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日志


1月30日

SAN JUAN BOSCO

 

 

SAN JUAN BOSCO

 

San Juan Bosco nació en el seno de una familia humilde el 16 de agosto de 1.815 en un pueblecito italiano llamado I Becchi, en Castelnuovo d’Asti (ahora Castelnuovo Don Bosco) : Su santa madre Margarita fue educándolo en la fe protegiéndolo de la prepotencia de su hermano mayor Antonio, que no quería que él estudiara. Antonio tuvo que hacerse cargo de la familia luego de quedar él, Juan y José (los tres hermanos) huérfanos, al morir su padre Francisco a los 33 años de edad.

        Juan Bosco tenía tan solo dos años de edad, y al respeto dijo en sus memorias no recordar la cara de su padre, pero sí las palabras de su madre que le dijo: “Ya no tienes padre, Juanín”.

        Todavía pequeño, ya ejercía la tarea de catequista en medio de sus compañeritos, a los que reunía frente a la iglesia transmitiéndoles lo que le enseñaba la mamá y lo que aprendía en los sermones del Párroco. También les divertía con sus capacidades de pequeño saltimbanqui y de mago.

         Dotado de gran inteligencia, fue creciendo en el estudio: siendo pobre la situación era complicada y tuvo que alternar el estudio con el trabajo; pero ese fue el sacrificio de Juan para llegar a ser sacerdote, convicción que lo acompañaba desde tan corta edad; recuerda Don Bosco que a los 12 años, tras discutir fuertemente con Antonio, debió seguir el consejo de su mamá y dejar temporalmente la casa para recalar finalmente en casa de una familia de apellido Moglia, quien le dio trabajo y lo refugió por algún tiempo.

         Nos recuerda también este santo que no era de callarse la boca en las discusiones con su hermano; esta actitud lo acompañará en la adolescencia, y aunque le costará, irá a lo largo del tiempo aprendiendo a cambiar de conducta.

         A los 9 años de edad comienza a nacer en él la convicción de ser sacerdote cuando tiene un sueño que será una premonición del futuro:  Vio un campo de animales feroces, que al cabo de un rato se transformaban en corderitos. Vio un campo lleno de niños y muchachos, que peleaban, blasfemaban...Indignado Juanito comenzó a darles patadas y golpes a derecha e izquierda. Pero el personaje que apareció lo paró de inmediato diciéndole: ... “Juanito, no con golpes sino con la bondad y la mansedumbre puedes transformar a estos niños y jóvenes en corderitos...”.Juanito lloró, no sabiendo cómo hacer. El Personaje le dijo: “Juanito, yo te daré la guía y la maestra”... Al instante se le apareció la Virgen vestida de blanco y azul... Terminó el sueño: Juanito comprendió la misión a la cual lo destinaba Dios: dedicarse a los jóvenes, salvar a la juventud...

         La Virgen Auxiliadora fue acompañándolo en la adolescencia hasta entrar en el seminario de Chieri, hasta el sacerdocio en1.840.

         Este sueño llevará a Juan al sacrificio del estudio y también a cambiar su actitud, como señala­mos anteriormente. Algunos de sus compañeros no creían que Juan llegara a ser sacerdote, porque era muy difícil acceder  económica y geográficamente al seminario, más allá de la exigencia intelectual que se requería.

         En 1.841 el sacerdote José Cafasso le da este consejo: “Camina y observa a tu alrededor”. Don Bosco explora la miseria humana de las barriadas de Turín, hervideros de jóvenes, y formula su decisión: “Daré hasta el último aliento por los jóvenes”.

         Era el 8 de diciembre de 1.841, festividad de la Inmaculada Concepción. Don Bosco ya es sacerdote y se prepara para celebrar la Misa en la Iglesia de San Francisco de Asís, en Turín. Un bribonzuelo y andrajoso de 14 años, llamado Bartolomé Garelli estaba observando a la puerta de la sacristía. El sacristán lo invita a ayudar la santa Misa, pero el chico se excusó por no saber; acto seguido, el sacristán fue a golpearlo con la caña de encender las velas y aquel se escapó. Don Bosco, que presenció toda la escena se entristeció y dijo: “Qué has hecho; es mi amigo, llámalo”. El jovencito lleno de miedo, regresó y Don Bosco lo trató con mucho cariño, haciéndole muchas preguntas. Las respuestas fueron todas negativas: era un pobre huérfano, no tenía casa, dormía detrás de la puerta de una iglesia o bajo los pórticos de Turín, y no sabía nada de religión... Don Bosco lo invitó a rezar con él un Ave María y de la amistad que nació entre el sacerdote y Bartolomé Garelli, se cosechó la primera semilla del Oratorio, así llamado ya que la oración era su característica principal. Don Bosco lo  animó  a volver con todos sus amigos y compañeros. En este momento nació la Obra del Oratorio.

         El Oratorio crecía a velocidad de milagro. En Febrero de 1.842 ya contaba con 20 muchachos, en marzo del mismo año 30, y en marzo de1.846, cuatrocientos.

         De aquella diminuta semilla, de aquel granito de mostaza, saldría una enorme planta cuyas ramas

alcanzan hoy toda la faz de la tierra, brindando a la juventud Oratorios, Centros juveniles, Escuelas, Colegios, Talleres y Universidades... donde se forman millares de jóvenes.

1月29日

EL SILENCIO DE DIOS

 

EL SILENCIO DE DIOS

Muchas veces nos preguntamos:

¿Por qué razón Dios no contesta...?

¿Por qué razón se queda callado?

 

Cuenta una antigua Leyenda Noruega, acerca de un hombre llamado Haakon, quien cuidaba una Ermita. A ella acudía la gente a orar con mucha devoción.
En esta ermita había una cruz muy antigua. Muchos acudían ahí para pedirle a Cristo algún milagro.
Un día el ermitaño Haakon quiso pedirle un favor. Lo impulsaba un sentimiento generoso. Se arrodillo ante la cruz y dijo:

- Señor, quiero padecer por ti. Déjame ocupar tu puesto. Quiero reemplazarte en la cruz." Y se quedó fijo con la mirada puesta en la Efigie, como esperando la respuesta.

El Señor abrió sus labios y habló. Sus palabras cayeron de lo alto, susurrantes y amonestadoras:

- Siervo mío, accedo a tu deseo, pero has de ser con una condición.

- ¿Cual, Señor?, - preguntó con acento suplicante Haakon. ¿Es una condición difícil? ¡Estoy dispuesto a cumplirla con tu ayuda, Señor!

- Escucha: suceda lo que suceda y veas lo que veas, has de guardarte en silencio siempre.

- Haakon contestó: Os, lo prometo, Señor.

Y se efectuó el cambio.

Nadie advirtió el trueque. Nadie reconoció al ermitaño, colgado con los clavos en la Cruz. El Señor ocupaba el puesto de Haakon. Y éste por largo tiempo cumplió el compromiso. A nadie dijo nada.

Pero un día, llego un rico, después de haber orado, dejo allí olvidada su cartera. Haakon lo vio y calló. Tampoco dijo nada cuando un pobre, que vino dos horas después, se apropió de la cartera del rico. Ni tampoco dijo nada cuando un muchacho se postró ante él poco después para pedirle su gracia antes de emprender un largo viaje. Pero en ese momento volvió a entrar el rico en busca de la bolsa. Al no hallarla, pensó que el muchacho se la había apropiado.

El rico se volvió al joven y le dijo iracundo: ¡Dame la bolsa que me has robado!. El joven sorprendido, replicó: ¡No he robado ninguna bolsa!. ¡No mientas, devuélvemela enseguida!. ¡Le repito que no he cogido ninguna bolsa! afirmó el muchacho. El rico arremetió, furioso contra él.

Sonó entonces una voz fuerte: ¡Detente!

El rico miró hacia arriba y vio que la imagen le hablaba. Haakon, que no pudo permanecer en silencio, gritó, defendió al joven, increpó al rico por la falsa acusación. El hombre quedó anonadado, y salió de la Ermita. El joven salió también porque tenia prisa para emprender su viaje.

Cuando la Ermita quedó a solas, Cristo se dirigió a su siervo y le dijo:

- Baja de la Cruz. No sirves para ocupar mi puesto. No has sabido guardar silencio.

- Señor, - dijo Haakon - ¿Como iba a permitir esa injusticia?.

Se cambiaron los oficios. Jesús ocupó la Cruz de nuevo y el ermitaño se quedó ante la Cruz.

El Señor, siguió hablando:

- Tu no sabias que al rico le convenía perder la bolsa, pues llevaba en ella el precio de la virginidad de una joven mujer.

- El pobre, por el contrario, tenía necesidad de ese dinero e hizo bien en llevárselo; en cuanto al muchacho que iba a ser golpeado, sus heridas le hubiesen impedido realizar el viaje que para él resultaría fatal. Ahora, hace unos minutos acaba de zozobrar el barco y él ha perdido la vida.

Tú no sabias nada. Yo si. Por eso callo. Y el Señor nuevamente guardó silencio.


