerta,
mi amo me tomó
y me puso en una repisa para que me enfriara.
 "¡Así está mucho mejor!"
me dije a mi misma,
pero apenas me había refrescado
cuando mi creador ya me estaba cepillando y pintando.
¡El olor de la pintura era horrible!
 ¡sentía que me ahogaba!
 "¡Por favor detente!" le gritaba yo a mi amo;
pero él sólo movía la cabeza haciendo un gesto negativo y decía: "Resiste un poco más, todavía no es tiempo."

Al fin mi amo dejó de pintarme;
¡pero esta vez me tomó
y me metió nuevamente en otro horno!
 no era un horno como el primero;
 ¡sino que era mucho más caliente!
¡ahora sí estaba segura que me sofocaría!
¡le rogué y le imploré a mi amo que me sacara!
 grité, lloré; pero mi creador sólo me miraba diciendo:
 "Resiste un poco más, todavía no es tiempo."

En ese momento me di cuenta que no había esperanza,
 ¡nunca lograría sobrevivir a ese horno!.
 Justo cuando estaba a punto de darme por vencido
se abrió la puerta y mi amo me tomó cariñosamente
y me puso en una repisa que era aún más alta que la primera,
 allí me dejó un momento para que me refrescara.

Después de una hora de haber salido del segundo horno,
 mi amo me dió un espejo y me dijo:
"¡Mírate! ¡ésta eres tú!"
 ¡yo no podía creerlo! ¡ésa no podia ser yo!
¡lo que veía era hermoso!.
 Mi amo nuevamente me dijo:
 "Yo sé que te dolio haber sido golpeada
y moldeada por mis manos;
 pero si te hubiera dejado como estabas,
 te hubieras secado.
 Sé que te causo mucho calor y dolor estar en el primer horno,
 pero de no haberte puesto allí,
 seguramente te hubieras estrellado.
 También sé que los gases de la pintura
te provocaron muchas molestias,
pero de no haberte pintado tu vida no tendría color.
Y si yo no te hubiera puesto en ese segundo horno,
no hubieras sobrevivido mucho tiempo,
 porque tu dureza no habría sido la suficiente
para que subsistieras.
 ¡Ahora tú eres un producto terminado!
¡eres lo que yo tenía en mente cuando te comence a formar!"

Moraleja:
Dios nunca te va a tentar ni te va a obligar
a que vivas algo que no puedas soportar.
Dios sabe lo que está haciendo con cada uno de nosotros.
Él es el artesano y nosotros somos el barro con el cual él trabaja.
 
 Él nos moldea y nos da forma
para que lleguemos a ser una pieza perfecta
y podamos cumplir con su voluntad...

10月18日

SOBRE EL SANTO EVANGELIO

 

 

DOMINGO DIA 19 DE OCTUBRE DEL 2008

MEDITACIÓN SOBRE EL SANTO EVANGELIO

(Mateo 22, 15-21)

Entonces los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra. Y le envían sus discípulos, junto con los herodianos, a decirle: "Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas. Dinos, pues, qué te parece, ¿es lícito pagar tributo al César o no?" Mas Jesús, conociendo su malicia, dijo: "Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Mostradme la moneda del tributo." Ellos le presentaron un denario. Y les dice: "¿De quién es esta imagen y la inscripción?" Dícenle: "Del César." Entonces les dice: "Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios."


Reflexión


Cristo tuvo una inteligencia deslumbrante. Los fariseos que no eran tontos, y querían desprestigiar a Cristo ante el pueblo, pensaron cogerle en una trampa y meterle en un callejón sin salida. En una ocasión los fariseos prepararon muy bien la trampa. Vamos a ver cómo sale de ella Cristo. Le dicen:

·  Oye, Maestro, ¿qué opinas tú de pagar tributo al César?
Los fariseos frotándose las manos y diciéndose:

·  Si dice que sí, malo; si dice que no, peor. Diga «sí» o diga «no», se desprestigia.

Porque si dice que hay que pagar tributos, como el pueblo estaba en contra del Emperador de Roma, que tenía aplastado al pueblo judío con sus impuestos y su ejército de ocupación, se indispone con el pueblo que no quería pagar tributos al Emperador de Roma. Si dice que no hay que pagar tributos, se indispone con la autoridad que sacaba los tributos del pueblo. Si dice «sí», malo; si dice «no», también malo. Pues Cristo, como no puede decir ni «sí» ni «no»; no dice ni «sí» ni «no». Para no caer en la trampa. ¿Y qué dice Cristo?:

·  ¿Me queréis enseñar un denario?