Muchas veces nos preguntamos: ¿Por qué razón Dios no nos contesta....? ¿Por qué razón se queda callado Dios?

Muchos de nosotros quisiéramos que El nos respondiera lo que deseamos oír pero... Dios no es así. Dios nos responde aún con el silencio.

Debemos aprender a escucharlo.

Su Divino Silencio, son palabras destinadas a convencernos de que,

 El sabe lo que está haciendo.

En su silencio nos dice con amor:

 ¡CONFIAD EN MI, QUE SE BIEN LO QUE DEBO HACER!

 

EL HOMB RE QUE SE PRESENTa

 

 

EL HOMBRE QUE SE PRESENTA

 

UN HOMBRE DE PROFUNDA FORMACIÓN JUDÍA Y GRIEGA

 

 

¿Quién es Pablo?... Podríamos calificarlo con estas palabras: Un judío perfecto y perfectamente elenizado, que, hecho cristiano, se convierte en la figura más notable de la Iglesia.

¿Un judío perfecto? Así es, y el mismo Pablo se gloría de ello: Esos mis enemigos, “¿son judíos? ¿son israelitas? ¿son descendientes de Abraham? ¡Pues, yo también! (2Co 11,22). “Hebreo e hijo de hebreos, de la tribu de Benjamín, circuncidado al octavo día de haber nacido, e intachable en cuanto a la observancia de la Ley” (Flp. 3,5-6). “Soy judío nacido en Tarso de Cilicia, pero educado en esta ciudad de Jerusalén, instruido a los pies de Gamaliel, lleno de celo por Dios” (Hch 22,3). “Viví como fariseo, conforme a la secta más estricta de nuestra religión” (Hch. 26,5). A judío no me gana nadie…

¿Ha podido Pablo decirnos más sobre su condición judía?

Sin embargo, Pablo nació lejos de Palestina. Su padre, o más probablemente su abuelo, emigró a Tarso de Cilicia, enclavada en el Asia Menor, que era Provincia Romana.

Aquí nació Pablo, judío tan judío, y venía al mundo con ciudadanía romana en un país dominado completamente por la cultura griega. Esa ciudadanía romana y esa cultura griega le resultarían a Pablo providenciales.

Tarso era una ciudad importante, próspera, muy culta. Entre calles cerradas por esbeltas columnas, pululaban los filósofos que repartían baratamente sus doctrinas. Contaba con gimnasios, teatros, academias, templos a los dioses de las tribus indígenas y a las divinidades del Olimpo.

Judío ante todo, y con estricta formación judía, Pablo aprende desde pequeñito a recitar cada mañana el Shemá: Escucha, Israel: Yahvé es nuestro Dios, el único Yahvé. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas (Dt 6,4)

Niño precoz, desde los cinco años, sentado a los pies del rabino en la escuela que tiene establecida la sinagoga, aprende a leer el hebreo con la Biblia.

En estos años primeros, toda la enseñanza se reduce a escuchar las historias de Israel, las gestas de su pueblo, las hazañas de sus héroes.
Va a esa escuela cada día por las calles bajo la guía del “pedagogo”, un criado que lo lleva de la mano y lo deja metido en la clase hasta que vuelva a recogerlo.

A los diez años, entra en una nueva etapa de formación. Ahora ya no son preciosamente las historias bíblicas lo que ha de aprender y recordar, sino que entra a saber la tradición oral de la Ley, con los innumerables preceptos que los escribas y rabinos habían entretejido entorno a la Ley propiamente de Dios:
-¡No hagas esto! ¡No hagas aquello! ¡Observa el sábado así! ¡Estos son los animales impuros que no puedes comer!”...

Esta enseñanza no era nada nueva para Pablo, el cual aprendía en las clases de muchacho lo que había visto practicar desde siempre en su familia intachable. Aprende la Biblia hebrea y también la traducción griega de los Setenta, que llegará a sabérsela y citarla prácticamente de memoria.

Junto a la cultura judía, Pablo aprende el griego en el trato con la gente, lengua que después va a dominar a perfección. En ese trato con los demás se va infiltrando dentro del muchacho tan despierto lo mucho bueno que atesora la cultura griega. Oye al azar a maestros griegos que repiten dichos de los antiguos filósofos. Sabe cómo se desarrollan las carreras y competencias del circo.
Se entera de los misterios que practican las otras religiones. No se contamina con nada inmoral, pero se le quedan grabadas en la mente mil maneras de formas sociales dignas de respeto e imitación.

A la par de esta formación religiosa y humana, Pablo se ejercita en un oficio o profesión.
Los rabinos más famosos se gloriaban de ejercer a la vez la profesión de Maestros de Israel junto con el oficio de un trabajo manual. Como aquel Doctor de la Ley que llevaba de adorno, colgado de una oreja, un pequeño martillo que acreditaba su labor de carpintero…

Todos los judíos conocían bien algunos principios clásicos. Como éste: “Es hermoso el estudio de la Thorá, acompañado de una ocupación profana”. Y este otro más severo: “Quien no enseña a su hijo un oficio, le enseña a ser ladrón”.

Irrenunciable en toda familia judía, el trabajo era una cosa sagrada, y Pablo aprendió lo que era probablemente el oficio de su padre, con taller propio: tejedor de lonas para tiendas de campaña y piezas duras para vestir, destinadas sobre todo a la gente campesina. Los numerosos rebaños de cabras, que pastaban más allá de las montañas del Tauro, proporcionaban con su pelo rígido material abundante para aquella industria.

A los quince años se ha de meter Pablo en el estudio de la Biblia con una doctrina ya superior. Y es ahora cuando su padre ─que por lo visto era un judío, si no rico, al menos bien acomodado─, le propone al muchacho ir a Jerusalén, donde están las escuelas superiores y más acreditadas del judaísmo. Podemos imaginarnos la ilusión enorme de Pablo al encontrarse en la Ciudad Santa, en la que escoge la escuela del respetadísimo rabbí Gamaliel, nieto del famoso Hillel, que formó la escuela más prestigiosa, más moderada y más seguida del pueblo.

Las clases se desarrollaban en casa del Rabino, o más bien en la explanada del Templo.
Sentado el maestro en un pedestal y recostado en la columna, tenía a sus pies sentados en el suelo a los alumnos que escuchaban atentos, proponían, discutían y sacaban sus propias conclusiones. Pablo va a resultar un alumno aplicadísimo y un maestro consumado. La Biblia la va a dominar al dedillo y la va a saber aplicar magníficamente en todas sus enseñanzas.

¿Cuántos años siguió Pablo en Jerusalén como discípulo de Gamaliel? No lo sabemos. Pablo fue a Jerusalén algo antes del año 20, y estaría allí unos cinco años. Para cuando Jesús inició su predicación el año 28, Pablo ya había regresado a Tarso; por eso, es difícil que Pablo conociera de vista a Jesús. Pablo volvió después a la Ciudad Santa como maestro de la Ley, en la cual empezaba a destacar de manera notable. De hecho, vamos a encontrar a Pablo en Jerusalén, de manera cierta, el año 34, cuando la muerte de Esteban.

Aquí nos quedamos hoy: con un Pablo judío de la diáspora, muy formado en la lengua y cultura griegas, pero, sobre todo, sobresaliente en la cultura hebrea. Hubiese sido un gran Maestro de Israel, de no haber venido después una intervención de Dios tan fuera de serie...

Pablo era un judío excepcional, pero abierto a todos los horizontes del mundo.

En adelante, vamos a seguir paso a paso las andanzas de este coloso, desde su conversión a Cristo hasta que veamos rodar su cabeza por tierra en las afueras de Roma.


1月27日

EL APÓSTOL PABLO

 

 

 EL APÓSTOL PABLO

¿Quién fue san Pablo?

El perseguidor más furibundo de Cristo y sus seguidores

que luego se convirtió en el evangelizador más ardiente

y una de las figuras más grandes de su Iglesia

Disfrutar, querid@s lector@s, del regalo que el Papa nos ha hecho con la proclamación del Año Jubilar de San Pablo por el Bimilenario de su nacimiento!...

Este Año es una gracia especial para toda la Iglesia. Se celebrarán Congresos, Asambleas de Estudios, Convenciones de Apostolado, Peregrinaciones devotas y Actos de Culto solemnes…

Nosotros, desde nuestras casas, desde nuestros puestos de trabajo e iglesias particulares, estaremos de corazón en todas esas celebraciones.

Aunque queremos hacer también algo más.
Como simples cristianos de a pie, nuestra participación en el Año de Pablo será sencilla, pero eficaz.

·  Queremos conocer mejor la figura y la persona de Pablo.

·  Queremos imbuirnos de la sabiduría cristiana de sus cartas inmortales.

·  Queremos acrecentar nuestro amor a Jesucristo bajo la guía del hombre más apasionado que ha tenido el Señor.

Y todo esto lo vamos a hacer y a conseguir desarrollando un programa sobre la Vida, las Cartas y los ejemplos del Apóstol.

Un programa eminentemente popular.
Que lo podamos entender todos.
Que se grave en nuestras mentes.
Que anide en nuestros corazones, por el amor que nos transmitirá a Nuestro Señor Jesucristo y por lo que nos va a estimular en la praxis de la vida cristiana.

Será Pablo quien nos seguirá evangelizando con sus propias palabras, con el acento inconfundible de su voz, con la energía de su carácter y con el fuego que pone al hablar de la Persona y de las cosas del Señor Jesucristo.

¿Quién fue San Pablo?, nos empezamos preguntando hoy.

Pablo fue un apóstol que no conoció de vista a Jesús; pero lo vio Resucitado cuando el Señor se le apareció ante las puertas de Damasco. Y Saulo, Pablo, que era el perseguidor más furibundo del Crucificado y de sus seguidores, se convirtió en su amante más apasionado, en su evangelizador más ardiente, en la figura más grande y emblemática de su Iglesia.

¿Y qué decir de Pablo?... Lo iremos viendo a lo largo de nuestro proyecto.

Los Hechos de los Apóstoles, uno de los libros más bellos de toda la Biblia, nos recordarán escenas y aventuras interesantes por demás.

Sus Cartas, lo más rico en doctrina que la misma Biblia encierra sobre Jesucristo y su misterio, nos irán descubriendo horizontes cada vez más vastos sobre la Persona de nuestro divino Salvador.

Y los ejemplos de su vida admirable nos estimularán a llevar una conducta cristiana generosa e intachable.

La figura de Pablo se nos presenta, ante todo, como la del gran amante de Jesucristo, y empieza con esta confesión: El amor de Cristo me urge, me apremia, me empuja, no me deja parar (2Co 5,14)

Por eso, sigue confesando Pablo, considero todas las cosas como una pérdida, comparadas con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús mi Señor; y las tengo todas por pura basura a cambio de ganar a Cristo(Flp 3,8)

Siente de tal manera a Cristo dentro de sí, que dice frases tan atrevidas como ésta: Vivo yo, pero es que ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí (Co 2,20)

Y continúa diciendo lo que a nosotros nos parece el último disparate, lo que nunca diríamos nosotros: que tiene ganas enormes de morir. ¿Qué me interesa seguir en el mundo? ¡Venga la muerte cuanto antes!... Porque “ vivir es Cristo, y deseo ardientemente morir y estar con Cristo, que para mí me resultaría una enorme ganancia” (Flp 1,21)

Tanto amaba a Jesús, que no detiene su lengua ni su pluma al lanzar la maldición más trágica, aunque también la más simpática y más bella, cuando dice: “El que no ame a nuestro Señor Jesucristo, que sea maldito” (1Co 16,22)

Y exclama en un arrebato sublime: ¿Quién nos separará del amor de Cristo? Ni la tribulación, ni la angustia, ni la persecución, ni el hambre, ni la desnudez, ni los peligros, ni la espada… ¡Nada! Ni la muerte, ni la vida, ni criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios que tenemos en Cristo Jesús, Señor nuestro (Ro 8,35-39)

Ese Pablo, que así vivía de Cristo y para Cristo, fue un hombre místico que había sido arrebatado por Dios en visión a lo más alto del Cielo, y confesaba: Vi tales cosas y escuché palabras tan inefables, que al hombre le resultan imposible el referir (2Co 12,4-5)

Con una espiritualidad semejante, parece que Pablo fuera un hombre sólo para el Cielo, un ser extraterrestre. Pero, no; Pablo era muy humano, se mostraba todo un caballero, y quería que los cristianos fueran tal como los describe él mismo: Hermanos, tengan en mucha estima todo lo que hallen de verdadero, de justo, de santo, de amable, de elogiable; toda virtud y todo lo que merece alabanza. Practiquen todo lo que aprendieron de mí, lo que recibieron de mí, lo que oyeron de mí, lo que vieron en mí (Flp 4,8-9)

Se considera a sí mismo una verdadera estampa del Señor, hasta atreverse a decir: Imítenme a mí, como yo imito a Jesucristo (1Co 11,1)Los heroísmos de su vida podrían hacernos estremecer: viajes cansadísimos, naufragios, asaltos de ladrones, muchas noches sin dormir, azotes sin cuento, cárceles tenebrosas, trabajos agotadores, fatigas continuas, muchos días sin comer, con frío y desnudez, o con calores inaguantables, sin contar sus enfermedades tan penosas (2Co 11,23-27)

Pero Pablo lo miraba todo en su desenlace final, merecedor de una gloria inmarcesible e interminable: Estas tribulaciones, momentáneas y ligeras, nos producen con exceso incalculable un eterno caudal de gloria. Por eso no ponemos nuestra mirada en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; pues las que se ven son pasajeras, pero las que no se ven son eternas (2Co 4,17-18)

Así nos puede decir a todos: ¡Animo! Observar a los corredores del circo y a los atletas de las Olimpíadas: “Los atletas se abstienen de todo. Y ellos, al fin y al cabo, para ganar una corona de laurel que se marchita; en tanto que nuestra corona será inmarcesible” (1Co 9,25)

Entre el amor a Jesucristo, sus ansias por la vida eterna, y el hambre que siente por la salvación de todos sus hermanos, judíos y gentiles, hacen del Apóstol Pablo una figura excepcional, la más admirada y quizá también la más querida en la Iglesia.

Este es el Pablo en el que vamos a meditar. ¡Vale la pena conocerlo,vivirlo!...


PABLO DE TARSO

 

 

PABLO DE TASO

 

PRESENTACIÓN

 

Os anunciamos la aparición en nuestro Blog

de una serie de artículos para dar a conocer la vida del Apóstol

 y exponer de forma sencilla la doctrina cristiana de sus cartas inmortales,

y ayudar así a entender de principio a fin

el pensamiento paulino

 

El Papa Benedicto XVI nos sorprendió gratamente a todos cuando estableció el Año del Apóstol San Pablo, comprendido entre las fechas 28 de Junio del 2008 al 29 de Junio del año 2009. Valía la pena conmemorar el Bimilenario del nacimiento de Pablo, el hombre más providencial que Dios regaló a la Iglesia naciente.

El Papa pedía “estudios y publicaciones especiales acerca de los textos paulinos, con vistas a dar a conocer cada vez mejor la inmensa riqueza de la enseñanza que contienen, auténtico patrimonio de la humanidad redimida por Cristo”.

De estas palabras del Papa surgió la idea del modesto trabajo que ahora emprendemos en nuestro Blog: un sencillo ramillete de artículos que semanalmente irán apareciendo en nuestro “espacio”. 

Con ello pretendemos dar a conocer la vida del Apóstol y exponer en plan popular y sencillo la doctrina cristiana de sus cartas inmortales, las catorce clásicas, incluida la de los Hebreos, la cual contiene claramente de principio a fin el pensamiento paulino.

El plan es que todo se reduzca a exposiciones doctrinales, bien fundadas en la exégesis, eso sí, pero sencillas, de modo que los lectores - dos veces por semana, 105 charlas- saquen por sí mismos las enseñanzas que Pablo nos transmite a todos.
Aspiramos que con los Hechos y las Epístolas siga evangelizando el mismo Pablo, iluminando las mentes con la verdad y encendiendo los corazones en el amor de Cristo.

 

 

1月25日

LA BÚSQUEDA

 

 

 

La presente poesía ha sido enviada por la Sra. Susana Inés.

Como mostraba un cierto interes de verla publicada

es un honor poder acceder a sus deseos.

En sucesivos lunes aparecerán algunas más

 esperando que los lectores obtengan

beneficio espiritual con su lectura

 

 

LA BÚSQUEDA

 

 El alma busca a Dios en la infinita

vastedad del cosmo y le ve.

Dios desborda los ámbitos y habita

en el simple mortal por sólo fe.

 

Doquier que se le llama, nos responde

sin límite de tiempo ni lugar.

Dios es de siempre, sin porque ni dónde...

Apocalipsis, génesis al par.

 

Un día le busqué en errada senda;

libro, ciencia y altar...No estaba allí.

Él mismo me quitó la torpe venda

pues antes de nacer ya estaba en mí.

 

Ciega de mí que le indagara en vano

siempre en oscuridad y Él en luz iba...

Torpe de mí que no sentí Su mano

ni Su trono busqué mirando arriba.

 

Nunca le hallé del mundo en el desierto

aunque Él me acompañara por doquier.

En ese tiempo le pensaba muerto

y muerto...¿cómo me iba a responder?

 

Mas, ya le tengo aquí, dentro del pecho.

Su imagen sin la cruz, Dios en acción...

Y ved el Cristo vivo lo que ha echo:

¡Con la suya me fue resurrección!

 

                                  Carmen Cordero

 

  

1月24日

VOCACIÓN DE LOS PRIMEROS DISCÍPULOS

 

 

DOMINGO III TIEMPO ORDINARIO

 

VOCACIÓN DE LOS PRIMEROS DISCÍPULOS

 

Conversión de san Pablo

Cristo se nos presenta cuando menos lo esperamos

Él nos ve y nos llama

 

(Marcos 1, 14-20)

 

 

Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: Decía: -El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertios y creed en la Buena Nueva. Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres. Al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca arreglando las redes; y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él.