·  Toma Maestro.

El denario era la moneda con la que se pagaban los tributos.

·  Esta imagen que hay en el denario, ¿de quién es?

·  Esta imagen es del César.

El denario tenía la imagen del emperador Tiberio.

Y dice Cristo:

·  Pues dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. Lo que Dios quiere es vuestro corazón, vuestro amor, vuestra fidelidad. Esto es más importante que el dinero.

Los dejó callados. Se sale fenomenalmente del callejón sin salida. Una inteligencia agudísima. Ellos le prepararon la trampa muy bien pensada, pero no cuentan con la inteligencia de Cristo que saldría espectacularmente de la trampa.


«Cristo el más grande de la Historia», es porque en toda la historia de la Humanidad jamás ha habido nadie como Cristo. De niño asusta a un rey: Herodes. De joven deja admirados a los Doctores en el Templo. De mayor curó a ciegos y leprosos, y resucitó muertos. Pudo ser rico y se hizo pobre: nació en una cuadra, murió en una cruz y fue enterrado en una tumba prestada. No escribió ningún libro, pero no hay en el mundo ninguna biblioteca donde quepan todos los libros que se han escrito sobre Él. No fue político, pero jamás en la Historia ha habido un hombre que haya tenido tantos seguidores. Jamás en la Historia ha habido un hombre que haya sido amado tanto como Jesús. Cristo es el hombre más amado de la Historia.

Ha habido hombres grandes en la Historia, pero estos hombres son hoy admirados, no amados. Cristo ha sido amado más allá de su tumba. Esto es inconcebible en la Historia. Todos sabemos quién fue Miguel Angel o Cervantes. Pero, ¿hay hoy alguien que ame a Miguel Angel? ¿Hay hoy alguien que ame a Cervantes? De los grandes hombres de la Historia queda su admiración, pero no queda amor a ellos. El amor a una persona sólo permanece pocos años en el corazón de sus parientes.

Cristo hace dos mil años que murió, y hoy se le ama con entusiasmo. Se le ama hasta la muerte. Hay mártires que dan la vida por Cristo; hoy, ayer y mañana también. Miles y miles de muchachos y muchachas que consagran a Él su vida. Es un martirio lento, gota a gota. Unos dan la vida de golpe, como el mártir. Otros la dan gota a gota, a lo largo de toda su vida; viven sólo para Cristo y sólo piensan en Cristo.

Monjas que renuncian a todo, por amor a Cristo. Hace falta amor para que una chica, llena de posibilidades, de atractivos, y de ilusiones del mundo, se meta entre cuatro paredes por amor a Cristo. Miles y miles. Y hombres que podrían tener un porvenir más o menos brillante, y lo dejan todo por amor a Cristo. Para seguir a Cristo. Para vivir para Cristo. No hay en la Historia nadie a quien se haya amado tanto como a Cristo.

Cristo es la persona más digna de ser amada de toda la Humanidad. ¿Por qué? Porque Cristo no sólo era un hombre maravilloso, además era Dios. Pues este Cristo-Dios es en quien creemos y en quien esperamos. Démosle gracias porque nos ha dado fe en Él. Vivamos nuestra fe lo mejor que sepamos, y confiemos que en la hora de la muerte Él recibirá con los brazos abiertos, en la otra vida, a los que en ésta hemos creído en Él, le
hemos servido con buena voluntad y le hemos amado con fervor.

 

 

 

 

10月17日

SER COMO MARÍA

 
 
 
SED COMO MARÍA
 
 
Cómo hacerlo?.
¿Cómo puedo ser aunque no sea más que un poco parecido a Ella?. Parece tan difícil, tan inalcanzable,
 tanta distancia hay entre la Pureza infinita de la Madre de Dios y nuestras debilidades cotidianas.