Reflexión

En este pasaje podemos comprobar cómo Jesús pasa a nuestro lado y nos llama. Cristo se presenta a nosotros en las actividades diarias, cuando menos lo esperamos, ya sea en la oficina, ya sea en las labores de casa. Él nos ve y nos llama.

El seguimiento de este llamado requiere dejar las cosas de lado y seguirle a Él totalmente. Esto no significa que haya que dejar de trabajar en ese momento o salir del trabajo para estar con Él (aunque si fuera posible sería maravilloso, como quien atiende a su mejor amigo recibiéndole en casa y no sólo llamando por teléfono). Jesús nos llama sin importarle lo que somos o cómo somos. No le importa si somos un banquero, un albañil, un ama de casa, un pecador o un santo. Eso sí, una vez que le hemos respondido se nos pide dejarlo todo y seguirlo. Escogió a pescadores y a publicanos. Y no fueran los más inteligentes o capaces de su tiempo. Dios escoge a quien quiere. No hay motivos para tener miedo a fallarle, a no ser del todo fieles a Cristo en nuestro trabajo. Los apóstoles también le dejaron pero, sin embargo, tuvieron el valor de levantarse.


Es verdad que en nuestras vidas hemos abandonado a Cristo muchas veces, pero eso a Jesús no le importa. Él nos llama a predicar el evangelio como volvió a llamar a los apóstoles y como un día llamó a san Pablo, cuya conversión celebramos hoy. San Pablo persiguió a los apóstoles y quería borrar el nombre de Jesús de Nazareth de la faz de Israel. Pero Jesús resucitado le convierte de un perseguidor a un precursor de la Buena Nueva y en un apóstol apasionado de este Cristo a quien perseguía. Jesús nos manda a predicar el Evangelio y es el primero que nos da ejemplo convirtiendo al más “temido” de todos los judíos.

La conversión infundió en Saulo una fe que lo hace ser misionero incansable; enciende en su alma un ardor de caridad que le obliga a transmitir a los demás la verdad que ha encontrado; le da la fuerza para ser tanto de palabra como de obra un ferviente testimonio del evangelio. Ahora bien, ¿qué nos diferencia a nosotros de san Pablo? Tenemos la misma fe, la misma caridad, la misma doctrina, el mismo Dios... Pero nos falta su amor apasionado a Cristo, que le llevó a considerar todo basura y estiércol comparado con Cristo.

Hoy es un día de conversión. No esperemos más, convirtámonos en esos apóstoles resucitados y pidamos esa fe y ese amor que convirtió a san Pablo para que nos convierta también a nosotros en luz y fuego en medio de la oscuridad del mundo.




¿QUÉ ES MARÍA? AMOR

 

¿QUÉ ES MARÍA?

A M O R

El amor de mi madre celestial llena, totalmente, mi corazón

Dios es amor. María Santísima es también amor. Podríamos decir que María es el lado misericordioso y tierno del amor de Dios. “ Tú sola, Virgen María, le curas a Dios de todas las heridas que le hacemos los hombres. Por ti sola valió la pena la redención, aunque, afortunadamente, hay otras y otros que se han tomado en serio la redención “.

Este amor tuyo que, por un lado, sube hasta Dios y, por lo tanto, tiene toda la gratitud de una creatura, toda la profundidad de una madre, toda la pureza de una virgen; por otro lado, se dirige a nosotros, hacia la tierra, hacia tus hijos. Cómo me impresionó -y aparte al principio no lo creí- leer aquellas palabras de San Alfonso María de Ligorio: "Si juntáramos el amor de todos los hijos a sus madres, el de todas las madres a sus hijos, el de todas las mujeres a sus maridos, el de los santos y los ángeles a sus protegidos: todo ese amor no igualaría al amor que María tiene a una sola de nuestras almas". Primero, no lo creí porque era demasiado grande para ser cierto. Hoy, lo creo, y posiblemente estas palabras de San Alfonso se quedaron cortas.

Yo me pregunto: si uno de veras cree en este amor que le tiene María Santísima como madre ¿podrá sentirse desgraciado? ¿Podrá sentirse desesperado? ¿Podrá vivir una vida sin alegría, sin fuerza, sin motivación? ¿Podrá alguna vez, en su apostolado, llegar a decir "no puedo, me doy"? ¿Podrá algún día decir : "renuncio al sacerdocio y lo dejo"? Si Cristo, por nosotros, dio su sangre, su vida, ¿qué no dará la Santísima Virgen por salvarnos? Ella ha muerto crucificada, espiritualmente, por nosotros. A Cristo le atravesaron manos y pies por nosotros; a ella una espada le atravesó el alma, por nosotros. Si Él dijo: "He ahí a tus hijos" ¿cómo obedece la Santísima Virgen a Dios? Entonces, cuánto nos tiene que amar. Y si somos los predilectos de su hijo: "vosotros sois mis amigos", somos también los predilectos de Ella.

El amor de María llena nuestro corazón, debe llenarlo. El amor de una esposa no es el único que puede llenar el corazón de un hombre como yo. El amor de María Santísima es muchísimo más fuerte, rico, tierno, confortante, que el de todas las esposas de la tierra. El amor de mi madre celestial llena, totalmente, mi corazón. Una mirada, una sonrisa de María Santísima, me ofrecen más que todo lo que pueden darme todas la mujeres de la tierra juntas.

¿Cuál debe ser mi respuesta a tan grande y tierno amor?

Con Juan Pablo II debemos decir cada uno de nosotros, también, "totus tuus": todo tuyo y para siempre. Aquella expresión que el Papa nos decía: "Luchando como María y muy juntos a María", que le repitan siempre: "totus tuus".

Sin pedírselo, Satanás me sigue a todas partes: a la calle, a mi cuarto, de vacaciones, de fin de semana, a mi apostolado, y su presencia es maléfica. ¿Por qué no llevarme a todas partes a la Santísima Virgen? En el pensamiento, en el corazón, y también, en una imagen, en un cuadro: su presencia es benéfica. Yo tengo en mi despacho y en mi cuarto una imagen de la Santísima Virgen. Con mucha frecuencia la miro, con mucha frecuencia le hablo y, también, la escucho. Siento su presencia y su amor a través de esa imagen.

 

1月23日

CUANDO EL ODIO QUISO MATAR AL AMOR

 

 

 

 

 CUANDO EL ODIO QUISO MATAR A AMOR

En los pequeños detalles

es donde se libra la batalla del odio contra el amor

 

Escuché una vez este relato:

 Cuentan que en la historia del mundo hubo un día terrible en el que el Odio, que es el rey de los malos sentimientos, los defectos y las malas virtudes, convocó a una reunión urgente con todos los sentimientos más oscuros del mundo y los deseos más perversos del corazón humano. Estos llegaron a la reunión con curiosidad de saber cuál era el propósito. Cuando estuvieron todos habló el Odio y dijo: "Os he reunido aquí a todos porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien". Los asistentes no se extrañaron mucho pues era el Odio que estaba hablando y él siempre quiere matar a alguien, sin embargo, todos se preguntaban entre sí quién sería tan difícil de matar para que el Odio los necesitara a todos. "Quiero que matéis al Amor", dijo. Muchos sonrieron malévolamente pues más de uno quería destruirlo.

El primer voluntario fue el Mal Carácter, quien dijo: "Yo iré, y les aseguro que en un año el Amor habrá muerto; provocaré tal discordia y rabia que no lo soportará".

Al cabo de un año se reunieron otra vez y al escuchar el informe del Mal Carácter quedaron decepcionados. "Lo siento, lo intenté todo pero cada vez que yo sembraba una discordia, el Amor la superaba y salía adelante".

Fue entonces cuando, muy diligente, se ofreció la Ambición que haciendo alarde de su poder dijo: "En vista de que el Mal Carácter fracasó, iré yo. Desviaré la atención del Amor hacia el deseo por la riqueza y por el poder. Eso nunca lo
ignorará". Y empezó la Ambición el ataque hacia su víctima quien efectivamente cayó herida y la adoró en sus ídolos, que son una tentación
constante, y una causa frecuente del alejamiento del amor verdadero. Muchos ídolos se levantan muy bien construidos y refinados que se presentan bajo capa de “progreso” o que proporcionan más material bienestar, más placer, más comodidad...: su dios es el vientre, y su gloria la propia vergüenza, pues ponen su corazón en las cosas terrenas, como dice San Pablo en su Carta a los Filipenses, y es aplicable a la idolatría moderna, a la que se ven tentados tantos, olvidando el tesoro auténtico, la riqueza del amor. Pero, después de luchar por salir adelante, el Amor renunció a todo deseo desbordado de poder y triunfó de nuevo.

Furioso el Odio por el fracaso de la Ambición envió a los Celos, quienes burlones y perversos inventaban toda clase de artimañas y situaciones para despistar el amor y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas. Pero el Amor confundido lloró y pensó que no quería morir, y con valentía y fortaleza se impuso sobre ellos, y los venció.

Año tras año, el Odio siguió en su lucha enviando a sus más hirientes compañeros, envió a la Frialdad, al Egoísmo, la Indiferencia, la
Pobreza, la Enfermedad y a muchos otros que fracasaron siempre, porque cuando el Amor se sentía desfallecer tomaba de nuevo fuerza y todo lo superaba. Cuando venían las Desgracias parecía sucumbir, pues como decía Claudio de Colombiere los golpes imprevistos no permiten muchas veces que uno se aproveche de ellos, a causa del abatimiento y turbación que levantan en el alma; mas con un poquito de paciencia, se ve como Dios dispone a recibir gracias muy grandes precisamente por aquel medio. Sin tales percances tal vez no habría sido el amor del todo malo,
pero tampoco del todo bueno.

El Odio, convencido de que el Amor era invencible, les dijo a los demás: "No podemos hacer nada más... El Amor ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no lo logramos”.

De pronto, de un rincón del salón se levantó alguien poco reconocido, que vestía todo de negro y con un sombrero gigante que caía sobre su rostro y no lo dejaba ver, su aspecto era fúnebre como el de la muerte. "Yo mataré el Amor”, dijo con seguridad. Todos se preguntaron quién era ese que pretendía hacer solo, lo que ninguno había podido. El Odio dijo: "Ve y hazlo".

Tan sólo había pasado algún tiempo cuando el Odio volvió a llamar a todos los malos sentimientos para comunicarles después que, de mucho esperar, por fin el Amor había muerto. Todos estaban felices, pero sorprendidos. Entonces el sentimiento del sombrero negro habló: "Ahí os entrego el Amor totalmente muerto y destrozado", y sin decir más ya se iba. "Espera", dijo el Odio, "en tan poco tiempo lo eliminaste por completo, lo desesperaste y no hizo el menor esfuerzo para vivir. ¿Quién eres?"

El sentimiento levantó por primera vez su horrible rostro y dijo: "soy La Rutina."

La rutina es ausencia de amor, monotonía, y “la monotonía es falta de energía” (dice la cantante Laura Pausini), significa que está ya muerto el amor. El amor es un fuego al que hay que echar cada día cosas nuevas: "Los pequeños actos de cortesía endulzan la vida, los grandes la ennoblecen" (Karina Valenzuela). En la batalla del amor frente al odio, hay que cuidar las cosas pequeñas que son –en frase de la Escritura- las que si faltan dejan paso a las pequeñas raposas que destrozan el campo de ese amor. La dejadez, el abandono de los detalles, produce el desmoronarse de todo el amor: “Será que la rutina ha sido más fuerte” (canta el grupo “Ella baila sola”).

En los pequeños detalles es donde se libra la batalla del odio contra el amor: el amor alienta, el odio abate; y tomo de Mauricio Fornos algunos de los campos en los que se libra esta batalla: el amor sonríe, el odio gruñe; el amor atrae, el odio rechaza; el amor confía, el odio sospecha; el amor enternece, el odio enardece; el amor canta, el odio espanta; el amor tranquiliza, el odio altera; el amor guarda silencio, el odio vocifera; el amor edifica, el odio destruye; el amor siembra, el odio arranca; el amor espera, el odio desespera; el amor consuela, el odio exaspera; el amor suaviza, el odio irrita; el amor aclara, el odio confunde; el amor perdona, el odio intriga; el amor vivifica, el odio mata; el amor es dulce; el odio es amargo; el amor es pacífico; el odio es explosivo; el amor es veraz, el odio es mentiroso; el amor es luminoso, el odio es tenebroso; el amor es humilde, el odio es altanero; el amor es sumiso, el odio es jactancioso; el amor es manso, el odio es belicoso; el amor es espiritual, el odio es carnal. El amor es sublime, el odio es triste.

 

 

1月21日

JAMAS ME HE DECIDIDO A NADA...

 

JAMÁS ME HE DECIDIDO A NADA...

En la vida, si no pasamos a la acción,

todo quedará en el terreno de los sueños

 

Por la vereda de musgo caminaban el vasallo, el paje y un hombre joven de físico vigoroso, pero de voz cansada, casi imperceptible. Al andar, el hombre iba lamentándose:
- De pequeño quise ser el mejor constructor del Imperio. Y ahora...

Los rayos del sol se abrían paso entre los frondosos alcornoques que franqueaban la espaciosa vereda, y una ventisca fresca agitaba la vestimenta de los tres caminantes.
- Cuando cumplí la mayoría de edad -prosiguió el hombre-, soñé con irme a la conquista de Reinos nuevos. Pero, ahora...

El hombre no dejaba de lamentarse. El paje y el vasallo, limitándose a parar oído, se conmiseraban internamente con él, pues de verdad que sus palabras y su semblante daban pena.
- Hace un par de años intenté casarme y formar una familia numerosa. Y ahora...

Entonces el vasallo pensó dentro de sí: “¡Pobre hombre! Ha querido hacer tantas cosas y no ha podido realizar ninguna. Quizá le faltaron los medios, o alguien que le apoyara. Se ve que el pobre sufre mucho.”

Antes de alcanzar el último tramo de vereda, para luego iniciar el ascenso al monte, el hombre suspiró:
- Y ahora siento que debo acompañarles hasta el pueblo de la cima como prometí, pero...

Interrumpió el vasallo:
- Pero, no puedes ¿verdad? Quisieras, pero algo te lo impide, como te impidió ser constructor, caballero y papá...

Y como el hombre guardara silencio, el paje añadió:
- ¿Podemos ayudarte en algo?

El hombre, frotándose las manos, respondió:
- Sí. ¿Pueden decirme qué se necesita para decidirse a hacer algo en la vida?- y después de hacer una pausa concluyó- ¿Saben? Jamás me he decidido a nada...

En la vida, si no pasamos a la acción, todo quedará en el terreno de los sueños. ¡Cuántas veces vemos nuestros deseos truncados, por el simple hecho de no decidirnos a realizarlos a tiempo! Pidamos ayuda en la oración para que Dios nos de la fuerza de decidir el mejor camino, de cumplir Su voluntad.



1月20日

EL ATARDECER DE LA VIDA



EL ATARDECER DE LA VIDA

 

La vida es un instante que pasa y no vuelve.

Comienza con un fresco amanecer;

y como un atardecer sereno se nos va

 

El sol se despedía del Imperio Tré.

 El vasallo caminaba junto a la anciana del molino amarillo.

 Iban conversando sobre la vida.
- ¿Qué cosa es lo que más te gusta de la vida, anciana?

La viejecilla del molino amarillo se entretenía en lanzar los ojos hacia el ocaso.
- Los atardeceres –respondió.

El vasallo preguntó, confundido:
- ¿No te gustan más los amaneceres?

Mira que no he visto cosa más hermosa que el nacimiento del sol allá,

detrás de las verdes colinas de Tré.
Y reafirmándose, exclamó:
- ¿Sabes? Yo prefiero los amaneceres.

La anciana dejó sobre el piso la canastilla de espigas que sus arrugadas manos llevaban.

 Dirigiéndose hacia el vasallo, con tono de voz dulce y conciliador, dijo:
- Los amaneceres son bellos, sí.

 Pero las puestas de sol me dicen más.

 Son momentos en los que me gusta reflexionar y pensar mucho.

 Son momentos que me dicen cosas de mí misma.
- ¿Cosas? ¿De ti misma...? – inquirió el vasallo.

 No sabía a qué se refería la viejecilla con aquella frase.

Antes de cerrar la puerta del molino amarillo, la anciana añadió:
- Claro. La vida es como un amanecer para los jóvenes como tú.

Para los ancianos, como yo, es un bello atardecer.

 Lo que al inicio es precioso, al final llega a ser plenamente hermoso.

 Por eso prefiero los atardeceres... - ¡mira!

La anciana apuntó con su mano hacia el horizonte.

El sol se ocultó y un cálido color rosado se extendió por todo el cielo del Imperio Tré.

El vasallo guardó silencio.

 Quedó absorto ante tanta belleza.

La vida es un instante que pasa y no vuelve.

 Comienza con un fresco amanecer;

y como un atardecer sereno se nos va.

De nosotros depende que el sol de nuestra vida,

cuando se despida del cielo llamado “historia”,

coloreé con hermosos colores su despedida.

 Colores que sean los recuerdos bonitos

que guarden de nosotros las personas que vivieron a nuestro lado.

 

 

1月19日

¿REALMENTE CREES QUE TE PUEDA SALVAR?

 

 

¿REALMENTE CREES QUE TE PUEDA SALVAR?

 

Suelta tus seguridades.

No tengas miedo de Dios...

¡Confía en Él!

 

Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar el Aconcagua inició su travesía después de años de preparación, pero quería la gloria para él solo, por lo tanto subió sin compañeros.

Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo hasta llegar a la cima. La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada.