Y sin embargo, se puede.
 Y justamente ese “se puede”
esconde una parte enorme del misterio
de la reconciliación de Dios con el hombre.
María pudo, y tuvo un origen humano como todos nosotros,
 más allá de que Dios puso en Su Predilecta
un origen Inmaculado
que la elevó sobre el resto de la Creación.
Pero Ella sigue siendo en su origen tan humana como tú, como yo. María es la felicidad de Dios encarnada,
ya que más allá de todos los fracasos
que hemos tenido los hombres a lo largo de los siglos
en darle felicidad al Creador,
 Ella es el Santuario que recuerda a todo el Cielo
que merecemos la Misericordia de Dios,
porque si Ella pudo, otros podremos también.

María fue el Arca de la Nueva Alianza,
 porque tuvo al Espíritu Santo en Ella desde siempre,
y luego acogió al Verbo Encarnado,
al que le dio vida como Hombre.
María fue la Casa de Dios,
el Hogar Perfecto para el mismo Divino Niño.
 Y así nosotros también tenemos que ser la Casa de Dios:
 nuestro corazón debe ser el hogar del Espíritu Santo,
refugio de Dios,
como lo fue María en su tiempo en la tierra.

Y la Virgen también fue y es verdadera Corredentora,
 porque entregó todo al Padre,
entregó a su Hijo Amado,
y vivió místicamente lo que Jesús sufrió
frente a sus propios ojos.
 Ninguna Criatura llevó jamás una Cruz más pesada
 que la de la Crucifixión de su Hijo.
Sólo la Cruz de Jesucristo,
verdadero Dios y verdadero Hombre
supera, y por mucha distancia, el sufrimiento de la Virgen.
Y así tenemos que ser nosotros también corredentores,
 siguiendo el camino que María nos muestra.
Tomar nuestra pequeña o gran cruz y seguirla,
porque Ella nos lleva a Su Hijo, que nos espera,
sabiendo que estamos en las mejores manos.

María es la omnipotencia suplicante,
es la oración hecha persona.
 Ella siempre oró a Dios,
 con sus pensamientos, sus sentimientos y sus actos.
 Todo en María fue un canto al Creador.
Y ahora más que nunca,
 en un mundo que parece no darse cuenta
del peligro que lo acecha,
 Ella se nos presenta en muchos lugares para pedirnos oración:
 “oren hijitos míos, oren por los pecadores”.
¿Cuántas veces escuchamos este pedido?.
 Seamos como Ella una potencia suplicante,
 una oración cotidiana,
 un canto con el corazón abierto
e inflamado de amor por Cristo, nuestro amado Jesús.

María al pié de la Cruz, junto al Redentor.
 Y donde está el Cuerpo del Hijo, está la Madre.
 Ella nos lleva a la Eucaristía,
al Milagro más admirado por los ángeles.
 ¿Y nosotros no nos damos cuenta
de la majestuosidad del Dios de los hombres
hecho Pan y Vino entre nosotros?.
María nos lleva al Cuerpo y Sangre de Jesús,
para que lleguemos como Ella al pie de la Cruz, cada día,
en todos los Tabernáculos de la tierra.

María, Reina de la Creación,
lleva bajo Tu Manto a todos tus pequeños niños,
para que sepamos imitarte como el verdadero modelo
 que Dios nos legó.
Seamos como vos nos querés moldear,
 seamos dóciles y humildes alumnos de tu maternal escuela.
 Madre, deja que seamos a vos
lo que Dios quiso que sea la naturaleza humana de Jesús:
tu fiel reflejo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 





10月16日

JESÚS SE HA DISFRAZADO

 
 
 
 
JESUS SE HA DISFRAZADO


El abad de un monasterio se hallaba muy preocupado.
Años atrás, su monasterio había visto tiempos de esplendor.
Sus celdas habían estado repletas de jóvenes novicios
y en la capilla resonaba el canto armonioso de sus monjes.
 Pero habían llegado malos tiempos:
la gente ya no acudía al monasterio a alimentar su espíritu.
La avalancha de jóvenes candidatos había cesado
y la capilla se hallaba silenciosa.
Sólo quedaban unos pocos monjes
que cumplían triste y rutinariamente sus obligaciones.

Un día, decidió pedir consejo,
y acudió a un anciano obispo
que tenía fama de ser hombre muy sabio en su avanzada edad. Emprendió el viaje,
y días después se encontró frente al buen hombre.
Le planteó la situación y le preguntó:
"¿A qué se debe esta triste situación?
 ¿Hemos cometido acaso algún pecado?".
A lo que el anciano obispo respondió:
 "Sí. Han cometido un pecado de ignorancia.
El mismo Señor Jesucristo se ha disfrazado
y está viviendo en medio de ustedes,
y ustedes no lo saben".
Y no dijo más.

El abad se retiró
 y emprendió el camino de regreso a su monasterio.
Durante el viaje sentía como si el corazón se le saliese del pecho.
 ¡No podía creerlo!
¡El mismísimo Hijo de Dios estaba viviendo ahí
en medio de sus monjes!
 ¿Cómo no había sido capaz de reconocerle?
¿Sería el hermano sacristán?
¿Tal vez el hermano cocinero?
¿O el hermano administrador?
 ¡No, el no! Por desgracia,
 él tenía demasiados defectos…
Pero el anciano obispo había dicho que se había "disfrazado".
¿No serían acaso aquellos defectos parte de su disfraz?
 Bien mirado, todos en el convento tenían defectos…
¡y uno de ellos tenía que ser Jesucristo!

Cuando llegó al monasterio, reunió a sus monjes
y les contó lo que había averiguado.
Los monjes se miraban incrédulos unos a otros.
 ¿Jesucristo… aquí? ¡Increíble!
 Claro que si estaba disfrazado….
Entonces, tal vez… Podría ser Fulano.. ¿O Mengano? ¿O….?

Una cosa era cierta:
Si el Hijo de Dios estaba allí disfrazado,
no era probable que pudieran reconocerlo.
De modo que empezaron todos
a tratarse con respeto y consideración.
"Nunca se sabe", pensaba cada cual para sí
cuando trataba con otro monje, "tal vez sea éste…"

El resultado fue que el monasterio
recobró su antiguo ambiente de gozo desbordante.
Pronto volvieron a acudir decenas de candidatos
pidiendo ser admitidos en la Orden,
 y en la capilla volvió a resonar el jubiloso canto de los monjes, radiantes del espíritu de Amor.

BUSCAR A DIOS DONDE SE ENCUENTRA

 
 
 
 
BUSCAR A DIOS DONDE SE ENCUENTRA

 

El ermitaño, en oración oyó claramente la voz de Dios.

Le invitaba a acudir a un encuentro especial con Él.

 La cita era para el atardecer del día siguiente,

 en la cima de una montaña lejana.


Temprano se puso de camino;

 necesitaba toda la jornada para llegar al monte y escalarlo.

 Ante todo, quería llegar puntual a la importante entrevista.


Atravesando un valle, se encontró a varios campesinos

 ocupados en intentar controlar y apagar un incendio

 declarado en el bosque cercano,

que amenazaba las cosechas

y hasta las propias casas de los habitantes.

Reclamaron su ayuda porque todos los brazos eran pocos.

Sintió la angustia de la situación

y el no poder detenerse a ayudarles.

No debía llegar tarde a la cita y, menos aún, faltar a ella.

Así que hizo una oración para que el Señor les socorriera

y apresuró el paso,

ya que tenía que dar un rodeo a causa del fuego.


Tras ardua ascensión, llegó a la cima de la montaña,

 jadeante por la fatiga y la emoción.

El sol comenzaba su ocaso;

llegaba puntual, por lo que dio gracias al cielo

en lo más profundo de su corazón.


Anhelante esperó, mirando en todas las direcciones.

El Señor no aparecía por ninguna parte.

Por fin descubrió, visible sobre una roca, algo escrito.

 Leyó: "Dispénsame,

estoy ocupado ayudando a los que sofocan el incendio".

 
Entonces comprendió dónde debía encontrarse con Dios.



 

10月14日

EL CAMPO DE MINAS

 
 
 
 
EL CAMPO DE MINAS

Un ex combatiente del Vietnam
era muy querido y apreciado entre sus vecinos,
después de volver de la guerra y buscarse un oficio
y una familia,
 por su consideración con todos
y su prontitud en ayudar en cualquier momento.
 
 No parecía encajar tanta delicadeza
con la imagen de un soldado de vuelta de la guerra,
y ¡de menuda guerra!
 