Todo era negro, cero visibilidad, no había luna y los estrellas estaban cubiertas por las nubes. Subiendo por un acantilado, a solo 100 metros de la cima, se resbaló y se desplomó por los aires... caía o una velocidad vertiginosa, sólo podía ver veloces manchas más oscuras que pesaban en la misma oscuridad y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad.

Seguía cayendo... y en esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos sus gratos y no tan gratos momentos de la vida.

Él pensaba que iba a morir, sin embargo, de repente sintió un tirón muy fuerte que casi lo parte en dos... Sí, como todo alpinista experimentado, había clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que lo amarraba de Ia cintura. En esos momentos de quietud, suspendido por los aires, no le quedó más que gritar:

“AYUDAME DIOS MIO.”

De repente una voz grave y profunda de los cielos le contestó:

“¿QUE QUIERES QUE HAGA?”

“Sálvame Dios mío”

"¿REALMENTE CREES QUE TE PUEDA SALVAR?"

“Por supuesto Señor”

"ENTONCES CORTA LA CUERDA QUE TE SOSTIENE...”

Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre se aferró mas a la cuerda y reflexionó ...

Cuenta el equipo de rescate que el otro día encontraron al alpinista congelado, muerto, agarrado con fuerza, con las manos a una cuerda ... A DOS METROS DEL SUELO ...

... ¿Y tú? ... ¿Qué tan confiado o aferrado estás de tu cuerda?

... ¿Por qué no la sueltas?




1月18日

ORACIÓN DE LOS CINCO DEDOS

 

LA ORACIÓN DE LOS CINCO DEDOS

Podríamos rezar todos por cada uno

 

1. El dedo pulgar es el que está más cerca de tí.

 Así que comienza orando por aquéllos que están más unidos a tí.

Son los más fáciles de recordar.

Orar por los que amamos es "una dulce tarea."


2. El próximo dedo es el índice:

 Ora por los que enseñan, instruyen y curan.

Ellos necesitan apoyo y sabiduría al conducir a otros por la dirección correcta.

 Manténlos en tus oraciones.


3. El siguiente dedo es el más alto.

Nos recuerda a nuestros líderes, a los gobernantes, a quienes tienen autoridad.

 Ellos necesitan la dirección divina.


4. El próximo dedo es el del anillo.

 Sorprendentemente, éste es nuestro dedo más débil.

 El nos recuerda orar por los débiles, enfermos o atormentados por problemas.

 Ellos necesitan tus oraciones.

5. Y finalmente tenemos nuestro dedo pequeño, el más pequeño de todos.

 El meñique debería recordarte orar por tí mismo.

 Cuando hayas terminado de orar por los primeros cuatro grupos,

 tus propias necesidades aparecerán en una perspectiva correcta

y estarás preparado para orar por tí mismo de una manera más efectiva.

 

1月17日

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO (Jn. 1, 35-42)

 

 

DOMINGO 18 DE ENERO DEL 2009

 

Lectura del Santo Evangelio según Juan

(Jn. 1, 35-42)

 

En aquel tiempo estaba Juan con dos de sus discípulos

y fijándose en Jesús que pasaba, dijo:

     Este es el Cordero de Dios.

Los dos discípulos oyeron sus pabras y siguieron a Jesús.

Jesús se volvió y al ver que lo seguían les preguntó:

-¿Qué buscáis?

Ellos le contestaron:

Rabí (que significa maestro), ¿dónde vives?

Él les dijo:

-Venid y lo veréis.

Ences fueron, vieron dónde vivía, y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde.

Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús;

Encontró primero a su hermano Simón y le dijo:

-Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).

Y lo llevó a Jesús, Jesús se le quedó mirando y le dijo:

-Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).

 

HASTA DAR EN EL CLAVO

 

-MEDITACIÓN-

El Bautista era una persona honrada de pies a cabeza

 y no se sentía propietario de sus discípulos,

ni los retenía para consolidar su prestigio.

 Era consciente de ser camino y no meta final.

 Orientó bien a Andrés y a su compañero porque los conocía fondo.

 Sabía que eran unas personas serenamente inconformistas

que buscaban un no sé qué,

 unos horizontes distintos para la existencia humana.

Eran de espíritu abierto.

Usted ya sabe que el espíritu es como el paracaídas:

si no está abierto no funciona.

Al pasar Jesús, Juan les dijo:

 “Este es el tipo de persona que le gusta a Dios

mucho más que los corderos sacrificados en el templo”.

Ellos lo saludaron y, desde el principio les impactó.

 Era alguien interesante

que no daba la paliza con peroratas sobre la fonética del cine mudo

o sobre urbanismo nómada.

 El rabí no echaba rollos macabeos;

hablaba de la vida y su sentido.

 Por su parte, Jesús los acogió con gusto y hasta se le veía contento.

 Estuvieron con él todo el día y lo pasaron chévere escuchándole.

 Resultó que, como no sabían que era imposible,

 encontraron a Dios.

 Para ellos la cosa estaba más clara que la sopa en un asilo

y fue el empezóse del acabose

Igual que ocurre hoy,

entonces había más problemólogos que solucionólogos.

El Maestro pertenecía a lo segundos.

 Les ocurrió con Jesús lo mismo que con el agua salada;

 cuanto más bebes más sed tienes.

 A él, cuanto más lo conoces, más quieres conocerlo.

 

Ninguna de las tres se había metido en el convento para ser monja

 sino para facilitar su encuentro con Dios.

 Pero, como vieron que aquella vida conventual no les ayudaba,

 con los debidos permisos, se fueron a vivir a una ermita.

 La naturaleza del campo, viva y cambiante, facilitó más su experiencia de Dios que aquellos ladrillos de la ciudad siempre mudos e iguales.

Seguramente tendrán que seguir buscando,

pero eso es la vida.

 Y no confundamos:

no es lo mismo ser persona de mal asiento, que buscador incansable.

 Usted busque aunque no acierte a la primera,

 porque -como decía Unamuno-

el modo de dar en el clavo una vez

es dar cien veces en la herradura.

1月16日

MARIA TE OFRECE AL HIJO DE DIOS

 

MARIA TE OFRECE AL HIJO DE DIOS

 

Meditación sobre el cuarto Misterio de Gozo

presentación del Niño Jesús en el templo

 

I

En aquel templo se habían ofrecido muchos animales,

 en particular abundantes corderos.

 Muy poco valían

- aquel día una joven madre ofrecía un par de tórtolas con una mano

y con la otra y con el corazón ofrecía la ofrenda mejor,

salida de sus purísimas entrañas,

al Hijo de Dios envuelto en la carne del hijo del hombre.

El templo se había hecho para esta ofrenda única.

 El Padre la aceptó totalmente satisfecho.

Tomó aquel puñadito de carne de manos de María diciendo.

Este es mi Hijo muy amado en quien tengo todas mis complacencias.

 ¡Gracias, María! ¡Gracias, Hijo mío”.

"Acepto la ofrenda, acepto el Cordero sin mancha”.

Nadie supo, nadie vio salvo dos privilegiados testigos, Ana y Simeón,

la singularidad del momento y la grandeza de la ofrenda.

 Y siguió la fila de animales ofrecidos sin importancia.

Todo lo que tenga valor en el futuro solo lo tendrá si va unido a aquella ofrenda. Cuando el sacerdote eleva en la misa el cáliz y la hostia consagrados

 repite el gesto de María en aquella mañana:

 Por Cristo, Con Él y en Él,

a Ti, Dios Padre Omnipotente

todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.

II
 Como en todo sacrificio

 aparece el cuchillo que se clava y la sangre que brota.

 Ese cuchillo se clavó ya un poco en el alma de María.

 Se clavaría hasta la empuñadura en el Calvario,

atravesando el corazón de una virgen y una madre.

 Y se convertiría en cinco cuchillos,

 para las dos manos,

para los dos pies.

 Y si algo de vida quedaba,

 para matarla del todo hundiéndose en el corazón.

El Calvario era el monte del sacrificio:

del sacrificio de la segunda Eva.

 Ahí murió casi del todo María.

Y del segundo Adán: totalmente muerto.

III
 Nuestra presentación en el templo:
Fue en el bautismo.

 Éramos niños, pero no inocentes.

 El bisturí extrajo el pecado original.

 Morimos al pecado para vivir para Dios.

Quedamos señalados con el signo de Cristo:

 cristianos.

 Por eso nuestra ofrenda fue agradable al Padre.

Lo que debemos hacer en la vida es vivir como cristianos

y morir como cristianos,

 para reinar con Cristo por toda la eternidad.

Nuestra señal cristiana es la que nos vuelve aceptos al Padre

y nos devuelve la imagen y semejanza de Dios,

 que es la cruz de Jesucristo.

 Como religiosos resaltamos esa cruz en rojo,

 en sangre y sacrificio.

IV
 En el Calvario corrió mucha sangre,

 sangre divina,

 y se rompieron las compuertas del amor del Padre

y del amor de María.

Tanto amor y tanto dolor

cómo puedo hacerlos inútiles con la infidelidad total

y la condenación.

Todos los condenados gritan a Dios:

 “Moriste por mí de sobra”.

Esta es la blasfemia más horrible.

 Y gritan a María: "Tu dolor fue para nada”

¿Cómo gritar ese insulto a María?

 

1月12日

EL QUE TIENE UN AMIGO TIENE...

 

 

 

 

EL QUE TIENE UN AMIGO, TIENE UN TESORO

 

Un amigo que lo es desde siempre y para siempre

sabe transformar el juicio en perdón,

la culpabilidad en inocencia,

el sufrimiento en amor

 

 

 

 Distraigo su atención sólo para compartir con ustedes algo que viví hace poco.

Yo no sé porqué desde hace mucho tiempo escucho que el mejor amigo del hombre es el perro. Yo tenía uno y la verdad es que nunca lo percibí como el mejor de mis amigos.

Cuando la vida arrecia fuerte, los problemas pesan mucho y las lágrimas surgen en lo más íntimo del corazón, se apetece la compañía de un amigo y se entiende mejor aquello que dice la Sagrada Escritura "quién tiene un amigo, tiene un tesoro"

Recientemente tuve el gozo (y digo bien, ¡gozo!) de atender espiritualmente a personas cuyas vidas no son un poema de amor, que conocen en carne propia el sabor de la derrota y el aroma del fracaso en sus múltiples variedades de dolor y desesperación.

Aquí lo fácil es juzgar y condenar, señalar con el dedo y alegrarnos nosotros de no ser así, de haber tenido mejor suerte.

A un amigo se le reconoce cuando lo necesitamos, cuando requerimos de un consejo, cuando nos hace falta que alguien nos escuche y comprenda.

En esas personas, después de conocer sus vidas y las heridas que laceraban sus almas, su fondo y la amargura de su dolor, vi de pronto brillar una esperanza. Habían encontrado, sorpresivamente, al mejor amigo.

Un amigo que es desde siempre y para siempre. Un amigo que sabe transformar el juicio en perdón, el pecado en pureza, la culpabilidad en inocencia, el sufrimiento en amor.

Uno de ellos me preguntó si el Cielo todavía era para él... Coloqué una imagen de ese amigo con el rostro agonizante en la mesa, comentamos juntos lo hizo por cada uno de nosotros y no fue necesaria otra respuesta. Gran hallazgo, ese amigo también había creado el Cielo para ellos, y diría más, pensando en ellos.

¡Cuánto nos hace falta descubrir el amor!

Esas personas que les comento, descubrieron que precisamente, cuando sentimos que tocamos fondo en la vida, cuando ya no le encontramos gusto a las cosas, es ahí precisamente, cuando en nuestra conciencia resuena la voz del amigo que viene en nuestra ayuda.

Su voz es suave y si no queremos no la escuchamos porque no usa violencia alguna, nunca sale en la radio ni en la televisión. Sólo gusta hablarnos en lo íntimo de la conciencia.

El amigo que así habla no busca nunca su propio interés sino el nuestro, sabe de dolores ya que Él los vivió primero que nosotros en carne propia y le agrada curar nuestras heridas más profundas, aquellas que tantas veces no nos atrevemos a reconocer.

Para mí fue un privilegio estar con ellos y poder contemplar y ser testigo que Él está cuando otros ya no quieren saber nada y nos ofrece sinceramente su amistad y su perdón. Y después dicen algunos por ahí que es aburrido ser sacerdote...

A todos ellos les vi con el rostro distinto, más tarde, terminada la Misa, con paz en el corazón y con una ilusión renovada en la vida.

¡Habían encontrado al amigo de sus almas!, "nadie tiene amor mayor que el que da la vida por sus amigos"... nos enseñaba el Señor.

Por cierto, que no se me olvide decirles dónde vive ese amigo para que lo puedan encontrar (si así lo desean), vive en dos lugares a la vez: en el Cielo y en el Sagrario de la Capilla, en realidad los dos son lo mismo.

Desde allí, enseña a los que le visitan cómo cambiar en el dolor en esperanza, el olvido en amor, la propia cruz de cada día en vida eterna, porque precisamente es "el mejor amigo"


Que no nos engañen más con aquello de que el mejor amigo del hombre es el...



1月11日

EL BAUTISMO DE JESÚS

 

REFLEXIÓN SOBRE EL BAUTISMO DE JESÚS

(Evangelio de Mc. 1, 7-11) 

 

1.- Dada la minuciosidad y largos trámites para cualquier cosa en Japón, podría decirse en caricatura que el espíritu japonés se resume en este dicho: “si las cosas se peden hacer complicadas por qué se van a hacer fáciles”.

Las primitivas comunidades cristianas estaban llenas de discípulos de Juan el Bautista, presentar a Jesús como un discípulo más de Juan y que, hecho uno más en la fila de los conversos, recibe de Juan Bautista el bautismo de conversión, ¿no era complicar las sosas aún más? ¿Cómo iba a ser el Mesías, el gran Maestro, un discípulo de otro? ¿Cómo iba a ser Dios uño que tiene que arrepentirse de algo y lavarse con el bautismo de agua? Total que si las cosas se pueden hacer complicadas para qué se van a hacer fáciles.

Por qué no pudo silenciar este hecho ninguno de los cuatro evangelistas, cuando sin duda silenciaron otros muchos. Ya nos dice San Juan con una gran exageración que si se escribieran todas las cosas que hizo Jesús no cabrían los libros en este mundo.

2.- Como para nosotros fue motivo de asombro, sorpresa y alegría la caída del muro de Berlín, como comienzo de una era nueva en el mundo, los cuatro evangelistas han visto en el bautismo de Jesús algo tremendamente definitivo en la historia de la humanidad- Es el comienzo de la última era de la humanidad. Los cielos se abren, los cielos se rasgan, es el muro que cae hecho pedazos, el muro entre Dios y el hombre, muro trágico de enemistad entre el hombre y su creador.

Comienza la última era, la última alianza, el último tratado y definitivo entre Dios y los hombres, y Jesús es bañado en el Espíritu de Dios para que sea capaz de llevar adelante ese tratado de bondad y misericordia de Dios. Y de paso queda bien claro que la figura central no es Juan el Bautista sino el Señor Jesús, el Hijo amado de Dios.

3.- Y en concreto ¿cuál es la misión de Jesús para la que queda consagrado y dedicado por el baño del Espíritu Santo? Nos dice tres veces la primera lectura “a restablecer el derecho”, traer el derecho a las naciones, promover fielmente el derecho, implantar el derecho en la tierra, es la injusticia del mundo, es la opresión de unos por otros lo que Dios no puede aguantar ay a lo que Jesús es enviado.

Pero no va a imponer el derecho con la fuerza de las armas, no gritará, no voceará por las calles, la violencia llama a la violencia, la sangre llama a la sangre. ¿Cómo lo va a hacer Jesús? Nos lo dice sencillamente San Pedro “pasando haciendo el bien con la ayuda del Espíritu de Dios”.

Es la bondad, el amor, la compasión el único derecho que tiene el hombre, y es el amor, y la bondad lo único que va a restablecer la verdad el derecho conculcado. Ciertamente que Jesús sea dedicado, consagrado y enviado a “hacer el bien para restablecer el derecho” señala una era nueva en este mundo donde todo se ha tratado de arreglar con guerras.

4.- ¿Queréis mirar vuestras agendas de bolsillo? ¿Tenéis apuntadas en ellas muchas fechas, santos, cumpleaños, aniversario de boda, tenéis la fecha del bautizo de alguien? ¿Sabéis la fecha en que os bautizaron? Yo no.

Para qué nos vamos a complicar -al contrario de los japoneses- la vida si se puede hacer fácil y para eso hemos suprimido de nuestras agendas la fecha más importante de nuestra vida. Porque en el bautismo cada uno de nosotros somos consagrados, dedicado y enviados con la fuerza del Espíritu Santo a hacer lo mismo que Jesús a “hacer el bien”.

Un cáliz se consagra con óleo o se bendice para que no valga más que para decir la misa, nosotros hemos sido consagrados con Crisma para que no valgamos más que para “pasar haciendo el bien”. Desde el día de nuestro bautizo nuestra vida no tiene otro sentido que “pasar haciendo el bien”, ¿lo hemos hecho? No, pues borremos la fecha de nuestro bautizo y apuntemos la de hoy que aunque tarde empecemos hoy a cumplir el fin para que hemos sido bautizados.

 

1月10日

JESÚS HUMILDE Y . . .

 

 

JESÚS HUMILDE Y MARÍA... TAMBIÉN

 

El  bautismo de Jesús

 

 

Dios puesto en la fila de pecadores. En la fila había ladrones, asesinos, adúlteras, fariseos podridos, soldados...Jesús metiendo los pies en la charca del pecado. Él, el tres veces santo. Besó el suelo podrido de las almas, y no sintió náusea. Sabía que podía limpiar todas las almas, todos los basureros, todas las cloacas. ¿Qué te costaba convertir los basureros en jardines, las ruinas en castillos donde Tú te sintieras divinamente a gusto? Cada santo es un pecador reconstruido como santo sobre sus propias ruinas. María se enteró porque se lo contaron. “Si Él se humilla así, yo... esclava del Señor. Yo quiero imitarlo sufriendo el castigo de los hombres –luego serán mis hijos- para ayudar a salvarlos.” Tal vez a nosotros no nos ha impresionado ver a Jesucristo bautizado en el Jordán; a ti, María, te debió impresionar muchísimo, porque tú sabías, como nadie, que Él era Dios. ¡Qué humillación! Tu humildad te parecía pequeña, muy pequeña junto a la suya. Él no se había hecho esclavo, sino pecador. Y Tú, que a todo le buscabas la razón y el sentido, preguntarías: ¿Por qué Jesús se ha querido bautizar por Juan como un pecador más, ¿por qué? La pregunta sigue todavía en el aire...