Pero él tenía su explicación,
que sus amigos íntimos sabían.
Su misión en la guerra había sido limpiar campos de minas.
Todo aquel terreno de bosques y maleza,
 de escaramuzas y emboscadas,
estaba sembrado de minas traidoras
que al menor contacto con una rama,
un alambre, una piedra en el camino podían explotar
y llevarse la vida de un hombre.
Y el mayor peligro era para quienes se adelantaban
a detectar, adivinar, desactivar la muerte
disfrazada en el terreno.
Había que medir cada paso, calcular cada gesto,
arriesgar cada tirón.
Varios de sus compañeros de equipo habían muerto así,
y sabía que lo mismo le podía ocurrir a él
en cualquier momento.
 Y eso le hizo sentir el valor de la vida.
 Cada paso valía una eternidad.
 
La vida entera tenía que ser vivida entre el levantar un pie
y volver a ponerlo sobre el terreno inseguro.
Cada instante estaba lleno de vida
porque el siguiente podía estar lleno de muerte.
Todos los sentidos alerta a flor de piel,
 todo el corazón vivido en cada latido,
 toda mirada abierta a la pincelada de colores
que descubre el paisaje,
todo sonido analizado en el espectro
que va de la mina a la muerte.
Vida intensa en el campo de minas.
 
Ése era su secreto.
 Vivir al día, vivir el minuto, vivir el instante.
 Vivir el presente.
 La vida es un campo de minas.

10月13日

LA NOBLEZA DE SABER SERVIR A LOS DEMÁS


 
 
 
LA NOBLEZA DE SABER SERVIR
A LOS DEMÁS
 
Una noche de tormenta, hace ya bastantes años,
un matrimonio mayor entró en la recepción
 de un pequeño hotel en Filadelfia.
Se aproximaron al mostrador y preguntaron:
"¿Puede darnos una habitación?".

El empleado, un hombre atento
y de movimientos rápidos, les dijo:
 "Lo siento de verdad.
Hoy se celebran tres convenciones simultáneas
en nuestra ciudad.
Todas nuestras habitaciones
y las de los demás hoteles cercanos están ocupadas”.
El matrimonio manifestó discretamente su agobio.
 Era difícil que a esa hora y con ese tiempo tan horroroso
pudieran encontrar dónde pasar la noche.
El empleado entonces les dijo:
"Miren..., no puedo dejarles marchar sin más
con este aguacero.
 Si ustedes aceptan la incomodidad,
puedo ofrecerles mi propia habitación.
Yo me arreglaré con el sillón de la oficina.
 Tengo que estar toda la noche pendiente de lo que pase”.

El matrimonio rechazó el ofrecimiento,
pues les parecía abusar de la cortesía de aquel hombre.
Pero el empleado insistió con cordialidad
y finalmente ocuparon su habitación.
A la mañana siguiente, al pagar la estancia,
 aquel hombre dijo al empleado:
"Usted es el tipo de gerente que yo tendría
en mi propio hotel.
Quizás algún día construya uno
para devolverle el favor que hoy nos ha hecho".
 Él tomó la frase como un cumplido y se despidieron amistosamente.

Pasados dos años, recibió una carta de aquel hombre,
donde le recordaba la anécdota
y le enviaba un billete de ida y vuelta a New York,
con la petición expresa de que por favor acudiese.
Con cierta curiosidad, aceptó el ofrecimiento.
Después de un breve recorrido,
el hombre mayor le condujo hasta la esquina
de la Quinta Avenida y la calle 34,
allí señaló un imponente edificio con fachada de piedra rojiza
y le dijo:
"Este es el hotel que estoy construyendo para usted".
El empleado le miró con asombro:
"¿Es una broma, verdad?".
"Puedo asegurarle que no", le contestó.
 Así fue como William Waldorf Astor
construyó el Waldorf Astoria original
y contrató a su primer gerente, de nombre George C. Boldt.

Es evidente que Boldt no podía imaginar
que su vida estaba cambiando para siempre
cuando tuvo el detalle al atender cortesmente
al viejo Waldorf Astor en aquella noche tormentosa en Filadelfia.
Pero lo sucedido es una muestra
de cómo servir a los demás es algo
que siempre tiene un buen retorno,
sobre todo cuando uno no lo busca ni lo espera.