Juan había sido el primer hombre que había reconocido a Jesús como el Hijo de Dios y trató de comunicárselo a los demás. Pero muy pocos lo aceptaron. Un día dijo a Andrés y a su amigo: “He ahí el cordero de Dios”. Y éstos sí le siguieron, para su bien. Los demás no le hicieron caso, para su mal. Posteriormente Jesús se lo reclamaría: “¿El bautismo de Juan venía de Dios o de los hombres?” Le respondieron: “No lo sabemos, es decir, no lo queremos saber”.

Jesús venía del desierto donde había realizado una dura penitencia: oración y ayuno muy fuertes. Ella aprendió que la oración es muy importante para un cristiano. Ella oraría con más fervor a partir de entonces, si se podía. Aprendió que la humildad y el sacrificio eran muy propios del cristianismo. Ella no pensaba como muchos cristianos y aún sacerdotes, que estas cosas están pasadas de moda y que no ayudan mucho para lo esencial, que es vivir la alegría pascual. Se han olvidado de que se llega a la alegría de la resurrección pasando por la humillación y el sufrimiento de la cruz. “¿No era necesario que el Cristo sufriera esto para entrar en su gloria?”

“Este es mi Hijo muy amado en quien tengo mis complacencias”. Jesús era Hijo del Padre e Hijo suyo. Cómo recordaría la pérdida a los doce años-“¿No sabéis que tengo que ocuparme de las cosas de mi Padre?” Ahora lo había dejado ir, para que se ocupara de las cosas de su Padre. Ella lo devolvía al Padre; sacrificaba su amor de madre. Dolor que sería total en la muerte en el Calvario. Muchas madres de posibles hijos sacerdotes no han sabido sacrificar el amor al hijo y no le han dejado trabajar en las cosas del Padre. Se trataba de un amor equivocado.

El Espíritu Santo descendió sobre Él para investirlo de la misión que le esperaba.
Un nuevo tema de meditación de María, sobre su Hijo. Aquí ya no es la sencillez del Jesús que parecía un simple hombre. Aquí interviene el cielo en pleno: El Padre celestial, Yahvé (con todo lo que significaba para un israelita) y el Espíritu Santo que ya había intervenido en Ella. “El Espíritu Santo descenderá sobre ti”. Ahora sobre Él. La imagen de su Hijo crecía a sus ojos; y Ella se sentía pequeñita junto a Él. Como Juan, el hombre humilde por excelencia, Ella también se decía a sí misma:

“Es necesario que Él crezca y que yo disminuya”.

1月8日

EL COLLAR DE TURQUESAS

 

 

 

EL COLLAR TURQUESAS



 Historia que nos enseña a dar todo lo que tenemos


Un hombre que estaba tras el mostrador,

 miraba la calle distraídamente.

Una pequeña niña de 8 años llegó a la tienda,

Y apretó su naricita contra el vidrio de la vitrina.

 De pronto, sus ojos de color del cielo

brillaron cuando vio aquello que estaba buscando.

 Pidió ver el collar de turquesa azul.

- Es para mi hermana.

 ¿Puede hacer un paquete bien bonito?,

 dijo al hombre del mostrador.

El dueño del negocio miro desconfiado a la niña y le preguntó:

- ¿Cuánto dinero tienes?

Sin dudar,

 ella sacó del bolsillo de su ropa un pañuelo todo atadito

 y fue deshaciendo los nudos.

Los colocó sobre el mostrador y dijo feliz:

- ¿Eso da?

Eran apenas algunas monedas que ella exhibía con orgullo.

- Sabe, continuó,

 quiero dar este regalo a mi hermana mayor.

Desde que murió nuestra madre, ella cuida de nosotros

y no tiene tiempo para ella.

 Es su cumpleaños

 y estoy convencida que estará feliz con este collar

 que es del color de sus ojos.

El hombre fue para la trastienda,

 colocó el collar en un estuche,

 envolvió con un vistoso papel rojo

e hizo un trabajado lazo con una cinta verde.

- Tome -dijo a la niña-. Llévelo con cuidado.

Ella salió feliz corriendo y saltando calle abajo.

Aún no acababa el día,

cuando una linda joven de cabellos rubios y maravillosos ojos azules entró en el negocio.

Colocó sobre el mostrador el ya conocido envoltorio deshecho

 y preguntó:

- ¿Este collar fue comprado aquí?

- Sí señora, respondió el dueño

- ¿Y cuánto costó?

- ¡Ah!. El precio de cualquier producto de mi tienda

es siempre un asunto confidencial entre el vendedor y el cliente.

- La joven continuó:

Pero mi hermana tenía solamente algunas monedas.

El collar es verdadero, ¿no?

Ella no tenía dinero para pagarlo.

El hombre tomó el estuche,

rehizo el envoltorio con extremo cariño,

colocó la cinta y lo devolvió a la joven diciéndole:

- Ella pagó el precio más alto que cualquier persona puede pagar.

 

ELLA DIO TODO LO QUE TENIA.



1月6日

EL REIR REJUVENECE...

 

 

SI, EL REIR REJUVENECE...

¡PERO, ¡ QUÉ POCO REÍMOS ¡

 

¡ Qué afortunados quienes tienen un ser amado

en cuyo rostro aparece con frecuencia

el fulgor maravilloso de la sonrisa ¡

 

 

La risa, la sonrisa? algo que muchos considerarán intrascendente, pero sin embargo es de gran importancia y valor.

Valioso e importante para nuestro caminar por la vida, para nuestro trato con los demás, para nuestro beneficio y hasta para nuestra salud.

La risa y la sonrisa. Según una terapeuta que realizó estudios en los Estados Unidos relativos a los beneficios de la risa para la mente y el cuerpo humano, así como las terapias adicionales a la misma, tales como la respiración consciente, la expresión corporal, el canto y la conversación eran factores importantísimos, aparte de un signo externo de alegría, para prevenir las enfermedades cardiovasculares, calmar los dolores físicos, regular el sistema nervioso y aliviar el stres.

No sabemos que es lo que pensarán los médicos al respecto pero lo que si sabemos todos es que reír es algo que nos deja el alma aligerada, que es una sensación extraordinaria de bienestar y gozo que como algo mágico nos transporta un poco a nuestros tiempos infantiles y por eso el reír rejuvenece. Si, el reír rejuvenece... ¡Y qué poco reímos!

Al sentirnos adultos nos revestimos de una gran austeridad y de una propiedad tan seria y formal que vamos olvidando poco a poco lo que es el reír y podemos decir que pasan días y días sin que la risa vigorice nuestra personalidad y alegre nuestra existencia y la de los demás. Ceño fruncido, mirada torva y reconcentrada, gesto adusto, labios apretados... eso hace daño al corazón y al espíritu.

La Madre Teresa de Calcuta solía decir: "Familia que reza unida, permanece unida" y estamos de completo acuerdo pero también nos atrevemos a decir que : "Familia que ríe unida, permanece unida"

Y reírnos un poco de nosotros mismos es el mejor antídoto para sobrellevar con buen ánimo todos nuestros errores y fallas que como seres humanos tenemos.

Es cierto que no siempre hay motivos para reír, pero de lo que no podemos prescindir es de la sonrisa. La sonrisa no es carcajada, es algo más sutil, es como dice de ella Martín Descalzo: "Si yo tuviera que pedirle a Dios un DON, le pediría que me concediera el supremo arte de la sonrisa. Es lo que más envidio en algunas personas. Es, me parece, la cima de la expresión humana. Debe ser, por ello, muy fácil enamorarse de personas que poseen una buena sonrisa. Y ¡qué afortunados quienes tienen un ser amado en cuyo rostro aparece con frecuencia ese fulgor maravilloso!".

Cuando alguien nos sonríe nos está mandando un mensaje de paz, de equilibrio interior, de dulzura y de amor. Quién sabe amar sonríe fácilmente Las personas amargadas, egoístas, envidiosas, no saben sonreír y mucho menos si son orgullosas.

Reír es bueno para la salud porque la alegría es cosa sana y provechosa. Sonreír es ir derramando un haz luminoso de calor y ternura para los demás, es como un destello del mismo Dios que brota como agua fresca para las almas sedientas que se nos acercan.


Que nuestra sonrisa no sea un gesto forzado, sino algo espontáneo y natural que dará a nuestra personalidad un relieve maravillosamente profundo y humano.