La amistad, el amor, la felicidad y el servicio a los demás,
son realidades muy vinculadas.
Nadie puede asegurarnos la felicidad,
pero lo que a cada uno corresponde es procurar merecerla.
 La felicidad es como el premio de la virtud.
Por eso decía Platón que
“si el semblante de la virtud pudiera verse,
 enamoraría a todos”.

Mejorar en nuestra propia virtud
—y ser por tanto personas más sinceras,
leales, generosas, pacientes o trabajadoras—,
 no debe ser un empeño narcisista,
ni una búsqueda ansiosa de la propia excelencia
que acaba en una obstinación egoísta y ridícula.
La mejora personal
no se alcanza cuando se considera un fin en sí misma,
 sino cuando nos apremia la necesidad
de tratar bien a las personas.

Habituarse a pensar en los demás
y a prestarles ayuda, sin servilismos,
es una buena forma de superar ese sentimentalismo bobalicón
que inicialmente exhala generosidad
pero luego se echa atrás,
 siempre con muy razonados motivos,
cuando llega el momento diario de la verdad.
A medida que las personas adquirimos
la madurez y la libertad necesarias
para superar los imperativos del egoísmo,
se abre paso ese criterio de servicio
que llena la vida de interés y de alegría espontáneas.
 
Templar el propio yo,
 con sus deseos y sus miserias,
purifica el espíritu
de muchos pequeños motivos de tristeza
que nacen del excesivo apego
y preocupación por uno mismo.

10月12日

ESPERANDO EL ENCUENTRO CON DIOS


A LA ESPERA DEL ENCUENTRO CON DIOS...
Sigo caminando

"Yo buscaba a Dios toda la vida por caminos sin cuento

y por un mundo sin fin.

Creí verlo en las cumbres de las montañas,

pero para cuando llegaba. Él y no estaba allí.

Creí sentirlo en la lejanía de las estrellas,

pero para cuando me acercaba, Él ya había partido.

Un día, de repente,

me encontré ante un palacio resplandeciente

con un gran portal

sobre el que había escrito en letras de oro:

 "La casa de Dios".

Me llené de alegría

y subí sin aliento los escalones que llevaban a la entrada.

Pero cuando había levantado ya la mano

 para llamar a la puerta,

 me asaltó la duda y mi mano quedó en el aire sin llamar.

Pensé; "Si esta es en verdad la casa de Dios

y me encuentro con Él, se acabó todo para mí.

 Se acabó la alegría de la búsqueda, el motivo de caminar.

Una vez que encuentre a Dios, ¿qué voy a hacer?"

Y quedé paralizado sin llamar.

Alguien, desde dentro, había sentido mis pasos

y se oyó una voz que preguntaba:

"¿Quién está allí?"

Yo eché a correr escalones abajo

 y me alejé de aquel lugar con mayor rapidez aún

que con la que había venido.

Y anoté el lugar en mi mente

para no volver a acercarme a él.

Sigo caminando, sigo soñando, sigo buscando.

 No quiero detenerme en ningún palacio

por esplendoroso que sea,

en ninguna imagen por bella que sea,

 en ningún concepto por perfecto que sea.

 Aquél a quien anhela mi alma está por encima de todo

 y más allá de todo.

 Él es la fuerza de mi caminar,

el aliento de mis pulmones, el motivo de mi existencia.

Seguiré viviendo la aventura de caminar,

 en espera de la sorpresa eterna."


10月11日

SOBRE EL SANTO EVANGELIO

 

 

 

 

MEDITACIÓN SOBRE EL SANTO EVANGELIO

(Mateo 22, 1-14)

SEMANA XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO

 

 

SE CASA EL HIJO DEL REY

Cristo te está invitando a su banquete de bodas

¿aceptarás o rechazarás su invitación?

 

Tomando Jesús de nuevo la palabra les habló en parábolas, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo. Envió sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir. Envió todavía otros siervos, con este encargo: Decid a los invitados: "Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda." Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio; y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron. Se airó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad. Entonces dice a sus siervos: "La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda." Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales. «Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda, le dice: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?" Él se quedó callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: "Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes." Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos».


MEDITACIÓN

¿Ya te enteraste de la gran noticia? ¡Se casa el hijo del rey!... Pero, ¿de cuál rey? Se trata de un rey muy especial. Hablamos del Rey de reyes, de Jesucristo, el Hijo de Dios.

Nuestro Señor nos narra hoy la parábola de las bodas del hijo del Rey y del espléndido banquete que organiza en esa ocasión: “El Reino de los cielos –nos dice– se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo”... Jesús vuelve a usar ahora otra de las historias con que solía explicar a la gente el mensaje del Reino de Dios. Y también en esta ocasión se dirige a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo. Es una de esas parábolas que podemos llamar “históricas” porque lo que dice a modo de cuento sucedió realmente al pueblo de Israel o está para suceder a sus oyentes. Veámoslo con más calma.

El rey celebra la boda de su hijo. Y manda a sus servidores a avisar a los convidados para que vengan al banquete. Pero los convidados no vienen: uno se va a sus campos, otro a sus negocios, y otros maltratan a los enviados hasta matarlos. Entonces el rey, enfurecido, manda sus tropas contra esos asesinos y prende fuego a su ciudad. Luego vuelve a mandar más siervos a invitar a gente de todas partes para que vengan al banquete de su hijo. Y acuden pobres y ciegos, lisiados y mendigos, buenos y malos, hasta que la sala se llena de comensales. ¿Qué significa todo esto?

Creo que ya lo intuimos: el rey, obviamente, es Dios. Y su hijo, nuestro Señor Jesucristo. Los servidores son los profetas, que invitaban constantemente al pueblo de Israel, de parte de Dios, a entrar en su banquete; es decir, a ser fieles a la alianza que Él había pactado con ellos desde los tiempos de Abraham y de Moisés. Muchas veces en la Sagrada Escritura aparece la imagen del banquete como signo de la comunión de Dios con el hombre. Pero los convidados –o sea, el pueblo de Israel– no hacen caso a Dios y no le obedecen; algunos incluso llegan a matar a los profetas. Dios también castiga a su pueblo con el exilio y con la destrucción de Jerusalén, primero en tiempos de Babilonia y, después de la muerte de Cristo, bajo el poder de los romanos. Es entonces cuando Cristo funda su Iglesia convocando a los gentiles de todas las naciones, –son estos los invitados de los “cruces de los caminos”, como dice la parábola–. Y acude toda clase de gente, ricos y pobres, malos y buenos.

Pero... ¡ojo! No basta haber sido invitado. Se necesita venir en traje de fiesta. ¿Y cuál es ese traje de fiesta? La vida de gracia santificante. Que el vestido de nuestra alma se encuentre tan limpio y tan blanco como el día de nuestro bautismo. Sólo así participaremos en el banquete del cielo.

Pero, ¿por qué nuestro Señor compara su Reino a un banquete de bodas? Creo que la pregunta no es muy difícil. En la vida de los hombres una boda es siempre un gran acontecimiento. Basta ver con cuánta emoción prepara un padre o una madre de familia las bodas de sus hijos... Todos tenemos esta experiencia. Una boda es una fiesta magnífica, llena de júbilo y regocijo para todos: para los novios, obviamente, que ven cumplidos los sueños de su amor –al menos hasta este momento–; alegría para los papás, para los familiares, para todos los amigos y allegados de los novios, para todos los convidados al banquete. Además, un matrimonio siempre marca un antes y un después en la vida de los desposados: es una alianza de amor para siempre. Por eso Cristo quiso comparar su venida mesiánica a la tierra y su redención con una boda. Así comenzó la era de la “Nueva Alianza”, del Nuevo Testamento: son las bodas místicas de Cristo con su Iglesia.

Pero, ¡cuidado! No seamos nosotros como los primeros invitados al banquete que, por atender a sus propios negocios o intereses egoístas y particulares, no obedecieron la voz de Dios. También a nosotros nos puede pasar lo mismo si preferimos nuestro descanso, caprichos y comodidades personales antes de venir al banquete de Cristo. Y, ¿sabes cuál es ese banquete? La Iglesia y la fe, por supuesto. Pero seamos más concretos. Ese banquete es también la Sagrada Eucaristía. ¿Cuántas veces no acudes a la Misa dominical por preferir “tus campos, tus bueyes y tus negocios personales”? Cristo te está invitando a su banquete de bodas. ¿Aceptarás o rechazarás su invitación?